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jueves, 7 de enero de 2021

Opúsculo Charles-Jean Bonnin en el siglo XXI de Omar Guerrero


Hermosillo, Sonora a 7 de enero de 2021.

Comentarios realizados durante la presentación de la obra el 12 de noviembre de 2020, durante la Cátedra de Administración Dr. Omar Guerrero Orozco. Fue editado por el Instituto Nacional de la Administración Pública Argentina, la Secretaría de Gestión y Empleo Público y la Jefatura de Gabinete de Ministros de Argentina. 2020. Buenos Aires.

Presentación

Carlos Juan Bautista Bonnin es el fundador del campo disciplinario de la Administración Pública en el mundo moderno. Su obra intelectual ha trascendido el tiempo siguiendo un derrotero sinuoso, pero continuo. En esta obra el Dr. Guerrero concluye que el pensamiento de Bonnin está vigente aún en el siglo XXI.

Se trata de un clásico del estudio de la Administración Pública. Como tal, su pensamiento se constituyó como referente para las generaciones que le siguieron durante la primera mitad del siglo XIX. Esta influencia, presente en ambos lados del Atlántico, se vio interrumpida por ciento cincuenta años. A fines de la década de los cincuenta del siglo XX volvería a la palestra, y posteriormente, bajo el influjo de la seria y disciplinada labor del Dr. Omar Guerrero, la obra de este ilustre francés se recuperó y expandió por el mundo.

La obra de Bonnin es una obra moderna. Fiel al espíritu de la Ilustración y a los principios que dieron fundamento a la Revolución Francesa. Encuentra cobijo en las divisas de Libertad, Igualdad y Fraternidad, y suma con su precursor trabajo de 1808 De la importancia y de la necesidad de un código administrativo la idea de Legalidad, de la cual, un siglo después Max Weber dirá que se trata del distintivo de las sociedades modernas, la racionalidad legal.

Se trata de una nueva forma de concebir al mundo; un nuevo paradigma en el que la sociedad y el Estado se diferencian, al igual que la vida económica y la política. Donde la racionalidad y el espíritu crítico, son los distintivos de la labor creadora y creativa del nuevo hombre. Que inspira la transformación de las condiciones materiales y de los preceptos argumentativos: los principios forjados por la religión desde siglos atrás, son enfrentados ahora por los argumentos de la ciencia. 

Al leer esta obra del Doctor Guerrero no es posible dejar de recordar sus trabajos precedentes en los que aborda el estudio de la Ciencia de la Administración Pública, como los sendos volúmenes de Introducción a la Administración Pública de 1985 y la Teoría de la Administración Pública publicada un año después. Desde luego, esta remembranza nos remite al libro publicado en 2004 Principios de Administración Pública de Charles-Jean Bonnin, una compilación de las diferentes ediciones de la obra de Bonnin que el Dr. Guerrero nos regala, acompañada de un completísimo estudio introductorio, a los estudiosos y practicantes de la administración pública del siglo XXI.

Del trabajo que nos presenta el Dr. Guerrero, destaco los siguientes tres asuntos.

I

Primero, en este trabajo se nos presenta la obra de Bonnin formando parte de los empeños de principios del siglo XIX por construir el sistema de la ciencia, entendida ésta como un quehacer progresivo: Omar Guerrero nos muestra la evolución del concepto de la administración pública en las sucesivas ediciones realizadas de los Principios de Bonnin. El Doctor Guerrero nos recuerda que Bonnin desarrolló y perfeccionó la definición de administración pública, partiendo de la formulada en 1808 y posteriormente enriquecida en las siguientes ediciones de sus Principios en 1809, 1812 y 1829. 

Esto, a la manera en la que Thomas Khun reflexiona acerca de la evolución del conocimiento científico, implica un continuo progresivo que involucra el reconocimiento y consenso de una comunidad científica.

En el caso de la obra de Bonnin, la comunidad científica de la primera mitad del siglo XIX en Europa y América Latina conoció y dio vigencia al sistema teórico propuesto por Bonnin. Cierto que el sello de la Ciencia de la Administración perdería protagonismo en los espacios educativos, al coincidir, primero, con el ascenso del derecho administrativo, y, luego, ceder terreno ante esta otra disciplina jurídica como consecuencia de la propuesta hecha por el mismo Bonnin de empeñar los esfuerzos intelectuales en la configuración de un código administrativo, reconociendo así el valor de la ley como marco de referencia de la definición estructural y funcional del Estado moderno y su administración.

Posteriormente, durante la primera década del siglo XX a la reflexión jurídica del gobierno se sumó aquella cuyo énfasis se colocó en los axiomas de la Administración Científica y las ideas administrativistas impulsadas desde las universidades norteamericanas.

“Bonnin –nos plantea Omar Guerrero- considera que la ciencia de la administración pública, como disciplina que estudia el espacio público y las relaciones entre éste y el espacio privado, es un campo del saber cuyo objeto de investigación es precisamente la gestión de lo público. Es entonces que expone lo siguiente –y cita a Bonnin: “definiré pues la administración pública: es una potencia que arregla, corrige y mejora cuanto existe, dando una dirección más conveniente a los seres organizados y a las cosas” (Bonnin, 1829, pp. 4–5). Es ésta la definición que Bonnin planteó 1829 en la cuarta edición de sus Principios.

No obstante que se trata de una ciencia sustentada en principios, teorías y un sistema disciplinario, a la vez, se constituye, según la concibe el propio Bonnin, en un arte, asociado a la práctica, a la aplicación del conocimiento mediante el aprovechamiento de las habilidades, competencias y valores de los empleados públicos; a ellos les compete la ejecución de las leyes y poner en funcionamiento programas, proyectos y acciones a favor de la comunidad. La viabilidad de estas acciones -se desprende de lo antes dicho- será el resultado de la operatividad institucional de la misma organización pública, de su organización y funcionamiento, teniendo como referente el marco legal formal; vista así la administración pública, nos dice Bonnin, es posible estudiarla, también, como una institución política. 

II

Por otra parte, se destaca de la obra que nos brinda el Dr. Guerrero, el reconocimiento que Bonnin hace de la administración pública como objeto de estudio bien definido: diferenciado en su carácter de mediador entre el Estado y la sociedad, cuyo rasgo básico o cualidad ontológica es el movimiento, la acción. Una acción que se extiende a toda la sociedad, a todo rincón de la república. Una acción permanente con lo que asegura su papel ante la sociedad y con el que justifica su compromiso respecto al bienestar de la misma sociedad, así como el reconocimiento de su legitimidad.

Se puede decir que, desde esta perspectiva analítica, es posible dar cuenta del doble carácter de la administración pública; por un lado, el dominio político que ejerce sobre el contingente social, así como su función de tutela administrativa, todo ello encaminado a asegurar el interés público con base en el respeto y aplicación de la ley. 

Planteamiento que ya se observa en las ideas del alemán Von Justi, cuando refiere en sus Elementos Generales de Policía que el objeto de la policía absolutista es que, mediante el provecho de los reglamentos, se afirme y aumente el poder del Estado, al tiempo que se sirve a la felicidad pública. El imponente Estado absolutista se le ve como el brazo secular que está presente en todos espacios del territorio nacional y que influye de manera directa en la vida de sus súbditos. Para Foucault esta presencia reclama de diversas disciplinas que permitan alcanzar su cometido, el cual se logra por conducto del control y la disciplina.

Sin embargo, en la visión de Bonnin, en correspondencia a las condiciones históricas en las que se desarrolla su pensamiento y las que reflejan una realidad distinta a la vivida por el pensador oriundo de Brücken Alemania, lo que asume relevancia es el propósito de la administración pública en relación a preservar la convivencia social, asegurar el respeto a los derechos humanos y ciudadanos, así como dar certeza al cumplimiento de la ley. 

En la obra de Bonnin, “El acento está puesto en el carácter activo de la administración pública, por cuanto ejecuta, toda vez que destaca que las leyes aplicadas se refieren a las relaciones recíprocas entre cada administrado con la sociedad. Es decir, los vínculos entre el todo y la parte, y la parte y el todo.” Dice Omar Guerrero. 

III

Finalmente, el tercer aspecto a comentar es la labor investigativa que el Dr. Omar Guerrero ha realizado por años acerca de Bonnin y su obra. Como se apuntó, si bien la tradición disciplinaria presente en la primera mitad del siglo XIX, en Europa y América Latina, reconoció, hizo suya e, incluso, contradijo las ideas del pensador francés, su posterior ausencia del mundo intelectual hasta su rescate a mediados del siglo XX, es una realidad, tal como lo señala el Dr. Guerrero.

Omar Guerrero dirigió la Revista de Administración Pública del Instituto Nacional de Administración Pública, trabajo que comprende del número 40 de octubre diciembre de 1979 al número 54 de abril junio de 1983. En ese periodo pudimos acceder a tratadistas que no eran común estudiar en las aulas universitarias. Con sus investigaciones el Dr. Guerrero fue induciendo a generaciones de administradores públicos en el estudio de estas fuentes disciplinarias. Así tuvimos la oportunidad de leer parte de la edición de 1829 del Compendio de los Principios de Administración en el número especial de la RAP publicado como homenaje al maestro Gabino Fraga. 

Apunta Omar Guerrero que “Desde la época en que Pierre Escoubé sacó del olvido a Bonnin, a finales de la década de 1950 (Escoubé, 1958: 15-18), muy pocos autores se habían ocupado de su obra. Sin embargo, hoy en día gradualmente ha ido aumentando el interés por sus trabajos.” 

Conoció más de Bonnin estudiando los trabajos de Georges Langrod, Jean-Jacques Chevallier y Daniele Lochak. Pero su obra personal sobre el autor francés ha trascendido mundialmente, no solo por sus artículos y libros, sino que, con el desarrollo tecnológico, también ha ocurrido esto con la información que encontramos en el mundo virtual, tanto en Wikipedia como en un portal dedicado al fundador de la Administración Pública.

Charles-Jean Baptiste Bonnin. 2021. AOA

Comentario final

El periplo iniciado por el Dr. Omar Guerrero Orozco en la búsqueda de los precursores de la Administración Pública ha rendido frutos sumamente satisfactorios. Al reencuentro con la obra de Bonnin se suma el que se ha tenido con otros ilustres pensadores, como Johann Heinrich Von Justi, Florentino González Vargas, Lorenz Von Stein, los clásicos de la administración en la Turquía Otomana, y la obra de Carlo Francesco Ferraris. 

El pensamiento de Charles-Jean Bonnin continúa vigente en el siglo XXI, como lo advierte el Dr. Guerrero. Es un clásico cuyo pensamiento incide en la reflexión y el quehacer de la administración pública de nuestro tiempo.

La actualidad de Bonnin la puntualizó el mismo Pierre Escoubé a fines de la década de los cincuenta del siglo pasado -y con esto concluyo- cuando escribió que “el nombre de Bonnin está hoy bien olvidado. Sin embargo, sin haber alcanzado nunca la fama, gozó de cierta notoriedad durante el Primer Imperio y la Restauración. Lo había merecido por la calidad de las obras que consagró al derecho constitutivo, así como a la organización y funcionamiento de los servicios públicos. Releídos, casi ciento cincuenta años después de su publicación, algunos de sus libros muestran una actualidad sorprendente.” Tan cierto es lo que nos apunta Escoubé, como bien lo ha corroborado el Dr. Omar Guerrero en el opúsculo que hoy nos presenta: el pensamiento de Bonnin está presente, con más fuerza, en este siglo XIX.


miércoles, 25 de noviembre de 2020

Novena Edición de la Cátedra de Administración Pública Dr. Omar Guerrero Orozco

 


Hermosillo, Sonora a 25 de noviembre de 2020.

Como parte de las actividades por el 78 Aniversario de la Universidad de Sonora y el 42 Aniversario de la Carrera de Licenciado en Administración Pública se celebró del 11 al 13 de noviembre de 2020 la Novena Edición de la Cátedra de Administración Pública Dr. Omar Guerrero Orozco. El evento se transmitió por la Plataforma Zoom con enlace a Facebook Live.

La Cátedra se instauró por la Academia y Grupo Disciplinario de Administración Pública en reconocimiento a la brillante trayectoria del Dr. Guerrero Orozco y para conmemorar la entrega del Doctorado Honoris Causa con la que la Universidad de Sonora lo distinguió el 9 de noviembre de 2011.

El programa de este evento académico fue organizado con la participación de la Corresponsalía en Hermosillo del Seminario de Cultura Mexicana y con la activa colaboración de los estudiantes del programa universitario de la Licenciatura en Administración Pública.

El evento comprendió tres actividades académicas. Inició con el Conversatorio con los profesores de la Academia y Grupo Disciplinario de Administración Pública realizado el primer día del evento; en él también participaron profesores de otros programas académicos, egresados y destacados alumnos de la Licenciatura en Administración Pública.

Conversatorio con el Dr. Omar Guerrero Orozco

El 12 de noviembre se llevó a cabo la presentación del opúsculo Charles-Jean Bonnin en el siglo XXI de la autoría del Dr. Omar Guerrero; los comentarios corrieron a cargo de los profesores Lauro Parada Ruiz y Arturo Ordaz Alvarez, siendo conducido por los estudiantes Daniela Isabel Armenta Castillo Valdez y Brayan Yoqueven Urbina Rodríguez.

Durante la última sesión de la Cátedra el Dr. Omar Guerrero Orozco disertó la Conferencia Magistral Perspectivas de la Administración Pública; moderaron esta actividad el Dr. Rubén Flores Espinoza, Corresponsal del Seminario de Cultura Mexicana en Hermosillo y Jesús Eduardo Quiñonez Valdez, estudiante de la carrera en Administración Pública.

Como ha ocurrido en otras ediciones de la Cátedra, durante el conversatorio se comentaron diversos trabajos de investigación realizados por estudiantes y profesores. El Dr. Guerrero Orozco puntualizó que en los tiempos que se viven el futuro se ha vuelto más impredecible por la falta de información acerca de cómo evolucionarán las actuales condiciones en las que vive la humanidad. 

Respecto a la disciplina, manifestó su satisfacción por la manera en que ha evolucionado la divulgación del pensamiento clásico en los últimos tiempos; destaca el opúsculo que escribió sobre Bonnin, el cual fue solicitado por el Instituto Nacional de Administración Pública de Argentina; a esto se suma un doble encargo de la Escuela Superior de Administración Pública de Colombia, al que apoya en la preparación de un programa de estudios sobre Administración Pública, así como en la redacción de un ensayo sobre el Cameralismo y la Ciencia de la Policía.

El opúsculo Charles-Jean Bonnin en el Siglo XXI de la autoría del Dr. Guerrero Orozco, fue comentado por los profesores de la Licenciatura en Administración Pública Lauro Parada Ruiz y Arturo Ordaz Alvarez, quienes reconocieron la importancia de la obra de quien es reconocido como el fundador de esta disciplina, el francés Charles-Jean Baptiste Bonnin.

Presentación del opúsculo Charles-Jean Bonnin en el Siglo XXI

En su intervención, el profesor Lauro Parada Ruiz destacó la relevancia de la obra de Bonnin y el proceso de su divulgación una vez que se redescubrió a fines de la década de 1950 por Pierre Escoube, estudiado posteriormente por Georges Langrod, quien lo distinguió como el precursor de la ciencia administrativa. Además, destacó la sistematización científica que el autor hace de la Administración Pública, mediante la definición de conceptos, el establecimiento de principios fundamentales y la construcción de un marco teórico consistente.

Por su parte, el Dr. Ordaz Alvarez coincidió al decir que Carlos Juan Bautista Bonnin es el fundador del campo disciplinario de la Administración Pública en el mundo moderno, y que su obra intelectual ha trascendido el tiempo siguiendo un derrotero sinuoso, pero continuo. Además, el profesor Ordaz Alvarez reflexionó sobre la definición científica de este campo disciplinario en los términos en que lo expone Bonnin; posteriormente se refirió al estudio profundo y constante de Omar Guerrero en el rescate de los clásicos de la Administración Pública, destacando en esa labor los trabajos de Bonnin.

El Dr. Omar Guerrero Orozco reconoció la relevante labor de la Universidad de Sonora en tiempos de pandemia. De la misma manera, agradeció a las autoridades, profesores y estudiantes de la Licenciatura en Administración Pública por el interés en los trabajos de la novena edición de la Cátedra que lleva su nombre.

Señaló que este trabajo sobre la vida y obra de Charles-Jean Bonnin se escribió a solicitud del Dr. Alejandro Estévez, Subsecretario del Instituto Nacional de Administración Pública de Argentina con el fin de que sirva para la formación de servidores públicos y la actualización de profesores y estudiantes universitarios. Comentó que esta petición lo llevó a pensar que el interés por la obra de Bonnin en pleno Siglo XXI muestra su vigencia y la importancia que reviste en la formación de los nuevos administradores públicos.

Recordó que “Bonnin se propuso estudiar a la administración pública como ciencia, mediante la definición de sus principios y sistema teórico, como arte, teniendo en cuenta su práctica mediante el ejercicio comprometido y eficiente de los servidores públicos y como institución, en tanto que se encarna en un conjunto de organismos de gobierno que realizan el interés público siguiendo los preceptos establecidos en la ley.”

En la última sesión de la Cátedra, el Dr. Omar Guerrero Orozco disertó la Conferencia Magistral Perspectivas de la Administración Pública. Señaló que se inspiró en la obra de Dwight Waldo acerca de las fronteras de la Administración Pública y de la manera en que se vincula con otras disciplinas de las ciencias sociales y las humanidades.

Recordó los trabajos del historiador alemán Karl August Wittfogel sobre el poder totalitario en el despotismo oriental en las sociedades hidráulicas. También hizo referencia a la obra del sociólogo judío Shmuel Noah Eisenstadt acerca de los sistemas políticos de grandes imperios como el egipcio, el persa, el romano, el de Bizancio, o el chino, entre otros, los cuales se distinguen por haber sido administrados por una burocracia capaz de gestionar los impuestos y luego verterlos a beneficio de la sociedad; puntualizó que un gran imperio tiene un gran Estado, un gran gobierno, una gran administración pública y un buen servicio público de carrera.

Conferencia Magistral Perspectivas de la Administración Pública

El investigador hizo referencia a los escritos de Alexis de Tocqueville, quien estudió el antiguo régimen y la revolución que acabó con el absolutismo, pero que tomó de él muchos elementos para el futuro desarrollo del país. De igual manera resaltó la manera en que, desde la Economía se ha estudiado a la Administración Pública; recordó que estas dos disciplinas nacen en la misma cuna con el movimiento encabezado por el cameralista Johann Heinrich Von Justi, quien enfocó su atención en la Ciencia de la Policía donde se cimentaron las bases de lo que es la administración pública contemporánea.

En el mismo sentido, citó la obra del filósofo alemán Georg Wilhelm Friedrich Hegel, del economista Kenneth Ewart Boulding, del director de teatro Jean Vilar, del filósofo francés Claude-Henri de Rouvroy, conde de Saint-Simon, del sociólogo norteamericano Talcott Parsons, entre otros. De ellos señaló la relevancia que sus reflexiones han tenido para el estudio de la Administración Pública y el Estado. En sentido contrario, advirtió que desde la disciplina de la Administración Pública se han realizado profundos trabajos sobre su relación con otras disciplinas, tal es el caso de los trabajos de Dwight Waldo y Leonard White.

La clausura de la Cátedra estuvo a cargo del Dr. Gustavo de Jesús Bravo Castillo, Jefe del Departamento de Sociología y Administración Pública, quien reconoció lo provechosa que resultó esta edición de la Cátedra e hizo un reconocimiento al compromiso y aportaciones del Dr. Omar Guerrero Orozco a la disciplina de la Administración Pública. Concluyó agradeciendo el trabajo del Seminario de Cultura Mexicana y de los estudiantes y profesores de la carrera, lo que hizo posible la concreción de este relevante evento académico.

jueves, 15 de noviembre de 2018

Catedra de Administración Pública Dr. OMAR GUERRERO OROZCO 7a Edición



Hermosillo, Sonora a 15 de noviembre de 2018


Como parte de los festejos del LXXVI Aniversario de la Universidad de Sonora y del XL Aniversario del Departamento de Sociología y Administración Pública, se verificó la 7ª Edición de la Catedra de Administración Pública Dr. OMAR GUERRERO OROZCO, del 12 al 14 de noviembre de 2018, organizada por la Academia y el Grupo Disciplinario de Administración Pública de la Universidad de Sonora.
 
El programa de este evento académico estuvo integrado por las siguientes actividades:
 
12 DE NOVIEMBRE. AULA 9O-204. 18:30 HORAS
Conversatorio del Dr. Omar Guerrero Orozco con los profesores de la Academia y Grupo Disciplinario de Administración Pública, sobre temas centrales de la investigación en la Administración Pública

13 DE NOVIEMBRE. AUDITORIO GILBERTO GUTIERREZ QUIROZ, EDIFICIO 9B. 10:00 Hs.
Mesa de Análisis: La Administración Pública del Estado Capitalista. 40 Aniversario
Comentarios de: Sergio Felipe Ruiz Gómez, Marco Antonio García Herrera y Omar Guerrero Orozco
Moderadora: Estudiante María de los Ángeles Cruz Agramón
 
13 DE NOVIEMBRE: AUDITORIO DEL CENTRO DE LAS ARTES. 19:00 Hs.
Conferencia Magistral La Administración Pública
Presentada por el Doctor Omar Guerrero Orozco
Modera: Dr. Rubén Flores Espinoza, Corresponsal Hermosillo. Seminario de Cultura Mexicana  
 
14 DE NOVIEMBRE. AUDITORIO GILBERTO GUTIERREZ QUIROZ, EDIFICIO 9B. 17:00 Hs.
Mesa de Análisis: La obra perdurable de Karl Marx. 200 años de su Natalicio
Comentarios de: Profesores Francisco Javier Bello Quiroga y Arturo Ordaz Alvarez
Moderadora: Estudiante Susana Barraza Parra
 
 
Durante el Conversatorio, el Dr. Omar Guerrero Orozco reflexionó con los profesores de la Academia y Grupo Disciplinario de Administración Pública, sobre temas centrales de la investigación en la Administración Pública. La charla se enfocó en el desarrollo de su trabajo investigativo en la época en que trabajó la tesis doctoral La administración pública del Estado capitalista, obra que le hizo merecedor de la primera edición del Premio Nacional de Administración Pública.
 
También se comentó acera de su conocimiento de la obra de Charles Jean-Baptiste Bonnin y de otros clásicos de la Administración Pública. En su momento, se recordó el trabajo de traducción y edición que se hizo con la Universidad de Sonora sobre la obra del italiano Carlo Francesco Ferraris.
 
Apoyado con su portal de internet (http://www.omarguerrero.org/index.html), se revisaron varios artículos y libros que han resultado de sus investigaciones acerca de temas actuales como la nueva gerencia pública, el Estado cívico, la transparencia y rendición de cuentas, y la responsabilidad pública.
 

La mesa de análisis denominada La Administración Pública del Estado Capitalista. 40 Aniversario fue moderada por la estudiante del tercer semestre de la Licenciatura en Administración Pública María de los Ángeles Cruz Agramón. Los comentaristas fueron los estudiantes del séptimo semestre de la misma carrera Sergio Felipe Ruiz Gómez, Marco Antonio García Herrera. Ambos estudiantes hicieron una reseña precisa de diversos capítulos de la obra del Dr. Omar Guerrero. Celebraron el aniversario cuarenta de esta obra que ha sido referente para los estudiosos de esta disciplina desde su aparición pública.
 
El Dr. Omar Guerrero Orozco, reconoció que, efectivamente, se trata de una de sus obras con mayor reconocimiento en el país como en el extranjero. Recomendó a los estudiantes presentes el tomar decisiones importantes para su formación profesional, como es el caso de la elaboración de su trabajo de titulación. Recordó la importancia de su formación en el materialismo histórico y dialéctico bajo la dirección del Dr. Raúl Olmedo Carranza.
 
 
Por la noche del mismo martes 13 de noviembre, en el auditorio del Centro de las Artes de la Universidad se presentó la conferencia magistral La Administración Pública, dictada por el Dr. Omar Guerrero Orozco, evento que moderó el Dr. Rubén Flores Espinoza, Titular de la Corresponsalía del Seminario de Cultura Mexicana en Hermosillo Sonora.
 
El Dr. Guerrero señaló que la conferencia fue estructurada a partir del libro con el mismo nombre que recientemente le ha publicado el Seminario de Cultura Mexicana, dentro de su programa editorial. Comentó que se trata de un opúsculo, que presenta, en su primera parte, una visión general de la llamada ciencia de la administración pública, analizando su objeto disciplinario a partir de las aportaciones de los precursores y tratadistas más representativos de este campo de estudio.
 
 
Además, apuntó, en su segunda parte, la conferencia hace referencia a las aportaciones de los grandes maestros de la Administración Pública, como son Juan Enrique Von Justi, Lorenzo Von Stein, Carlos Juan Bautista Bonnin y Florentino González.
 
Habiendo concluido su disertación, el Dr. Omar Guerrero inició un diálogo con el público, abundando en los temas abordados y dando respuesta a las preguntas y comentarios vertidos por estudiantes, docentes y público en general asistente. Al concluir, el Dr. Guerrero agradeció la presencia y participación de los asistentes en esta que es ya la séptima edición de la Cátedra de Administración Pública.
 
 
El miércoles 14 de noviembre, en el Auditorio Gilberto Gutiérrez Quiroz del Departamento de Sociología y Administración Pública, se llevó a cabo la segunda mesa de análisis: La obra perdurable de Karl Marx. 200 años de su Natalicio. Participaron los profesores universitarios Profesores Francisco Javier Bello Quiroga y Arturo Ordaz Alvarez, actuando como moderadora la estudiante Susana Barraza Parra.
 
El profesor Ordaz Alvarez hizo un recuento biográfico de Karl Marx y de su obra, recuperando sus aportaciones en el estudio de la administración público y el Estado; concluyó recordando algunas imágenes de la personalidad intelectual y familiar de Marx, a partir de los recuerdos hechos por su yerno el médico y político franco-español Paul Lafargue.
 
Por su parte, el profesor Bello Quiroga reconoció la relevancia intelectual de Karl Marx y su presencia histórica en los movimientos sociales y políticos de su tiempo, así como la forma en que su obra inspiró la creación de los primeros gobiernos socialistas en el mundo. Destacó que la cualidad que hay que reconocer en Karl Marx es su profundo humanismo, el cual es el fundamento de su compromiso con la sociedad y con los más necesitados.
 
 

jueves, 15 de diciembre de 2016

El estudio de la Administración Pública en el umbral del siglo XXI

 
Hermosillo, Sonora a 15 de Diciembre de 2016.


Presentación

La propuesta neoliberal, impulsada desde la década de los setenta, tiene como sustento la idea de permear a la acción gubernamental con un espíritu emprendedor propio del que se aplica en la administración privada; si bien, éste no se trata de un tema novedoso, pues desde los orígenes de la escuela ortodoxa norteamericana se apeló a la incorporación de las ideas y prácticas del ámbito de los negocios privados al interior de las oficinas gubernamentales.

Con la globalización y la regionalización de la economía mundial, el proyecto neoliberal se propuso la redefinición del perfil y papel de la sociedad, el mercado, la administración pública y el Estado, con el fin de homogeneizar estructuras, procesos, funciones y comportamientos propicios al nuevo entorno internacional. En esta perspectiva, los argumentos disciplinarios se volcaron al análisis y reproducción de propuestas acerca de la privatización y simplificación de procesos, el servicio al cliente, la calidad de los bienes y servicios producidos, la mejora regulatoria, el aprovechamiento de la cibernética en la toma de decisiones, la visión estratégica como rectora de la acción del gobierno, la agenciación, la eficientización económica de las oficinas gubernamentales, en fin, la implantación del espíritu empresarial como motor de los programas y proyectos del gobierno.

Este trabajo tiene como referente una investigación del autor en donde estudia el desarrollo disciplinario de la Administración Pública, desde la segunda mitad del siglo XX y las primeras dos décadas del actual siglo. En él se reflexiona sobre el derrotero seguido en  el estudio de la Administración Pública, además, revisa enfoques contemporáneos distintos que explican el rol de las instancias gubernamentales en la atención de los problemas sociales y su compromiso para instituir un buen gobierno en el contexto de una sociedad democrática.

 
El estudio de la Administración Pública: dos perspectivas

El estudio de la Administración Pública en el mundo moderno ocurre a partir de los trabajos del francés Charles-Jean Baptiste Bonnin. En 1808 este intelectual, precisó que la Ciencia de la Administración es aquella disciplina cuyo propósito central es el estudio de las materias relativas a la administración, de la administración pública, es decir del gobierno en acción frente a la sociedad; en su trabajo de sistematización del estudio de la administración (Bonnin, 2004), propuso clasificar el análisis dividiéndolo en administración pública y administraciones especiales (ramas de la primera).

Charles-Jean Baptiste Bonnin

Atrás del pensamiento de Bonnin se encuentran las ideas de los Enciclopedistas de la Ilustración francesa del siglo XVIII, tales como Diderot, d’Alambert, Montesquie, Quesnay, Rousseau, Turgot y Voltaire, entre otros. Pero, con seguridad, aunque es un crítico de Johann Heinrich Gottlob Von Justi, Bonnin recogió la rica experiencia y el desarrollo teórico de los cultivadores de la llamada Ciencia de la Policía, nombre con el cual se conocía a la Ciencia de la Administración durante los gobiernos monárquicos absolutos previos a la Revolución Francesa, particularmente del centro europeo. Es precisamente este trascendental suceso histórico y social el que enmarca la obra de Bonnin; al definirse como el punto de inflexión para el surgimiento y posterior desarrollo de la sociedad y el Estado moderno, la Revolución planteó a Bonnin la conveniencia de formular un código administrativo que diera cuenta y permitiese mejorar la marcha de los mecanismos de operación del aparato gubernamental conforme a la idea de un régimen republicano, liberal, igualitario y fraterno como se propuso en la Revolución.

Los fundamentos de la administración pública, según Bonnin, los encontramos en la sociabilidad del hombre. Precisamente, los vínculos que forjan los hombres con su interactuación son la respuesta que han encontrado para atender las necesidades que de manera individual no podrían solventar. De ahí la importancia de comprender los principios de la Ciencia de la Administración en el sentido de que la administración es resultado de la asociación de los hombres, de la vida en comunidad; que el propósito fundamental de existir de esa administración es el bienestar de la sociedad, la conservación de la comunidad; por lo tanto,  que en la acción de la administración se materializa el gobierno de la comunidad; y que esta acción administrativa responde al provecho social y público mediante la ejecución de las leyes de interés general.

En 1887 se publicó en el Political Science Quarterly, el famoso “Estudio de la Administración Pública” de Woodrow Wilson. Considerada la obra fundacional del estudio de la Administración, en general, y de la Administración Pública, en particular, en los Estados Unidos, su impacto, sin duda, ha prevalecido hasta nuestros días. Ya al definir el objeto de estudio de la Administración trasladó el estudio de la relación entre gobernantes y gobernados, y la acción de los primeros encaminada al beneficio de los segundos, a la manera en que ocurre la acción gubernamental ponderada en términos de resultados. Apuntó Wilson que «El objeto del estudio administrativo es descubrir, en primer lugar, lo que el gobierno puede hacer adecuadamente y con éxito, y, en segundo lugar, cómo puede hacer estas cosas adecuadas con la mayor eficiencia posible y al menor costo posible, ya sea de dinero o de energía (Wilson, 1887: 197)

Woodrow Wilson

Wilson reconoció a la administración como el último fruto del estudio de la Ciencia Política. La concibió como «…la parte más obvia del gobierno; es el gobierno en acción; es el ejecutivo, el operativo, la cara más visible del gobierno en acción…» (Wilson, 1887: 198) Para fines del siglo XIX, observó Wilson, este objeto de estudio se había transformado,  aumentado su tamaño y haciendo sentir su presencia en gran parte de los ámbitos de la vida social. La preocupación del autor norteamericano era sistematizar y dar formalidad a esa acción y purificar y reforzar su estructura organizacional de manera que pudiera cumplir con sus deberes de manera escrupulosa.

Considerando que el campo de la administración es un ámbito de trabajo, de negocios, plantea que debe estar exento de la urgencia y distensión que se vive en la política. Si bien, para Wilson la administración no es sólo técnica y métodos de cálculo, pues ella constituye parte de la vida política, y está conectada, de manera permanente, con los principios superiores de la política.  Wilson, sin embargo, no pone a discusión que el objeto de estudio administrativo es «…rescatar a los métodos ejecutivos de la confusión y el elevado costo de la experimentación empírica y colocarlos sobre bases profundamente establecidas en principios estables.» (Wilson, 1887: 210)

Hombre de su tiempo, propone la racionalidad científica como sustento de la acción administrativa, alejando a ésta de los contratiempos y dificultades que suceden en la esfera política. Basándose en las ideas forjadas en el viejo continente, en particular las de Gasper Bluntschli, Wilson advierte que la política sustancia la acción del Estado comprometido con asuntos relevantes y universales, en tanto que la administración lleva a cabo su acción en la atención de asuntos particulares y concretos que concretan el interés de la política. 

Estas consideraciones de la ortodoxia norteamericana sobre la distinción de la política y la administración llevaron posteriormente a proponer la dicotomía política-administración  presente en argumentaciones disciplinarias y de la vida profesional de los servidores públicos a lo largo de todo el siglo XX y extendiéndose hasta los umbrales del XXI. Si bien Wilson, al final de su artículo, reconoció a la política como la piedra de toque para la teoría administrativa, puntualizando que la ciencia administrativa de su país tendría que basarse en los principios que la policy democrática tiene muy arraigados en su corazón (Wilson, 1887: 220).

 
La perspectiva empresarial en el estudio de la Administración Pública

A mediados del siglo pasado, Dwight Waldo (1948) señalaba que el utilitarismo había tenido gran influencia en los primeros estudios sobre la Administración Pública en su país; incluso, argumentaba Waldo, si bien en su tiempo él y otros insistían en diferenciar a la administración pública de la privada, y por consecuencia en su trato teórico,
«…en general, la ideología y los procedimientos de los negocios siguen siendo aceptados, consciente o inconscientemente, como buenos. Incluso aquellos miembros de la comunidad de la Administración Pública que desean ampliar el control del sector de los negocios en nombre de un mayor bienestar general se hallan dispuestos, por lo general, a aceptar los mecanismos y métodos -y el espíritu, más de lo que creen- de la comunidad de los negocios en la que están insertos.»  (Waldo, 1948:42).

En los cimientos de la ortodoxia norteamericana se reconoce el influjo de las ideas y métodos del sector empresarial. En paralelo con el desarrollo de las primeras aportaciones al estudio de la Administración Pública, el movimiento de la administración científica (scientific management), también preocupado por la aplicación y desarrollo de la racionalidad de la ciencia en el estudio administrativo y por la productividad en la industria y el comercio, aportó un conjunto de principios y mecanismos encaminados a sistematizar su comprensión y empleo; esta coincidencia de intereses propició que las ideas y estrategias del mundo de los negocios fuesen asimilados de manera natural en el ámbito gubernamental, bajo la consigna de que lo que ha resultado conveniente en una corporación privada puede, también, resultar benéfico en las oficinas del gobierno.

Dwight Waldo
 
Según Waldo (1948: 47-48), compartir el espíritu del positivismo, que pondera a la ciencia y tecnología como motor del progreso social, llevó a sumar esfuerzos en pos de los intereses de la humanidad. En este sentido, la Administración Pública, basada en la Ciencia Política, adquirió su identidad sobre una base científica, objetiva; por su parte, el movimiento de la administración científica se propuso colocar la vida económica del ser humano sobre fundamentos científicos. Con la identificación de leyes y principios científicos se pretendió eliminar la improvisación e incertidumbre. Sin embargo, la introducción acrítica de los fundamentos empresariales en el ámbito del gobierno ha creado confusión en la definición epistemológica de la Administración Pública como en su comprensión ontológica.


La Nueva Administración Pública y los Modelos de Gestión

La crisis mundial de la década de los setenta, reflejó el desgaste del modelo de desarrollo Keynesiano y del Estado del Bienestar y desarrollista sustentado en una fuerte y amplia intervención estatal en la economía. 

La realidad que se presentaba entonces estaba integrada por la combinación de inflación con desempleo, además del estancamiento de las economías y la agudización de las tensiones económicas internacionales debidas al alza incontrolable del precio de los energéticos y el mal manejo de la deuda externa de los Estados nacionales.

Para atender esta compleja situación, se propuso, además de resolver esta problemática, llevar a cabo «…una revisión de las fallas y excesos del Estado Benefactor, que a la postre se habían traducido en un burocratismo ineficiente, un Estado omnipresente y sobrerregulador de las condiciones del Mercado y, a la vez, en una institución financieramente deficitaria.» (Ordaz, 1999: 13) La salida a la crisis se basó en las prescripciones de los departamentos de economía y de negocios de la Escuela de Chicago. Las primeras medidas gubernamentales se aplicaron durante el gobierno de Margaret Thatcher en Gran Bretaña a principios de los ochenta y mediante una política similar en Estados Unidos por parte de la administración Reagan.

Con el resurgimiento de los principios del laissez faire se cuestionó fuertemente el tamaño y las funciones del Estado, recuperando para el Mercado su rol principal en la asignación de recursos. Este Proyecto Neoliberal se tradujo en amplios y drásticos procesos de privatización de empresas y servicios gubernamentales, en la descentralización de organismos y procesos administrativos y operativos del Estado, la simplificación y desregulación de mecanismos para facilitar la inversión y hacer más competitivos a los capitales y mercados, y una progresiva integración a la economía internacional mediante la configuración de bloques económicos regionales y el aprovechamiento de los avances científicos y tecnológicos en un contexto de globalización cada vez más complejo y cambiante.

 
En el ámbito del estudio de la Administración Pública diversos teóricos consideraron pertinente revisar los fundamentos y operación de la acción del gobierno. Bajo la propuesta de construir una Nueva Administración Pública, se puso atención a la manera de actuar del gobierno en contextos de democracia, de asumir la responsabilidad pública y ética en asuntos de equidad, así como atender las relaciones humanas y el proceso decisorio al interior de las organizaciones. 

Se agregó a estos intereses disciplinarios la discusión sobre la eficiencia y moral del cuadro administrativo en su desempeño al interior de los organismos del Estado, y también se  recuperó el tema de la cientificidad de la Administración Pública. En este sentido, se importó desde la Economía la Teoría de la Elección Pública y el Individualismo Metodológico, bajo el argumento de justificar «…la necesidad de existencia del gobierno en razón de su capacidad para llegar a la toma de decisiones colectivas y maximizar así el bienestar individual, (por lo cual es primordial)… generar los marcos de actuación de aquel y crear espacios acotados de actuación gubernamental que permitan en todo momento el control político de la sociedad.» (Ramírez y Ramírez, 2011: 80) De esta suerte, se buscaba fortalecer el carácter científico de la Administración Pública, alentar la colaboración al interior de las organizaciones y lograr un gobierno más democrático y eficiente.

La aplicación de los programas de corte Neoliberal se fortaleció con la institucionalización del llamado Consenso de Washington en 1989. Resultado de una conferencia convocada por el Instituto de Economía Internacional, organismo del Banco Mundial, este programa de reformas se concibió como necesario para promover la prosperidad de los países de América Latina; su objetivo fue definido en términos de  «…orientar a los gobiernos de países en desarrollo y a los organismos internacionales a la hora de valorar los avances en materia económica de los primeros al pedir ayuda a los segundos. » (Casilda, 2005: 3) La preocupación de Estados Unidos por sus intereses estratégicos y comerciales en la región llevó a la definición de 10 instrumentos de política económica que, en última instancia, le dieran seguridad de recibir el pago de intereses de la deuda exterior por parte de los países latinoamericanos.


Casilda (2005: 4-6) ha consignado que este programa macroeconómico consideró imprescindible la disciplina presupuestaria, para resolver los problemas de déficit presupuestario y deuda externa, así como un requisito para recibir préstamos por el Fondo Monetario y el Banco Mundial;  reorientar el gasto público, mediante la eliminación de subsidios y canalizándolo a las áreas sociales de sanidad, educación e infraestructura; impulsar una reforma fiscal, centrada en la instauración de una base impositiva íntegra y amplia, teniendo como referente principal la recaudación del impuesto a la renta; someter el tipo de interés a las condiciones del mercado, buscando que fuesen moderadamente positivos para evitar la evasión de capital, promover el ahorro interno y fomentar la inversión; de igual manera, se propuso que el tipo de cambio fuese determinado por el mercado, constituyéndose como un tipo de cambio real y competitivo.

Con relación al sector exterior, se planteó la Liberalización comercial, buscando fortalecer el mercado internacional globalizado; en el mismo sentido se promovió una política de apertura para la inversión extranjera directa, buscando liberalizar los flujos financieros y la movilidad de tecnología y experiencias entre países; consecuente con las medidas de austeridad y reforma de los años previos, el Consenso impulsó una política de privatizaciones, teniendo como argumento respaldar el saneamiento de las finanzas públicas; de igual manera se propició una política desreguladora con el propósito de fomentar la competencia en la región; finalmente, el Consenso se empeñó en establecer y garantizar los derechos de propiedad, fundamentales en la lógica del sistema capitalista.

Simultáneamente, en el terreno del estudio del gobierno, se promovió una nueva gerencia o manejo público, cuya tarea sería la de conformar un gobierno competitivo. La renovación del espíritu empresarial en las organizaciones estatales retomó un nuevo impulso (Ordaz, 2010: 41), pues se condujo con una visión más allá del tradicional Management, pasando a un gerenciamiento más del tipo Entrepreneurship acorde con los tiempos de la globalización, el cambio y la incertidumbre, llevando a pensar en la importancia de dar vida a un nuevo empresario de gobierno con carácter innovador. El interés por reducir el tamaño del Estado, presente en las primeras reformas, pasó a un segundo plano, pues lo importante, desde esta perspectiva, es la reinvención del gobierno que hace posible mejorar la eficiencia con la que atiende los asuntos públicos de su interés, como son la seguridad, la educación y la salud, mejorando sus prácticas y fungiendo como catalizador de la dinámica social.

 
Apunte final. Significados y reconsideraciones

Desde la década de los noventa, la nueva gestión pública promovió una nueva cultura organizacional al interior de las dependencias y entidades de gobierno. Hacia afuera del espacio gubernamental, la nueva gestión tuvo como tarea preparar las condiciones propicias para el desenvolvimiento de la globalización, dirigiendo sus servicios y productos hacia sus “clientelas”, en un marco de competencia y de eficiencia en su rendimiento que se consideraba necesario para trazar los puentes entre lo global y lo local. La nueva gestión asumió el compromiso de asegurar que la producción y distribuciones de insumos y productos -en proceso y finales- ocurriesen en un mercado competitivo en el que la desregulación y la mejora regulatoria produzcan las bases institucionales adecuadas para la competencia mundial.

La nueva gestión o manejo público implica, por lo tanto, un nuevo modelo o estrategia de gobierno, asociado a las políticas Neoliberales aplicadas de manera contundente en nuestro continente, y a las medidas propuestas por el Consenso de Washington que en su aplicación reafirmaron las medidas de ajuste y privatización y marginaron los propósitos que estableció en relación con la equidad y mejora de las condiciones de vida de la población.

Según lo plantea Omar Guerrero (2004: 53-69), los rasgos esenciales del nuevo manejo público se definieron en términos de: su Orientación al Cliente, considerando que al igual que estos operan en un mercado competitivo también deben hacerlo al exigir al gobierno los bienes y servicios que necesitan, cubriendo los estándares de calidad que dicha clientela espera de su relación con el gobierno; respaldándose en la Privatización como proceso de racionalización del tamaño y operación del Estado, y como un medio para reducir el déficit público, generar fuentes adicionales de ingresos al erario público, la apertura del espacio gubernamental a la competencia, y el establecimiento o ajuste del marco normativo para incentivar a la iniciativa privada y el mercado.


Se considera, agrega el Dr. Guerrero, al Mercado como el gran referente de la economía actual, pero, también, desde esta perspectiva, de la política y en particular para los organismos estatales, de manera que viabiliza las políticas de privatización, desregulación y mejora regulatoria, los incentivos para la competencia, la transparencia y rendición de cuentas, la eficientización organizativa y operativa de las dependencias y empresas públicas, así como el desarrollo de procesos y la medición de resultados, entre otros aspectos; el otro rasgo fundamental de este esquema es la Competencia, el proceso esencial característico del funcionamiento del sistema capitalista, cuyas consecuencias deseadas en el ámbito gubernamental son que, en la medida que ésta ocurra, se vean reflejadas en el incremento de la calidad de los servicios de sus proveedores y los que canalizan a sus clientes, y, también, que los costos de sus procesos se optimicen a medida que se busca su posicionamiento en el mercado o el reconocimiento de sus clientes.

Aun cuando los implementadores de las políticas neoliberales insistieron en este tiempo acerca de los beneficios que acarrearía su aplicación en países en desarrollo, el incremento de la pobreza y extrema pobreza, y las consecuencias asociadas a ellas, en todo el mundo dan cuenta de la cruel realidad que se vive. Bernardo Kliksberg ha denunciado que:
«La pobreza masiva constituye un escándalo en un mundo que ha alcanzado posibilidades excepcionales de producción de bienes y servicios. Los acelerados descubrimientos en biotecnología, genética, ciencias de los materiales, comunicaciones, y otros campos han disparado las potencialidades productivas. Sin embargo, no llegan a incidir en la vida cotidiana de los pobres y, por el contrario, su número crece (son 4,100 millones actualmente). Detrás de la pobreza hay una aguda desigualdad que la genera, la reproduce y la amplía.» (Kliksberg, 2001: 36)

La realidad ha evidenciado la crisis del pensamiento económico convencional sobre el cual se han postulado las medidas de reforma y ajustes. La compleja realidad ha demostrado que recetas homogéneas que privilegian planteamientos económicos no son suficientes en la medida que esta complejidad, exponenciada por el mismo proceso globalizador del sistema capitalista, exige un diagnóstico más preciso, multidimensional que incorpore el debate con los destinatarios de tales prescripciones. En esta reflexión se requieren, además de las soluciones técnicas, soluciones de diversa índole: sociales, políticas, culturales, económicas, de sustentabilidad ambiental, científicas y tecnológicas, de desarrollo institucional y formación de capacidades, de corte ético, de aliento a la democracia, la justicia y los derechos humanos, etc.

En la discusión disciplinaria sobre la revaloración del Estado y la administración como alternativa a los planteamientos de corte neoliberal y a las estrategias de la nueva gestión pública, se ha recuperado el sentido propuesto por el análisis y diseño de políticas públicas, en cuanto a los componentes que necesariamente deben considerarse en tales procesos: la racionalidad gubernamental y la publicidad como elemento que democratiza la acción pública, que provee información fundamental para la toma de decisiones y que brinda legitimidad al gobierno. Con base en ello, ante los graves problemas de inequidad, se ha considerado una perspectiva alternativa para el quehacer gubernamental, la gerencia social desde el gobierno, para que, mediante la integración social (construcción de capital humano, potenciación de capital social y generación de oportunidades) y la apertura de espacios de participación social hacia una democracia deliberativa, se generen soluciones integrales para enfrentar la pobreza y la desigualdad, y a sus problemas asociados. (Canudas y Lorenzelli, 2005: 5)


Más allá de la consideración moral en términos de legitimidad que representa la participación social, ésta se ha convertido en los últimos años en una estrategia para diseñar e instrumentar políticas  públicas de atención a los principales problemas que aquejan a la sociedad, para impulsar proyectos productivos de beneficio colectivo y para propiciar una nueva relación con el gobierno. Es un medio para la publicidad en la actuación del gobierno, una forma de expresión de la vida democrática y un espacio al que se debe atender durante todo esfuerzo de gobernabilidad democrática.

Estas reflexiones, incluso, han permeado a los organismos financieros internacionales. Por ejemplo, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), ha puesto atención a estos asuntos, buscando trascender las reformas impulsadas desde sus oficinas, y proponiendo replantear mediante mecanismos democráticos la gobernabilidad de los países de la región, focalizar esfuerzos para atender el problema de la pobreza y promover la inclusión social, impulsar la justicia hacia toda la población, mejorar las capacidades institucionales y administrativas de loa gobernantes y sus cuadros administrativos, y fomentar la gestión social como expresión de las tareas del gobierno ante los retos del desarrollo.

Instrumentos promovidos desde el enfoque de nueva gestión pública, como la gestión por resultados, se colocan y valoran ahora en el contexto en que se aplican, los países en vías de desarrollo, y se proponen como una alternativa para impulsar el bienestar y mejoramiento de las condiciones de vida de la población la gestión para resultados en el desarrollo de la región (García y García, 2010: 5). Si bien se le considera como un medio para combatir los efectos nocivos gestados en el seno del modelo tradicional burocrático, como el clientelismo, la corrupción, la opacidad y dilación administrativa, etc., se ve en este tipo de gestión un medio para imprimir mayor racionalidad a los sistemas administrativos, fomentar la democracia y la equidad social, así como hacer un mejor uso de los recursos de que dispone el Estado y condicionar su planeación, gestión, monitoreo y evaluación.

De esta manera se viene reflexionando que las acciones de carácter eminentemente técnico-administrativo, cuando se trata del gobierno, tienen consecuencias políticas, tanto de índole social como pública. Esto significa, desde otra perspectiva, que el Estado y sus organizaciones tienen como compromiso de desarrollar una gobernanza democrática. Es decir, como lo ha consignado Peters, si bien es importarte preocuparse de manera  «…funcional por la capacidad de tomar decisiones, también debieran preocuparse por la forma en que esas decisiones se toman. En particular, la democracia también debiera llegar a ser un estándar para la gobernanza.» (Peters, 2007: 5)

Como se ha planteado, a través del tiempo el estudio de la Administración Pública ha estado en contacto con las teorías, principios, métodos y herramientas del mundo de los negocios. El nuevo manejo público ha formado parte de las estrategias propuestas por el Neoliberalismo para configurar, primero, un Estado mínimo y funcionalmente limitado, y, posteriormente, impulsar un modelo de gestión alternativo al tradicional burocrático y conveniente con el proceso de apertura comercial y la globalización. Esta coincidencia de propósitos ha tenido consecuencias negativas, tanto en el plano del bienestar social y del mejoramiento de la calidad de vida de la población como en perversión del sentido vital del Estado mismo así como en  el cumplimiento de los compromisos funcionales de las instancias gubernamentales.

Se ha propuesto sumar esfuerzos para reconfigurar este estado de cosas y perfilar un Estado social inteligente (Kliksberg, 2010), considerando que éste y la administración pública tienen su origen en la sociabilidad del hombre, y que su razón de ser se desprende de su doble naturaleza, política y administrativa, para consolidarse como entidad política y pública y para atender las necesidades y expectativas sociales (Guerrero, 1981).  Lo cual lleva a pensar que, en un contexto relacional entre Estado y sociedad (Jessop, 2008), su estudio es multifactorial y no sólo determinado por criterios económicos, los que, a su vez, forman parte de este entramado de relaciones sociales que en su evolución interactúan con otros ámbitos como el social, el político, el institucional, el ambiental, el tecnológico, etc.


Finalmente, hay que resaltar que la asunción de modelos interpretativos y estrategias de acción gubernamental importadas de manera acrítica tendrán, en principio, resistencias e incluso rechazo en el ámbito de su aplicación. Si estos planteamientos son propios de otros contextos, su éxito se torna dudoso, toda vez que la misma receta no aplica igual a dos pacientes con características fisiológicas distintas, y de igual manera ocurre en el caso de los países si el traslado de estas políticas se da hacia un ámbito con rasgos regionales diferentes o incluso diametralmente opuestos. Más aún, si con su implementación atentan contra el desarrollo, bienestar social y calidad de vida de la población.

En nuestro contexto se han planteados caminos alternativos (CLAD, 2010) a la visión que se ha aplicado en los últimos años en nuestra región, el cual se fundó en un interés fuertemente economicista y una concepción minimalista del Estado. En un ámbito donde las desigualdades sociales son profundas, dicho modelo las acentuó. Cabría, entonces reflexionar y pugnar por opciones como estas otras que insisten por actuar en favor de la democratización de las instituciones políticas y la gestión gubernamental; apuntalar los procesos y sistemas de profesionalización de los servidores públicos -en todos sus niveles- con el fin de mejorar sus capacidades y alimentar su compromiso de servicio; modernizar al gobierno mediante el aprovechamiento de los avances científicos y tecnológicos, realizando acciones para su desburocratización y favoreciendo criterios de eficiencia, efectividad y democratización del Estado, con el compromiso de dar resultados para el desarrollo de la población; mejorar las capacidades estatales para replantear los patrones de gobernanza pública, mediante procesos de descentralización, coordinación, tejido de redes con organismos y grupos de la sociedad, orientar de manera racional la acción de gobierno sometiéndola al escrutinio público y haciendo efectivo el principio de responsabilidad de quienes no cumplan con sus compromisos o afecten los intereses de la sociedad; impulsar una ética pública, la cultura de la calidad en el servicio y los principios democráticos como una forma de mida y actuación de los gobernantes.

El significado etimológico de administración pública es servir al pueblo. Es imprescindible retomar y valorar el sentido de lo que hemos construido a través de los siglos.

 
Fuentes de Consulta:

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Canudas, Rocío del Carmen y Marcos Lorenzelli. Coordinadores. 2005. Inclusión social una perspectiva para la reducción de la pobreza. Tegucigalpa, Honduras: Instituto Interamericano para el Desarrollo Social (INDES) del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
Casilda, Ramón. 2005. América Latina: Del Consenso de Washington a la Agenda del Desarrollo de Barcelona. Documento de Trabajo (DT) 10/2005. Madrid: Real Instituto Elcano de Estudios Internacionales y Estratégicos.
Centro Latinoamericano de Administración para el Desarrollo (CLAD). 2010. Gestión Pública Iberoamericana para el siglo XXI. Documento aprobado por la XL Reunión Ordinaria del Consejo Directivo del CLAD Santo Domingo, República Dominicana, 8-9 de noviembre de 2010.
García López, Roberto y Mauricio García. 2010. La gestión para resultados en el desarrollo. Avances y desafíos en América Latina y el Caribe. Oficina de Relaciones Exteriores del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
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Guerrero, Omar. 2004. La nueva Gerencia Pública. Neoliberalismo en Administración Pública. México: Distribuciones Fontamara.
Jessop, Robert. 2008. El futuro del Estado capitalista. Madrid: Los Libros de la Catarata.
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Ordaz Alvarez Arturo. 1999. Los cambios en la Sociedad y el Estado Moderno y sus implicaciones en la Administración Pública. Colección Ensayos de Administración Pública No. 1, Primera Época. Hermosillo Sonora, México: Universidad de Sonora.
Peters, B. Guy. 2007. “Globalización, gobernanza y Estado: algunas proposiciones acerca del proceso de gobernar”. Publicado en la Revista del CLAD Reforma y Democracia. No. 39. (Oct. 2007). Caracas: CLAD. Documento presentado en el XI Congreso Internacional del CLAD sobre la Reforma del Estado y de la Administración Pública, Ciudad de Guatemala, del 7 al 10 de noviembre de 2006. 
Ramírez, Edgar y Jesús Ramírez. 2011. “Génesis y desarrollo del concepto de Nueva Gestión Pública”. En Enrique Cabrero (Compilador), Administración Pública, México: Siglo XXI Editores/Escuela de Administración Pública del Distrito Federal. Pp. 60-108.
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