sábado, 26 de junio de 2021


Hermosillo, Sonora a 26 de junio de 2021.

De agosto 10 de 2020 a junio 25 de 2021, se desarrolló el proyecto de divulgación Acciones de Difusión de apoyo a la Licenciatura en Administración Pública. 2020-2021. Este proyecto fue impulsado por estudiantes del programa educativo de la Licenciatura en Administración Pública y profesores de la Academia y el Grupo Disciplinario de Administración Pública de la Universidad de Sonora.

Los objetivos del proyecto se delinearon en términos de establecer un medio de difusión de las actividades académicas realizadas en el programa de Licenciatura en Administración Pública de la Universidad de Sonora, a fin dar a conocer este programa académico, apoyar a los estudiantes en el conocimiento de los proyectos y actividades que se llevan a cabo, así como en su formación integral, así como promover principios universitarios relativos a la responsabilidad social de la universidad, su compromiso con la Agenda 2030 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, así como su orientación a una universidad de calidad, caracterizada por la inclusión, la equidad y la sostenibilidad.

Durante dos semestres se realizaron diversas actividades de divulgación. Los resultados obtenidos contemplan:

  • Los colaboradores del proyecto fueron dos docentes y 5 estudiantes, coordinados por un profesor de carrera del programa educativo. Se benefició a la comunidad universitaria, en particular la del programa de la Licenciatura en Administración Pública. Se hizo extensivo a otros sectores de la sociedad.
  • Se impactó a todas las asignaturas del plan de estudios, atendiendo los ejes rectores y transversales del plan de Desarrollo Institucional de la Universidad. Además de la difusión de la carrera, de los contenidos de su plan de estudios, del espacio laboral de los egresados, etc., el proyecto se enfocó en generar una cultura universitaria sobre: la responsabilidad social de la institución, la inclusión y equidad social, el compromiso profesional de estudiantes y egresados, así como el cuidado del medio ambiente.
  • Se atendieron los Ejes que orientan las acciones de este proyecto son los siguientes; se incluyen los grandes temas que comprenden: Administración Pública; Derechos Humanos e Inclusión; Responsabilidad Social Universitaria y ODS; Programa de Licenciatura en Administración Pública.
  • En el semestre 2020-2 se produjeron y difundieron 14 volantes-flyers, 3 posters y 3 videos. Se participó en un programa de radio en A Ciencia Cierta. También se participó en la publicación de 10 notas en el Portal de la Universidad de Sonora. 
  • En el semestre 2021-1 se elaboraron y difundieron 11 volantes-flyers, 2 posters y 4 videos. Se elaboró un mensaje de felicitación al Programa de Divulgación y Difusión Científica, Tecnológica y Cultural de la Universidad, así como al Programa de Recio A Ciencia Cierta; se publicaron dos notas en el portal de la Universidad y se participó en tres entrevistas en el al Programa de Radio A Ciencia Cierta.

Como se indica, uno de los Ejes que orientaron las acciones de este proyecto fue el abordó la temática de la Administración Pública. Al respecto se concibió la elaboración de volantes o flyers relacionados con los clásicos de la disciplina. Durante el semestre 2020-2 se diseñaron los volantes sobre Charles-Jean Baptiste Bonnin, Florentino González y Luis de la Rosa, los grandes fundadores de la disciplina durante el siglo XIX. En el siguiente semestre se elaboraron volantes alusivos a los clásicos de la Administración Pública en Norteamérica: Woodrow Wilson, Frederick Taylor, Henri Fayol y Max Weber.

Teniendo como referencia el contenido de estos volantes se tomó la decisión de diseñar vídeos relativos a la obra de estos preclaros estudiosos de la Administración Pública. Durante los meses de agosto y septiembre de 2020 se difundieron los vídeos de los clásicos del siglo XIX; en el mes de abril de 2021 se difundieron los vídeos que se refieren a la obra de los clásicos de la escuela norteamericana.

En esta aportación se presentan los vídeos sobre la obra del francés Bonnin, de Don Florentino González y del fundador de la Administración Pública en México Luis de la Rosa Oteiza.

 

Charles-Jean Baptiste Bonnin
Padre de la Administración Pública

Florentino González
Clásico de la Administración Pública

Luis de la Rosa Oteiza
Padre de la Administración Pública en México







sábado, 15 de mayo de 2021

Responsabilidad social universitaria y los Objetivos de Desarrollo Sostenible


Presa Abelardo L. Rodríguez. Hermosillo Sonora. AOA

Hermosillo, Sonora a 15 de mayo de 2021.

Fragmento del artículo La responsabilidad social universitaria y los objetivos del desarrollo sostenible. Publicado en la Revista Gestión y Estrategia No. 58, Espacio, organización y procesos de gestión social y evaluación pública, Julio-Diciembre de 2020, ISSN 1606-8459. Universidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco, Pp. 43-54.

Con el advenimiento del siglo XXI diversas organizaciones, públicas, sociales y privadas se han comprometido socialmente con los principios de un desarrollo humano y sustentable.  En este sentido, las instituciones de educación superior han puesto atención a su papel como universidades socialmente responsables.

En el ámbito empresarial, se ha dado énfasis a la responsabilidad social corporativa (RSC), cuidando que tanto los sistemas internos como externos de las empresas atiendan las necesidades organizacionales y de su personal, así como su desarrollo empresarial en los mercados sin descuidar los intereses sociales y la preservación del medio ambiente. De esta manera, la Comisión de las Comunidades Europeas (2001) ha considerado trascender los formulismos normativos de la RSC, asumiendo compromisos y llevando a cabo acciones para impulsar un verdadero desarrollo del capital humano y social, de la empresa y de su entorno ambiental.

Con el propósito de impulsar mejores prácticas empresariales, el concepto de la RSC se definió como un compromiso voluntario y dirigido a ciertos propósitos de interés general. Considerando que se trata de un ejercicio sistémico, la Organización Internacional del Trabajo (OIT), puntualizó que la RSC es «…la manera en que las empresas toman en consideración las repercusiones que tienen sus actividades sobre la sociedad y en la que afirman los principios y valores por los que se rigen, tanto en sus propios métodos y proceso internos como en su relación con los demás actores.» (OIT, 2010: 1). Se concibe como una responsabilidad cívica y voluntaria de las empresas y un compromiso con el desarrollo.

En el mismo sentido, el Observatorio de Responsabilidad Social Corporativa, organización sin fines de lucro, ha considerado que la RSC genera efectos positivos para las empresas, para sus trabajadores y para la sociedad en general. La RSC implica, según el Observatorio, «…el cumplimiento obligatorio de la legislación nacional e internacional en el ámbito social, laboral, medioambiental y de Derechos Humanos, así como cualquier otra acción voluntaria que la empresa quiera emprender para mejorar la calidad de vida de sus empleados, las comunidades en las que opera y de la sociedad en su conjunto.» (Observatorio de Responsabilidad Social Corporativa, 2014: 5)

Estas ideas han cosechado frutos en el ámbito educativo. Se ha planteado que, al igual que en el mundo empresarial, también es posible promover esta orientación social en las instituciones de educación superior, tomando en cuenta el profundo sentido social que tiene la labor educativa. Se considera que la responsabilidad social de las universidades implica «un sólido compromiso ético hacia el desarrollo humano sostenible…» (Vallaeys, 2018: 54), el cual debe ser acompañado de una perspectiva deliberada de inclusión, de solidaridad y responsabilidad, de transparencia y autorreflexión.

La Responsabilidad Social Universitaria (RSU) comprende, también, un compromiso social y la definición de una estrategia deliberada hacia el cumplimiento de los propósitos del desarrollo humano y sostenible. Considera una visión integral en la que se internalizan las externalidades, prestando atención tanto a los sistemas internos de la organización educativa como a los sistemas del entorno y los efectos, en ambos sentidos, que resultan de la dinámica entre ambos sistemas. En esta concepción, se perciben desde el entorno local hasta el internacional, los ámbitos municipal, estatal y federal hasta el supranacional, las diversas dimensiones de la vida social y natural, las disposiciones internas de la institución educativa, como las de los organismos gubernamentales que coordinan la labor educativa, incluyen, por supuesto, las aspiraciones consignadas en los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda de Desarrollo 2030. (Ver Figura 1)


Es necesario tomar en cuenta que los valores, principios y funciones sustantivas que dan sentido a la universidad son determinantes en la definición e implementación de las acciones en materia de RSU. La gestión interna, tanto académica como administrativa de la universidad, permite la operación de planes, programas y proyectos que justifican su razón de ser. Ante la sociedad, estas mismas acciones son las que dan legitimidad a su responsabilidad social.

Por tal razón, es conveniente el fortalecimiento de la vida institucional de las universidades. El diseño e implementación de un pertinente marco normativo, de un funcional marco programático, de la eficiente disposición organizacional y funcional de la universidad, así como la congruencia y alineación de la identidad institucional y sus valores, con la misión de la universidad, con sus funciones y con la estrategia misma de RSU, constituyen condiciones ineludibles para la consecución de los propósitos universitarios, para el cumplimiento de su RSU, así como para el logro de los objetivos del desarrollo.

Se ha señalado que en el contexto de América Latina el tema de la RSU se vuelve primordial en la discusión y el análisis de los desafíos del desarrollo en la región. Isabel Licha argumenta que las universidades tienen un papel crítico en los asuntos relativos al desarrollo, y señala que «…están llamadas a jugar en la implementación de la Agenda 2030 y el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) en la región y en cada país.» (Licha, 2017: 152) En esta perspectiva, son consideradas actores clave para el diseño e implementación de proyectos y programas de impacto en materia de sostenibilidad económica, social y ambiental, en la búsqueda de un desarrollo integral, justo e inclusivo.

En el caso de México, este papel estratégico de las universidades ha sido reconocido por la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior, al incorporar la RSU como principio rector y transversal de las funciones universitarias, difundiéndolo y promocionándolo como un componente que no sólo es útil en términos de las tareas que tienen estos organismos, sino que también contribuye a la concreción de los propósitos de un desarrollo integral, inclusivo y sostenible. El organismo reconoce que «…la responsabilidad social no es algo espontáneo, es una forma de actuar intencionada. Una institución de educación superior es socialmente responsable cuando ajusta sus actividades con el propósito de mejorar y adecuar sus resultados a los requerimientos y demandas de su entorno.» (ANUIES, 2018: 80)

Desde el año 2000 son diversos los esfuerzos emprendidos para el logro, primero de los Objetivos del Milenio y, posteriormente de los ODS. La presencia de las universidades, de manera individual como colaborativamente, ha sido relevante en materia educativa, de investigación, gobernanza institucional y liderazgo social.

El lugar privilegiado que tienen las universidades en la sociedad lo ha reconocido La Red australiana Sustainable Development Solutions Network (SDSN), considerando que, en relación con los ODS, las universidades han generado evidencias con su contribución al conocimiento, y con soluciones e ideas innovadoras en favor de los ODS; además, de su participación en la formación de los profesionales que son y serán los responsables de implementar los programas dirigidos a los ODS; también, constituyen el modelo a seguir en cuanto apoyo, adopción e implementación de los ODS al interior de la universidad y en su contexto; y sirven para desarrollar liderazgos intersectoriales para coordinar y dirigir esfuerzos para alcanzar los ODS (SDSN, 2018: 8).

Sin embargo, la Agenda 2030 de los ODS sigue planteando grandes desafíos. Estos retos se han agravado con la epidemia global provocada por el virus COVID-19. La crisis sanitaria ha afectado a millones de personas; las defunciones se han multiplicado por cientos de miles de casos en todos los continentes. Para atender la crisis sanitaria, se aplicaron medidas de confinamiento sanitario, lo que se tradujo en una crisis económica profunda, cuyas consecuencias sociales plantean el deterioro del empleo, el incremento de la pobreza y de la desigualdad.

Durante el primer cuatrimestre de 2020, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (2020a) presentó su Informe Especial COVID-19 en el que se analizan los efectos económicos para América Latina derivados de la pandemia. Las estimaciones de la institución, apuntaron que el PIB de la región caerá en un 5.3% en 2020, mientras que el descenso de la actividad económica para México se estimó en -6.5% del PIB. Sin embargo, tres meses después, en el Informe del 15 de julio de 2020 (2020b), se ajustaron estas proyecciones, estimándose que el PIB regional tendrá un descenso del 9.1%, mientras que para México se espera una tasa del -9.0% (Ver Tabla 1).


Sin lugar a dudas, los más afectados por esta contingencia serán los amplios segmentos de la población mundial que viven en situación de pobreza y extrema pobreza. El organismo estima que la tasa de pobreza pasará de 30.2% a 37.3% en 2020, lo que significa un incremento de 45 millones de personas en condición de pobreza, pasando de 186 a 231 millones de pobres, y de 28 millones en pobreza extrema, considerando que el crecimiento de este rubro pasará del 11.0% al 15.5%.

El impacto y prolongación de la pandemia dibuja un panorama crítico para los siguientes años. Las expectativas de mejora como resultado de las acciones de la Agenda 2030 se han puesto en duda. Más que nunca, es imprescindible la cooperación de gobiernos, organismos sociales y productivos e instituciones educativas para atender los retos del desarrollo sostenible en un mundo post COVID-19.

Las universidades, continúan siendo un actor clave en el diseño, implementación y evaluación del desarrollo económico, social y ambiental. Su presencia activa y decisiva durante la pandemia ha sido significativa. En el corto y mediano plazo la presencia universitaria resulta fundamental, tanto para definir estrategias para atender la crisis sanitaria, económica y social, como para seguir respondiendo a los retos y aspiraciones de un mundo mejor propuestos por la Agenda 2030.

El desarrollo, como proceso social, ha evolucionado en su definición desde la década de los cincuenta del siglo pasado, pasando de una visión centrada en el desempeño económico a su concepción como un fenómeno de interés social, que atañe a toda la humanidad. El desarrollo con rostro humano se plantea como una perspectiva ética e integral orientada a responder a los grandes problemas que enfrenta la humanidad y preocupada por el desarrollo y bienestar de la gente.

La colaboración mundial acordada en 2000 para impulsar los ocho Objetivos de Desarrollo del Milenio y, luego, en 2015 con la Agenda 2030 y los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible, han refrendado, por un lado, la comprensión de un desarrollo centrado en la gente y su entorno ambiental, y, por el otro, en la convicción de que el esfuerzo colaborativo a nivel global es el camino por el cual se puede transitar para encontrar respuestas a los problemas globales y construir una sociedad más justa, inclusiva y comprometida con un medio ambiente sustentable.

El compromiso social de las universidades las define como figuras clave en el impulso de acciones a favor del desarrollo local, nacional y global. A su labor educativa, de investigación y divulgación del conocimiento se suma hoy el compromiso de convocar y orientar los esfuerzos que en compañía de los diferentes grupos de la sociedad se pueden implementar para el logro de los ODS y de mejores condiciones de vida de toda la sociedad, particularmente de aquellos grupos considerados como vulnerables.

La presencia de la epidemia por COVID-19 ha venido a trastocar la vida de la humanidad. Los efectos que ha tenido en los diferentes ámbitos de la sociedad ha agudizado los desafíos que originalmente se habían previsto en materia de desarrollo humano y ambiental. En este sentido, cobra relevancia impulsar soluciones pautadas por el acuerdo, la colaboración y la suma de esfuerzos encaminados a propósitos comunes. Los ODS siguen siendo el referente, las alianzas y esfuerzos coordinados mundialmente son los mecanismos principales de esta estrategia. Sin duda, las universidades y las funciones sustantivas que llevan a cabo las acreditan como agentes cuya acción es un multiplicador de los empeños por construir un mejor mundo.


Fuentes

 

Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior. ANUIES (2018), Visión y acción 2030. Propuesta de la ANUIES para renovar la educación superior en México. Diseño y concertación de políticas públicas para impulsar el cambio institucional. México: Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior. ANUIES.

Comisión de las Comunidades Europeas (2001), Libro Verde. Fomentar un marco europeo para la responsabilidad social de las empresas. Bruselas: Unión Europea.

Comisión Económica para América Latina y el Caribe. CEPAL (2020a), Dimensionar los efectos del COVID-19 para pensar en la reactivación. Informe Especial COVID-19 No. 2. Santiago: Naciones Unidas. CEPAL.

Comisión Económica para América Latina y el Caribe. CEPAL (2020b), Enfrentar los efectos cada vez mayores del COVID-19 para una reactivación con igualdad: nuevas proyecciones. Santiago: Naciones Unidas. CEPAL.

Licha, Isabel (2017), “Responsabilidad social de las universidades latinoamericanas y objetivos de desarrollo sostenible: oportunidades de desafíos”. En Educación Superior y Sociedad (ESS), Nueva etapa. Colección 25º Aniversario. Vol. 29. Caracas: Instituto Internacional de Unesco para la Educación Superior en América Latina y el Caribe (IESALC).

Observatorio de Responsabilidad Social Corporativa (2014), Introducción a la Responsabilidad Social Corporativa. Madrid: Observatorio de RSC

Organización Internacional del Trabajo. OIT (2010), La OIT y la responsabilidad social de la empresa (RSE). Helpdesk de la OIT No. 1. Ginebra: Programa de Empresas Multinacionales. Oficina Internacional del Trabajo.

Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (2010), Informe sobre Desarrollo Humano 2010. Edición del Vigésimo Aniversario. La verdadera riqueza de las naciones: Caminos al desarrollo humano. New York: Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.

SDSN Australia/Pacific (2018), Cómo empezar con los ODS en las universidades. Una guía para las universidades, los centros de educación superior y el sector académico. Melbourne: Sustainable Development Solutions Network (SDSN) Australia / Pacífico. ACTS (Australian Campuses Towards Sustainability) y la Secretaría Global de SDSN. Red Española para el Desarrollo Sostenible (REDS / SDSN-Spain).

Vallaeys, François (2018), “Las diez falacias de la Responsabilidad Social Universitaria”. En Revista Digital de Investigación en Docencia Universitaria, enero-junio, vol. 12, No. 1. Lima: Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas.

martes, 6 de abril de 2021

Ciro Sotelo Cruz y su trascendente obra

Ciro Sotelo Cruz. Tinta sobre papel. AOA


Hermosillo, Sonora a 6 de abril de 2021.

El profesor Ciro Sotelo Cruz formó parte de la comunidad universitaria que consolidó la Academia de Artes Plásticas de la Universidad de Sonora y, posteriormente participó en la fundación de la Licenciatura en Artes Plásticas de la misma institución educativa.

Originario de la Cd. de Caborca, Sonora, inició sus estudios de Artes Plásticas en la Academia de Artes Plásticas de la Universidad de Sonora. Posteriormente, realizó estudios en el Instituto de Bellas Artes de la Ciudad de México, en la Escuela de Artes Plásticas de La Esmeralda.

Perfeccionó su formación la Universidad de Arizona en Tucson y en el Colegio de San Mateo en California, donde realizó cursos de Escultura y Cerámica.

Su labor docente la realizó en la Academia de Artes Plásticas de la Universidad de Sonora, siendo uno de los pilares fundamentales de la Academia durante las décadas de los setenta y ochenta. Posteriormente, impartió clases en la Licenciatura en Artes Plásticas de la misma institución.

Para dar a conocer parte de su obra artística, se ha recuperado un fragmento del tercer capítulo del libro Escultura sonorense. Aportaciones de la Licenciatura en Artes Plásticas de la Universidad de Sonora. Se trata de un inventario de obras que se ubican en recintos y en espacios públicos del campus de la Universidad de Sonora.


Escudo de la Universidad de Sonora

Escudo de la Universidad de Sonora. S / F. Relieve. Madera.  100 x 90 cm.

Sala de Juntas de la Junta Universitaria de la Universidad de Sonora

En sus orígenes, la Universidad de Sonora empleó el escudo nacional como imagen de identidad institucional. En 1945 el Dr. Domingo Olivares, miembro de la Mesa Directiva de la joven Universidad, propuso al Ing. Francisco Antonio Astiazarán, segundo Rector de la Universidad, la conveniencia de crear el escudo y lema universitarios.

La idea sobre estos emblemas fue desarrollada por el mismo rector Astiazarán. La concreción del diseño del escudo se debió al artista plástico Francisco Castillo Blanco, quien fue comisionado para esa labor. 

En 1962 el Rector Moisés Canale sugirió la modernización radical de los emblemas universitarios; esta propuesta no fue aceptada por la comunidad universitaria, por lo que no hubo cambios al escudo en el sentido que se proponía. La única modificación hecha desde su creación la llevó a cabo el maestro Ciro Sotelo Cruz, quien agregó las guirnaldas de naranjos a los lados del escudo y se encerró en un círculo; también se incorporó el nombre de la Universidad de Sonora y el año de su fundación en 1942.

La talla en madera del Escudo universitario que realizó el maestro Ciro Sotelo Cruz fue ubicada en la Sala de Juntas del H. Consejo Universitario. En 1991, con la aprobación de la Ley 4 de la Universidad de Sonora, se definió que la máxima autoridad Universitaria es la H. Junta Universitaria; esta instancia de gobierno ocupa el recinto del Consejo, celebrando allí sus reuniones de trabajo. 

Colocado en la pared sur del recinto, el Escudo tallado por el maestro Sotelo Cruz preside solemnemente el trabajo del máximo órgano de gobierno de la Universidad.

 

Murales de El sol y La luna

El sol y La luna son dos murales cerámicos elaborados por el escultor Ciro Sotelo Cruz como parte de los trabajos de rehabilitación del Teatro de la Universidad de Sonora reabierto en 1979. El edificio del Museo y biblioteca fue inaugurado en 1948.

El recinto del teatro, recibió en 1982 el nombre de Emiliana de Zubeldía, en reconocimiento a los méritos de la respetada maestra. Con la remodelación interior del teatro, también se hicieron cambios en el vestíbulo, el cual se engalanó con el mural del maestro Sotelo Cruz.

El sol, llamado también, El día, es el mural que se encuentra en el lado oriente del vestíbulo, La luna, conocida como La noche, se ubica en el lado poniente. La obra del maestro Sotelo Cruz fue realizada en los talleres de la Academia de Artes Plásticas, donde la modeló en barro, las seccionó para su quema en los hornos de cerámica y posteriormente incorporó la policromía que presentan. Ambos cuerpos celestes tienen profundo significado sobre los ciclos de la vida, de acuerdo con la filosofía cultivada por el escultor.


El Día -El Sol-. La Noche -La Luna-

Mural en Relieve. 1978. Cerámica policromada. 210 x 160 cm. cada uno 

Sala de Juntas de la Junta Universitaria de la Universidad de Sonora

 

«En la Confessio Fraternitatis, que fue una de las primeras obras públicas emitidas por la Orden Rosacruz en el siglo XVII, hubo una declaración en el sentido de que el mundo debe despertar de su estupor e ir más allá, para encontrarse con el sol de la mañana. Durante esos días, había un interés en el conocimiento y en el aprendizaje. Los hombres tenían visión; ellos pudieron ver y muchos de ellos buscaron la luz. Pero el Confessio significaba más que eso; significaba que al ir más lejos para encontrar el sol y despertar de su estupor, el mundo alguna vez tendría una comprensión de sí mismo y de su propósito. Ciertamente, hoy en día, la humanidad todavía tiene una gran necesidad de comprensión, incluso con toda la luz y el conocimiento que tenemos.»

The sanctuary of self. Ralph M. Lewis

 

 

Emiliana de Zubeldía e Inda


Pianista, compositora y maestra vasca, Emiliana de Zubeldía e Inda es un referente de la cultura musical de Sonora de la segunda mitad del siglo XX y un personaje emblemático de la Universidad de Sonora, institución a la que ha quedado ligada su fructífera labor académica.

 

Emiliana de Zubeldía e Inda. 1987

Busto. Bronce. 75 x 42 x 35 cm.

Plaza Emiliana de Zubeldía de la Universidad de Sonora

 

Vinculada a la Universidad de Sonora desde el otoño de 1947, su labor académica comprendió los cursos de historia de la música, solfeo y piano; la maestra de Zubeldía fundó y dirigió el coro universitario. La maestra falleció el 26 de mayo de 1987.

 

Ubicado en la Plaza Universitaria que lleva su nombre, el busto de la maestra Emiliana de Zubeldía fue elaborado en 1987 por el maestro Ciro Sotelo Cruz. La obra fue vaciada en bronce y reposa sobre un pedestal en el que se escribió el nombre de la maestra y se colocaron reproducciones del escudo universitario y notas musicales; este pedestal fue obra del también maestro escultor universitario Alfredo Velarde González.

 

«Todo lo que yo he hecho es cumplir con mi deber y mi vocación, y por ello, como ya dije, no tiene ningún mérito; mérito tuviera cuando no queriendo hacer las cosas las hiciera.»

Emiliana de Zubeldía

 

Gustavo Hodgers Rico

La escultura que honra la trayectoria de Gustavo Hodgers Rico es un busto vaciado en bronce que fue elaborado por el maestro Ciro Sotelo Cruz en 1989. Esta obra plástica fue ubicada a la entrada del Estadio de béisbol universitario que desde 1983 lleva el nombre del notable deportista y formador de generaciones de deportistas universitarios.


Gustavo Hodgers Rico

1989. Busto. Bronce. 70 x 40 x 35 cm.

Estadio de Béisbol Universitario Gustavo Hodgers Rico de la Universidad de Sonora

Nacido en Magdalena de Kino en 1934, el profesor Hodgers Rico fue estudiante de la Escuela de Contabilidad y Administración de la Universidad de Sonora. Destacó como jugador de los equipos universitarios de basquetbol, volibol, softbol y béisbol, logrando diversos campeonatos estatales y nacionales.  

Desde 1953 fungió como entrenador de béisbol, softbol, basquetbol, atletismo y volibol femenino. El profesor Hodgers Rico falleció dos meses después de haber sido reconocida su trayectoria otorgando su nombre al estadio universitario de béisbol.

El busto realizado por el maestro Sotelo Cruz se presenta a la manera clásica, en proporciones de tipo heroico que son evidentes por el trato dado al cuello del destacado deportista. La escultura se encuentra colocada en una pared forrada en piedra blanca y cuenta al frente con una asta bandera.

 

Herminio Ahumada Ortiz

Para honrar a uno de sus principales fundadores, la Universidad de Sonora guarda en la pared sur del atrio del edificio de Rectoría las cenizas de don Herminio Ahumada. En ese lugar, en 1998, se colocó una placa conmerorativa del centenario de su natalicio, la cual fue modelada por el maestro escultor Ciro Sotelo Cruz.

 

Herminio Ahumada Ortiz. 1998

Relieve. Bronce. 70 x 100 cm.

Edificio de la Rectoría de la Universidad de Sonora

 

Herminio Ahumada es un sonorense distinguido que fue precursor y fundador de la Universidad de Sonora. Originario de Soyopa, suya fue la idea de fundar la Universidad de Sonora, la cual cobijara los anhelos de formación profesional de la juventud sonorense. El Congreso estatal aprobó en el año 1938 el proyecto de creación de la Universidad, el cual se concretó cuatro años después, cuando el 12 de octubre de 1942 abrió sus puertas a la primera generación de universitarios.

Reconocido abogado y deportista, Ahumada destacó en la política y en la dirección de organismos deportivos asociados al olimpismo. Fue diputado federal y el primer dirigente del Comité Olímpico del país. El maestro Sotelo representó al Lic. Ahumada de perfil, teniendo como fondo la fachada de la Rectoría de la Universidad. En la leyenda de la placa se alude a su relevante papel en la creación de la Universidad; también se anotan los años de su nacimiento y muerte: 1897-1983.

 

«La creación de la Universidad de Sonora en mi tiempo se nos ocurrió a sonorenses que vivíamos en la ciudad de México. ¿Cómo no se le ocurrió a uno de los hijos de la chingada que vivían aquí atender el asunto de la educación superior?»


Herminio Ahumada. Fragmento de entrevista

Publicada en Carlos Moncada Ochoa. Historia General de la Universidad de Sonora. Tomo I

 

 

martes, 30 de marzo de 2021

Pandemia, tiempo de cambios y replanteamientos

Coronavirus Escultura - Luke Jerram 

Hermosillo, Sonora a 30 de marzo de 2021.

Fragmento del capítulo Pandemia, crisis y solidaridad, publicado en el Libro Las ciencias políticas y sociales ante contingencias de amplio impacto. Incógnitas y Propuestas. Roberto Moreno Espinosa, Coordinador. Editorial: Academia Internacional de Ciencias Político-Administrativas y Estudios de Futuro. 2020. ISBN 978-607-98268-4-0. Pp. 96-134.

La pandemia del Coronavirus-19 ha replanteado la vida del ser humano. Se ha infiltrado tanto en sus aspectos considerados trascendentales como en aquellos de menor consideración.

El confinamiento al que se ha visto sometido, ha tenido implicaciones en sus relaciones interpersonales en el ámbito familiar y social. Las relaciones económicas se han sometido a presiones. Las de tipo político se han exacerbado. La degradación de las condiciones de vida y la exclusión social se han profundizado.

Se han incorporado al vocabulario cotidiano nuevos términos y se han recuperado otros para caracterizar lo que está viviendo el mundo. Otros han sido revalorados y han cobrado la relevancia que no tenían.

Así, ralentizar la acción humana se vuelve necesaria al imprimir menor rapidez a los procesos sociales, de tal manera que el término es fundamental para volver más lento el contagio epidémico con el fin de hacer un uso más eficiente de los recursos de salud necesarios para su atención.

De igual forma, la resiliencia ha venido a constituirse en una capacidad fundamental de los individuos y de los grupos sociales para poder enfrentar situaciones adversas como la pandemia; la incertidumbre y compleja problemática asociadas al fenómeno que vive el mundo, reclama que todos estén dispuestos y comprometidos para responder positivamente a tales circunstancias.

Como fenómeno sistémico, global, la pandemia del Coronavirus-19 se ha definido como un hecho social total. De esta manera se recupera el concepto acuñado por Émile Durkheim (2001) referente a los comportamientos o ideas presentes en un grupo social, mediante su conocimiento, valoración, el compartirlos, y su puesta en práctica. El sentido de totalidad hace referencia al conjunto de relaciones sociales involucradas, asumiendo en este caso el nivel global en el que ocurren, siguiendo las reflexiones de Marcel Mauss (2019).

Homenaje a las víctimas y a los héroes del Covid-19. Escultura de Víctor Ochoa

La pandemia trajo consigo una nueva realidad que involucra a toda la humanidad. De esta suerte, se ha constituido una nueva normalidad, la cual demanda nuevos comportamientos, acuerdos sociales y fórmulas para la convivencia social. La nueva normalidad se caracteriza por la incertidumbre y el riesgo, pero también plantea la necesidad del compromiso común, así como la visión y atención integral de los asuntos globales.

La crisis económica sistémica, agravada por los efectos de meses de paralización de actividades, vio emerger la polarización entre gobiernos y el sector empresarial, entre lo que es el interés público y el privado. Las diferencias en la percepción de la crisis sanitaria y la estrategia a seguir durante la pandemia y en la fase de reactivación de la actividad económica hacen necesario un replanteamiento en el comportamiento de los actores políticos y económicos.

Se requiere revalorar el papel del mercado, así como del Estado y el de la sociedad. Por un lado, es importante subrayar la importancia que tienen tanto el crecimiento económico como la justicia social y la inclusión en la convivencia social. Como lo expresó Amartya Sen, (1987), el comportamiento económico debe conciliar los intereses particulares de los individuos y grupos con un comportamiento que tome en consideración la cuestión social, la cooperación y el sentido de identidad.

Después de todo, la economía tiene otros intereses además de la ganancia. Durante la actividad económica, siguiendo a Galtung (1998), la presencia de externalidades e internalidades, positivas y negativas a distintos niveles, definen la necesidad de la interconexión entre sectores económicos y de los agentes económicos. Además, se tiene que considerar que el crecimiento económico debe ir de la mano con el desarrollo del ser humano.

Homenaje a las víctimas y a los héroes del Covid-19. Escultura de Víctor Ochoa

Por otra parte, resulta conveniente reflexionar sobre la experiencia de la Unión Europea en el impulso de una verdadera gobernanza democrática, cuya aplicación práctica “…sugiere que los problemas se resuelven de modo colectivo en una estructura donde la autoridad política está fragmentada o diluida. [Lo que requiere de una] gobernanza a varios niveles (multi-level governance). La idea central de dicho enfoque es que la profundización del proceso integrador lleva a una situación en donde la autoridad y el desarrollo de las políticas públicas son compartidos entre numerosos niveles de gobierno.” (Bosoni, Galati y Madrid, 2009: 171)

Esta orientación brinda la oportunidad de replantear la coordinación intergubernamental, la relación entre gobierno, sector privado y grupos sociales, así como la manera en que es necesario que operen los gobiernos: mediante el diseño, implementación y evaluación de políticas públicas, caracterizadas por la racionalidad y un verdadero sentido público; la puesta en práctica de una eficiente, eficaz y efectiva gestión pública comprometida con la responsabilidad de las instancias de gobierno, el impulso de la vida democrática, el respeto al Estado de Derecho, y el compromiso con la sociedad; así como el impulso de la gestión social mediante el desarrollo de programas sociales, públicos y privados, que atiendan, de la forma más conveniente, los problemas que aquejan al desarrollo y bienestar de la sociedad.

El mundo está ante la oportunidad de avanzar hacia una globalización más democrática, cooperativa y solidaria. La interdependencia que de manera natural surge en un mundo globalizado debe encontrar un sentido común, al que todos apuesten para su concreción. Recordando las palabras de Luis Villoro, es imprescindible asumir que “La voluntad ética no se cumple con sólo elegir los valores objetivos, requiere su realización en bienes sociales concretos.” (Villoro, 1998: 243). El desarrollo humano se torna así en un derecho de todos al bienestar económico y social, a la justicia y equidad, a la convivencia en paz y con respeto, y en armonía con el entorno ambiental.


Referencias:

Bosoni, Adriano, Graziana Galati y Matilde Madrid Ciafardini. (2009). “Cooperación internacional y multi-level governance en el marco de la Unión Europea”. En Ana María Chiani y Juan B. Scartascini del Río (Coord.). La cooperación internacional: herramienta clave para el desarrollo de nuestra región. Buenos Aires: Asociación Civil. Estudios Populares y Konrad-Adenauer-Stiftung. Pp. 169-200.

Durkheim, Emile. (2001). Las reglas del método sociológico. México: Fondo de Cultura Económica.

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