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sábado, 28 de marzo de 2026

Servidores públicos más efectivos: el propósito de la capacitación y profesionalización en el IAP Puebla


Hermosillo, Sonora a 28 de marzo de 2026.  

El Instituto de Administración Pública del Estado de Puebla (IAP Puebla) ha consolidado una oferta de capacitación continua orientada a fortalecer las competencias de los servidores públicos en un contexto de transformación institucional. Su programa de formación combina cursos especializados, conferencias y diplomados, impartidos en modalidades virtuales y mixtas que aprovechan herramientas digitales para ampliar el acceso. En marzo de 2026, el IAP desarrolló un conjunto de cursos estratégicos enfocados en comunicación, mejora continua y planeación gubernamental. A continuación, se presentan algunos de los más relevantes, destacando sus objetivos, contenidos y características de implementación. 


Pensamiento Estratégico para una Buena Planeación de Gobierno

Conducido de forma brillante por el instructor René Alfredo Ávila Casco, se llevó a cabo en la modalidad virtual el cursoPensamiento Estratégico para una Buena Planeación de Gobierno” los días 18, 19 y 20 de marzo de 2026.

            Este curso abordó uno de los temas más relevantes en la administración pública contemporánea: la planeación estratégica como eje rector de la acción gubernamental. A lo largo de las tres sesiones, el instructor guio a los participantes en el análisis de los fundamentos que sustentan la planeación en el sector público, partiendo de las Leyes de Planeación Federal y local y su orientación hacia objetivos de largo alcance.

El curso profundizó en los distintos niveles de planeación —estratégico, táctico y operativo— y su articulación a través de instrumentos como el Plan Nacional de Desarrollo, los programas sectoriales e institucionales y la Matriz de Indicadores para Resultados (MIR). También, se abordaron conceptos clave como la misión, visión y valores organizacionales, enfatizando la importancia de construir una visión institucional clara y compartida.

Otro elemento central sobre el que se reflexionó fue la gestión por resultados, vinculada directamente al artículo 134 constitucional, lo que permitió reflexionar sobre la eficiencia en el uso de los recursos públicos. El curso también integró componentes relacionados con liderazgo, clima laboral y sentido de pertenencia, mostrando que la planeación no es únicamente técnica, sino también cultural y organizacional.

En cuanto a su dinámica, el curso combinó exposiciones conceptuales con ejemplos prácticos y recursos audiovisuales, propiciando la participación activa de los asistentes. La modalidad virtual facilitó el acceso remoto, manteniendo criterios de interacción como el uso obligatorio de la cámara y la participación guiada. En suma, se trató de una capacitación integral que fortaleció las capacidades analíticas y estratégicas de los participantes, fundamentales para el diseño de políticas públicas efectivas.

René Alfredo Ávila Casco
 

Filosofía Kaizen: Cambio para lograr grandes mejoras

El día 23 de marzo de 2026 tuvo lugar la Conferencia “Filosofía Kaizen: Cambio para lograr grandes mejoras”, la cual fue dictada con un amplio dominio del tema por parte de Heriberto Trevera Castro.

            La conferencia “Filosofía Kaizen” introdujo a los participantes en una de las metodologías de mejora continua más influyentes a nivel global. Este espacio formativo se centró en explicar cómo pequeños cambios, sostenidos en el tiempo, pueden generar grandes transformaciones organizacionales.

            El contenido del curso destacó que el Kaizen no es únicamente una técnica, sino que también se asume como una filosofía que involucra a todos los integrantes de una organización, desde los niveles directivos hasta los operativos. Se enfatizó la importancia del cambio de actitud, tanto individual como colectivo, como condición indispensable para la mejora continua. Esta perspectiva se complementó con analogías provenientes de la filosofía oriental, como el equilibrio entre yin y yang, para explicar la interdependencia entre organización y el elemento humano.

Durante la sesión se abordaron herramientas prácticas como el “Poka-Yoke” (sistemas a prueba de errores), así como estándares de calidad como ISO 9001, los cuales permiten estructurar procesos organizacionales más eficientes. También se presentaron esquemas visuales como la “sombrilla Kaizen” y estrategias de despliegue para implementar mejoras graduales en las instituciones públicas.

El conferencista pudo integrar elementos visuales dinámicos, presentaciones y ejemplos prácticos, facilitando la comprensión de conceptos técnicos. Además, se promovió la interacción mediante preguntas y análisis de casos. El enfoque práctico de la conferencia permitió a los asistentes identificar áreas de mejora en sus propios entornos laborales y comprender cómo implementar cambios sostenibles de bajo costo, pero de alto impacto.

En conclusión, esta conferencia aportó una visión innovadora sobre la gestión pública, orientada a la eficiencia, la calidad y la mejora continua, aspectos fundamentales para dependencias y entidades gubernamentales que buscan responder eficazmente a las demandas sociales.

Heriberto Trevera Castro
 

La comunicación como secreto de las relaciones eficaces

Dictada por Miguel Ángel Flores Ponce el 24 de marzo de 2026, la conferencia “La comunicación como secreto de las relaciones eficaces” se centró en desarrollar habilidades interpersonales clave para el entorno organizacional. Esta conferencia planteó que la comunicación efectiva es uno de los pilares fundamentales para generar relaciones laborales sólidas y efectivas, especialmente en el ámbito público, donde la coordinación institucional es esencial.

El contenido abordó distintos mecanismos de comunicación, haciendo énfasis en los medios verbales, no verbales y paraverbales (M-C-P), así como en la importancia de construir mensajes claros y empáticos. También, se exploraron comportamientos generadores de carisma natural, entendidos como habilidades sociales que favorecen la confianza, la colaboración y el liderazgo.

Otro aspecto relevante fue el análisis de la “técnica del espacio compartido”, que promueve la comprensión mutua y la construcción de acuerdos mediante la escucha activa. La inclusión de materiales audiovisuales, como charlas tipo TED, permitió ilustrar de manera práctica cómo la comunicación influye en la generación de oportunidades y en la resolución de conflictos.

La dinámica del curso estuvo orientada a la participación activa, solicitando a los asistentes mantener su cámara encendida y colaborar en ejercicios interactivos. Este esquema permitió simular situaciones reales de comunicación organizacional, enriqueciendo la experiencia formativa.

En términos generales, el curso ofreció herramientas aplicables para mejorar la interacción entre servidores públicos, fortalecer el trabajo en equipo y promover ambientes laborales más colaborativos. La relevancia de su contenido radica en que la comunicación eficaz no solo mejora procesos internos, sino que impacta directamente en la calidad del servicio que se brinda a la ciudadanía.

Miguel Ángel Flores Ponce

El programa de educación continua del IAP Puebla

El IAP Puebla cuenta con un sólido programa de formación continua orientado a la profesionalización de los servidores públicos mediante cursos, diplomados, certificaciones y posgrados. Su oferta educativa busca fortalecer las capacidades técnicas, estratégicas y humanas necesarias para mejorar la gestión pública y responder a las demandas sociales actuales.

Los cursos y conferencias se imparten en modalidad virtual, presencial o mixta, utilizando tecnologías digitales que facilitan el acceso y la participación. Las inscripciones a los programas pueden realizarse a través del portal oficial (iappuebla.edu.mx) o mediante contacto directo por correo electrónico y WhatsApp institucional.

El instituto, con más de cuatro décadas de experiencia, se caracteriza por su enfoque en la innovación, la calidad educativa y la formación con enfoque social, alineada a los principios de un gobierno inclusivo y eficiente.


Conclusión

La oferta de capacitación y educación continua del IAP Puebla refleja un compromiso sólido con la formación integral de los servidores públicos, al combinar conocimientos técnicos con habilidades humanas y estratégicas. Eventos de formación como los analizados demuestran la pertinencia de abordar temas como la planeación, la mejora continua y la comunicación, los cuales resultan indispensables para el fortalecimiento institucional. Además, la modalidad virtual amplía significativamente el alcance de estas iniciativas, permitiendo una mayor participación. En conjunto, estos esfuerzos contribuyen a la construcción de administraciones públicas más eficientes, profesionales y orientadas al bienestar social, reafirmando el papel del IAP Puebla como referente en la educación continua en el ámbito gubernamental.



domingo, 27 de diciembre de 2015

Sobre el análisis prospectivo

AOA. Clones. 2014
 
Hermosillo Sonora, Diciembre 27 de 2015.
 
La prospectiva puede ser definida como una disciplina, o más bien un ejercicio de reflexión acerca del futuro, considerado como múltiple, y de las estrategias que determinan la acción para alcanzarlo.
 
Como apunta el español Juanjo Gabiña, la prospectiva se trata de una “reflexión antes de la acción”, una reflexión “que nos permite anticiparnos y preparar las acciones, precisamente, con menores dosis de riesgo e incertidumbre” (en Godet, 1995: XVII). Se suma a ello lo que Michel Godet plantea acerca de que “En el origen de la prospectiva se encuentra un postulado de libertad frente a múltiples e indeterminados futuros.” (Godet, 1995: 1)
 
Considerando que el futuro se construye, este proceso requiere de un ejercicio de la libertad, del poder, la voluntad y el desarrollo de la imaginación y creatividad (Montero, 2014: 117-128). Ante la inmediatez del corto plazo, la comprensión del futuro y la prospectiva plantean la posibilidad de configurar una visión de futuro que permita gestionar la incertidumbre y alcanzar objetivos u metas con un rango pertinente de racionalidad.
 
Etimológicamente proviene del verbo en latín “prospicere”, que significa mirar a lo lejos desde lejos, algo delante de uno.
 
Michel Godet (1983) considera que la prospectiva es una “ciencia de la acción” contraria a toda predicción fatal del futuro. El diseño prospectivo, según el científico francés, tiene su origen en la luz que emana el futuro, la cual sirve para iluminar la acción del presente; su metodología se fundamenta en la exploración de múltiples e inciertos futuros, y en la adopción de una visión integral y sistémica.
 
La prospectiva, agrega Godet, desafía a la sabiduría convencional; en ese sentido, se le concibe como un proceso de creatividad de escenarios con base en información a la que se considera que no es neutral, como tampoco lo es la previsión de los escenarios que resultan del análisis prospectivo.
 
AOA. Composición cromática. 2014
 
La racionalidad de la prospectiva, por lo tanto, se estructura en términos no sólo cuantitativos, pues valora ampliamente los factores cualitativos que rodean a la reflexión y la acción humana presentes en la estrategia de los diversos actores que interactúan en la vida social. En la práctica de la prospectiva, se asume como principio el opta por el pluralismo y la complementariedad de los enfoques.
 
Considerando estos aspectos, puede apuntarse que la prospectiva no es lo mismo que la planeación tradicional que conocemos y que se configura teniendo como base lo ocurrido en el pasado para proyectar las variables históricas y establecer pronósticos; el análisis de prospectiva es un proceso de planeación que se ubica en el futuro, en lo que queremos ser para después trazar la estrategia y acciones de táctica necesarias para alcanzar el escenario del cual partimos.
 
La prospectiva no desdeña el análisis del pasado y del presente, por lo contrario, éstos son elementos necesarios para definir el diagnóstico mediante el cual reconocemos lo que somos y que sirven como punto de partida para evaluar las fortalezas y debilidades, las oportunidades y posibles obstáculos que podemos encontrar en nuestro accionar; sin embargo lo relevante en la prospectiva son los escenarios futuros de nuestra perspectiva, lo que sirve de guía para trazar la estrategia y buscar la mejor combinación del elemento humano y otros recursos necesarios para alcanzar nuestros propósitos.
 
La prospectiva es proactiva y creativa. Proactiva en el sentido de que busca ir delante de los hechos, de que se anticipa y prevé situaciones con el fin de responder a las demandas que se le presentan a nuestro sistema social, en este caso, la prospectiva es relevante para anticipar las demandas sociales que los Ayuntamientos podrían enfrentar como resultado de la dinámica social de sus comunidades.
 
Por otro lado, se concibe como creativa en la medida que no se circunscribe a la percepción de una sola visión del futuro, sino que al entender que el futuro es diverso, entonces, a distintos posibles escenarios futuros corresponden diversas formas de atención, es más, frente a un posible escenario se pueden presentar diversas alternativas de acción, considerando el comportamiento esperado de las variables incidentes o de los actores participantes.
 
Generalmente se ha considerado que la acción gubernamental es reactiva y de corto alcance, tales rasgos representan un reto complejo para la prospectiva, cuya orientación debe centrarse en los compromisos con la sociedad a la que se sirve y en cumplir con propósitos de interés público, es decir, en razón del sentido propio de la acción del aparato de gobierno, la cual, por naturaleza, se caracteriza por asumir una visión integral, donde el corto plazo estratégicamente se alinea con el largo plazo.
 
La característica anticipadora de la prospectiva implica que el presente está en razón del futuro, que lo que hemos de construir debe considerar lo que queremos ser, teniendo como referentes lo que somos y lo realizado. La prospectiva no sólo reconoce la racionalidad formal-instrumental referida a la calculabilidad de medios y procedimientos, también, da reconocimiento fundamental a la racionalidad de acuerdo a fines y de acuerdo a valores. En este tenor, por ejemplo, si nos referimos al municipio y su gobierno, pueden esbozarse preguntas tales como:
 
  • ¿Qué queremos de la vida municipal en nuestro país?
  • ¿Cómo debemos actuar en un marco de vida civilizada y democrática?
  • Desde el gobierno, ¿qué estrategias y qué estilo de gobierno tenemos que desarrollar para alcanzar los objetivos de la administración pública en términos de lograr bienestar y desarrollo de la sociedad, y lograr, también, aquellos de índole política que se refieren a las condiciones de gobernabilidad de las fuerzas sociales y la legitimidad del cuerpo administrativo y político gobernante?

El futuro hay que construirlo, el futuro es la razón del presente. Lo que queremos condiciona nuestra acción y motiva la verificación de determinadas conductas. Sin embargo, el futuro no puede ser previsto a ciencia cierta, ni se puede pensar que exista un futuro único. Resulta conveniente prever varios futuros, partiendo tanto de las condiciones presentes y de lo ya acontecido, como de aquello que, como seres teleológicos, pretendemos construir.
 
Gastó y Ahumada (2005: 13) señalan que, en el marco de una visión global, sistémica, dinámica y abierta, la prospectiva se propone explicar posibles futuros, mediante el estudio de los datos del pasado y el presente, así como de las posibles evoluciones de las diferentes variables cuantitativas y cualitativas del fenómeno en cuestión. De esta suerte, estos autores reconocen (Ibíd.), siguiendo a Gavignan y Scapolo, que la prospectiva reclama el concurso de tres campos de análisis: el de los estudios de futuro, la planeación estratégica y el análisis de las políticas públicas. En el primer campo se va de una perspectiva de lo predictivo, pasivo y extrapolativo hacia otra que considera lo exploratorio, activo y constructivo; en el campo de la planeación estratégica se pasa de la visión racionalista a la evolutiva y contingencial; en tanto que en el ámbito del análisis de políticas públicas, se concibe el paso de un ámbito de poca participación a otro altamente participativo.
 
En cuanto a los tipos de futuro que podemos vislumbrar, Miklos y Tello consideran tres: el deseable, el probable y el posible. El futuro deseable es concebido como “la expresión de un estado de cosas que se ambicionan porque reflejan nuestras aspiraciones y valores” (2007: 52); el futuro probable deviene del estado de cosas existentes, es decir, los eventos futuros son resultado de la tendencia de condiciones pasadas que se observan en el presente y que probablemente continuarán si no se incide en ellos; por su parte, el futuro posible resulta de la acción y esfuerzo que imprimamos para alcanzarlo, su viabilidad “…afirma que contamos con el poder suficiente para llevar a cabo aquello que ambicionamos; que está al alcance de nuestros conocimientos, los cuales diestramente orquestados darán como resultado el logro de la imagen propuesta.” (Ibíd.)
 
AOA. Espiral. 2014
 
Es conveniente reiterar, con relación a la prospectiva: los futuros son múltiples y las condiciones del sistema que se estudie puede recibir diferentes lecturas. También, es importante tener siempre presente los beneficios que derivan de una planeación prospectiva y el proceso que ella implica; como lo destaca Guillermina Baena, a diferencia de la planeación tradicional, en la prospectiva:

 “…se determina primero el futuro deseado, creativamente y libre de restricciones, y se diseña; el pasado y el presente no se consideran como restricciones, sino hasta un segundo momento cuando se tiene la imagen del futuro deseado y se exploran cuáles serían los futuros factibles. De ahí seleccionamos el más satisfactorio. Todo el proceso debe darse de manera muy creativa y con gran imaginación. (…) En la planeación prospectiva el proceso, más que el producto, es el importante.” (Baena, 2004: 47)

 
Fuentes:

Baena Paz, Guillermina. 2004. Prospectiva Política. Guía para su comprensión y práctica. México: Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Proyecto PAPIME / Dirección General de Personal Académico.
Gastó C., Juan, Néstor Ahumada G., et al. 2005. Prospectiva y construcción de escenarios para el desarrollo territorial. CUADERNO 3. Fundación Eduardo Frei. Santiago de Chile: Impresión Gráfica Funny S. A.
Godet, Michel. 1995. De la Anticipación a la Acción, Manual de Prospectiva y estrategia. Una disciplina intelectual. México: Ed. Bouxareu. Alfaomega-Marcombo.
Godet, Michel. 1983. Sept idées-clés. Futuribles analyse et prospective No. 71, Noviembre 1983. Consultado en el Portal La prospective “Pour penser et agir autrement”.  Mémoire de la prospective. Ouvrages et textes fondamentaux de la prospective. Articles fondamentaux Futuribles sur la méthodologie. http://www.laprospective.fr/dyn/francais/memoire/autres_textes_de_la_prospective/articles_futuribles/futuribles-71-1--sept-idees-cles.pdf.
Miklos, Tomás y María Elena Tello. 2007. Planeación Prospectiva: una estrategia para el diseño del futuro. México: Centro de Estudios Prospectivos de la Fundación Javier Barros Sierra, A. C. y Editorial Limusa.
Montero Olivares, Sergio. 2014. Una visión prospectiva de la administración pública par a la sociedad mundial al 2050. Toluca, Edo. de México: Instituto de Administración Pública del Estado de México, A. C.
 

 
 

La Planeación estratégica y la acción de gobierno

AOA. Esculturas de Alfredo Velarde. 2015.
 
Hermosillo Sonora, Diciembre 27 de 2015.

En los primeros años de la década de los ochenta, bajo el impulso de un nuevo estilo gubernamental centrado mayormente en la renovación moral, la reconversión industrial y la racionalidad económica en los actos de gobierno, se planteó modificar la base institucional para la organización y funcionamiento del gobierno y la manera en que se regularían las condiciones de operación de la economía mixta. En este sentido es que se dieron las reformas constitucionales a los Artículos 25, 26, 27, 28 y 115 de la carta fundamental del país.
 
El marco de las relaciones intergubernamentales fue modificado al institucionalizarse el papel del Estado como rector del desarrollo nacional con atribuciones en materia de planeación, conducción coordinación y orientación de la actividad económica nacional, mediante la estructuración del sistema de planeación nacional y los esquemas de coordinación entre los tres órdenes de gobierno, así como las relaciones de éstos con los sectores social y privado del país, los estados y municipios.
 
Con este esquema sistémico de planeación, se pretendía establecer nuevas formas de ordenación y racionalidad en las decisiones y actuación del gobierno, revertir el centralismo característico del federalismo mexicano y la apertura de vías formales para el diálogo entre gobernantes y gobernados. Técnicamente, y de manera paulatina, se fueron sumando al quehacer gubernamental estrategias e instrumentos exitosos en la administración de negocios; dependencias y organismos del sector paraestatal experimentaron los primeros ejercicios de la planeación estratégica (desde los setenta estos influjos se empezaron a notar en estos espacios).
 
Sin embargo, el sistema de planeación promovió el desarrollo de una nueva cultura organizacional en el gobierno, al incorporar dos elementos que venían a modernizar la administración pública y su relación con los gobernados: el diseño, instrumentalización y práctica del plan de desarrollo, por una parte, y la apertura de vertientes de participación en el diseño, implantación y seguimiento de las acciones de gobierno contenidas en el plan.
 
En este contexto, la construcción de una agenda planeada del gobierno resulta de los procesos institucionales que llevan a diseñar diferentes instrumentos del sistema de planeación gubernamental reconocidos en la constitución del país y en las respectivas de las entidades federativas. Se puede afirmar que su concreción formal es el plan de desarrollo. Su objetivo radica en la racionalización de las decisiones y acciones del gobierno, brindando atención a los problemas de interés público. Esta agenda involucra dimensiones de diversa naturaleza en su confección (Gráfico 1), teniendo en cuenta que esta concurrencia de diversos elementos sirve de base para su definición objetiva e integral.
 
 
A lo largo de la década de los noventas se hicieron expresas las intenciones de impulsar una nueva forma de hacer gobierno mediante la incorporación de prácticas del mercado en el quehacer de las organizaciones del Estado. Con el fin de promover la productividad y estabilidad económica del Estado reformado, se elevó la propuesta, de manera más firme, de incorporar las prácticas administrativas de la iniciativa privada al interior de las oficinas de gobierno.
 
México vivió durante el sexenio 1982-1988 el relevo generacional con la presencia de nuevos políticos que fueron adjetivados como tecnócratas y/o neoliberales; tocó a ésta y a las dos subsecuentes administraciones emanadas del Partido Revolucionario Institucional promover y poner en práctica las grandes transformaciones de la etapa exoprivatizadora, en tanto que durante el sexenio del primer Presidente surgido de las filas del Partido Acción Nacional se abrieron francamente las puertas para la introducción de la nueva cultura de gestión pública.
 
Vivencias transformadoras ya se habían experimentado con la dinámica de la alternancia del poder en las entidades federativa, poniéndose en práctica nuevos estilos y métodos de gestión (Cabrero Mendoza et al., 1996), que van desde la apertura hasta la participación ciudadana en programas de gobierno, pasando por la tecnologización de procesos y la incorporación de prácticas administrativas de los negocios privados, como el Desarrollo Organizacional y la Planeación Estratégica.
 
El nuevo Sistema Nacional de Planeación Participativa, quedó explícito en el Plan de gobierno del periodo 2001-2006. A fin de apoyar la operación continua y eficaz de la administración pública, el sistema contemplaba tres grandes procesos: la planeación estratégica (fundamento del sistema), el mejoramiento organizacional (mediante la modernización de estructuras, procesos y proyectos) y el seguimiento y control (para correcciones y ajustes de programas).
 
En la primera parte de dicho documento se presentó la evaluación de las condiciones del gobierno y del entorno del país, definiendo sus propósitos generales a partir de la estructura convencional de la planeación estratégica: la visión del país a 25 años, la misión del gobierno, los principios conductuales para el desarrollo de las funciones de gobierno (desagregados en tres postulados: humanismo, equidad y cambio; en cuatro criterios para el desarrollo nacional: inclusión, sustentabilidad, competitividad y desarrollo regional; y en cinco normas básicas de acción gubernamental: apego a la legalidad, gobernabilidad democrática, federalismo, transparencia y rendición de cuentas) y, guiados por estos principios, los programas, proyectos y acciones del gobierno.
 
El Plan Nacional de Desarrollo 2007-2012 siguió el mismo enfoque en su elaboración. Si bien apuntaba que respondía a las disposiciones constitucionales y de la Ley de Planeación y al Sistema Nacional de Planeación Democrática, su configuración partió del establecimiento de una estrategia para lograr la visión del país a 23 años.
 
Sustentado en una visión de futuro, pretendía fomentar el cambio de actitud e impulsar un ejercicio de planeación y prospectiva que ampliara los horizontes de desarrollo. Lo singular de este plan es que definió al Desarrollo Humano Sustentable como premisa para el desarrollo integral del país en el largo plazo. Considerando la visión y la premisa básica del desarrollo, a partir de ambos se fijaron los cinco ejes rectores de la política pública, los objetivos nacionales, las estrategias generales y las prioridades de desarrollo propuestos en los programas sectoriales, institucionales, regionales y especiales.
 
El Plan Nacional de Desarrollo 2013-2018, teniendo al Partido Revolucionario Institucional de nuevo al frente del Poder Ejecutivo, ha retomado el esquema tradicional del Sistema Nacional Democrática. En su contenido, sin embargo, se conservan determinados términos y elementos de análisis diagnóstico que recuerdan la perspectiva estratégica, tales como la visión general, el aprovechamiento de oportunidades para el desarrollo y las limitantes para este proceso.
 
AOA. Estructura. 2015.
 
La práctica de la planeación estratégica se ha generalizado, enriqueciendo los planteamientos originales del Sistema de Planeación. Los gobiernos de las entidades federativas también la han implementado, y se ha ido más allá, hasta el ámbito de gobierno municipal. Para ello no ha sido obstáculo el hecho de que estos gobiernos procedan de filiaciones partidistas diferentes.
 
El manejo de la planeación estratégica no ha dependido del partido político que gobierna, se ha visto que es un medio empleado en planes de gobiernos estatales y municipales encabezados por funcionarios provenientes de diversos partidos políticos. Como lo señala Mauricio Merino (2006), a medida que la gestión municipal se ha vuelto más compleja, es cierto que se vuelve necesaria la incorporación de técnicas modernas propias de la Nueva Gestión Pública y de nuevas estructuras técnicas, pero también es imprescindible el desarrollo de nuevas actitudes, convicciones e identidades de los servidores públicos con estas nuevas prácticas, e incluso, agregaríamos, con las prácticas de la administración convencional, como la planeación del desarrollo.
 
 
Fuentes:

Cabrero Mendoza, Enrique, Rodolfo García del Castillo y Martha Gutiérrez Mendoza. 1996. La nueva gestión municipal en México: Análisis de experiencias innovadoras en gobiernos locales. México: Miguel Ángel Porrúa Grupo Editorial y CIDE, A. C.
Merino, Mauricio (Editor). 2006. La gestión profesional de los municipios en México. Diagnóstico, oportunidades y desafíos. México: CIDE, A. C.
Ordaz Alvarez, Arturo. 2010. La Gestión Pública Municipal. Estudio sobre las Capacidades Institucionales y Administrativas en el Ayuntamiento de Hermosillo Sonora. 2006-2009. México: Universidad de Sonora.
 
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos
Planes de Desarrollo 1982-1988, 2001-2006, 2007-2012, 2013-2018

martes, 22 de diciembre de 2015

Administración pública y planeación del desarrollo

AOA. Cruce de calles. 2014,

Hermosillo Sonora, Diciembre 22 de 2015.

Función sustantiva de la administración pública
 
El cambio institucional y organizacional del Estado y la administración pública se puede entender como un proceso más o menos racional y deliberado para lograr el cumplimiento de sus objetivos. Dicho cambio puede ser planeado y anticiparse a los cambios en el entorno, o bien asumirse como un cambio reactivo a las contradicciones y problemáticas que reclaman una acción racional eficiente y racional capaz de responder a las necesidades, demandas y problemas de tipo público. El aparato gubernamental se asume como un sistema abierto, en permanente retroalimentación mutua con la sociedad y cuya calidad de servicio es sometida al escrutinio desde el interior de sus órganos de control y evaluación como desde el exterior, por los ciudadanos y sectores de la sociedad.
 
Al comprender la función sustantiva de la administración pública, es necesario considerar los compromisos que asume en los distintos ámbitos del desarrollo de la sociedad. Es inherente a su definición considerarla como entidad en acción, en permanente movimiento. Esto le permite concretar su función de generar bienestar público. Al gobierno en acción se le concibe como un sistema abierto en permanente retroalimentación, lo cual le exige definir y redefinir estrategias, emplear instrumentos y procesos administrativos, así como ajustar estructuras con miras a responder a las demandas sociales y cumplir sus compromisos como entidad de gobierno.
 
AOA. Mientras esperamos. 2014,
 
De igual manera, se considera relevante que, para el cumplimiento de su función sustantiva, el Estado cuente y promueva en su relación con la sociedad el desarrollo de instituciones que sirvan de marco apropiado para que se dé la convivencia entre ambas entidades. Incluso, como lo señala Fukuyama (Prólogo en Lora, 2007: xv), hemos de suponer que el adecuado funcionamiento de las instituciones, y particularmente de quienes las ponen en acción, hacen posible que las políticas de gobierno tengan consecuencias positivas. Por ello la importancia de reflexionar acerca de sus características, su funcionamiento y sobre los diversos factores que influyen en su diseño y en la capacidad para reformarlas.
 

El desarrollo y el bienestar público
 
El Estado, a través de la administración pública, se erige como un actor fundamental en el proceso de desarrollo de cualquier país y sus regiones. El Estado, y por lo tanto la administración pública, tienen como fin de su acción un propósito dual: de orden público y de tipo político, fines que le llevan a desarrollar diversas funciones dirigidas a la prestación de servicios y la concreción de obras públicas, por un lado, y a la conservación del orden social y la reproducción de las condiciones necesarias para el sostenimiento de la vida de la sociedad civil. El bienestar público constituye el propósito último de la acción gubernamental.
 
La organización de la administración pública permite definir la estructura y funcionamiento del poder ejecutivo y, de esta manera, por medio de la división del trabajo administrativo atender los diferentes intereses que atañen al colectivo social. Esta organización se expresa en diferentes ámbitos territoriales, con el fin de llevar a toda la población los beneficios que se desprenden de la acción pública, y contar con los centros de contacto directo y permanente en donde la ciudadanía pueda expresar sus necesidades, intereses y demandas al gobierno.

AOA. Desde adentro. 2014,
 
La sociedad actual vive una realidad determinada por el fenómeno de la globalización, el cambio acelerado de la ciencia y la tecnología, la preeminencia de la vida democrática y una revisión permanente de las instituciones que modulan las conductas de los miembros de la sociedad y su relación con las estructuras de gobierno.
 
Los intereses sociales se plantean en términos de principios y valores generales que resumen el interés público, y que tienen que ver con la perpetuidad del mismo colectivo social, una buena calidad de vida, y la extensión a toda la sociedad de los beneficios que derivan del progreso científico y tecnológico planteados en términos de subsistencia, mejoramiento de las condiciones de vida material, así como el desenvolvimiento de la vida espiritual individual y colectiva. Desde mediados del siglo XX, estos propósitos sociales se han ido incorporando y revalorando en el concepto de desarrollo, que, habiendo tenido orígenes profundos en la ciencia económica, ha trascendido fronteras disciplinarias hasta ser en la actualidad un propósito social al que se orienta la acción social vista desde cualquier perspectiva de análisis.

AOA. Camino. 2014,
 
El desarrollo se define (Todaro, 1991: 154) como un proceso multidimensional cuyo destino es el hombre en comunidad, en colectivo. Cuando al desarrollo se le colocan adjetivos es para resaltar alguna de las dimensiones en que es posible desagregarlo para su estudio; así es posible entender que alguien proponga analizar el desarrollo económico, el social, el político, el cultural, etc. Sin embargo, la realidad del desarrollo no aísla esas dimensiones, por ello se entiende que aun cuando se privilegia al crecimiento económico sobre otros aspectos, éstos también ven alterada su situación: se provocan avances en las variables sociales o hay retroceso, se crece económicamente coincidiendo con avances en la vida política, o esta dimensión se rezaga y se producen trastornos en las instituciones y la gobernabilidad política. El desarrollo, por lo tanto, es un fenómeno que debe ser comprendido de manera integral.
 
El concepto de desarrollo muestra en los últimos años una evolución que lo ubican en una perspectiva más amplia que la del simple crecimiento económico. Si bien el desarrollo de un país, de una entidad federativa, de una región o de un municipio tiene como base y condición fundamental al crecimiento económico, la noción que hoy se asume corresponde a una versión ampliada (Boisier, 2003: 1), en donde “prima lo subjetivo, lo valórico, lo intangible, lo holístico, lo sistémico, lo recursivo, lo cultural, la complejidad, para citar sólo algunas de las características que se atribuyen ahora a la idea de un desarrollo societal”.
 
La comprensión del desarrollo parte del reconocimiento de su naturaleza territorial y social, de allí la complejidad y multidimensionalidad de este proceso. Su atención, entonces, exige acudir a diversos campos de conocimiento para que, a través de la interdisciplinariedad y transdisciplinariedad, se puedan elaborar diagnósticos integrales de la realidad social y definir las estrategias y programas de acción necesarios para la solución de la problemática identificada. En el plano de la acción, por su parte, esto lleva a la estructuración de una gestión adecuada para la generación de desarrollo: en un sistema territorial dado, se requiere una gestión local o regional concreta que acuda a la comprensión sistémica del desarrollo, buscando equilibrios entre subsistemas endógenos y exógenos, la autorreproducción y la sinergia que conjugue los esfuerzos de los actores sociales y del gobierno para el logro de las metas del desarrollo.

AOA, Voy y vienes. 2014.
 
Se plantea que el interés del desarrollo reside en el hombre que vive en sociedad. El desarrollo se preocupa por sus condiciones materiales y espirituales para lograr una convivencia efectiva. De allí los propósitos por generar proyectos productivos que, a la vez, constituyen fuentes de empleo, la construcción de espacios urbanos que posibiliten el acceso a servicios de vivienda, vías de comunicación y servicios públicos en general, la integración de comunidades con gobiernos que proporcionen seguridad y orden, comunidades que, además, se constituyen en fuente y destino del trabajo intelectual y material. El desarrollo es un fenómeno integral que coloca en el centro de atención al hombre social. Se considera que el destino del desarrollo es el ser humano, que debe tener un rostro humano.
 
El desarrollo, y en particular el desarrollo que ocurre en el territorio municipal y local, se da en el concierto del conjunto de relaciones sociales que reproducen las condiciones de la sociedad civil, buscando mejorar las condiciones de vida de esa comunidad (si bien en una permanente confrontación entre equidad y eficiencia económica); como dice Palacios (1993: 117), estos procesos sociales llevan “…inherentemente una dimensión espacial (en este caso la del territorio municipal) como condición de su existencia.”
 
Se considera que el orden municipal es central en el federalismo. De igual manera, es reconocida su relevancia en cuanto a la relación Estado-sociedad, pues es en el municipio donde coinciden y se desarrollan las energías de la vida social, de la vida en comunidad. El gobierno municipal es responsable de la gestión de recursos, la formulación e implementación de programas y proyectos que dentro de un territorio particular expresan la acción administrativa concretada en un conjunto diverso de bienes y servicios públicos.
 

AOA. Paloma. 2014,
 
 
Intentos para racionalizar la acción estatal: la planeación del desarrollo
 
Los ochenta han sido considerados una década de grandes cambios para la definición del Estado y el papel de las políticas gubernamentales. Tras arrastrar las condiciones contextuales de la crisis surgida en los setenta, ante circunstancias de urgencia del deterioro del bienestar social y el desgaste del llamado Estado interventor, se plantearon cambios necesarios para rehabilitar la relación Estado-sociedad, ordenar la vida económica del país y construir instituciones que favorecieran la competitividad del país y modificaran las relaciones del sistema político.
 
Esto se dio con el encumbramiento del mercado como eje básico de la asignación de recursos económicos y la retracción del Estado y la redefinición de su tamaño y de la forma de interactuar con los grupos sociales cada vez más activos en un ambiente de mayor participación y reconocimiento de su rol en el espacio público.
 
En contraposición de la visión gubernamental de un Estado majestuoso y omnipresente en todos los campos de la vida social, durante los primeros años de esa década, con el ascenso de un nuevo estilo de hacer gobierno centrado mayormente en la renovación moral y la racionalidad económica en los actos de gobierno, se planteó modificar la base institucional para la organización y funcionamiento del gobierno y la manera en que se regularían las condiciones de operación de la economía mixta. En este sentido es que se dieron las reformas constitucionales a los Artículos 25, 26, 27, 28 y 115 de la carta fundamental del país.
 
AOA. En el alambre. 2014,
 
El marco de las relaciones intergubernamentales fue modificado al institucionalizarse el papel del Estado como rector del desarrollo nacional con atribuciones en materia de planeación, conducción coordinación y orientación de la actividad económica nacional, mediante la estructuración del sistema de planeación nacional y los esquemas de coordinación entre los tres órdenes de gobierno, así como las relaciones de éstos con los sectores social y privado del país, los estados y municipios. El fortalecimiento municipal bajo este esquema fue considerado factor primordial para el desarrollo regional, local y de la federación. 
 
El artículo 25 de la Constitución política del país quedó definido en los siguientes términos:

“Artículo 25. Corresponde al Estado la rectoría del desarrollo nacional para garantizar que éste sea integral y sustentable, que fortalezca la Soberanía de la Nación y su régimen democrático y que, mediante el fomento del crecimiento económico y el empleo y una más justa distribución del ingreso y la riqueza, permita el pleno ejercicio de la libertad y la dignidad de los individuos, grupos y clases sociales, cuya seguridad protege esta Constitución.
 
El Estado planeará, conducirá, coordinará y orientará la actividad económica nacional, y llevará al cabo la regulación y fomento de las actividades que demande el interés general en el marco de libertades que otorga esta Constitución.
 
Al desarrollo económico nacional concurrirán, con responsabilidad social, el sector público, el sector social y el sector privado, sin menoscabo de otras formas de actividad económica que contribuyan al desarrollo de la Nación.
 
El sector público tendrá a su cargo, de manera exclusiva, las áreas estratégicas que se señalan en el Artículo 28, párrafo cuarto de la Constitución, manteniendo siempre el Gobierno Federal la propiedad y el control sobre los organismos que en su caso se establezcan.
 
Asimismo podrá participar por sí o con los sectores social y privado, de acuerdo con la ley, para impulsar y organizar las áreas prioritarias del desarrollo.
 
Bajo criterios de equidad social y productividad se apoyará e impulsará a las empresas de los sectores social y privado de la economía, sujetándolos a las modalidades que dicte el interés público y al uso, en beneficio general, de los recursos productivos, cuidando su conservación y el medio ambiente.
 
La ley establecerá los mecanismos que faciliten la organización y la expansión de la actividad económica del sector social: de los ejidos, organizaciones de trabajadores, cooperativas, comunidades, empresas que pertenezcan mayoritaria o exclusivamente a los trabajadores y, en general, de todas las formas de organización social para la producción, distribución y consumo de bienes y servicios socialmente necesarios.
 
La ley alentará y protegerá la actividad económica que realicen los particulares y proveerá las condiciones para que el desenvolvimiento del sector privado contribuya al desarrollo económico nacional, en los términos que establece esta Constitución.”

Con este esquema sistémico de planeación, se pretendía establecer nuevas formas de ordenación y racionalidad en las decisiones y actuación del gobierno, revertir el centralismo característico del federalismo mexicano y la apertura de vías formales para el diálogo entre gobernantes y gobernados.
 
En los hechos, los ejercicios de planeación han tenido que enfrentar distintos problemas acumulados por la historia del federalismo mexicano y la preeminencia del orden federal sobre los otros dos órdenes de gobierno (en el que la vida municipal y sus gobiernos estaban marcados con profundos rezagos de autonomía, amplía dependencia financiera y escaso desarrollo, y limitadas capacidades institucionales y administrativas).

AOA. De noche. 2014,
 
Con el ascenso al poder de gobiernos de alternancia, de derecha, este sistema se cuestionó y se matizó con elementos característicos del ámbito empresarial. El nuevo Sistema Nacional de Planeación Participativa, quedó explícito en el Plan de gobierno del periodo 2001-2006 (su presencia no representó reforma alguna que sustituyera al Sistema de Planeación como está definido en la Constitución). A fin de apoyar la operación continua y eficaz de la administración pública, el sistema contemplaba tres grandes procesos: la planeación estratégica (fundamento del sistema), el mejoramiento organizacional (mediante la modernización de estructuras, procesos y proyectos) y el seguimiento y control (para correcciones y ajustes de programas).
 
En la primera parte de dicho documento se presentó la evaluación de las condiciones del gobierno y del entorno del país, definiendo sus propósitos generales a partir de la estructura convencional de la planeación estratégica: la visión del país a 25 años, la misión del gobierno, los principios conductuales para el desarrollo de las funciones de gobierno (desagregados en tres postulados: humanismo, equidad y cambio; en cuatro criterios para el desarrollo nacional: inclusión, sustentabilidad, competitividad y desarrollo regional; y en cinco normas básicas de acción gubernamental: apego a la legalidad, gobernabilidad democrática, federalismo, transparencia y rendición de cuentas) y, guiados por estos principios, los programas, proyectos y acciones del gobierno.
 
Estas aportaciones del mundo de los negocios se han extendido a todos los ámbitos de gobierno, volviéndose una práctica común en la confección de los planes de desarrollo con rasgos de planeación estratégica.


Referencias:

Boisier, Sergio, (2003) “Una (re) visión heterodoxa del desarrollo (territorial): un imperativo categórico”. En Revista Estudios Sociales. Volumen 12, número 23. Pp. 10-36. Hermosillo, Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo, A. C.
Lora, Eduardo (Editor), (2007) El estado de las reformas al Estado en América Latina, Prólogo de Francis Fukuyama. Washington, Banco Mundial, Banco Interamericano de Desarrollo y Mayol Ediciones.
Palacios, Juan José, (1993) “El concepto de Región”. En Héctor Ávila Sánchez (Compilador), Lecturas de análisis regional en México y América Latina. México, Universidad de Chapingo.
Todaro, Michael P., (1991) Economía para un mundo en desarrollo. Segunda Edición. México, Fondo de Cultura Económica.

Documentos Institucionales:

Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos
Plan Nacional de Desarrollo de los sexenios 1983-1988, 1989-1994, 1995-2000, 2001-2006 y 2007-2012