martes, 9 de marzo de 2021

El estudio de las Artes Plásticas en México y en Sonora

Torso femenino. Pintura al Pastel. AOA
 

Hermosillo, Sonora a 9 de marzo de 2021.

Fragmento del primer capítulo del libro Escultura sonorense. Aportaciones de la Licenciatura en Artes Plásticas de la Universidad de Sonora. Colección “La Mirada del Búho” No. 6. Departamento de Desarrollo y Producción Editorial de la Universidad de Sonora. Universidad de Sonora, México, 2020. ISBN de la Colección: 978-607-518-130-1; ISBN: 978-607-518-364-0.

En su Conferencia pronunciada en la Universidad de Edimburgo en 1931, el reconocido filósofo y crítico de arte inglés Herbert Read (2010) reflexionó en torno al derrotero del estudio del Arte y en particular acerca de los programas universitarios de aquellos años. Destacaba la ventaja de las universidades alemanas sobre las inglesas en cuanto a los estudios de Doctorado en Historia del Arte. Así también, reflexionaba sobre dos problemas relativos al estudio del arte: ¿cómo influye el estudio del arte en la vida práctica del estudiante?, y ¿qué efecto que tiene sobre la función adecuada del arte en la educación? Insistió que el estudio del Arte universitario debe ser vocacional.

Recuperando la experiencia alemana, la educación de la Cátedra de Bellas Artes, planteó el erudito inglés, habría de comprender 3 métodos: primero, partir de la actividad subjetiva de apreciación del arte: que es la estética propiamente hablando; segundo, es puramente objetivo: se ocupa de la obra de arte misma: técnicas anatomía de la forma, etc. Se refiere a la Ciencia general del Arte; y, el tercero es el Método histórico.

Herbert Read. Grabado sobre papel. Edgar Holloway. 1934

Haciendo énfasis en el desarrollo de una formación integral de los estudiantes desde el nivel preescolar, donde los cursos de Artes jugarían un papel fundamental, Read concluyó que los estudios universitarios fundados en la estética tienen un campo experimental limitado; y que la enseñanza erudita del arte (Historia y Teoría del Arte) haya propiciado que cada año egresaran estudiantes cuya profesión no es absorbida por la sociedad, convirtiéndose en un profesionista carente de adaptabilidad social y carente de un científico profesional económicamente justificado.

Con el fin de desarrollar y adiestrar los hábitos de aprensión artística estética, considera que la apreciación de las Bellas Artes es el método más objetivo, más práctico e infinitamente el más valioso, puesto que: 1) existe la significación de las bellas artes en la cultura general de una nación, y 2) existe en las bellas artes una cualidad especial que no sólo explica esa importancia, sino que nos permite aprehenderla en forma peculiarmente directa.

La educación artística en nuestro país, por su parte, tiene antecedentes longevos; se remontan a fines del siglo XVIII, cuando en 1781 se funda la Real Academia de San Carlos de las Nobles Artes de la Nueva España. De esta manera se dio respuesta a las autoridades de Casa de Moneda en Nueva España de formar con grabadores para apuntalar la producción y acuñación de moneda.  Auspiciada por el Estado, la naciente academia inició cursos de las Tres Nobles Artes de San Carlos: arquitectura, pintura y escultura. 

Academia de San Carlos

Los acontecimientos que ocurrieron a lo largo del Siglo XIX tuvieron repercusiones en la normalidad con la que pudo haberse dado la vida académica de esta institución. Destacan en un principio las aportaciones del escultor y arquitecto Manuel Tolsá y a fines de ese siglo la presencia del pintor José María Velasco.

Es en el siglo XX cuando se incorpora a la Universidad Nacional Autónoma de México como Escuela Nacional de Bellas Artes. Para el año de 1929 se divide en la Escuela Nacional de Arquitectura y Escuela Central de Artes Plásticas, convirtiéndose cuatro años después en la Escuela Nacional de Artes Plásticas. Será en 1970 cuando por iniciativa de reconocidos profesores se proponen los estudios de la Licenciatura en Comunicación Gráfica, la cual se formalizó en 1975. 

Durante los noventa, esta carrera cambió de nombre y plan de estudios, pasando a ser la Licenciatura en Diseño y Comunicación Visual. En 2014 se crea la Facultad de Artes y Diseño, que cubre el espacio de la antigua Escuela Nacional de Artes Plásticas: la Facultad contempla cuatro licenciaturas (Artes Visuales, Arte y Diseño, Diseño y Comunicación Visual, y Cinematografía) y cursos de posgrado.

Escuela Nacional de Artes Plásticas

La otra gran institución de enseñanza de Arte en nuestro país es la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado (ENPEG), La Esmeralda, una universidad incorporada al Instituto Nacional de Bellas Artes. Originalmente sus servicios educativos consistían en talleres gratuitos y abiertos a todo el público. La fundación en 1927 de la Escuela libre de Escultura y Talla Directa en el Exconvento de la Merced es el primer antecedente de esta universidad. En la década de los treinta, la escuela se cambió al Callejón de la Esmeralda.

En 1943 se desarrolló el primer plan de estudios aprobado por la Secretaría de Educación Pública, y se dio reconocimiento oficial como Escuela de Artes. Posteriormente, se estructuró un Plan Profesional de Pintor, Escultor y Grabador, el cual cambió en 1984 a la Licenciatura en Artes Plásticas con acentuación en Pintura, Escultura y Grabado.

En 2007 entró en vigor el Plan de estudios de la Licenciatura en Artes Plásticas y Visuales, con el objetivo de «formar profesionales en la producción de las artes plásticas y visuales con capacidad para desarrollar un lenguaje con sustento conceptual acorde a su momento histórico y cultural, el cual les permita integrarse a circuitos de formación, difusión y circulación de las artes plásticas y visuales.» (La Esmeralda. Plan de Estudios, 2007: 3)

El Plan (2007: 23) contemplaba que el egresado se asumiría como un «…productor visual que desarrolle un discurso que en su construcción vincule con elocuencia la investigación teórico conceptual con las habilidades del manejo plástico-visuales.» Además, se propuso que el ejercicio de la producción visual constituiría parte fundamental de su formación, por lo que tendría que contar «…con las herramientas teóricas y prácticas que le permitan incursionar en el campo profesional, confrontándolo ante los diversos circuitos de circulación del arte, así como en la continuidad con estudios superiores ligados a las artes plásticas y visuales.»

La Esmeralda

Diez años después, se replanteó el plan de estudios como Licenciatura en Artes Visuales, definiendo su objetivo general en el sentido de «Formar profesionales capaces de realizar una intervención creativa y consecuente en la sociedad desde las artes visuales, con sustento conceptual acorde a su momento histórico y cultural, dispuestos a integrarse a circuitos de formación, difusión y circulación de las artes y de la cultura en la sociedad y afectar positivamente el desarrollo de las mismas.» (La Esmeralda. Plan de Estudios, 2017: 7)

Por su parte, el perfil de egreso, en comparación con el definido en el plan anterior, se complejizó, agregándose elementos relativos a competencias emocionales, de expresión y comunicación, así como de trabajo colaborativo; desde esta perspectiva, se concibió en considerar que los egresados de esta institución

«…tendrán la capacidad de incidir de forma creativa, con conciencia y visión en diversos campos de la sociedad. Deben contar con las herramientas teóricas y prácticas dentro del campo de las artes visuales además de contar con una inteligencia emocional y creativa desarrollada para permitirles concebir y llevar a cabo soluciones innovadoras tanto en su propio quehacer como en su incursión en el campo profesional. Esto implica que sepan articulares por escrito, verbalmente y por medio de la producción. Demostrará que tiene la capacidad de crear y aprovechar oportunidades profesionales, idear y gestionar proyectos, formar equipo y saber resolver conflictos, Deben egresar con la capacidad de ser agentes de cambio creativos y responsables con respecto a la sociedad de la que forman parte.» (La Esmeralda. Plan de Estudios, 2017: 45)

En Sonora, los antecedentes de las acciones de formación artística se remontan al año de 1950, cuando se funda Escuela de Dibujo de Artes Plásticas, que posteriormente se convertiría en la Academia de Artes Plásticas, a la par de la Academia de Arte Dramático, la Academia de Danza y la Academia de Música.

A partir de 1991, con la creación de la Ley 4 Orgánica de la Universidad de Sonora, se crea la División de Humanidades y Bellas Artes, integrada por los Departamentos de Letras y Lingüística, y de Bellas Artes; paralelamente se dio un proceso de nivelación de la planta de profesores, pasando algunos de ellos a realizar estudios de secundaria y preparatoria abierta, y, posteriormente, realizar estudios profesionales, con base en un convenio de colaboración suscrito con la Universidad Autónoma de Chihuahua.

Primera sede de la Licenciatura en Artes Plásticas al interior del campus de la Universidad de Sonora

En 1997 se aprobó el Plan de Estudios de la Licenciatura en Artes. En él se contemplaron cuatro áreas de formación artística: Artes Plásticas, Danza, Música y Teatro. Como objetivo de la Licenciatura se propuso «…formar profesionales ejecutantes capaces de transmitir y generar conocimientos relativos al área de su especialidad, con sólida formación teórica, metodológica y práctica que les permita incorporarse al mercado de trabajo regional, nacional e internacional con alto nivel de competitividad.» (Licenciatura en Artes. Plan de Estudios, 1997: 2) De acuerdo con esta orientación formativa, al concluir sus estudios con duración de diez semestres, los ejecutantes profesionales de las Artes Plásticas recibirían los títulos de Pintor, Grabador o Escultor.

En el diagnóstico para elaborar el Plan de Estudios de la Licenciatura en Artes Plásticas de 2008, se apuntó que entre las consideraciones que se asumieron al formular el Plan 1997, se planteó que

«…la enseñanza de las artes se constituye como una necesidad vital para el desarrollo de la sociedad y de cada uno de los individuos que la conforman, a través de las artes se promueve el desarrollo de la sensibilidad, la percepción, el sentido estético, la imaginación, la creatividad, la comunicación y la capacidad de emocionarse, por lo que el arte, es un elemento que integra y define al ser humano.» (Licenciatura en Artes Plásticas. Plan de Estudios, 2008: 7)

De allí que entre los objetivos específicos del Plan se propuso formar profesionales de las artes visuales con los conocimientos teóricos y del oficio para comprender y producir obras plásticas, mediante el manejo de un lenguaje plástico que les permita integrarse establecer comunicación con el entorno social.

Durante el ciclo escolar 2008-2 se reformó el plan de estudios enmarcándolo en las disposiciones del nuevo modelo educativo de la Universidad y transformando el programa a Licenciatura en Artes Plásticas, con las especialidades de pintura, escultura y grabado.

Esta propuesta consolidó la perspectiva formativa iniciada diez años antes. El objetivo general del Plan de estudios, sin precisar el término de ejecutante profesional, reafirmó la intención de impulsar la formación de capacidades tanto teóricas como prácticas para el desarrollo profesional de los egresados; se definió en términos de:

«Formar profesionales de las artes plásticas: Capaces de desempeñarse en las funciones de creación, enseñanza, capaces de contribuir a la formación de artistas plásticos y el conocimiento artístico. Con el dominio de las herramientas suficientes para poder trasmitir de manera adecuada sus conocimientos artísticos.» (Licenciatura en Artes Plásticas. Plan de Estudios, 2008: 18)

Sede de la Licenciatura Artes Plásticas de la Universidad de Sonora

En esta propuesta se fue más allá (Licenciatura en Artes Plásticas. Plan de Estudios, 2008: 18-19), enriqueciendo los intereses del estudio de este programa educativo en términos de la creación plástica, de la habilitación de los egresados para su enseñanza, o bien para llevar a cabo trabajos de investigación, participar en la gestión del arte y la cultura, incluso en la promoción y capacitación de los estudiantes para incursionar en estudios de posgrado.

Resulta relevante el énfasis que este Plan hace en términos comportamentales, pues incorpora entre sus objetivos particulares el «Fomentar en el estudiante actitudes que lo lleven a ejercer la profesión de manera responsable, reflexiva, tolerante y bajo un estricto apego ético.» (Licenciatura en Artes Plásticas. Plan de Estudios, 2008: 18)

Al proponer el perfil de egreso se sumó a estas intenciones del Plan de estudios el compromiso social del artista plástico, en cuanto que se le considera como «…un profesional creativo que hace uso adecuado de las herramientas y materiales específicos de su profesión, con gran sensibilidad para comunicarse a través de la práctica artística y con bases para transferir conocimientos. Tiene la capacidad para resolver los problemas planteados por el entorno económico y social.» (Licenciatura en Artes Plásticas. Plan de Estudios, 2008: 19) Definido así el perfil de egreso, se reitera el interés que se tiene en cuanto a la función profesional como transmisor de conocimientos, es decir, un profesional con capacidades para las labores académicas.


Referencias:

Escuela Nacional de Pintura y Escultura "La Esmeralda": http://www.esmeralda.edu.mx/

Facultad de Artes y Diseños, UNAM: http://www.fad.unam.mx/

Ley Número 4 Orgánica de la Universidad de Sonora. 26 de noviembre de 1991.

Plan de Estudios de la Licenciatura en Artes Plásticas 1997.

Plan de Estudios de la Licenciatura en Artes Plásticas 2008.

Plan de Estudios de la Licenciatura en Artes Plásticas y Visuales. Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado "La Esmeralda". 2007 y 2017.

Read, Herbert. 2010. Educación por el Arte. Barcelona: Paidós Educador.

 

sábado, 13 de febrero de 2021

La pandemia en México. Crisis del sector salud y comorbilidades

Coronavirus Escultura - Luke Jerram

Hermosillo, Sonora a 13 de febrero de 2021.

Fragmento del capítulo Pandemia, crisis y solidaridad, publicado en el Libro Las ciencias políticas y sociales ante contingencias de amplio impacto. Incógnitas y Propuestas. Roberto Moreno Espinosa, Coordinador. Editorial: Academia Internacional de Ciencias Político-Administrativas y Estudios de Futuro. 2020. ISBN 978-607-98268-4-0. Pp. 96-134.


La pandemia provocada por el virus COVID-19 ha tenido efectos nefastos para México; en buena medida, ello fue propicio por el contexto de vulnerabilidad en el que se presentó la pandemia en el país. Por una parte, la infraestructura y los servicios del sector salud acarrean de tiempo atrás una debilidad en cuanto a su capacidad institucional para hacer frente a esta crisis sanitaria. Además, en los últimos años los mexicanos se han visto inmersos en una crisis de salud provocada por los altos índices de obesidad que padece un amplio segmento de la población, la cual se traduce en enfermedades crónicas que representan un mayor riesgo en tiempos de pandemia.

En cuanto al primer elemento de análisis, se identifica que el Plan Nacional de Desarrollo 2019-2024, se estructuró a partir de tres ejes generales: Justicia y Estado de Derecho, Bienestar y, Desarrollo Económico. En el cuarto objetivo del eje de Bienestar se propuso “Promover y garantizar el acceso efectivo, universal y gratuito de la población a los servicios de salud, la asistencia social y los medicamentos, bajo los principios de participación social, competencia técnica, calidad médica, pertinencia cultural y trato no discriminatorio.” (Plan Nacional de Desarrollo 2019-2024, 2019: 98-99)

En este documento, la actual administración manifestó su preocupación por el estado en que se recibió el sistema de salud pública. Sin dejar de reconocer los avances de los últimos años en la cobertura de servicios de salud, sin embargo, también advierte de los problemas de eficiencia, cobertura y calidad de los servicios públicos de salud.

De esta suerte, se considera que es necesario replantear la política pública de salud, así como la organización y operación institucional del sector, procurando que, “…con igualdad, progresividad y no discriminación, ofrezca disponibilidad efectiva de servicios, infraestructura y recursos financieros, materiales y humanos en materia de salud.” (Plan Nacional de Desarrollo 2019-2024, 2019: 100)

En el mismo sentido, señala el Programa Sectorial de Salud (2020), los servicios de salud que se prestan a la población están lejos de constituirse en un sistema capaz, oportuno y eficiente que den cumplimiento a la protección de la salud de los mexicanos y a lo dispuesto en el artículo 4 constitucional.

Los servicios estatales de salud del país, quienes en la práctica son los responsables de la operación de tales servicios, según las evaluaciones realizadas en 2017 y 2018, “…revelan la carencia de medicamentos e insumos, la falta de personal, la sobrecarga de servicios y las malas condiciones en las que frecuentemente se encuentran estas unidades médicas.” (Secretaría de Salud 2019-2024: 2020: 2)

Como parte del diagnóstico presentado en dicho documento, se señala que existe un rezago palpable en la calidad de estos servicios, así como en la cobertura de derechohabientes. Se puntualiza que alrededor de 20 millones de mexicanos carecen de cobertura en materia de salud. Así también, se plantea que el Sistema de Protección Social en Salud, conocido como Seguro Popular, después de quince años de vigencia no ha dado una respuesta cabal a esta problemática, además de que los servicios que brinda solo representan el 20% de aquellos que reciben los derechohabientes de los institutos de seguridad social, lo que lleva a los afiliados al Seguro Popular a disponer parte del ingreso familiar a los servicios que éste seguro no cubre.

Se advierte que las instituciones públicas orientadas a los servicios de salud “...no han incrementado su infraestructura física, mucho menos han recibido mantenimiento y tampoco han contratado los recursos humanos necesarios a pesar del crecimiento de la población.” (Programa Sectorial de Salud 2019-2024: 2020: 3) Aunado a problemas relativos al financiamiento y administración del presupuesto destinado a los servicios de salud, todos estos aspectos han producido efectos negativos que afectan al sistema de salud, reflejándose en el deterioro de la calidad de los servicios prestados y, por consecuencia, en la salud de la sociedad mexicana.

Por otra parte, en cuanto al crítico problema de obesidad que padecen los mexicanos, con el fin de aportar algunos datos de esta situación, se ha recuperado el estudio publicado en 2018 denominado La obesidad en México. Estado de la política pública y recomendaciones para su prevención y control, auspiciado por el Instituto Nacional de Salud Pública. Este trabajo interdisciplinario replica el esfuerzo que seis años antes se había hecho con la publicación del trabajo Obesidad en México: recomendaciones para una política de Estado (2013).

El propósito de ambos estudios se centra en el análisis de la obesidad en México, la que, en los últimos 30 años, según los autores, se considera “…una epidemia que afecta a uno de cada tres adolescentes y niños y a siete de cada diez adultos en nuestro país. [Y se considera que] Combatir y prevenir este fenómeno es un reto urgente en materia de salud pública porque la obesidad impacta negativamente la calidad de vida de quienes la padecen y, además, representa una carga muy significativa para el sector salud.” (Rives Dommarco, Colchero, et al., 2018: 9). A partir de ese punto, se planteó que también sería necesario revisar las políticas implementadas por el gobierno federal tras las recomendaciones del estudio de 2013, y proceder a diseñar mejoras en el diseño e implementación de políticas públicas con mayor impacto en la solución de este problema sanitario.

Se apunta que la obesidad tiene un origen multifactorial, asociado a “…prácticas y factores de riesgo que pueden ser de carácter inmediato (a nivel individual), intermedio (en el entorno de los individuos) y básicos o estructurales (a nivel macro), y que ocurren en diferentes etapas a lo largo del curso de vida.” (Rives Dommarco, Colchero, et al., 2018: 16) Con un 72.5% de adultos mayores con sobrepeso y obesidad en 2016, se estima que el país ha visto incrementar este problema entre mujeres en edad reproductiva y en las áreas rurales.

Es preciso destacar que la obesidad se asocia al riesgo de sufrir otras enfermedades de carácter crónico. La obesidad afecta la calidad de vida de quienes la padecen, en cuanto a su propensión a padecer hipertensión, diabetes mellitus, enfermedades del corazón y cerebrovasculares, dislipidemias (colesterol y triglicéridos), e, incluso, cáncer, entre otros (ver Figura 1).

Según se informa en este estudio, los costos médicos producidos por la obesidad se estimaban en cerca de 152 mil millones de pesos en 2014, equivalente al 34% del gasto público en salud y un 0.4% del Producto Interno Bruto (PIB) anual.

La evaluación que se hace de la política de combate a la obesidad en el país arroja que la Estrategia Nacional para la Prevención y el Control del Sobrepeso, la Obesidad y la Diabetes ha sido insuficiente. De esta suerte, se plantean tres áreas de oportunidad para reforzar la estrategia y mejorar las políticas de prevención y control de la obesidad: “1) que las intervenciones del eje de regulación sanitaria deben modificarse o fortalecerse; 2) que las medidas fiscales, las cuales han mostrado efectos positivos, deben mantenerse y los montos de los impuestos aumentarse, y 3) que las acciones del eje de atención médica y de salud pública deben evaluarse a la brevedad para conocer su efectividad y rediseñarse en caso necesario.” (Rives Dommarco, Colchero, et al., 2018: 18) Con lo cual, se considera la necesidad de mayores esfuerzos del Estado mexicano en la materia, y la concurrencia de los demás sectores en el diseño e implementación de una estrategia integral que incluya compromisos comunes para fomentar una vida de calidad para la población.

Con este propósito, se recomienda que el diseño e implementación de las políticas públicas que integren estas estrategias consideren el entramado que se expone en el Figura 2, en el que se describen las diez áreas de política pública para prevenir y controlar la obesidad en cada ámbito de acción, las instituciones involucradas en este proceso, así como las funciones transversales que se requieren poner en práctica.

Pero, ¿cómo se refleja esta problemática asociada a la obesidad con la actual pandemia por COVID-19? Veamos primero algunos datos de los efectos sanitarios de la pandemia. Posteriormente se presenta información de los pacientes fallecidos por la pandemia que padecían alguna comorbilidad.

La crisis sanitaria con origen en Wuhan China en diciembre de 2019 se ha propagado a todo el mundo. El número de contagios asciende, al 15 de julio de 2020, a 13,150,645 casos confirmados, en tanto que las defunciones suman 574,464, involucrando 215 países, territorios y áreas en el mundo. Los países con el mayor número de casos confirmados de coronavirus, al 15 de julio, se presentan en el Gráfico 1, en el cual aparecen Estados Unidos, Brasil, India, Rusia y Perú como los países con el mayor número de incidencias; México es el sexto país. En el Gráfico 2 se presentan los países con el mayor número de defunciones, los primeros cinco son: Estados Unidos, Brasil, Reino Unido, México e Italia. Con fecha del 27 de mayo de 2020, en el Cuadro 1 se pueden ver los países con mayor número de defunciones y su respectiva tasa de mortalidad por cien mil habitantes.



En el caso de México, donde se ha entrado a la Fase de Nueva Normalidad, según el semáforo de riesgo epidemiológico, los contagios confirmados suman 317,636 casos y 36,906 defunciones por Covid-19 al 15 de julio de 2020 (ver Cuadro 2). La Ciudad de México es la entidad con los indicadores más elevados, sumando el 18.8% de los casos confirmados; junto con el Estado de México, Tabasco, Puebla y Veracruz concentran el 47.1% de los casos del país.

 

 

El cuadro presenta los datos de casos confirmados de contagio y el número de defunciones en cada fase de la pandemia. Como se ha divulgado ampliamente, la Organización Mundial de la Salud (OMS) identifica tres fases de propagación de la pandemia: la fase 1 de importación de casos, la fase 2 de contagios comunitarios y la fase 3 de contagio epidémico; además, reconoce otros escenarios posibles, como la fase 4 o segunda ola de contagios y la fase 5 correspondiente al fin de la pandemia. El 29 de mayo se anunció que el primero de junio se entraría a la fase de nueva normalidad, con el fin de empezar a reactivar paulatinamente la economía del país, asumiendo que las actividades de seguridad sanitaria seguirían vigentes; en esa fecha todas las entidades federativas, con excepción de Zacatecas, se encontraban en el color rojo del semáforo epidemiológico.

Desde fecha muy temprana, las autoridades de salud del país advirtieron del alto riesgo que corría la población con la propagación de la pandemia, considerando que México ocupa el segundo lugar de obesidad en el mundo, y con estadísticas preocupantes de casos de hipertensión, diabetes y otras comorbilidades.

Con información recuperada del proyecto Covid-19 Comorbilidades de las defunciones de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), se elaboró el Cuadro 3 en el que se presenta la relación de la pandemia con las comorbilidades. Esta información que se actualiza diariamente, se presenta al 10 de julio de 2020.

De los pacientes que sucumbieron al virus del Coronavirus, se observa que el 73% de ellos presentaban alguna comorbilidad. En orden del impacto que tienen estas enfermedades crónicas, el 44% de los fallecimientos por Covid-19 padecían de hipertensión; el 38% presentaban diabetes; el 25% sufría obesidad; el 9% tabaquismo; el 7% padecía simultáneamente obesidad, diabetes e hipertensión: el 5% enfermedades cardiovasculares; y, el 3% inmunosupresión, es decir una reducción o nula respuesta inmunológica del organismo por tratamiento médico. Sólo el 27% de los casos no sufrían de alguna comorbilidad.

Recientemente el Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias de la UNAM dio a conocer el estudio Mortalidad por covid-19 en México. Notas preliminares para un perfil sociodemográfico, en el cual se realiza un esbozo de los grupos sociales afectados por la pandemia en el país. En este sentido, se identificó que el 70% de los fallecidos son hombres, mayoritariamente entre los 40 y 69 años (ver Cuadro 4).

En materia de escolaridad, el 71.2% de la población sólo contaban con educación básica (ver Gráfico 3). Los empleos que desempeñaban las personas fallecidas, se identificaron que el 28.1% no contaban con una actividad económica remunerada, en este caso personas que buscan trabajo, estudiantes y amas de casa; en este rubro, el 12% eran jubilados y el 11.7% eran empleados del sector público (ver Gráfico 4). Además, el estudio indica que el grueso de las defunciones ocurrió en hospitales de la Secretaría de Salud con un 51.6%, y del Instituto Mexicano del Seguro Social con 29.9%, mientras que, en el otro extremo, en los hospitales privados, sólo se registró un reducido 2.9%; el resto de los fallecimientos sucedió en otros hospitales de organismos públicos y en el hogar.


El estudio muestra la desigualdad social del país; señala que los grupos más vulnerables del país son los más afectados por la pandemia. El autor de la investigación concluye que “Aun cuando los resultados presentados son de carácter preliminar, apuntan ya una tendencia en términos del perfil demográfico y social de los mexicanos que sufren y habrán de sufrir la consecuencia extrema de este padecimiento.” (Hernández Bringas, 2020: 7)

 

Referencias:

Dávila Torres, Javier, José de Jesús González Izquierdo y Antonio Barrera Cruz. (2015). “Panorama de la obesidad en México”. En Revista Médica del Instituto Mexicano del Seguro Social. Vol. 53, Núm. 2, marzo-abril. México: Instituto Mexicano del Seguro Social. IMSS.

Ejecutivo Federal de México. (2019). Plan Nacional de Desarrollo 2019-2024.Gaceta Parlamentaria. Año XXII Palacio Legislativo de San Lázaro, martes 30 de abril de 2019. Número 5266-XVIII. México: Cámara de Diputados LXIV Legislatura.

Hernández Bringas, Héctor Hiram. (2020). Mortalidad por covid-19 en México. Notas preliminares para un perfil sociodemográfico. En Notas de coyuntura del CRIM No. 36. 17 de junio de 2020. México, Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias de la Universidad Nacional Autónoma de México

Portal Gobierno de México. Coronavirus. https://coronavirus.gob.mx/

Portal Gobierno de México. Secretaría de Salud. https://www.gob.mx/salud/

Portal Statista. https://es.statista.com/

Portal Universidad Nacional Autónoma de México. Covid-19 Comorbilidades de las defunciones. https://www.arcgis.com/apps/opsdashboard/index.html#/73880e59efc14359abfb281d6aafb9f5

Rivera Dommarco, Juan Ángel. Coordinador. (2013). Obesidad en México: recomendaciones para una política de Estado.  México: Universidad Nacional Autónoma de México

Rivera Dommarco, Juan Ángel, M. Arantxa Colchero, Mario Luis Fuentes, Teresita González de Cosío Martínez, Carlos A. Aguilar Salinas, Gonzalo Hernández Licona, Simón Barquera. Editores. (2018). La obesidad en México. Estado de la política pública y recomendaciones para su prevención y control. México: Instituto Nacional de Salud Pública.

Secretaría de Salud. (2020). Programa Sectorial de Salud. México: Secretaría de Salud.

 

lunes, 1 de febrero de 2021

El Programa de la Licenciatura en Administración Pública es acreditado por tercera vez

 



Hermosillo, Sonora a 01 de febrero de 2021.

La Asociación para la Acreditación y Certificación de Ciencias Sociales, A. C. (ACCECISO), reconocida por el Consejo para la Acreditación de la Educación Superior, A. C. (COPAES), otorgó la Tercera Acreditación al Programa Educativo de la Licenciatura en Administración Pública de la Universidad de Sonora.

El reconocimiento fue entregado por la Dra. Karla Valverde Viesca, Presidente del organismo certificador, el cual tendrá una vigencia del 19 de enero de 2021 al 19 de enero de 2026.

El Dr. Gustavo de Jesús Bravo Castillo, Jefe del Departamento de Sociología y Administración Pública, expresó su satisfacción por esta reacreditación de la carrera de Administración Pública, la cual alcanzó este reconocimiento por primera vez en octubre de 2007, siendo reacreditada en febrero de 2014 y ahora en 2021.

Señaló que “la acreditación del programa avala que lo que enseñan los profesores y aprenden los alumnos cumple con los estándares nacionales de calidad educativa, resaltando su alto nivel de competencia profesional y académica, así como el desempeño y esfuerzo del personal administrativo y de servicio que apoya las labores académicas”.

Agregó que ante la emergencia sanitaria por la pandemia, ACCECISO llevó a cabo de manera virtual las entrevistas a estudiantes, profesores, personal directivo, egresados y empleadores. Indicó que se brindaron evidencias de la infraestructura del programa, realizado visitas virtuales a las aulas, oficinas, cubículos, centro de cómputo y biblioteca divisional.

Edificio 9B Departamento de Sociología y Administración Pública. AOA

El profesor Arturo Ordaz Alvarez, Presidente de la Academia de Administración Pública, puntualizó que la Comisión evaluadora de ACCECISO recibió un diagnóstico valorativo de las condiciones académicas y administrativas del programa educativo. Destacó que dicho documento fue resultado del trabajo colaborativo de los profesores del programa y el equipo administrativo del departamento.

El académico dijo que “con esta acreditación, la comunidad de la licenciatura refrenda su compromiso con los propósitos institucionales de la Universidad de Sonora, con ello se atiende la formación integral de sus estudiantes y se da respuesta a las expectativas y requerimientos de la sociedad sonorense y del país.”

Por su parte el Dr. Bravo Castillo destacó que la Comisión evaluadora reconoció como una de las fortalezas del programa que el 100% de sus profesores, tanto de tiempo completo y de asignatura, cuenta con estudios de posgrado, así como con un perfil profesional y laboral pertinente para el ejercicio de sus funciones de docencia, investigación, vinculación y gestión.

Dijo que se está a la espera del Informe de Evaluación del Programa de la Licenciatura de Administración Pública ACCECISO 2021, el Cronograma de Actividades 2021-2026 y la Hoja de Ruta. Estos documentos emitidos por el organismo acreditador, agregó, servirán de referencia a la Comisión a cargo del proceso de acreditación del programa para retomar su trabajo siguiendo estas directrices durante los próximos años.

Concluyó afirmando que este programa universitario tiene como propósito el estudio de la administración pública como ciencia y como práctica, así como el impacto que sus acciones tiene en el desarrollo de la sociedad y del hombre; de allí la importancia que reviste el reconocimiento a su calidad académica, pues da certeza de que desde la Universidad de Sonora se diseñan propuestas y se ponen en práctica acciones pertinentes en este ámbito, incluso en estos tiempos en los que la humanidad vive un momento crucial de su existencia.

Instalaciones del Departamento de Sociología y Administración Pública. AOA


jueves, 7 de enero de 2021

Opúsculo Charles-Jean Bonnin en el siglo XXI de Omar Guerrero


Hermosillo, Sonora a 7 de enero de 2021.

Comentarios realizados durante la presentación de la obra el 12 de noviembre de 2020, durante la Cátedra de Administración Dr. Omar Guerrero Orozco. Fue editado por el Instituto Nacional de la Administración Pública Argentina, la Secretaría de Gestión y Empleo Público y la Jefatura de Gabinete de Ministros de Argentina. 2020. Buenos Aires.

Presentación

Carlos Juan Bautista Bonnin es el fundador del campo disciplinario de la Administración Pública en el mundo moderno. Su obra intelectual ha trascendido el tiempo siguiendo un derrotero sinuoso, pero continuo. En esta obra el Dr. Guerrero concluye que el pensamiento de Bonnin está vigente aún en el siglo XXI.

Se trata de un clásico del estudio de la Administración Pública. Como tal, su pensamiento se constituyó como referente para las generaciones que le siguieron durante la primera mitad del siglo XIX. Esta influencia, presente en ambos lados del Atlántico, se vio interrumpida por ciento cincuenta años. A fines de la década de los cincuenta del siglo XX volvería a la palestra, y posteriormente, bajo el influjo de la seria y disciplinada labor del Dr. Omar Guerrero, la obra de este ilustre francés se recuperó y expandió por el mundo.

La obra de Bonnin es una obra moderna. Fiel al espíritu de la Ilustración y a los principios que dieron fundamento a la Revolución Francesa. Encuentra cobijo en las divisas de Libertad, Igualdad y Fraternidad, y suma con su precursor trabajo de 1808 De la importancia y de la necesidad de un código administrativo la idea de Legalidad, de la cual, un siglo después Max Weber dirá que se trata del distintivo de las sociedades modernas, la racionalidad legal.

Se trata de una nueva forma de concebir al mundo; un nuevo paradigma en el que la sociedad y el Estado se diferencian, al igual que la vida económica y la política. Donde la racionalidad y el espíritu crítico, son los distintivos de la labor creadora y creativa del nuevo hombre. Que inspira la transformación de las condiciones materiales y de los preceptos argumentativos: los principios forjados por la religión desde siglos atrás, son enfrentados ahora por los argumentos de la ciencia. 

Al leer esta obra del Doctor Guerrero no es posible dejar de recordar sus trabajos precedentes en los que aborda el estudio de la Ciencia de la Administración Pública, como los sendos volúmenes de Introducción a la Administración Pública de 1985 y la Teoría de la Administración Pública publicada un año después. Desde luego, esta remembranza nos remite al libro publicado en 2004 Principios de Administración Pública de Charles-Jean Bonnin, una compilación de las diferentes ediciones de la obra de Bonnin que el Dr. Guerrero nos regala, acompañada de un completísimo estudio introductorio, a los estudiosos y practicantes de la administración pública del siglo XXI.

Del trabajo que nos presenta el Dr. Guerrero, destaco los siguientes tres asuntos.

I

Primero, en este trabajo se nos presenta la obra de Bonnin formando parte de los empeños de principios del siglo XIX por construir el sistema de la ciencia, entendida ésta como un quehacer progresivo: Omar Guerrero nos muestra la evolución del concepto de la administración pública en las sucesivas ediciones realizadas de los Principios de Bonnin. El Doctor Guerrero nos recuerda que Bonnin desarrolló y perfeccionó la definición de administración pública, partiendo de la formulada en 1808 y posteriormente enriquecida en las siguientes ediciones de sus Principios en 1809, 1812 y 1829. 

Esto, a la manera en la que Thomas Khun reflexiona acerca de la evolución del conocimiento científico, implica un continuo progresivo que involucra el reconocimiento y consenso de una comunidad científica.

En el caso de la obra de Bonnin, la comunidad científica de la primera mitad del siglo XIX en Europa y América Latina conoció y dio vigencia al sistema teórico propuesto por Bonnin. Cierto que el sello de la Ciencia de la Administración perdería protagonismo en los espacios educativos, al coincidir, primero, con el ascenso del derecho administrativo, y, luego, ceder terreno ante esta otra disciplina jurídica como consecuencia de la propuesta hecha por el mismo Bonnin de empeñar los esfuerzos intelectuales en la configuración de un código administrativo, reconociendo así el valor de la ley como marco de referencia de la definición estructural y funcional del Estado moderno y su administración.

Posteriormente, durante la primera década del siglo XX a la reflexión jurídica del gobierno se sumó aquella cuyo énfasis se colocó en los axiomas de la Administración Científica y las ideas administrativistas impulsadas desde las universidades norteamericanas.

“Bonnin –nos plantea Omar Guerrero- considera que la ciencia de la administración pública, como disciplina que estudia el espacio público y las relaciones entre éste y el espacio privado, es un campo del saber cuyo objeto de investigación es precisamente la gestión de lo público. Es entonces que expone lo siguiente –y cita a Bonnin: “definiré pues la administración pública: es una potencia que arregla, corrige y mejora cuanto existe, dando una dirección más conveniente a los seres organizados y a las cosas” (Bonnin, 1829, pp. 4–5). Es ésta la definición que Bonnin planteó 1829 en la cuarta edición de sus Principios.

No obstante que se trata de una ciencia sustentada en principios, teorías y un sistema disciplinario, a la vez, se constituye, según la concibe el propio Bonnin, en un arte, asociado a la práctica, a la aplicación del conocimiento mediante el aprovechamiento de las habilidades, competencias y valores de los empleados públicos; a ellos les compete la ejecución de las leyes y poner en funcionamiento programas, proyectos y acciones a favor de la comunidad. La viabilidad de estas acciones -se desprende de lo antes dicho- será el resultado de la operatividad institucional de la misma organización pública, de su organización y funcionamiento, teniendo como referente el marco legal formal; vista así la administración pública, nos dice Bonnin, es posible estudiarla, también, como una institución política. 

II

Por otra parte, se destaca de la obra que nos brinda el Dr. Guerrero, el reconocimiento que Bonnin hace de la administración pública como objeto de estudio bien definido: diferenciado en su carácter de mediador entre el Estado y la sociedad, cuyo rasgo básico o cualidad ontológica es el movimiento, la acción. Una acción que se extiende a toda la sociedad, a todo rincón de la república. Una acción permanente con lo que asegura su papel ante la sociedad y con el que justifica su compromiso respecto al bienestar de la misma sociedad, así como el reconocimiento de su legitimidad.

Se puede decir que, desde esta perspectiva analítica, es posible dar cuenta del doble carácter de la administración pública; por un lado, el dominio político que ejerce sobre el contingente social, así como su función de tutela administrativa, todo ello encaminado a asegurar el interés público con base en el respeto y aplicación de la ley. 

Planteamiento que ya se observa en las ideas del alemán Von Justi, cuando refiere en sus Elementos Generales de Policía que el objeto de la policía absolutista es que, mediante el provecho de los reglamentos, se afirme y aumente el poder del Estado, al tiempo que se sirve a la felicidad pública. El imponente Estado absolutista se le ve como el brazo secular que está presente en todos espacios del territorio nacional y que influye de manera directa en la vida de sus súbditos. Para Foucault esta presencia reclama de diversas disciplinas que permitan alcanzar su cometido, el cual se logra por conducto del control y la disciplina.

Sin embargo, en la visión de Bonnin, en correspondencia a las condiciones históricas en las que se desarrolla su pensamiento y las que reflejan una realidad distinta a la vivida por el pensador oriundo de Brücken Alemania, lo que asume relevancia es el propósito de la administración pública en relación a preservar la convivencia social, asegurar el respeto a los derechos humanos y ciudadanos, así como dar certeza al cumplimiento de la ley. 

En la obra de Bonnin, “El acento está puesto en el carácter activo de la administración pública, por cuanto ejecuta, toda vez que destaca que las leyes aplicadas se refieren a las relaciones recíprocas entre cada administrado con la sociedad. Es decir, los vínculos entre el todo y la parte, y la parte y el todo.” Dice Omar Guerrero. 

III

Finalmente, el tercer aspecto a comentar es la labor investigativa que el Dr. Omar Guerrero ha realizado por años acerca de Bonnin y su obra. Como se apuntó, si bien la tradición disciplinaria presente en la primera mitad del siglo XIX, en Europa y América Latina, reconoció, hizo suya e, incluso, contradijo las ideas del pensador francés, su posterior ausencia del mundo intelectual hasta su rescate a mediados del siglo XX, es una realidad, tal como lo señala el Dr. Guerrero.

Omar Guerrero dirigió la Revista de Administración Pública del Instituto Nacional de Administración Pública, trabajo que comprende del número 40 de octubre diciembre de 1979 al número 54 de abril junio de 1983. En ese periodo pudimos acceder a tratadistas que no eran común estudiar en las aulas universitarias. Con sus investigaciones el Dr. Guerrero fue induciendo a generaciones de administradores públicos en el estudio de estas fuentes disciplinarias. Así tuvimos la oportunidad de leer parte de la edición de 1829 del Compendio de los Principios de Administración en el número especial de la RAP publicado como homenaje al maestro Gabino Fraga. 

Apunta Omar Guerrero que “Desde la época en que Pierre Escoubé sacó del olvido a Bonnin, a finales de la década de 1950 (Escoubé, 1958: 15-18), muy pocos autores se habían ocupado de su obra. Sin embargo, hoy en día gradualmente ha ido aumentando el interés por sus trabajos.” 

Conoció más de Bonnin estudiando los trabajos de Georges Langrod, Jean-Jacques Chevallier y Daniele Lochak. Pero su obra personal sobre el autor francés ha trascendido mundialmente, no solo por sus artículos y libros, sino que, con el desarrollo tecnológico, también ha ocurrido esto con la información que encontramos en el mundo virtual, tanto en Wikipedia como en un portal dedicado al fundador de la Administración Pública.

Charles-Jean Baptiste Bonnin. 2021. AOA

Comentario final

El periplo iniciado por el Dr. Omar Guerrero Orozco en la búsqueda de los precursores de la Administración Pública ha rendido frutos sumamente satisfactorios. Al reencuentro con la obra de Bonnin se suma el que se ha tenido con otros ilustres pensadores, como Johann Heinrich Von Justi, Florentino González Vargas, Lorenz Von Stein, los clásicos de la administración en la Turquía Otomana, y la obra de Carlo Francesco Ferraris. 

El pensamiento de Charles-Jean Bonnin continúa vigente en el siglo XXI, como lo advierte el Dr. Guerrero. Es un clásico cuyo pensamiento incide en la reflexión y el quehacer de la administración pública de nuestro tiempo.

La actualidad de Bonnin la puntualizó el mismo Pierre Escoubé a fines de la década de los cincuenta del siglo pasado -y con esto concluyo- cuando escribió que “el nombre de Bonnin está hoy bien olvidado. Sin embargo, sin haber alcanzado nunca la fama, gozó de cierta notoriedad durante el Primer Imperio y la Restauración. Lo había merecido por la calidad de las obras que consagró al derecho constitutivo, así como a la organización y funcionamiento de los servicios públicos. Releídos, casi ciento cincuenta años después de su publicación, algunos de sus libros muestran una actualidad sorprendente.” Tan cierto es lo que nos apunta Escoubé, como bien lo ha corroborado el Dr. Omar Guerrero en el opúsculo que hoy nos presenta: el pensamiento de Bonnin está presente, con más fuerza, en este siglo XIX.


martes, 15 de diciembre de 2020

La Universidad de Sonora y su compromiso con el desarrollo y bienestar del país


Hermosillo, Sonora a 15 de diciembre de 2020.

“La Universidad de Sonora es una de las instituciones educativas más importantes del país, y como tal, está en constante cambio con el fin de dar cumplimiento a sus compromisos académicos”, afirmó el Dr. Arturo Ordaz Alvarez, profesor del Programa de la Licenciatura en Administración Pública de la Universidad.

En un contexto inusitado caracterizado por una pandemia que ha venido a trastocar la vida de la humanidad, la Universidad de Sonora ha redoblado esfuerzos para continuar con su noble labor en favor de la juventud sonorense y de la sociedad en general, agregó el académico.

Apuntó que la Universidad ha asumido el compromiso con los Objetivos del Desarrollo Sostenible contenidos en la Agenda 2030, los cuales persiguen un mundo mejor, inclusivo social y económicamente, y responsable con la naturaleza. Por ello, ante los retos que plantean a la sociedad mundial la crisis sanitaria y la crisis económica, cobran mayor relevancia las tareas educativas, de investigación y divulgación del conocimiento que llevan a cabo las universidades.

El profesor Ordaz Alvarez, junto con otros 22 miembros de la comunidad universitaria fue reconocido por su esfuerzo y ardua labor para dar cumplimiento a los propósitos que guían a la Universidad de Sonora. Al respecto, expresó su satisfacción y señaló que es un alto honor recibir el Premio Anual de Profesor Distinguido de la División de Ciencias Sociales de la Unidad Regional Centro de la Universidad de Sonora.

Arturo Ordaz Alvarez

El académico, quien es Presidente de la Academia de Administración Pública expresó que esta distinción la comparte con todos los profesores de la División de Ciencias Sociales y de la Universidad de Sonora. Dijo, además: “Asumo que recibir este reconocimiento sólo es posible gracias al esfuerzo colectivo de la comunidad académica; con él damos respuesta a la juventud sonorense, a la sociedad de nuestro estado y del país.”

Puntualizó que la comunidad académica de la Universidad de Sonora se caracteriza por su continua actividad en los diferentes campos disciplinarios y el alto compromiso con el desarrollo y bienestar social.

Hizo referencia al momento de profundos cambios que vive el país, de la transición política que vivirá nuestra entidad el próximo año, así como el relevo administrativo por el que pasa la Universidad. Al respecto, planteó que “se trata de coyunturas que convocan a los universitarios a participar activamente en estos procesos e incursionar con proyectos y acciones que lleven a la consolidación del papel que tiene nuestra Alma Mater en el campo educativo de nuestro estado.”

Finalmente, el académico expresó su confianza en que la Universidad de Sonora seguirá pautando el futuro de la educación superior en la entidad, sorteando problemas y definiendo estrategias para la mejor concreción de sus propósitos institucionales.