Coronavirus Escultura - Luke Jerram
Hermosillo,
Sonora a 13 de febrero de 2021.
Fragmento del capítulo Pandemia, crisis y solidaridad, publicado en el
Libro Las ciencias políticas y sociales
ante contingencias de amplio impacto. Incógnitas y Propuestas. Roberto
Moreno Espinosa, Coordinador. Editorial: Academia Internacional de Ciencias
Político-Administrativas y Estudios de Futuro. 2020. ISBN 978-607-98268-4-0. Pp.
96-134.
La pandemia provocada por el
virus COVID-19 ha tenido efectos nefastos para México; en buena medida, ello
fue propicio por el contexto de vulnerabilidad en el que se presentó la
pandemia en el país. Por una parte, la infraestructura y los servicios del
sector salud acarrean de tiempo atrás una debilidad en cuanto a su capacidad
institucional para hacer frente a esta crisis sanitaria. Además, en los últimos
años los mexicanos se han visto inmersos en una crisis de salud provocada por
los altos índices de obesidad que padece un amplio segmento de la población, la
cual se traduce en enfermedades crónicas que representan un mayor riesgo en
tiempos de pandemia.
En cuanto al primer elemento de análisis, se identifica que
el Plan Nacional de Desarrollo 2019-2024, se estructuró a partir de tres ejes
generales: Justicia y Estado de Derecho, Bienestar y, Desarrollo Económico. En el cuarto objetivo
del eje de Bienestar se propuso “Promover
y garantizar el acceso efectivo, universal y gratuito de la población a los
servicios de salud, la asistencia social y los medicamentos, bajo los
principios de participación social, competencia técnica, calidad médica,
pertinencia cultural y trato no discriminatorio.” (Plan Nacional de
Desarrollo 2019-2024, 2019: 98-99)
En este documento, la actual administración manifestó su
preocupación por el estado en que se recibió el sistema de salud pública. Sin
dejar de reconocer los avances de los últimos años en la cobertura de servicios
de salud, sin embargo, también advierte de los problemas de eficiencia,
cobertura y calidad de los servicios públicos de salud.
De esta suerte, se considera que es necesario replantear la
política pública de salud, así como la organización y operación institucional
del sector, procurando que, “…con igualdad, progresividad y no discriminación,
ofrezca disponibilidad efectiva de servicios, infraestructura y recursos
financieros, materiales y humanos en materia de salud.” (Plan Nacional de
Desarrollo 2019-2024, 2019: 100)
En el mismo sentido, señala el
Programa Sectorial de Salud (2020), los servicios de salud que se prestan a la
población están lejos de constituirse en un sistema capaz, oportuno y eficiente
que den cumplimiento a la protección de la salud de los mexicanos y a lo
dispuesto en el artículo 4 constitucional.
Los servicios estatales de salud
del país, quienes en la práctica son los responsables de la operación de tales
servicios, según las evaluaciones realizadas en 2017 y 2018, “…revelan la
carencia de medicamentos e insumos, la falta de
personal, la sobrecarga de servicios y las malas condiciones en las que
frecuentemente se encuentran estas unidades médicas.” (Secretaría de Salud 2019-2024: 2020: 2)
Como parte del diagnóstico presentado en dicho documento, se
señala que existe un rezago palpable en la calidad de estos servicios, así como
en la cobertura de derechohabientes. Se puntualiza que alrededor de 20 millones
de mexicanos carecen de cobertura en materia de salud. Así también, se plantea
que el Sistema de Protección Social en Salud, conocido como Seguro Popular,
después de quince años de vigencia no ha dado una respuesta cabal a esta
problemática, además de que los servicios que brinda solo representan el 20% de
aquellos que reciben los derechohabientes de los institutos de seguridad
social, lo que lleva a los afiliados al Seguro Popular a disponer parte del
ingreso familiar a los servicios que éste seguro no cubre.
Se advierte que las instituciones públicas orientadas a los
servicios de salud “...no han incrementado su infraestructura física, mucho
menos han recibido mantenimiento y tampoco han contratado los recursos humanos
necesarios a pesar del crecimiento de la población.” (Programa Sectorial de Salud 2019-2024: 2020: 3) Aunado a problemas
relativos al financiamiento y administración del presupuesto destinado a los
servicios de salud, todos estos aspectos han producido efectos negativos que
afectan al sistema de salud, reflejándose en el deterioro de la calidad de los
servicios prestados y, por consecuencia, en la salud de la sociedad mexicana.
Por otra parte, en cuanto al crítico problema de obesidad
que padecen los mexicanos, con el fin de aportar algunos datos de esta
situación, se ha
recuperado el estudio publicado en 2018 denominado La obesidad en México. Estado de la política pública y recomendaciones
para su prevención y control, auspiciado por el Instituto Nacional de Salud
Pública. Este trabajo interdisciplinario replica el esfuerzo que seis años
antes se había hecho con la publicación del trabajo Obesidad en México:
recomendaciones para una política de Estado (2013).
El propósito de ambos estudios se
centra en el análisis de la obesidad en México, la que, en los últimos 30 años,
según los autores, se considera “…una epidemia
que afecta a uno de cada tres adolescentes y niños y a siete de cada diez
adultos en nuestro país. [Y se considera que] Combatir y prevenir este fenómeno
es un reto urgente en materia de salud pública porque la obesidad impacta
negativamente la calidad de vida de quienes la padecen y, además, representa
una carga muy significativa para el sector salud.” (Rives Dommarco, Colchero,
et al., 2018: 9). A partir de ese punto, se planteó que también sería necesario
revisar las políticas implementadas por el gobierno federal tras las
recomendaciones del estudio de 2013, y proceder a diseñar mejoras en el diseño
e implementación de políticas públicas con mayor impacto en la solución de este
problema sanitario.
Se apunta que la obesidad tiene un origen multifactorial,
asociado a “…prácticas y factores de riesgo que pueden ser de carácter
inmediato (a nivel individual), intermedio (en el entorno de los individuos) y
básicos o estructurales (a nivel macro), y que ocurren en diferentes etapas a
lo largo del curso de vida.” (Rives Dommarco, Colchero, et al., 2018: 16) Con
un 72.5% de adultos mayores con sobrepeso y obesidad en 2016, se estima que el
país ha visto incrementar este problema entre mujeres en edad reproductiva y en
las áreas rurales.
Es preciso destacar que la obesidad se asocia al riesgo de
sufrir otras enfermedades de carácter crónico. La obesidad afecta la calidad de
vida de quienes la padecen, en cuanto a su propensión a padecer hipertensión,
diabetes mellitus, enfermedades del corazón y cerebrovasculares, dislipidemias
(colesterol y triglicéridos), e, incluso, cáncer, entre otros (ver Figura 1).
Según se informa en este estudio, los costos médicos
producidos por la obesidad se estimaban en cerca de 152 mil millones de pesos
en 2014, equivalente al 34% del gasto público en salud y un 0.4% del Producto
Interno Bruto (PIB) anual.

La evaluación que se hace de la política de combate a la
obesidad en el país arroja que la Estrategia Nacional para la Prevención y el
Control del Sobrepeso, la Obesidad y la Diabetes ha sido insuficiente. De esta
suerte, se plantean tres áreas de oportunidad para reforzar la estrategia y
mejorar las políticas de prevención y control de la obesidad: “1) que las
intervenciones del eje de regulación sanitaria deben modificarse o
fortalecerse; 2) que las medidas fiscales, las cuales han mostrado efectos positivos,
deben mantenerse y los montos de los impuestos aumentarse, y 3) que las
acciones del eje de atención médica y de salud pública deben evaluarse a la
brevedad para conocer su efectividad y rediseñarse en caso necesario.” (Rives
Dommarco, Colchero, et al., 2018: 18) Con lo cual, se considera la necesidad de
mayores esfuerzos del Estado mexicano en la materia, y la concurrencia de los
demás sectores en el diseño e implementación de una estrategia integral que
incluya compromisos comunes para fomentar una vida de calidad para la
población.
Con este propósito, se recomienda que el diseño e
implementación de las políticas públicas que integren estas estrategias
consideren el entramado que se expone en el Figura 2, en el que se describen
las diez áreas de política pública para prevenir y controlar la obesidad en
cada ámbito de acción, las instituciones involucradas en este proceso, así como
las funciones transversales que se requieren poner en práctica.
Pero, ¿cómo se refleja esta problemática asociada a la
obesidad con la actual pandemia por COVID-19? Veamos primero algunos datos de
los efectos sanitarios de la pandemia. Posteriormente se presenta información
de los pacientes fallecidos por la pandemia que padecían alguna comorbilidad.
La crisis sanitaria con origen en Wuhan China en diciembre
de 2019 se ha propagado a todo el mundo. El número de contagios asciende, al 15
de julio de 2020, a 13,150,645 casos confirmados, en tanto que las defunciones
suman 574,464, involucrando 215 países, territorios y áreas en el mundo. Los
países con el mayor número de casos confirmados de coronavirus, al 15 de julio,
se presentan en el Gráfico 1, en el cual aparecen Estados Unidos, Brasil,
India, Rusia y Perú como los países con el mayor número de incidencias; México
es el sexto país. En el Gráfico 2 se presentan los países con el mayor número
de defunciones, los primeros cinco son: Estados Unidos, Brasil, Reino Unido,
México e Italia. Con fecha del 27 de mayo de 2020, en el Cuadro 1 se pueden ver
los países con mayor número de defunciones y su respectiva tasa de mortalidad
por cien mil habitantes.

En el caso de México, donde se ha entrado a la Fase de Nueva
Normalidad, según el semáforo de riesgo epidemiológico, los contagios confirmados
suman 317,636 casos y 36,906 defunciones por Covid-19 al 15 de julio de 2020
(ver Cuadro 2). La Ciudad de México es la entidad con los indicadores más
elevados, sumando el 18.8% de los casos confirmados; junto con el Estado de
México, Tabasco, Puebla y Veracruz concentran el 47.1% de los casos del país.
El cuadro presenta los datos de casos confirmados de
contagio y el número de defunciones en cada fase de la pandemia. Como se ha
divulgado ampliamente, la Organización Mundial de la Salud (OMS) identifica
tres fases de propagación de la pandemia: la fase 1 de importación de casos, la
fase 2 de contagios comunitarios y la fase 3 de contagio epidémico; además,
reconoce otros escenarios posibles, como la fase 4 o segunda ola de contagios y
la fase 5 correspondiente al fin de la pandemia. El 29 de mayo se anunció que
el primero de junio se entraría a la fase de nueva normalidad, con el fin de
empezar a reactivar paulatinamente la economía del país, asumiendo que las
actividades de seguridad sanitaria seguirían vigentes; en esa fecha todas las
entidades federativas, con excepción de Zacatecas, se encontraban en el color
rojo del semáforo epidemiológico.
Desde fecha muy temprana, las autoridades de salud del país
advirtieron del alto riesgo que corría la población con la propagación de la
pandemia, considerando que México ocupa el segundo lugar de obesidad en el
mundo, y con estadísticas preocupantes de casos de hipertensión, diabetes y
otras comorbilidades.
Con información recuperada del proyecto Covid-19
Comorbilidades de las defunciones de la Universidad Nacional Autónoma de México
(UNAM), se elaboró el Cuadro 3 en el que se presenta la relación de la pandemia
con las comorbilidades. Esta información que se actualiza diariamente, se
presenta al 10 de julio de 2020.
De los pacientes que sucumbieron al virus del
Coronavirus, se observa que el 73% de ellos presentaban alguna comorbilidad. En
orden del impacto que tienen estas enfermedades crónicas, el 44% de los
fallecimientos por Covid-19 padecían de hipertensión; el 38% presentaban
diabetes; el 25% sufría obesidad; el 9% tabaquismo; el 7% padecía
simultáneamente obesidad, diabetes e hipertensión: el 5% enfermedades
cardiovasculares; y, el 3% inmunosupresión,
es decir una reducción o nula respuesta inmunológica del organismo por
tratamiento médico. Sólo el 27% de los casos no sufrían de alguna comorbilidad.
Recientemente el Centro Regional de
Investigaciones Multidisciplinarias de la UNAM dio a conocer el estudio Mortalidad por covid-19 en México. Notas
preliminares para un perfil sociodemográfico, en el cual se realiza un
esbozo de los grupos sociales afectados por la pandemia en el país. En este
sentido, se identificó que el 70% de los fallecidos son hombres,
mayoritariamente entre los 40 y 69 años (ver Cuadro 4).

En materia de escolaridad, el 71.2% de la población sólo contaban con
educación básica (ver Gráfico 3). Los empleos que desempeñaban las personas
fallecidas, se identificaron que el 28.1% no contaban con una actividad
económica remunerada, en este caso personas que buscan trabajo, estudiantes y
amas de casa; en este rubro, el 12% eran jubilados y el 11.7% eran empleados
del sector público (ver Gráfico 4). Además, el estudio indica que el grueso de
las defunciones ocurrió en hospitales de la Secretaría de Salud con un 51.6%, y
del Instituto Mexicano del Seguro Social con 29.9%, mientras que, en el otro
extremo, en los hospitales privados, sólo se registró un reducido 2.9%; el
resto de los fallecimientos sucedió en otros hospitales de organismos públicos
y en el hogar.


El estudio muestra la desigualdad social del país; señala
que los grupos más vulnerables del país son los más afectados por la pandemia.
El autor de la investigación concluye que “Aun cuando
los resultados presentados son de carácter preliminar, apuntan ya una tendencia
en términos del perfil demográfico y social de los mexicanos que sufren y
habrán de sufrir la consecuencia extrema de este padecimiento.” (Hernández
Bringas, 2020: 7)
Referencias:
Dávila
Torres, Javier, José de Jesús González Izquierdo y Antonio Barrera Cruz.
(2015). “Panorama de la obesidad en México”. En Revista Médica del Instituto Mexicano del Seguro Social. Vol. 53,
Núm. 2, marzo-abril. México: Instituto Mexicano del Seguro Social. IMSS.
Ejecutivo
Federal de México. (2019). Plan Nacional
de Desarrollo 2019-2024.Gaceta
Parlamentaria. Año XXII Palacio
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México: Cámara de Diputados LXIV Legislatura.
Hernández Bringas, Héctor Hiram. (2020).
Mortalidad por covid-19 en México. Notas
preliminares para un perfil sociodemográfico. En Notas de coyuntura del CRIM No. 36. 17 de junio de 2020. México,
Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias de la Universidad
Nacional Autónoma de México
Portal Gobierno de México. Coronavirus.
https://coronavirus.gob.mx/
Portal Gobierno de México. Secretaría de Salud.
https://www.gob.mx/salud/
Portal
Statista. https://es.statista.com/
Portal Universidad Nacional Autónoma de
México. Covid-19 Comorbilidades de las defunciones. https://www.arcgis.com/apps/opsdashboard/index.html#/73880e59efc14359abfb281d6aafb9f5
Rivera Dommarco, Juan Ángel.
Coordinador. (2013). Obesidad en México: recomendaciones
para una política de Estado. México: Universidad Nacional Autónoma de
México
Rivera
Dommarco, Juan Ángel, M. Arantxa Colchero, Mario Luis Fuentes, Teresita
González de Cosío Martínez, Carlos A. Aguilar Salinas, Gonzalo Hernández
Licona, Simón Barquera. Editores. (2018). La
obesidad en México. Estado de la política pública y recomendaciones para su
prevención y control. México: Instituto Nacional de Salud Pública.
Secretaría de Salud. (2020). Programa Sectorial de Salud. México: Secretaría de Salud.