martes, 1 de abril de 2014

Gestión de proyectos de inversión


AOA. 2013 Sueño de Snowden, pesadilla de Obama

 
Hermosillo Sonora., Abril 1 de 2014.


Sobre la Gestión de Proyectos
 
En su obra Gestión de proyectos. Identificación-Formulación. Evaluación financiera-económica-social-ambiental, Juan José Miranda nos lleva a reflexionar acerca de las condiciones que vivimos en un contexto de globalización. A partir de él se puede comprender la importancia de pensar la globalización desde los espacios locales, considerando la necesidad de que los diferentes actores sociales y el gobierno promuevan el desarrollo de capacidades de los empresarios, trabajadores, universidades y servidores públicos, orientadas a fomentar la creatividad, la profesionalización, el compromiso y la responsabilidad de, cada uno en su contexto, incorporar valor agregado a su trabajo teniendo como fines últimos el desarrollo y bienestar de sus comunidades y del país en general.
 
En un contexto de competitividad global, el desarrollo de competencias locales resulta un camino seguro para asegurar un nicho en el mercado mundial, el desarrollo y consolidación de proyectos, así como la generación y atracción de inversiones.
 
 
La Gestión de Proyectos y la participación de los Sectores
 
Como lo propone el Profesor Miranda, la Gestión de Proyectos “…además de auscultar la conveniencia de acceder a un nuevo frente de inversión, también las empresas ya consolidadas pueden a través de esta herramienta observar sus posibilidades y capacidades futuras y por consiguiente dimensionar su “valor”, que les permitirá promover puentes, alianzas estratégicas con consumidores, proveedores y aún con competidores.”
 
Considerada la Gestión de Proyectos como aquella que se asume durante todas las etapas del ciclo del proyecto para alcanzar con eficiencia, eficacia, efectividad los compromisos con el desarrollo de la sociedad, es básico el concurso de diversos sectores en su desarrollo como herramienta y como forma de organización y operación.
 
En este sentido, la vinculación entre empresa, gobierno y universidades constituye un camino para potenciar, primero, la búsqueda de fórmulas, tanto teóricas como prácticas, en los espacios educativos, con la aportación de docentes e investigadores en relación a las mejores formas de gestionar y administrar las etapas de vida del proyecto (preinversión, ejecución, operación y evaluación expost); el contacto del sector empresarial con las instituciones de educación superior sugiere provechos mutuos, en el sentido de que el primero puede obtener de las segundas un importante capital intelectual mediante prescripciones teóricas, análisis y diagnósticos, así como propuestas y proyectos para la mejora y fortalecimiento del mismo sector empresarial, de sus procesos y planes de negocios, en tanto que las universidades y centros de investigación pueden resultar beneficiados con esquemas de financiamiento adicionales para el desarrollo de la investigación y generación de ciencia y tecnología, o bien mediante la transmisión de conocimiento vía asistencia técnica, capacitación y formación de recursos humanos de las empresas.
 
La participación del gobierno en esta relación de colaboración adiciona no sólo el respaldo institucional, también permite integrar estos esfuerzos en el sistema de planeación gubernamental, con miras a integrar los proyectos resultantes en el tejido de programas diseñados para impulsar los diferentes ámbitos del desarrollo del país; esto permite, por lo tanto, el que estos esfuerzos puedan ser respaldados por los esquemas financieros y presupuestales que ello conlleva.
 
 
Los Proyectos y el Gestor de Proyectos

Desde la óptica de la administración pública y su planeación, el proyecto se concibe como el nivel de decisión último en la jerarquía de decisiones que comprende el sistema de planeación (plan-programas-proyectos). En esta perspectiva se le debe concebir como un instrumento fundamental del desarrollo social; su relevancia, además de económica, tiene implicaciones sociales en la medida que es un factor para promover el empleo y la generación de los bienes y servicios requeridos como satisfactores de las necesidades sociales.
 
Los proyectos encaminados a los servicios de salud, educación, agua, infraestructura social y económica son estratégicos en los objetivos del desarrollo y el combate a la pobreza. De allí la importancia del proyecto como “herramienta para gestionar recursos y atraer a potenciales inversionistas, públicos o privados, nacionales o internacionales”. Por ese mismo motivo cobra relevancia el papel del Gestor de Proyectos, considerado como “…el profesional que más agrega valor a la economía”; como medio que activa al proyecto, la calidad de su gestión redunda en los resultados que genera el proyecto. Su formación y actualización, a su vez, constituye una estrategia idónea para dotarlos de capacidades, sensibilizarlos de su compromiso social y hacerlos conscientes de su rol como agente económico, emprendedor, agente de cambio y promotor del desarrollo y bienestar social.
 
 

Cátedra de Administración Pública Dr. Omar Guerrero Orozco. Edición 2013

Hermosillo Sonora, Abril 1 de 2014.

Del 13 al 15 noviembre de 2013, se realizó la CATEDRA DE ADMINISTRACIÓN PÚBLICA OMAR GUERRERO OROZCO, EDICIÓN 2013, en el marco de las actividades del 35 Aniversario del Departamento de Sociología y Administración Pública de la Universidad de Sonora.
 
La Cátedra contó con la participación como profesor invitado del DR. CARLOS RUIZ SÁNCHEZ, académico de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México. Asistieron y participaron en los eventos de la Cátedra estudiantes y personal docente del Programa de Administración Pública de la Universidad.
 
 
Los eventos comprendidos en esta actividad se realizaron en el Aula Polivalente y en el Auditorio Gilberto Gutiérrez del Departamento de Sociología y Administración Pública de la Universidad de Sonora. El programa comprendió como actividades la realización del Curso de Actualización: Las Políticas Públicas en México. Análisis retrospectivo y prospectivo; así como la presentación del libro: La Administración Pública en la Época de la Reforma, de la autoría del Dr. Ruiz Sánchez.
 
El Dr. Carlos Ruiz Sánchez se ha distinguido por su brillante y larga trayectoria como académico y servidor público, prestando sus servicios en la UNAM, el Instituto Mexicano del Seguro Social, la Secretaría de Salubridad y Asistencia, el Hospital Español, entre otras instituciones.

 
La coordinación de la Cátedra es un esfuerzo de la Academia y el Grupo Disciplinario de Administración Pública, en donde se integró la Comisión Organizadora de la Cátedra formada por los profesores Gustavo de Jesús Bravo Castillo, Lauro Parada Ruiz, Francisco Javier Bello Quiroga y Arturo Ordaz Alvarez.

Estancia académica en el Centro Universitario UAEM-Amecameca

Hermosillo Sonora, Abril 1 de 2014

Con la invitación del Consejo Consultivo de la Academia Internacional de Ciencias Político-Administrativas y Estudios de Futuro, A. C. y de la Red Gestión, Sustentabilidad y Políticas Públicas en Gobiernos Locales del Centro Universitario UAEM-Amecameca, el Profesor ARTURO ORDAZ ALVAREZ participó en calidad de Maestro Visitante de esta institución de educación superior, del 18 al 21 de septiembre de 2012.
 
Como parte de las actividades realizadas, se analizó el desarrollo y avance del IV Congreso Gobierno, Gestión y Profesionalización en el Ámbito Local ante los Grandes Retos de Nuestro Tiempo, a desarrollarse en La Escuela de Gobierno de La Fundação João Pinheiro, en la Ciudad de Belo Horizonte, Brasil, del 21 al 23 de Octubre de 2013. Tanto la UAEM como la UNISON forman parte de las instituciones organizadoras y promotoras de dicho Congreso.
 
También se participó en la integración de un Programa de Trabajo donde se enfatizó en propuestas que son del interés de los Cuerpos Académicos de Ciencia Política y Administración Púbica, de Política y Gobierno, de Género y Desarrollo Sustentable, y de Estudios Multidisciplinarios sobre Desarrollo Endógeno para la Sustentabilidad Territorial de la UAEM, considerando la posibilidad de firmar un convenio de colaboración con la Universidad de Sonora, en particular con el Departamento de Sociología y Administración Pública, tomando en consideración la intervención de los profesores de la Academia y el Grupo Disciplinario de Administración Pública de esa institución.
 
El día 20 de Septiembre, el Profesor Ordaz Alvarez presentó la Conferencia Magistral “La Nueva Gerencia Pública, Expresión e Implicaciones en el Ámbito Municipal”, dirigida a estudiantes y docentes de la Licenciatura en Ciencia Política y Administración Pública y de la Maestría de Gobierno y Asuntos Públicos, la cual se llevó a cabo en el auditorio del Centro Universitario UAEM Amecameca.
 
El Dr. Roberto Moreno Espinosa, Presidente del Consejo Consultivo de la Academia Internacional de Ciencias Político-Administrativas y Estudios de Futuro, A. C. (IAPAS, por sus siglas en inglés) y Profesor de Carrera Titular del Centro Universitario UAEM-Amecameca, coordinó los trabajos de esta estancia.


lunes, 29 de julio de 2013

Encuentros de Rocas y Peintre

Hermosillo Sonora, Julio 29 de 2013.

Introducción
Tomando como referente las reflexiones de José Pijoán acerca de los mitos prehistóricos de la península ibérica expuestos por Alfonso X, El Sabio, en el siglo XIII, se ha estructurado este trabajo cuyo propósito es reflexionar acerca del arte prehistórico, en particular el relativo a las expresiones pictóricas plasmadas en cuevas y abrigos, el llamado arte parietal.
¿Por qué dejar esta impronta en la roca?, ¿cuál es la pretensión de estos artistas del paleolítico?, ¿qué importancia tiene para la historia de la humanidad y la historia del arte este tipo de representaciones?
El texto se estructura recreando el relato los encuentros entre dos hombres de ese tiempo, Rocas y Peintre. El escenario de estos encuentros es la cueva de Chauvet, en Francia. Cada momento, al igual que la historia de Alfonso El Sabio, representa un periodo de la humanidad. La intención es recrear el sentido que asume del arte parietal, primero como arte naturalista, luego como arte que refleja un mundo mágico y, posteriormente, con su desarrollo y el de las mismas relaciones sociales, como un arte más elaborado tanto en forma como en significados vinculados a creencias y ritos.
Se asume en este documento la idea de que el arte es un producto del ser humano; que su origen resulta de la misma evolución humana y de condiciones materiales determinadas; que su creación implica el desarrollo del cerebro humano, de la práctica repetida y perfeccionada de dicha manifestación, así como de diversos factores contextuales de tipo social.

Primer encuentro
Rocas había caminado todo el día. Se acercaba el atardecer y una fina llovizna caía incesante desde unas horas antes. De repente se detuvo para mirar el impresionante escenario que cerraba su paso. En medio de aquel río se levantaba un arco de piedra -Pont-d'Arc- y a su lado se elevaba un sinuoso conjunto montañoso. De seguro –pensó- de entre las oquedades que a la distancia podía ver habría una en donde podría cobijarse esa noche; de esta manera podría guarecerse de la lluvia y, tal vez, encontrar algunos frutos o un pequeño animal que pudiera servirle de alimento.
 
Auxiliado con una tea, se asomó con cautela a la cámara de la cueva. Parecía un lugar seguro. Poco a poco se adentró y para su sorpresa se dio cuenta de que aquel lugar se extendía mucho más allá de lo que la luz le permitía ver. Caminó observando con cuidado por donde pisaba; de repente se paró en seco. Ante sí, una gran piedra de forma esférica se erguía pesada, solemne. Desde el lugar donde estaba podía distinguir círculos rojos que tapizaban el cuerpo de aquella piedra. Al acercarse se percató que se trataba de la huella de múltiples manos, como si fuera el recuerdo de alguien que había dejado su sello personal en una forma armónica y ordenada.
Se dio cuenta que esta estancia era el principio de un pasillo que, por la oscuridad de la gruta, parecía interminable. Siguió avanzando. Una gran sala con leños y huesos regados por el suelo daban idea de que era el recinto de animales salvajes, probablemente osos. Repentinamente, la luz de la antorcha iluminó la pared de la cueva, unas líneas ocres dibujaban el perfil de un animal conocido para Rocas; lo había visto con su cuerpo pesado, blindado por una gruesa piel y con aquellas dos puntas que brotaban de su cabeza, una debajo de la otra que lo hacían ver más amenazador. Sin duda, era el dibujo inacabado de un rinoceronte.
En el momento en que se acercaba al dibujo tan finamente trazado, los ruidos provenientes del fondo del pasillo lo pusieron en alerta. Aguzando la mirada percibió el reflejo de luces. Tomó del suelo uno de los leños a su paso y avanzó con sigilo. Fue sorprendido por una escena que no había visto antes. Dos adultos, una mujer y un hombre, eran acompañados por un niño. El hombre se ocupaba de algo en la pared de la gruta; ella acariciaba la cabeza del niño quien se entretenía con huesos y cortezas de árbol que tenían trazadas imágenes de animales, en particular sobresalían los dibujos de rinocerontes y caballos.
Sorprendido, el grupo familiar empezó a gritar, aventando todo tipo de objetos al visitante buscaban protegerse de la amenaza latente que significaba el extraño. Rocas retrocedió, con señas pedía calma. Pasó el tiempo, ya no hizo el esfuerzo por acercarse al fuego. Desde un rincón de aquella oscura cueva esperó, luego lanzó al niño y a la mujer algunos frutos que llevaba consigo. Era un signo de que su presencia no representaba peligro. Varias horas después, el cansancio y el comprobar que el visitante se mostraba sereno, fue generando un ambiente de tranquilidad en aquel socavón. Fue el niño quien rompió la tensión; habiendo comido el fruto que le envió Rocas, a su vez, le lanzó el hueso con el que jugaba. Rocas observó con cuidado el detalle con el que se había trazado el perfil de un megalocero en aquel hueso que probablemente procedía del cuerpo de aquel animal que daba motivo al dibujo.
Con señas y expresiones guturales, Rocas trató de explicar su presencia en la cueva; comentó a sus sorprendidos anfitriones de la tierra helada de donde procedía, que en su caminar el avanzado atardecer lo obligó a buscar aquel refugio, y que temprano continuaría para lugares más al sur. La mujer acercó consigo al niño y pronto, ambos, quedaron dormidos. Los dos hombres siguieron mirándose en silencio por un rato. Con una mueca de agradecimiento Rocas dio media vuelta y cerró los ojos. Momentos después, el hombre hizo lo mismo.
En la penumbra de la cueva, Rocas se encaminó con sigilo hacia la boca de la cueva. Ya descansado prosiguió su camino. Pensaba en su futuro en aquellas tierras a las que se dirigía. La familia aún dormía. Junto al niño, Rocas había dejado como muestra de agradecimiento el collar que por muchos años había colgado de su cuello.
 
 

Segundo encuentro
Rocas pasó mucho tiempo en aquella cueva de Toledo, hasta que tuvo que enfrentar a Tarsos quien lo venció y obligó a dejar su morada. Su fama de adivinador le ganó el respeto de Tarsos, quien lo invitó a vivir con él, incluso le ofreció en matrimonio a su hija.
Habiendo formado una familia, Rocas, en varias ocasiones, intentó volver y recluirse en la cueva donde había desarrollado el don de la magia, la visión del futuro y otras virtudes nigrománticas. Pero ya no le fue posible. Sin embargo, con sus hijos crecidos, un día decidió hacer un último viaje en solitario, como lo acostumbraba desde joven, con el fin de descubrir explicaciones que le permitieran conciliar la placidez de su vida actual, su futuro y el mundo infinito de cosas aun desconocidas e inexplicables que de seguro había en aquel lugar al que iban las almas de quienes abandonaban su cuerpo al morir. El camino que tomó lo llevaba en dirección a las grandes montañas del norte, donde el clima gélido lo remontaba a tiempos pasados.
Parecía una recaída en el primitivismo. De nuevo las inclemencias del clima. Las grutas le servían de refugio y lugar para la reflexión. Pensaba que en todos aquellos años su conocimiento se había enriquecido, pero aun así siempre había nuevas preguntas que contestarse. Una en particular se repetía en su cabeza, especialmente cuando cerraba sus ojos para dormir: si cierro los ojos y ya no despierto, ¿qué encontraré en la morada oscura?
Se agachó lentamente para beber un poco de agua. Consideró conveniente pernoctar en aquel paraje. Pero tenía que encontrar un espacio seguro. Caminó unos pasos y entonces, de nuevo, la vieja gran piedra arqueada se le presentaba. Sabía que el ascenso le costaría más por los años que llevaba consigo, pero si llegaba a alguna de las cuevas de aquella montaña podría contar con un lugar donde descansar aquella noche… y reflexionar.
 
 
Otra vez, los puntos rojos, luego el gran pasillo, era la misma cueva, pero la galería era más rica en la fauna allí representada por, tal vez, aquel pintor, que acompañado de su familia, le dio cobijo cuando joven. Un búho, leones negros, gran cantidad de ciervos, caballos, muchos caballos, sin embargo el ambiente se sentía distinto. Los huesos se apilaban junto a las paredes y alrededor de montículos formados con piedras colocadas unas sobre otras con, al parecer cierto orden, como si su posición tuviese algún sentido para quien así las habían puesto. Rinocerontes, osos, más leones… ¿sería su viejo conocido el autor de estos paneles? Muchos de los animales parecían ser fruto de la misma mano y de la misma mente concentrada en reflejar aquella maravillosa porción de la naturaleza.
 
 
El olor de hierbas aromáticas se sintió en el ambiente. También se quemaba incienso, el mismo que en innumerables ocasiones había usado para concentrarse, para ensimismarse, en su cueva de Toledo. Con cautela se acercó a la última sala de la caverna. Con gran asombro vio como un numeroso grupo de hombres con el cuerpo pintado y en trance hacían contorsiones y lanzaban invocaciones; en el centro de ellos un hombre de gran talla miraba hacia lo alto del techo con los brazos levantados, parecía que rezaba.
Rocas pudo acercarse más, pero su presencia fue advertida por el líder que presidía el ritual. Se acercó a Rocas, quien con horror pudo distinguir al ser que tenía ante él: sí, era un hombre imponente, pero su cabeza era la de un animal, la de un bisonte. Todo se oscureció, Rocas sólo sintió aquel inmenso dolor en la sien.
Al abrir los ojos, Rocas sintió como una vieja mujer untaba algo seboso en su cabeza. Luego, la mujer le dio a beber una infusión que le dio calma y olvido a su dolor. Las paredes estaban llenas de líneas y colores, como si una parte del mundo exterior hubiera sido trasplantado a ese lugar tan encerrado. Cerca de allí, vio como un hombre con cabello y barbas blancas daba los toques finales a una nueva obra pictórica. Esta tenía rasgos singulares que la distinguían. No estaba ni en el techo ni en las paredes de la cueva. Con colores ocres, negro y blanco, en una estalactita que pendía del techo, el hábil pintor había plasmado lo que, sin duda, era el órgano sexual de la mujer expuesto de manera natural; tanto el tema como el diseño eran totalmente diferentes del resto; el sexo femenino era custodiado por un león y, para su sorpresa, por el mismo ente que guiaba la ceremonia de la noche anterior.
El viejo pintor se acercó a Rocas. Con una leve sonrisa se presentó como Peintre, el pintor de la tribu, y su mujer era la custodio del lugar; sólo ella y ninguna otra mujer tenía autorizada su presencia en aquel centro ceremonial. Peintre le explicó a Rocas que tal derecho se lo daba el ser la madre del sacerdote tribal.
Rocas observó la cabeza de bisonte colocada cuidadosamente en una especie de nicho formado en la misma piedra. En eso momento sintió en su hombro derecho una suave palmada a manera de saludo. Al voltear, por la complexión, identificó en el hombre que lo saludaba al mismo que presidía la ceremonia nocturna. Recibió de él un fruto para que lo comiera. Luego, tranquilamente, el hombre se desprendió de uno de sus collares y se lo dio a Rocas. Éste comprendió, entonces, que estaba de nuevo en el mismo lugar y con la misma familia que muchos años atrás había conocido.
 
 
Sorcier, el hechicero, dio inicio a una larga plática con Rocas. El arte de su padre ahora tenía un mayor sentido, ya no solo servía para recordar la relación de los hombres con la naturaleza, ahora también les explicaba el origen de la vida, de los medios que comunican con  la gran alma, de cómo todos y cada uno formamos parte de esa alma, y del deber y necesidad de preservar la naturaleza, la comunidad, pero sobre todo, el vínculo con la fuerza creadora y sustentadora de vida.
Rocas escuchó, aprendió y comprendió. Luego asistió a los ceremoniales. Su estancia en Chauvet fue por muchos años. Luego volvió a Toledo, ya no a la cueva, sino al castillo que había sido construido sobre ella. Siendo muy viejo, murió en ese lugar, convencido de que no iría a la morada oscura sino que, por su actuar terrenal, tenía asegurado un lugar cercano al Creador.
Habiendo muerto su mujer y su hijo, el anciano Peintre abandonó la cueva; el convivir con otros hombres y vivir en otros lugares dio un sentido diferente a lo que restaba de su existencia. Su arte fue expuesto en lugares abiertos, tanto en muros como en otros soportes como maderas, pieles, piedras, incluso en metales.

Punto de reflexión
Ernest H. Gombrich  escribió: “No sabemos cómo empezó el arte, del mismo modo que ignoramos cuál fue el comienzo del lenguaje” (La Historia del Arte, 2001). A lo que podríamos agregar: sin embargo, lo que sí sabemos es que ambos, arte y lenguaje, son fundamentales en la historia de la humanidad, en tanto que reflejan la condición humana y representan dos factores que históricamente marcan su desarrollo como género. El arte tiene su origen en la necesidad del hombre por comunicarse y transmitir a otros su forma de ver el mundo circundante, de cómo lo percibe, siente y comprende; incluso, surge cuando trata de copiar a la naturaleza tan rica y diversa, la cual, a cada momento, se le manifiesta de mil formas.
Si consideramos que el arte es una forma de comunicación social, se puede decir que el arte implica un lenguaje mediante el cual se vinculan los hombres. El arte forma parte de la cultura de una sociedad. Diversos testimonios artísticos permiten conocer las formas de vida de los grupos sociales a través del tiempo. De esta manera, el arte puede ser estudiado por periodos, revisándose las obras y expresiones que nos hablan de las tendencias artísticas de cada época y en cada país, de los rasgos personales de sus artistas y sus obras, así como el contenido y simbología expresada en dicha obra, el cual da referencia de ese tiempo.
El arte ha estado presente en la vida del hombre; como forma de expresión y comunicación facilitaba la explicación de su relación con la naturaleza y dota de imágenes explicativas de aquellos fenómenos fuera de su comprensión. Los mitos y creencias fueron personificados en imágenes pictóricas, tótems, esculturas y otras formas de arte. Igualmente, testimonios de otras actividades humanas han sido representadas por el arte, constituyéndose así en una forma de conservar la memoria de épocas pasadas y fuente para comprender las relaciones sociales pasadas y presentes.
 

 

Los Principios de Administración Pública de C. J. B. Bonnin

Hermosillo Sonora, Julio 29 de 2013.


¿Cuáles son los principios que define Bonnin con respecto a la administración pública? Bonnin escribió:

“Estableceremos, pues, como principios fundamentales:
1° Que la administración nació con la asociación o comunidad.
2° Que la conservación de la comunidad es el principio de la administración.
3° Que la administración es el gobierno de la comunidad.
4° Que la acción social es su carácter, y su atribución la ejecución de las leyes de interés general.”

Principios sencillos, que se ven como elementales… pero fue él quien los definió, nadie antes que él.

Principios irrefutables, contundentes por su contenido y estructura, principios que fundan la primera ciencia social, que colocan al hombre social y su gobierno como base y propósito de la administración pública. Bonnin sistematizó la comprensión de la administración pública de la modernidad.

Al escribir sus principios de administración, Bonnin emprendió una majestuosa como ambiciosa obra. Él mismo nos lo advierte al principio del libro:

“Me propuse pues tratar de la administración como ciencia por lo respectivo a la teoría de los principios productores de las cosas administrativas; como arte por cuanto la aplicación de los principios a la ejecución de las leyes, y como institución política en el conjunto de la organización de las autoridades ejecutoras. Tal es el sistema completo de la ciencia administrativa. Bajo estos tres conceptos, deducidos de la naturaleza misma de las cosas, me prometí determinar la doctrina administrativa y demostrar que sus principios constituyen una ciencia.”

La definición que Bonnin nos brinda sobre la administración pública, también es una definición clásica:

“…es una potencia que ordena, corrige y mejora cuanto existe, y da una dirección más conveniente a los seres organizados y a las cosas.
Como ciencia, ella tiene su doctrina propia determinada por la naturaleza de los objetos que abraza; como establecimiento social tiene sus elementos legislativos derivados de la naturaleza de las cosas que arregla.
Instituida para velar en las ciudades sobre las personas y bienes en sus relaciones públicas y hacerlos concurrir a la común utilidad, es el gobierno de la comunidad en su acción ejecutiva directa de aplicación.
      Pasiva como voluntad determinante que es la ley, es activa como ejecución determinada. La ejecución de las leyes de interés general es su verdadera atribución.”

 Su obra trascendió más allá de las fronteras francesas, de ello dan cuenta la publicación a cargo del diputado portugués Francisco Soares Franco del “Extracto de los principios fundamentales del sistema administrativo de Francia de M. Bonnin, y su comparación con la de Portugal, realizada en Lisboa en 1822; la edición napolitana de los llamados “principii di amministrazione pubblica” firmados por Carlo Giovanni Bonnin que fue publicada en 1824;  la edición publicada por la imprenta de José Palacios de Madrid en 1834, con el nombre de “Compendio de los principios de administración”; y también, el impreso de José Ángel Santos en el año de 1838 en Panamá, titulado “Ciencia administrativa: principios de administración pública. Extractos de la obra francesa de Carlos Juan Bonnin”.
 

Los Principios de Administración Pública
de C. J. B. Bonnin
(Video)



 
 

Charles Jean Baptiste Bonnin: Padre de la Administración Pública


Hermosillo Sonora, Julio 29 de 2013.

En 1808 se publicó en París Francia la obra de Charles-Jean Baptiste Bonnin: “De la importancia y necesidad de un código administrativo”, documento base de sus Principios de la Administración Pública.

Hablar de la obra de Bonnin es hablar sobre el trabajo fundacional de nuestra disciplina. Representa lo que para un economista puede tener de significativo el trabajo de Adam Smith, o el de David Ricardo, o el de Karl Marx.

Producto de la brillante pluma de Carlos Juan Bautista Bonnin es el libro con el que nace la Ciencia de la Administración, la Administración Pública.
 
A quien debemos reconocer como el fundador de nuestra disciplina, como el padre de la Administración Pública es Carlos Juan Bautista Bonnin. No lo son Frederick Taylor con su teoría de tiempos y movimientos, ni Henri Fayol -compatriota de Bonnin- con su teoría del proceso administrativo. Ambos produjeron, sin duda, obras significativas para comprender el trabajo técnico y administrativo al interior de las organizaciones. Pero su preocupación se centró en sistematizar el trabajo y hacer más productivas a las empresas, por ende, lograr que las empresas logren mayores beneficios económicos y reduzcan sus costos, como es el caso de las empresas productoras del acero en donde, cada uno por su cuenta y en su respectivo país, trabajaron como ingenieros.

Bonnin no analiza los procesos que preocuparon a estos dos autores. El centro de su atención es la administración pública, la administración que es, según sus propias palabras, “el gobierno de la sociedad”. El gobierno cuya preocupación es el bienestar general de la sociedad, no el interés particular. Cien años antes de los trabajos de Taylor y Fayol, Bonnin definió y analizó los principios fundamentales que sustentan la Administración Pública.

Aunque poco sabemos de Bonnin, son los conceptos e ideas comprendidos en su obra los que lo presentan como un hombre de la ilustración francesa, miembro de esa intelectualidad que concibió la necesidad de transformar radicalmente la sociedad de su tiempo y a su gobierno.

Bonnin fue un convencido liberal y republicano, no en vano, aunque reconoce el mérito del trabajo de Juan Enrique Gottlobs Von Justi, cuestiona a éste en el sentido de que sus “Elementos generales de policía” es una obra sobre la administración pública del antiguo régimen. Tocará, entonces, a Bonnin, construir la administración del Estado y la sociedad en la época moderna.
 

Liberté, égalité et fraternité, el lema de la revolución francesa, también forma parte del sustento intelectual de los Principios de Administración Pública. La libertad, la igualdad y la fraternidad se encuentran en la concepción de Bonnin.

 
Para cambiar su mundo, un mundo convulsionado por la violencia revolucionaria, Bonnin sumará la legalité, la legalidad, por ello su insistencia en el estatuto, en el código administrativo que sirva para dar un nuevo rumbo, ordenado y funcional, al trabajo del gobierno y su relación con ciudadanos libres, iguales y fraternos.

 
Hoy podemos decir que la obra de Bonnin es un clásico de las ciencias sociales. El principal clásico de la Administración Pública. Como tal, perdura en el tiempo y se constituye en una fuente importantísima para la comprensión de la administración pública y su acción ante la sociedad. Se renueva cuando la leemos y releemos, cuando la empleamos como fuente primaria para definir la función de los organismos y servidores públicos, cuando la recreamos en el aula y la transmitimos a las nuevas generaciones de estudiantes.

Charles-Jean Baptiste Bonnin
Padre de la Administración Pública
(Video)

GINEVRA DE BENCI



Hermosillo Sonora, Julio 29 de 2013.
 
Pintado al óleo en la segunda mitad del siglo XV, el retrato de Ginevra de Benci, una dama de la aristocracia florentina reconocida por su brillante inteligencia, es también conocido como Retrato de mujer joven ante un enebro.

Se trata de una de las pinturas atribuidas a Leonardo Da Vinci, la cual es la primera obra que se puede relacionar a referencia documentadas. Se trata del primer cuadro del artista en el que trata un tema profano. Por su tratamiento en la composición, colores y otros elementos es perfectamente diferenciable de la influencia que pudieran tener las pautas del taller de Verrochio, su maestro.

Al momento de caracterizar la pintura, el crítico Frank Zöllneer plantea:


“La característica más destacada de esta obra de pequeño formato es la estrecha disposición de los elementos en la superficie del cuadro. La joven Ginevra Benci, en marcado primer plano, está sentada ante una mata de enebro que parece rodear su cabeza como una corona e impide ver la mayor parte del fondo. Este efecto de proximidad se encuentra ya en los retratos flamencos realizados una generación antes por Jan van Eyck y popularizados después por Hans Memling. Tanto el formato del cuadro, con la imagen cortada en el borde inferior, como la postura del cuerpo y la fiel reproducción de la mata de enebro hacen pensar en modelos flamencos. El cuerpo de Ginevra, prácticamente en diagonal con respecto a la superficie del cuadro, contrasta con su cabeza, orientada casi por completo al espectador, de tal manera que la joven emana un cierto dinamismo, peses a la expresión poco vital de su rostro. La noble palidez de Ginevra se debe menos a exigencias de la composición que a su natural enfermizo, al que explícitamente se refieren algunas fuentes.

El enebro del segundo plano domina manifiestamente el retrato de Ginebra y es más que un aditamento ornamental: como algunas otras plantas, era asimismo considerado símbolo de la virtud femenina. Además, el enebro –en italiano ginepro- hace alusión al nombre de la retratada, Ginevra.” (Frank Zöllneer, Leonardo Da Vinci. 1452-1519)

La obra se encuentra en la National Gallery of Art de Washington. La pintura es luminosa y cuida el detalle. Se reconoce en ella influencias de la pintura flamenca de la cual tenía conocimiento Leonardo. La modelo representa el tipo clásico del renacimiento, al menos cabe decir que se encuentra en el prototipo acuñado por el artista. La mirada serena y la posición asumida dan una sensación de tranquilidad a quien observa  la obra.
 
 
Ginevra de Benci (video)