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martes, 9 de marzo de 2021

El estudio de las Artes Plásticas en México y en Sonora

Torso femenino. Pintura al Pastel. AOA
 

Hermosillo, Sonora a 9 de marzo de 2021.

Fragmento del primer capítulo del libro Escultura sonorense. Aportaciones de la Licenciatura en Artes Plásticas de la Universidad de Sonora. Colección “La Mirada del Búho” No. 6. Departamento de Desarrollo y Producción Editorial de la Universidad de Sonora. Universidad de Sonora, México, 2020. ISBN de la Colección: 978-607-518-130-1; ISBN: 978-607-518-364-0.

En su Conferencia pronunciada en la Universidad de Edimburgo en 1931, el reconocido filósofo y crítico de arte inglés Herbert Read (2010) reflexionó en torno al derrotero del estudio del Arte y en particular acerca de los programas universitarios de aquellos años. Destacaba la ventaja de las universidades alemanas sobre las inglesas en cuanto a los estudios de Doctorado en Historia del Arte. Así también, reflexionaba sobre dos problemas relativos al estudio del arte: ¿cómo influye el estudio del arte en la vida práctica del estudiante?, y ¿qué efecto que tiene sobre la función adecuada del arte en la educación? Insistió que el estudio del Arte universitario debe ser vocacional.

Recuperando la experiencia alemana, la educación de la Cátedra de Bellas Artes, planteó el erudito inglés, habría de comprender 3 métodos: primero, partir de la actividad subjetiva de apreciación del arte: que es la estética propiamente hablando; segundo, es puramente objetivo: se ocupa de la obra de arte misma: técnicas anatomía de la forma, etc. Se refiere a la Ciencia general del Arte; y, el tercero es el Método histórico.

Herbert Read. Grabado sobre papel. Edgar Holloway. 1934

Haciendo énfasis en el desarrollo de una formación integral de los estudiantes desde el nivel preescolar, donde los cursos de Artes jugarían un papel fundamental, Read concluyó que los estudios universitarios fundados en la estética tienen un campo experimental limitado; y que la enseñanza erudita del arte (Historia y Teoría del Arte) haya propiciado que cada año egresaran estudiantes cuya profesión no es absorbida por la sociedad, convirtiéndose en un profesionista carente de adaptabilidad social y carente de un científico profesional económicamente justificado.

Con el fin de desarrollar y adiestrar los hábitos de aprensión artística estética, considera que la apreciación de las Bellas Artes es el método más objetivo, más práctico e infinitamente el más valioso, puesto que: 1) existe la significación de las bellas artes en la cultura general de una nación, y 2) existe en las bellas artes una cualidad especial que no sólo explica esa importancia, sino que nos permite aprehenderla en forma peculiarmente directa.

La educación artística en nuestro país, por su parte, tiene antecedentes longevos; se remontan a fines del siglo XVIII, cuando en 1781 se funda la Real Academia de San Carlos de las Nobles Artes de la Nueva España. De esta manera se dio respuesta a las autoridades de Casa de Moneda en Nueva España de formar con grabadores para apuntalar la producción y acuñación de moneda.  Auspiciada por el Estado, la naciente academia inició cursos de las Tres Nobles Artes de San Carlos: arquitectura, pintura y escultura. 

Academia de San Carlos

Los acontecimientos que ocurrieron a lo largo del Siglo XIX tuvieron repercusiones en la normalidad con la que pudo haberse dado la vida académica de esta institución. Destacan en un principio las aportaciones del escultor y arquitecto Manuel Tolsá y a fines de ese siglo la presencia del pintor José María Velasco.

Es en el siglo XX cuando se incorpora a la Universidad Nacional Autónoma de México como Escuela Nacional de Bellas Artes. Para el año de 1929 se divide en la Escuela Nacional de Arquitectura y Escuela Central de Artes Plásticas, convirtiéndose cuatro años después en la Escuela Nacional de Artes Plásticas. Será en 1970 cuando por iniciativa de reconocidos profesores se proponen los estudios de la Licenciatura en Comunicación Gráfica, la cual se formalizó en 1975. 

Durante los noventa, esta carrera cambió de nombre y plan de estudios, pasando a ser la Licenciatura en Diseño y Comunicación Visual. En 2014 se crea la Facultad de Artes y Diseño, que cubre el espacio de la antigua Escuela Nacional de Artes Plásticas: la Facultad contempla cuatro licenciaturas (Artes Visuales, Arte y Diseño, Diseño y Comunicación Visual, y Cinematografía) y cursos de posgrado.

Escuela Nacional de Artes Plásticas

La otra gran institución de enseñanza de Arte en nuestro país es la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado (ENPEG), La Esmeralda, una universidad incorporada al Instituto Nacional de Bellas Artes. Originalmente sus servicios educativos consistían en talleres gratuitos y abiertos a todo el público. La fundación en 1927 de la Escuela libre de Escultura y Talla Directa en el Exconvento de la Merced es el primer antecedente de esta universidad. En la década de los treinta, la escuela se cambió al Callejón de la Esmeralda.

En 1943 se desarrolló el primer plan de estudios aprobado por la Secretaría de Educación Pública, y se dio reconocimiento oficial como Escuela de Artes. Posteriormente, se estructuró un Plan Profesional de Pintor, Escultor y Grabador, el cual cambió en 1984 a la Licenciatura en Artes Plásticas con acentuación en Pintura, Escultura y Grabado.

En 2007 entró en vigor el Plan de estudios de la Licenciatura en Artes Plásticas y Visuales, con el objetivo de «formar profesionales en la producción de las artes plásticas y visuales con capacidad para desarrollar un lenguaje con sustento conceptual acorde a su momento histórico y cultural, el cual les permita integrarse a circuitos de formación, difusión y circulación de las artes plásticas y visuales.» (La Esmeralda. Plan de Estudios, 2007: 3)

El Plan (2007: 23) contemplaba que el egresado se asumiría como un «…productor visual que desarrolle un discurso que en su construcción vincule con elocuencia la investigación teórico conceptual con las habilidades del manejo plástico-visuales.» Además, se propuso que el ejercicio de la producción visual constituiría parte fundamental de su formación, por lo que tendría que contar «…con las herramientas teóricas y prácticas que le permitan incursionar en el campo profesional, confrontándolo ante los diversos circuitos de circulación del arte, así como en la continuidad con estudios superiores ligados a las artes plásticas y visuales.»

La Esmeralda

Diez años después, se replanteó el plan de estudios como Licenciatura en Artes Visuales, definiendo su objetivo general en el sentido de «Formar profesionales capaces de realizar una intervención creativa y consecuente en la sociedad desde las artes visuales, con sustento conceptual acorde a su momento histórico y cultural, dispuestos a integrarse a circuitos de formación, difusión y circulación de las artes y de la cultura en la sociedad y afectar positivamente el desarrollo de las mismas.» (La Esmeralda. Plan de Estudios, 2017: 7)

Por su parte, el perfil de egreso, en comparación con el definido en el plan anterior, se complejizó, agregándose elementos relativos a competencias emocionales, de expresión y comunicación, así como de trabajo colaborativo; desde esta perspectiva, se concibió en considerar que los egresados de esta institución

«…tendrán la capacidad de incidir de forma creativa, con conciencia y visión en diversos campos de la sociedad. Deben contar con las herramientas teóricas y prácticas dentro del campo de las artes visuales además de contar con una inteligencia emocional y creativa desarrollada para permitirles concebir y llevar a cabo soluciones innovadoras tanto en su propio quehacer como en su incursión en el campo profesional. Esto implica que sepan articulares por escrito, verbalmente y por medio de la producción. Demostrará que tiene la capacidad de crear y aprovechar oportunidades profesionales, idear y gestionar proyectos, formar equipo y saber resolver conflictos, Deben egresar con la capacidad de ser agentes de cambio creativos y responsables con respecto a la sociedad de la que forman parte.» (La Esmeralda. Plan de Estudios, 2017: 45)

En Sonora, los antecedentes de las acciones de formación artística se remontan al año de 1950, cuando se funda Escuela de Dibujo de Artes Plásticas, que posteriormente se convertiría en la Academia de Artes Plásticas, a la par de la Academia de Arte Dramático, la Academia de Danza y la Academia de Música.

A partir de 1991, con la creación de la Ley 4 Orgánica de la Universidad de Sonora, se crea la División de Humanidades y Bellas Artes, integrada por los Departamentos de Letras y Lingüística, y de Bellas Artes; paralelamente se dio un proceso de nivelación de la planta de profesores, pasando algunos de ellos a realizar estudios de secundaria y preparatoria abierta, y, posteriormente, realizar estudios profesionales, con base en un convenio de colaboración suscrito con la Universidad Autónoma de Chihuahua.

Primera sede de la Licenciatura en Artes Plásticas al interior del campus de la Universidad de Sonora

En 1997 se aprobó el Plan de Estudios de la Licenciatura en Artes. En él se contemplaron cuatro áreas de formación artística: Artes Plásticas, Danza, Música y Teatro. Como objetivo de la Licenciatura se propuso «…formar profesionales ejecutantes capaces de transmitir y generar conocimientos relativos al área de su especialidad, con sólida formación teórica, metodológica y práctica que les permita incorporarse al mercado de trabajo regional, nacional e internacional con alto nivel de competitividad.» (Licenciatura en Artes. Plan de Estudios, 1997: 2) De acuerdo con esta orientación formativa, al concluir sus estudios con duración de diez semestres, los ejecutantes profesionales de las Artes Plásticas recibirían los títulos de Pintor, Grabador o Escultor.

En el diagnóstico para elaborar el Plan de Estudios de la Licenciatura en Artes Plásticas de 2008, se apuntó que entre las consideraciones que se asumieron al formular el Plan 1997, se planteó que

«…la enseñanza de las artes se constituye como una necesidad vital para el desarrollo de la sociedad y de cada uno de los individuos que la conforman, a través de las artes se promueve el desarrollo de la sensibilidad, la percepción, el sentido estético, la imaginación, la creatividad, la comunicación y la capacidad de emocionarse, por lo que el arte, es un elemento que integra y define al ser humano.» (Licenciatura en Artes Plásticas. Plan de Estudios, 2008: 7)

De allí que entre los objetivos específicos del Plan se propuso formar profesionales de las artes visuales con los conocimientos teóricos y del oficio para comprender y producir obras plásticas, mediante el manejo de un lenguaje plástico que les permita integrarse establecer comunicación con el entorno social.

Durante el ciclo escolar 2008-2 se reformó el plan de estudios enmarcándolo en las disposiciones del nuevo modelo educativo de la Universidad y transformando el programa a Licenciatura en Artes Plásticas, con las especialidades de pintura, escultura y grabado.

Esta propuesta consolidó la perspectiva formativa iniciada diez años antes. El objetivo general del Plan de estudios, sin precisar el término de ejecutante profesional, reafirmó la intención de impulsar la formación de capacidades tanto teóricas como prácticas para el desarrollo profesional de los egresados; se definió en términos de:

«Formar profesionales de las artes plásticas: Capaces de desempeñarse en las funciones de creación, enseñanza, capaces de contribuir a la formación de artistas plásticos y el conocimiento artístico. Con el dominio de las herramientas suficientes para poder trasmitir de manera adecuada sus conocimientos artísticos.» (Licenciatura en Artes Plásticas. Plan de Estudios, 2008: 18)

Sede de la Licenciatura Artes Plásticas de la Universidad de Sonora

En esta propuesta se fue más allá (Licenciatura en Artes Plásticas. Plan de Estudios, 2008: 18-19), enriqueciendo los intereses del estudio de este programa educativo en términos de la creación plástica, de la habilitación de los egresados para su enseñanza, o bien para llevar a cabo trabajos de investigación, participar en la gestión del arte y la cultura, incluso en la promoción y capacitación de los estudiantes para incursionar en estudios de posgrado.

Resulta relevante el énfasis que este Plan hace en términos comportamentales, pues incorpora entre sus objetivos particulares el «Fomentar en el estudiante actitudes que lo lleven a ejercer la profesión de manera responsable, reflexiva, tolerante y bajo un estricto apego ético.» (Licenciatura en Artes Plásticas. Plan de Estudios, 2008: 18)

Al proponer el perfil de egreso se sumó a estas intenciones del Plan de estudios el compromiso social del artista plástico, en cuanto que se le considera como «…un profesional creativo que hace uso adecuado de las herramientas y materiales específicos de su profesión, con gran sensibilidad para comunicarse a través de la práctica artística y con bases para transferir conocimientos. Tiene la capacidad para resolver los problemas planteados por el entorno económico y social.» (Licenciatura en Artes Plásticas. Plan de Estudios, 2008: 19) Definido así el perfil de egreso, se reitera el interés que se tiene en cuanto a la función profesional como transmisor de conocimientos, es decir, un profesional con capacidades para las labores académicas.


Referencias:

Escuela Nacional de Pintura y Escultura "La Esmeralda": http://www.esmeralda.edu.mx/

Facultad de Artes y Diseños, UNAM: http://www.fad.unam.mx/

Ley Número 4 Orgánica de la Universidad de Sonora. 26 de noviembre de 1991.

Plan de Estudios de la Licenciatura en Artes Plásticas 1997.

Plan de Estudios de la Licenciatura en Artes Plásticas 2008.

Plan de Estudios de la Licenciatura en Artes Plásticas y Visuales. Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado "La Esmeralda". 2007 y 2017.

Read, Herbert. 2010. Educación por el Arte. Barcelona: Paidós Educador.

 

jueves, 29 de octubre de 2020

Presentación del Libro Escultura sonorense. Aportaciones de la Licenciatura en Artes Plástica de la Universidad de Sonora

 

 
Hermosillo, Sonora a 29 de octubre de 2020.

 

Como parte del programa de los Festejos por el 78 Aniversario de la Universidad de Sonora, se presentó el libro Escultura sonorense. Aportaciones de la Licenciatura en Artes Plástica de la Universidad de Sonora, volumen 6 de la Colección la Mirada del Búho de esa Universidad. A continuación, se presentan las palabras del autor de la obra y los comentarios hechos por el profesor José Jesús Manuel Vargas.

 

Escultura sonorense. Aportaciones de la Licenciatura en Artes Plástica de la Universidad de Sonora

Por Arturo Ordaz Alvarez 

Quiero expresar mi agradecimiento a los organizadores del evento de presentación de esta obra y aprovechar el momento para expresar el reconocimiento a la labor editorial de la Universidad, en particular al Dr. Rodolfo Basurto Alvarez, Director de Vinculación y Difusión, al Comité editorial de la Colección la Mirada del Búho, el Mtro. Alejandro Aguirre Hernández, Coordinador de Vinculación, quien pautó los esfuerzos editoriales en la primera etapa del desarrollo de la obra, así como a la Mtra. Marianna Lyubarets, Coordinadora de Fomento Editorial, quien fue la responsable de coordinar el trabajo editorial en la etapa final de la publicación de la obra.

Por supuesto, este reconocimiento quiero hacerlo al personal que hizo posible la concreción de la obra; por su profesional y comprometida labor en la parte operativa. Así, me es grato recordar y agradecer el trabajo de corrección de estilo de la profesora Norma Beatriz Salguero Castro, sumando al reconocimiento por su profesionalismo, su paciencia y capacidad de orientación para que pudiera comprender la relevancia de sus recomendaciones para mejorar la presentación de la obra. De igual manera, manifiesto mi agradecimiento por su trabajo en la corrección de galeras a Sheila Abelí Corrales Martínez y a María Guadalupe Meneses Tarazón por su excelente trabajo en el diseño de interiores. Asimismo, mi gratitud al personal del área de Diseño quienes colaboraron en la definición de la portada.

Antes de hablar del libro, quiero reconocer los magníficos comentarios realizados por quienes me antecedieron en el uso de la palabra. A mis profesores de la Licenciatura en Artes Plásticas, les agradezco la fineza de sus palabras. Muchas gracias maestra Marcela, muchas gracias maestro José Jesús Manuel por estar presentes en este evento.

El libro Escultura sonorense. Aportaciones de la Licenciatura en Artes Plástica de la Universidad de Sonora constituye el volumen número 6 de la Colección la Mirada del Búho. Esta colección es un interesante proyecto editorial de la Universidad de Sonora mediante el cual podemos conocer más de cerca la fructífera labor académica que nuestra alma mater viene realizando a favor de nuestro estado y nuestro país por ya 78 años.

El Objetivo General del libro que hoy se comenta se propuso en los siguientes términos: la obra plantea estudiar el camino seguido por la enseñanza de la escultura en las aulas y talleres de la Universidad de Sonora.

Se planteó realizar un análisis de carácter curricular en relación a los contenidos y prácticas de docencia instrumentadas en la formación de escultores; con ello se pretendió la identificación y análisis de indicadores de la eficiencia del plan de estudios, así como del desempeño profesional de los egresados.

Así también, por otra parte, el interés de la investigación en la que se sustenta esta obra planteó estudiar la orientación formativa del programa, así como de las perspectivas artísticas y estéticas prevalecientes en el proceso de enseñanza-aprendizaje y las inclinaciones cultivadas por los escultores egresados del programa.

Esto desde la perspectiva del trabajo investigativo.

Desde un lado más personal, el propósito de este trabajo fue expresar mi agradecimiento a este espacio de formación de nuestra Universidad con el cual he estado en contacto desde la muy temprana edad de los 18 años, cuando ingresé a los talleres de la entonces Academia de Artes Plásticas de la Universidad, y en donde, de manera paralela a mis estudios profesionales en el campo de la Economía, pude iniciar una formación integral como la que nos ofrece la Universidad de Sonora.

De igual manera, este esfuerzo se planteó como objetivo el reconocer los esfuerzos que desde el año 1950 se han venido realizando en el ámbito de las artes plásticas por una prestigiada planta docente. Claro, en este interés, también está el de reconocer a los profesores que han dado lustre a nuestra universidad en otros ámbitos del arte, como en la danza, la música, el teatro.

La estrategia del trabajo investigativo se visualizó a partir de los componentes que intervienen en la labor educativa: el estudiante, el profesorado y el plan de estudios.

De hecho, la estructura del contenido del libro quedó definida en cuatro capítulos. Primero, la atención se centró en El estudio de las Artes Plásticas, donde se reflexiona, grosso modo, acerca del Arte y la educación artística, y sobre esfuerzos realizados en nuestro país en materia de impulsar el estudio de las Artes Plásticas.

A partir de esta contextualización, se propuso el segundo capítulo acera de La Universidad de Sonora y el estudio de las Artes Plásticas. El interés de esta parte del libo se centra, primero, en el análisis de los compromisos fundamentales de la Universidad y una aproximación a la definición del Proceso Enseñanza-Aprendizaje. Con base en ello, en un segundo momento, se revisa el origen y desarrollo de la Academia de Artes Plásticas y los primeros proyectos académicos engendrados en este espacio educativo; el capítulo concluye con la reflexión sobre las dos propuestas curriculares que han dictado el rumbo de la formación profesional en Artes Plásticas en la Universidad de Sonora. Hay que recordar que el proyecto de la Licenciatura en Artes en nuestra Universidad fue aprobado por los órganos colegiados de la misma en 1997.

Para analizar a la planta docente, se decidió que en el tercer capítulo denominado Propuestas estéticas de los profesores de Escultura, se pudiera hacer un recorrido, si bien sucinto, por los académicos a cargo de la enseñanza de la escultura desde el inicio de la Academia y, posteriormente de quienes enseñan en el nivel profesional. Esto dibujó un hilo generacional de profesores, desde los fundadores Francisco Castillo Blanco y José Balderrama Luque, quienes dejaron huella sensible en las primeras generaciones en la Academia; los profesores que sentaron bases de madurez y producción artística en la escultura, los profesores Mario Enrique Rodríguez Zazueta y Ciro Sotelo Cruz; luego el profesor Alfredo Velarde González, promotor incansable de la profesionalización universitaria de la enseñanza de la escultura; hasta el maestro Hugo Darío Ruiz Rosas, cabeza de la nueva generación de profesores egresados del mismo programa de Licenciatura de nuestra Universidad.

Con el fin de presentar una muestra de la obra escultórica de estos docentes, se decidió acudir a la obra que los profesores nos ofrecen en diferentes recintos universitarios y en los espacios del campus universitario.

El cuarto y último capítulo se dedica a Los estudiantes de la Licenciatura de Artes Plásticas. Las fuentes de información de este capítulo se centraron en el levantamiento de una encuesta, con base en una muestra, de estudiantes egresados de la especialidad de escultura. Se aprovechó, también la revisión documental de los diversos estudios realizados por la Dirección de Planeación de la Universidad. En este punto, se analizan los antecedentes vocacionales de esta población estudiantil, su opinión acerca de la formación del profesional de las Artes Plásticas que brinda la universidad, acerca del plan de estudios, las condiciones en las que se lleva a cabo su formación y, por supuesto, sobre el desempeño de sus profesores; también se hace un estudio de diversos indicadores de la eficiencia terminal del programa educativo y sobre la opinión de empleadores y la incrustación de los egresados en el mercado laboral.

Esto es lo que presento en este trabajo. Espero que los lectores puedan encontrar en él referencias del trabajo que hacemos en la Universidad de Sonora. Que tengan también, una visión complementaria acerca de la labor cultural y artística que surgen de las aulas y talleres universitarios.

Para concluir, como lo hago en las primeras páginas del libro, quiero manifestar mi agradecimiento por su apoyo y amistad a los profesores a Alfredo Velarde González, Rosa Angélica Santana Corrales y Ana Marcela García Figueroa. Un agradecimiento que en su persona resume el que expreso a las diferentes generaciones de profesores de las diferentes academias, danza, música, teatro, artes plásticas, quienes han dado prestigio y enriquecido la presencia de la universidad en nuestra entidad, en el país y más allá de nuestras fronteras.

 

Arturo Ordaz Alvarez 


Escultura sonorense. Aportaciones de la Licenciatura en Artes Plásticas de la Universidad de Sonora

Apuntes para comentar el libro

Por José de Jesús Manuel Vargas Escobedo

 

Escultura sonorense. Aportaciones de la Licenciatura en Artes Plásticas de la Universidad de Sonora es el título que la colección La Mirada del Búho ha publicado y que, su autor, Arturo Ordaz Álvarez, con gran gentileza me invitó a comentar.

 

Yo no soy experto en artes plásticas, mi formación es en las artes escénicas y en las humanidades. He sido docente en la Licenciatura en Artes plásticas cuando Arturo cursó la licenciatura; imparto materias cuyo contenido se relaciona más con la reflexión sobre el quehacer artístico desde dimensiones antropológicas, sociológicas y filosóficas; y con el vínculo posible del artista plástico con el teatro y la danza, por ello, creo que lo pertinente para justificar mi participación en el comentario de este libro debe darse desde ese emplazamiento.

 

Transitar por setenta años de historia, de cualquier espacio social, es tarea titánica y es lo que ha logrado Arturo, llevando al lector por una travesía que va desde la fundación de la Academia de Artes Plásticas, la aprobación, en 1997, de la oferta educativa a nivel licenciatura y su consolidación hasta nuestros días.  

 

No es sólo la dimensión histórica, que por sí misma tendría gran valor, como memoria, la que define el texto. De manera preponderante encontramos una visión pedagógica que discurre sobre la estructura y contenidos curriculares de la carrera, pero va más allá al involucrar estudios de seguimiento y valoración del impacto que nuestros egresados han tenido en la vida cultural del Estado de Sonora.  

 

En el libro se hace, también, un merecido reconocimiento a los pilares de la escultura sonorense, nos da a conocer a quienes gestaron los primeros proyectos académicos, a quienes produciendo obra artística y ejerciendo la docencia, tomaron las riendas de la formación de las nuevas generaciones como: 

Francisco Castillo Blanco, Higinio Blat, José Balderrama Luque, Enrique Rodríguez Zazueta, Ciro Sotelo, Vincent P. Rascón, Alfredo Velarde González y, el actual coordinador del programa, Hugo Darío Ruiz Rosas. 

 

Se infiere del recorrido y los datos ofrecidos por Ordaz que la Universidad de Sonora aporta, a través de la Licenciatura en Artes Plásticas y, particularmente, en el área de especialización en escultura, un espacio donde los artistas en formación ensayan la sugerencia de Pablo Picasso: “Aprende las reglas como un profesional para poder romperlas como un artista.”

 

Se infiere, también, que el aporte de la sociedad en recursos económicos para la formación de escultores, en nuestra institución, está plenamente justificado y que, inclusive, debiera incrementarse. 

 

Destaco la visión humanista del autor. Más allá de las consideraciones de orden técnico y metodológico Escultura sonorense. Aportaciones de la Licenciatura en Artes Plásticas de la Universidad de Sonora es, además de memoria y reflexión, construcción de la identidad.  

 

Las implicaciones de los datos presentados me llevan a afirmar que somos Búhos en el sentido exacto de las prácticas totémicas, somos una comunidad que ya no se concibe sin el atributo de la promoción de las artes, la formación profesional de artistas y docentes, la generación de obras y prácticas culturales que desbordan el campus. Además de la vocación de servir a la comunidad con perspectiva social. Ésta es la impronta identitaria construida durante los setenta años relatados. 

 

La Universidad de Sonora, en un sentido laico, se ha convertido en el corazón espiritual de la vida sonorense. Todo evento artístico relevante, en la vida cultural del Estado, tiene la participación de egresados en cualquiera de las especialidades de nuestro Departamento de Bellas Artes. La escultura, como se demuestra en la investigación de Ordaz, es un botón de muestra. 

 

Concluyo mi participación con las palabras del autor, palabras con las que cierra el libro y responde a la pregunta derivada del título: 

 

Para la Universidad de Sonora, significa un programa académico con índices importantes de eficiencia terminal, pero lo más importante es que por décadas su comunidad universitaria ha sido un importante puntal generador del prestigio que ha acumulado. 

 


José de Jesús Manuel Vargas Escobedo





viernes, 26 de junio de 2020

La Universidad de Sonora y el estudio de las Artes Plásticas. La Licenciatura en Artes Plásticas


Edificio de la sede actual de la Licenciatura en Artes Plásticas de la Universidad de Sonora. AOA.

Hermosillo Sonora a 26 de junio de 2020.


Fragmento del segundo capítulo del libro Escultura sonorense. Aportaciones de la Licenciatura en Artes Plásticas de la Universidad de Sonora. Colección “La Mirada del Búho” No. 6. Departamento de Desarrollo y Producción Editorial de la Universidad de Sonora. Universidad de Sonora, México, 2020. ISBN de la Colección 978-607-518-130-1; ISBN: 978-607-518-364-0. Pp. 35-42. 

Formación profesional en Artes Plásticas en la Universidad de Sonora



En noviembre de 1991 se promulgó la Ley 4 Orgánica de la Universidad de Sonora. Mediante este referente institucional la Universidad se reorganizó académica y administrativamente, asumiendo el modelo divisional-departamental. En el Artículo 5 de los Transitorios de la Ley se presentó la conformación de las unidades regionales de la Universidad, creándose en la Unidad Regional Centro, con sede en Hermosillo, la División de Humanidades y Bellas Artes, en donde quedó integrado el Departamento de Bellas Artes.

            Años atrás había surgido el reclamo laboral de nivelar salarialmente al personal docente de las áreas de Bellas Artes y Deportes. Con la Ley 4 se creó el Departamento de Bellas Artes y con esto surgió la necesidad de estructurarlo académicamente con el diseño curricular de los programas académicos que lo conformarían.

            Paralelamente se iniciaron los procesos de nivelación profesional de los profesores de las antiguas academias, lo que les permitiría cumplir con el requisito establecido en el Estatuto de Personal Académico de contar con una preparación profesional, y el de diseño curricular de los programas académicos, que por su parte sentaría las bases para su adscripción laboral.

            Nombrada como Jefa del Departamento de Bellas Artes, de acuerdo con lo señalado en la nueva Ley, la Maestra María Rita Plancarte Martínez se dio a la tarea de buscar entre las universidades del país que ofrecían la Licenciatura en Artes una con la cual se pudiera realizar un convenio para realizar estudios semipresenciales y, posteriormente, obtener el grado de licenciatura. Fue con la Universidad Autónoma del Estado de Chihuahua con la que se acordó un programa de nivelación de profesores; para acceder al mismo, algunos de ellos, como Ciro Sotelo, Enrique Rodríguez y Gustavo Ozuna, reconocidos artistas y docentes, tuvieron que cursar los estudios de preparatoria abierta.

            De 1994 a 1997 se dio este proceso para acreditarse con el título de Licenciado en Arte. Los primeros en titularse fueron los maestros Rosa Angélica Santana Corrales, Alfredo Velarde, Ciro Sotelo Cruz y Enrique Rodríguez Zazueta. Por parte de la universidad chihuahuense este proyecto tuvo gran apoyo del entonces director del Instituto de Bellas Artes de esa institución, el Maestro Manuel Talavera Trejo, fallecido en 2017 y quien es considerado el padre del teatro en esa entidad.

            En la fundamentación del nuevo plan de estudios se reconoció la importancia de vincular a los artistas con los docentes, investigadores e intelectuales en una comunidad orientada a la búsqueda del conocimiento, la verdad, la justicia y la razón, y reconocía la especificidad del Arte como forma específica de conocimiento disciplinario.

            Este plan de estudios formulado durante el año 1997, y aprobado al año siguiente, orientó la formación de los estudiantes de Artes Plásticas como ejecutantes de su especialidad (pintor, grabador o escultor), los cuales habrían de contar con «los conocimientos y habilidades necesarios para realizar actividades artísticas a nivel profesional, con capacidades para aplicar teorías y técnicas relevantes a su práctica específica.» (Plan de Estudios LAP, 2008: 7)

            El Plan de estudios de la Licenciatura en Artes, Opción Artes Plásticas, se integró en diez semestres, contando, a partir del quinto semestre con áreas de concentración en Pintura, Escultura y Grabado. Con un total de 441 créditos, incorporaba 65 materias impartidas en un total de 107 horas de teoría y 227 horas de práctica.



Buscando certificar la calidad del programa educativo, por recomendación del Comité Interinstitucional para la Evaluación de la Educación Superior (CIEES), en el proceso de reforma curricular del año 2008 se reorientó la formación profesional como Ejecutante Artístico hacia la de Creador Artístico. Se consideró que ésta es una definición más adecuada a la manera en que se le ve socialmente, cuestionando que la formación del Ejecutante «…se refleja en los talleres, que se reducen al entrenamiento técnico y no abordan los problemas de la expresión como impulso para la creación… [mientras que] El creador se reconoce por su obra y, en este sentido, es reconocido creador, lo que redunda en autoafirmación y capacidad creativa.» (Plan de Estudios LAP, 2008: 10)

Sin embargo, como se desprende de los objetivos generales de este proyecto curricular, la orientación de la formación profesional del estudiante no quedó plenamente diferenciada, pues, si bien en el primer objetivo se propuso la formación de profesionales de las artes plásticas «Capaces de desempeñarse en las funciones de creación, enseñanza, capaces de contribuir a la formación de artistas plásticos y el conocimiento artístico», en el segundo objetivo se insistió en el desarrollo del oficio al plantear que esta formación permitiría al estudiante contar «Con el dominio de las herramientas suficientes para poder trasmitir de manera adecuada sus conocimientos artísticos.» (Plan de Estudios LAP, 2008: 18)

            Sin ahondar más en el sentido del perfil como creador, resulta interesante la manera en que se plantea, al momento de exponer los objetivos específicos del programa, el interés por «Habilitar al estudiante con herramientas teóricas, metodológicas y procedimentales para su desempeño en el campo de las artes plásticas», y también «para su desempeño en el ejercicio de la enseñanza de las artes plásticas.» (Plan de Estudios LAP, 2008: 18)

            Otro elemento significativo es la manera en que se piensa al estudiante como futuro actor de proyectos de gestión e investigación en las artes plásticas e, incluso, con posibilidades de incursionar en estudios de posgrado; para esto, se propone fomentar en los estudiantes «…actitudes que lo lleven a ejercer la profesión de manera responsable, reflexiva, tolerante y bajo un estricto apego ético.» (Plan de Estudios LAP, 2008: 18)

            A partir de estos propósitos, se propone que la formación profesional del estudiante de la Licenciatura en Artes Plásticas se encauce de manera integral, respondiendo a las tres actividades sustantivas universitarias, la docencia, la investigación y la divulgación.

            El nuevo plan de la carrera de Artes Plásticas se configuró bajo las prescripciones del llamado Nuevo Modelo Educativo de la Universidad de Sonora, el cual se había formalizado en octubre de 2002 por el Colegio Académico de la Universidad, con la pretensión de desarrollar las características de una formación básica sólida, la flexibilidad de los planes de estudio, el compromiso con la realidad social del país, vinculación directa a los sectores productivo y social, centrados en el autoaprendizaje del estudiante como nuevo paradigma educativo basado en la educación permanente, y con un amplio compromiso con el estudiante. 




De esta manera, de acuerdo con este modelo, el Plan de Estudios de la Licenciatura en Artes Plásticas quedó estructurado en cinco ejes formativos: de formación común, formación básica, profesional, especializante y el eje integrador. En la práctica, estudiantes y profesores de diversos programas académicos de la Universidad, incluyendo los de Artes Plásticas, han señalado las fallas del modelo, particularmente en lo referente al eje de formación común y sus cuatro asignaturas, las cuales se atienden de manera diferente a las demás del plan de estudio, incluso procrastinando su acreditación.

            Respecto al plan vigente, el Informe de Evaluación Diagnóstica de la Licenciatura en Artes Plásticas realizado en 2015 por el CIEES alude a la necesidad de concreción de la misión y objetivos del Plan de estudios mediante el fortalecimiento de los programas de docencia, investigación y difusión de la cultura y la ciencia. Como se apuntó, el programa de Licenciado en Artes Plásticas ha canalizado sus esfuerzos a la labor docente y, mediante exposiciones, eventos culturales internos y externos a la universidad viene cumpliendo con lo relativo a las acciones de difusión. Un área de oportunidad se presenta en fomentar la labor investigativa con el fin de promover la generación de conocimiento por profesores y estudiantes a favor de la docencia o bien para su divulgación en congresos, foros y productos editoriales.

            En relación con la categoría destinada al Modelo Educativo y plan de estudios, CIEES recomendó la reestructuración del plan de estudios para posibilitar la formación integral de los estudiantes, de manera congruente con la misión de la institución y de su modelo educativo. Esto lleva a pensar en la manera en que participan los diversos actores del Plan de Estudios, su correspondencia con los propósitos institucionales y los resultados que cada uno aporta para la consolidación del programa y la formación sólida e integral de los estudiantes. Conviene la reflexión metacognitiva acerca del papel de cada uno en este proceso y las consecuencias que esto tiene para cada quien.

            Como actores fundamentales del proceso profesional de E-A, CIEES propone que los miembros del personal académico atiendan tres grandes propósitos: primero, su formación disciplinaria y pedagógica, que les permita cumplir con su rol en las tres funciones básicas de la Universidad y, a la vez, involucrarse en los programas de estímulos apoyos a la labor académica; también, se reconoce la necesidad de que este personal reencauce su labor a la producción académica, propiciando la recuperación de la investigación y su interacción con las otras funciones básicas, esto, considero, tendría que reflejarse en el trabajo editorial de apoyo a la docencia, a la divulgación del conocimiento y la cultura, y a fomentar una cultura del trabajo investigativo; finalmente, se recomienda impulsar la labor colectiva de los académicos, lo cual propiciaría el intercambio de experiencias con sus pares, la retroalimentación pedagógica y disciplinaria con efectos inmediatos en el trabajo en las aulas, laboratorios y talleres, la construcción de redes y la consolidación de líneas de investigación en donde se involucre a la comunidad estudiantil, así como es establecimiento de alianzas para realizar acciones en favor de la difusión de productos artísticos, culturales y científicos.

Obra escultórica del profesor Alfredo Velarde González. AOA


            Considerando que estas propuestas tendrán resultados en el mediano y largo plazos, no habría razón para que, de manera inmediata, cuidando las dimensiones en que se hacen las recomendaciones de CIEES, de manera colegiada la planta académica no asuma el compromiso de realizar y registrar acciones que sirvan al fortalecimiento de su labor docente; la Universidad ofrece permanentemente cursos, talleres, seminarios y diplomados de formación pedagógica; existen convenios con instituciones nacionales y locales que se pueden aprovechar para llevar a cabos actividades de formación y actualización disciplinaria. Los mismos profesores, acudiendo a su experiencia y especialidad profesional, o bien a su formación en posgrados, pueden retroalimentar a sus pares adscritos al programa.

            La labor investigativa puede partir de pequeños estudios e investigaciones a partir de las temáticas de los diferentes cursos que se imparten en este programa. Esto ya ocurre de manera intermitente y, probablemente, sin tener conciencia de que así sucede; ejemplos los encontramos en los diversos ejercicios que se llevan a cabo en los talleres, en los cuales se pone más cuidado a la ejecución que al concepto de creación y mucho menos se atienden con el rigor de un estudio o investigación académica del nivel universitario. Similar situación se puede observar en los laboratorios de color, o en aquellos en donde se emplean programas informáticos.

            La producción de materiales para la educación o bien para su divulgación requiere del trabajo sistemático de escribir informes de investigación, textos para la docencia, artículos para revistas especializadas, ponencias para congresos, etc.; el mantener un programa de radio donde se hable sobre los temas propios de las Artes Plásticas, también requiere de guiones documentados, de diseñar el programa de radio, y de establecer una vinculación permanente con posibles invitados y analistas del arte y la cultura; confeccionar libros y revistas de la especialidad, resulta de la reflexión y la investigación; incluso, montar exposiciones exige orden y entrega, sea para escribir y diseñar los catálogos, los materiales de difusión, la conformación de conceptos de las exposiciones, así como la curaduría del evento.

         Por 76 años los universitarios han dedicado sus mejores esfuerzos a estas tareas. Incipientemente, de manera voluntarista, más o menos sistemática, pero también con programas establecidos y el compromiso de profesores y de generaciones de alumnos. En este contexto de profesionalización en el que se han sumado muchos empeños, la Universidad de Sonora sigue generando las condiciones para impulsar la vida académica en torno a las Artes Plásticas. Los retos y oportunidades que se presentan, sin lugar a dudas, habrán de ser atendidos en la formación de creadores artísticos y trascender desde el campus universitario por los saberes generados y las obras realizadas.

Karl Marx. Terracota. Obra de Arturo Ordaz Alvarez


Referencias bibliográficas:


Acha, Juan (2004). Educación artística: escolar y profesional. Reimp. México: Editorial Trillas. 
Acha, Juan (2011). Introducción a la creatividad artística. Reimp. México: Editorial Trillas. 
Bozal, Valeriano (ed.) (1999). Historia de las ideas estéticas y de las teorías artísticas contemporáneas. Volumen II. La balsa de la Medusa, 81. Madrid: Visor Dis., S. A. 
Briones, Guillermo (1998). Métodos y Técnicas de Investigación para las Ciencias Sociales. México: Editorial Trillas.  
Bunge, Mario (1969). La investigación científica. Su estrategia y su filosofía. Colección Convivium. Barcelona: Editorial Ariel.
Castoriadis, Cornelius (2006). Figuras de lo pensable. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica.
Eisner, Elliot W (2004). El arte y la creación de la mente: el papel de las artes visuales en la transformación de la conciencia. Barcelona; México: Editorial Paidós.
García, Luis Enrique (1992). Siete Notas para Bellas Artes. Hermosillo: Talleres Gráficos de la Universidad de Sonora.
Moncada Ochoa, Carlos (2005). Historia General de la Universidad de Sonora, I. El principio del principio 1938-1953. Hermosillo: Talleres Gráficos de la Universidad de Sonora.



Documentos oficiales:

Ley Número 4 Orgánica de la Universidad de Sonora. 26 de noviembre de 1991.
Nuevo Modelo Educativo de la Universidad de Sonora 2002.
Plan de Estudios de la Licenciatura en Artes Plásticas 2008.
Comité Interinstitucional para la Evaluación de la Educación Superior (CIEES). Informe de Evaluación Diagnóstica. Licenciatura en Artes Plásticas. Universidad de Sonora. 2015.