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jueves, 17 de noviembre de 2022

Edición No. 11 de la Cátedra de Administración Pública Dr. Omar Guerrero Orozco


Hermosillo, Sonora a 17 de noviembre de 2022.

Proemio

Del 3 al 10 de noviembre de 2022 se llevó a cabo la Cátedra de Administración Pública Dr. Omar Guerrero Orozco en las instalaciones del Departamento de Sociología y Administración Pública. De la Universidad de Sonora.

La Cátedra de Administración Pública Dr. Omar Guerrero Orozco se constituyó el año 2012, cuando ocurrió su primera edición, como un espacio académico cuyo objetivo es la reflexión, discusión, investigación y divulgación del conocimiento científico relativo a la disciplina de la Administración Pública.

Cabe recordar que el 9 de noviembre de 2011, la Universidad de Sonora, otorgó la investidura como Doctor Honoris Causa al Dr. Omar Guerrero Orozco. La postulación del Dr. Guerrero Orozco a esta merecida distinción, fue promovida por la Academia y el Grupo Disciplinario de Administración Pública, en reconocimiento a su encomiable trayectoria académica y sus aportaciones a la investigación y el desarrollo de la Ciencia de la Administración Pública. No hay que olvidar que la obra del Dr. Omar Guerrero es conocida y reconocida a nivel nacional como internacionalmente.

 


Primera actividad del programa de la Cátedra: mesa de análisis

En esta Edición No. 11, los profesores de la Academia de Administración Pública elaboraron un programa académico integrado por dos mesas de análisis, la presentación de un libro de la especialidad y la realización del Conversatorio del Dr. Omar Guerrero con la comunidad académica del programa educativo de la Licenciatura en Administración Pública.

            Los trabajos de la Cátedra iniciaron el jueves 3 de noviembre al llevarse a cabo la Mesa de Análisis El desarrollo sustentable. Un proceso multidimensional en el Auditorio Gilberto Gutiérrez Quiroz de la institución universitaria. La mesa fue integrada por el Dr. Arturo Ordaz Alvarez, el Mtro. Alejandro Vladimir Ruiz Aguirre y el Lic. Sergio Felipe Ruiz Gómez. La actividad fue moderada por los estudiantes Brayan Yoqueven Urbina Rodríguez e Itzel Ximena González Quijada.

            El profesor Ordaz Alvarez analizó la evolución conceptual el término Desarrollo, desde mediados de los años cuarenta hasta la actualidad. Señaló que en el campo de la Administración Pública se ha argumentado que el propósito de la acción del gobierno tenía como destino la solidez de la institución estatal y la felicidad de los súbditos, o bien se consideró como tarea el logro de la riqueza de las naciones, también se planteó que la prosperidad y el progreso social eran el camino a seguir por los esfuerzos gubernamentales. Más adelante se consideró que la finalidad era la de llevar el bienestar a la comunidad.

            Abordó las reflexiones teóricas formuladas por la llamada Economía Política del Desarrollo o bien Teoría del Desarrollo. Primero, abordando las primeras aportaciones de fuerte corte economicista, luego revisó las propuestas heterodoxas de Hirschman, así como los planteamientos de la Dependencia y el Estructuralismo. Cuestionó el modelo neoliberal y de la nueva gerencia pública impulsados desde mediados de los setenta, para posteriormente tocar la definición del desarrollo sustentable y el desarrollo con rostro humano, así como los programas de Naciones Unidas implementados desde el año dos mil: Los Objetivos del Milenio y los Objetivos del Desarrollo Sostenible.

            Sergio Felipe Ruiz Gómez atendió el tema de la sustentabilidad urbana y el urbanismo en la formación de los administradores públicos. Consideró que espacios educativos como gestión pública, administración pública y políticas públicas son necesarios para la formación de estudiantes de esta disciplina.

            Puntualizó que, si bien el panorama urbano ha estado altamente influenciado por el dominio económico, es imprescindible asumir su análisis y desarrollo desde una perspectiva interdisciplinaria. Argumentó a favor de una sustentabilidad urbana, fincada en una urbanización que integre las dimensiones económica, social y ambiental, es decir una visión sostenible que se traduzca en políticas públicas urbanísticas que propicien el equilibrio de dichas dimensiones en el mejor uso de recursos y su preservación para las generaciones futuras.

            El profesor Alejandro Vladimir Ruiz Aguirre abordó el desarrollo sustentable mediante aproximaciones para el análisis de su instrumentación en lo local. Tocó en particular la administración municipal de Hermosillo. Coincidió que este desarrollo debe considerar tres esferas, la económica, la social y la ambiental. Asimismo, resaltó que el concepto del desarrollo ha de contemplar la suma de crecimiento y bienestar, no sólo de las generaciones presentes, sino también de las futuras.

            Con el propósito de analizar la gobernanza que puede ocurrir en este caso, puntualizó que se hizo la revisión de 170 convenios de colaboración y coordinación entre el gobierno, los particulares, las organizaciones civiles y otros órdenes de gobierno en relación con la solución de problemas vinculados a los Objetivos del Desarrollo Sostenible.

 


Presentación de libro

La segunda actividad fue la presentación del Libro Transparencia y Rendición de Cuentas en los Ayuntamientos de Sonora 2009-2017 de la autoría del Dr. Francisco Javier Santini Rodríguez, siendo los comentaristas el Dr. Gustavo de Jesús Bravo Castillo y el Mtro. Luis Carlos Rodríguez Montaño, todos ellos profesores miembros de la Academia de Administración Pública de la Universidad de Sonora. Moderaron los estudiantes Ana Lucía Valle Domínguez y María José Rascón Córdova. El evento se verificó el 8 de noviembre de 2022 en el Auditorio Gilberto Gutiérrez Quiroz.

            En su intervención, el profesor Bravo Castillo hizo referencia a los diversos factores que aborda el libro por los que no ha sido posible el cumplimiento de la rendición de cuentas en todos los ayuntamientos de Sonora. Señaló que la temática de la obra se circunscribe en el ámbito de sociedades y gobiernos democráticos.

            En otro momento, dijo que la transparencia es un atributo de los gobiernos que se abren público, a la sociedad; proceso que atañe a ambos y que es lo que asegura su cumplimiento. Destacó que la transparencia y rendición de cuentas están asociados a la gobernanza democrática, la cual implica la participación ciudadana y la presencia de un gobierno abierto. En ese sentido, resaltó la necesidad de constituir institutos de transparencia integrados por funcionarios dotados de habilidades, conocimientos y valores que aporten a la vida democrática.

            Por su parte, el profesor Rodríguez Montaño hizo una revisión de la estructura de la investigación contenida en el libro, haciendo referencia a la manera en que el autor abordó el análisis de la transparencia y rendición de cuentas en los diez ayuntamientos más representativos de la entidad. Resaltó que los modelos aplicados en la materia, y el empleado por el autor, señalando que dicha metodología puede ser del interés tanto de los académicos como del público en general.

            Así también, señaló la poca respuesta de los ayuntamientos estudiados al cumplir sólo con un 49% de los requerimientos institucionales que plantea la ley en materia de transparencia y rendición de cuentas.

            El profesor Francisco Javier Santini Rodríguez, autor de la obra en análisis, agradeció la participación de las diversas personas que intervinieron en la revisión, edición y publicación de la obra, así como a los profesores que atinadamente han expuesto sus comentarios en esta mesa. Señala que en el aula ha tenido la oportunidad de comentar con sus alumnos acerca de las sanciones por el incumplimiento de las disposiciones normativas y la necesidad de cerrar el ciclo de la transparencia y rendición de cuentas para atender el reconocimiento a quienes cumplen y las sanciones a quienes no lo hacen.

            Destacó que es un imperativo el desarrollar incentivos para que los servidores públicos cumplan con las disposiciones de la ley en materia de transparencia y rendición de cuentas, sean de cualquier filiación partidista, en el entendido de que es más pertinente para todos el cumplir con la ley que el no hacerlo.

 


Conversatorio con la comunidad universitaria

Habiendo transcurrido dos ediciones de la Cátedra en medio de la pandemia vivida por el mundo, las cuales se verificaron de manera virtual, hubo beneplácito por contar con la presencia del Dr. Guerrero Orozco en la realización de la edición de 2022.

La primera actividad en la que se contó con la participación del investigador de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM fue el Conversatorio del Dr. Omar Guerrero Orozco con la comunidad de la Licenciatura en Administración Pública, realizado el miércoles 9 de noviembre de 2022 en el Aula 9O-205, y moderado por las profesoras Cecilia de María Gautrín Rubio y Balvanera Contreras López.

Con la activa participación de estudiantes y profesores, se estableció un diálogo con el Dr. Guerrero Orozco abordando diversos temas de interés disciplinario. En un primer momento se reflexionó acerca de los programas federales dirigidos a la austeridad en el manejo del presupuesto público, señalándose la importancia que tiene para todo Estado moderno el contar con programas de gobierno bien estructurados e implementados por cuadros administrativos profesionalizados.

Entre los presentes se insistió en el significado que tiene el servicio civil de carrera en los gobiernos actuales. El Dr. Guerrero Orozco destacó la relevancia que estos programas tiene para la vida cotidiana y el desempeño de una buena administración pública. Hizo referencia a la manera en que países como Alemania, Estados Unidos, Francia e Inglaterra han fomentado estos programas y los resultados ampliamente positivos que se tienen al contar con profesionales que ingresan y se promueven durante su carrera pública empleando criterios formalmente establecidos.

El académico reconoció la importancia que tienen los gobiernos democráticos y la manera en que se establecen las mejores condiciones de vida para la población, asegurar economías estables y definir las bases institucionales para contar con funcionarios y servidores públicos preparados y comprometidos, distantes de cualquier uso indebido el cargo y ajenos a los actos de corrupción.

 


Mesa de Análisis sobre el Cameralismo y la Ciencia de la Policía

La cuarta actividad del programa fue la Mesa de Análisis denominada El Cameralismo y la Ciencia de la Policía. Renacimiento de un campo del saber, integrada por los profesores Omar Guerrero Orozco, Lauro Parada Ruiz y Arturo Ordaz Alvarez, la cual fue moderada por el Dr. Rubén Flores Espinosa, titular de la Corresponsalía del Seminario de Cultura Mexicana en Hermosillo, y la estudiante Laura Lilia Franco Velázquez. El evento se realizó el 10 de noviembre de 2022 en el Auditorio Gilberto Gutiérrez Quiroz.

            El primer conferencista fue el profesor Arturo Ordaz Alvarez, ubicó el desarrollo del Cameralismo y la Ciencia de la Policía en el Sacro Imperio Romano Germánico, teniendo plena vigencia en los siglos XVII y XVIII, para propagarse a otros países europeos, incluso a América. Definió el Cameralismo como una tecnología al servicio del poder, pero también como ámbito de estudio del cual devinieron planteamientos teóricos dirigidos a la comprensión de aquellos elementos necesarios para el fomento económico y social, así como para el ejercicio de la política.

            Señaló que su estudio fue recuperado en el siglo XX por estudiosos como Albion Woodbury Small, Kurt Zielenziger, Luis Jordana de Pozas, Mariano Baena del Alcázar y Omar Guerrero Orozco.  Recordó al rey de Prusia Federico Guillermo I de Hohenzollern, quien en 1727 fundó el estudio universitario de estas disciplinas para formar especialistas en la materia; de esta manera, resaltó la obra en materia de Comercio, Policía y Finanzas de académicos como Simon Peter Gasser, Justus Christoph Dithmar, Frederich Ulrich Stisser, George Heinrich Zincke y Karl Gottfried Fürstenau, así como de George Heinrich Zincke, Daniel Gottfried Schreber, Joachim George Darjes, Johann Heinrich Gottlob von Justi y Joseph Freiherr von Sonnenfels. Concluyó señalando que los Cameralistas forman parte del grupo de intelectuales clásicos de la Administración Pública y de otras ciencias, a los que se deben acudir de vez en vez para aprovechar sus enseñanzas y rescatar aquello que nos sirve para brindar el mejor servicio a la sociedad.

            El profesor Lauro Parada Ruiz, por su parte, definió que el Cameralismo es un proceso histórico y un movimiento intelectual que deviene de la tesorería al servicio de los monarcas de la época medieval. Si bien, durante la vigencia del Estado absolutista, se transformó en un estilo de trabajo administrativo diferente, el cual perseguía el progreso integral del Estado y la sociedad. Fue la racionalización del trabajo administrativo para fomentar la consecución de objetivos no administrativos, principalmente la felicidad de los súbditos y el bienestar del Estado.

            En su exposición describió el contenido de las tres Ciencias Camerales: la Cameralística, la Economía y la Policía. En relación con esta última, indicó que le correspondía emitir, ejecutar y hacer cumplir las provisiones tendentes a nutrir el poder del Estado, pero que también tenía como propósito hacer prosperar a la sociedad. El desarrollo de la Ciencia de la Policía ocurrió a partir del siglo XVI en Alemania, para luego exportarse a otros países. Así, recordó a Von Justi, quien definió que “la Ciencia de la Policía consiste en arreglar todas las cosas relativamente al estado presente de la sociedad, en afirmarla, mejorarla y fortalecerla, que todo concurra a la felicidad de los miembros que la componen”. Concluyó destacando que, con el tiempo, la Policía se desdobló en la administración interna del Estado y en la seguridad pública, y agregó que, de acuerdo con el Dr. Omar Guerrero, si bien ya no existen el Cameralismo y la Ciencia de la Policía, sus ideas persisten y gozan del prodigio de la resurrección.

            El cierre de esta mesa de análisis corrió a cargo del Dr. Omar Guerrero Orozco, destacado intelectual mexicano de trayectoria internacional y quien ha sido pieza fundamental en el estudio Y recuperación del análisis del Cameralismo y de la Ciencia de la Policía.

            El investigador apuntó que los antecedentes del Cameralismo se pueden encontrar en la orden medieval religiosa y militar de los Caballeros Teutones, de la época de las cruzadas. El cuidado de los tesoros y las prácticas financieras desarrollas por dicha orden sirvieron, con los años, al manejo de la Cámara, Kammer, donde el monarca germánico guardaba y administraba los dineros del reino.

            Señala que la instauración de la profesión en Economía, Policía y Cameralística en las universidades de Halle y Frankfurt de Oder en 1727, permitió la formación de un profesional al servicio del Estado, capacitado para atender los asuntos del gobierno, y brindar un servicio público al servicio del pueblo.

            También, destacó el trabajo de recuperación científica del sociólogo estadounidense Albion Small quien en 1909 presentó su obra Los Cameralistas. Pioneros de la Política Social Alemana, en la cual dio a conocer el carácter científico de los estudios Cameralistas y la importancia de los mismos en el ejercicio gubernamental.

            De sus principales representantes destacó la obra de Juan Enrique Gottlob von Justi, el más importante representante de esta corriente de pensamiento cuya obra Elementos Generales de Policía, publicada en 1756, constituye el trabajo culminante de dicha tradición administrativa. Al respecto, recomendó a los asistentes al evento, consultar la obra citada, la cual es posible descargarla en su portal, tanto la versión publicada en 1996, como la edición base para la misma que es la traducción de Puig y Gelabert de 1784, o bien una traducción rescatada más recientemente, la cual fue publicada en 1791 bajo el nombre de Elementos de la Policía General de un Estado.

 


Con esta mesa de análisis concluyó la Edición 11 de la Cátedra de Administración Pública Dr. Omar Guerrero Orozco. Las instituciones organizadoras reconocieron el esfuerzo del intelectual universitario, y celebraron la continuidad de este espacio de reflexión durante más de una década. La comunidad universitaria se manifestó en el mismo sentido.

 


viernes, 4 de noviembre de 2022

Momentos en la definición del concepto de Desarrollo


Hermosillo, Sonora a 4 de noviembre de 2022.

Conferencia presentada en la Cátedra de Administración Pública Dr. Omar Guerrero Orozco 2022, en la Mesa de Análisis: El desarrollo sustentable. Un proceso multidimensional. Actividad realizada el jueves 3 de noviembre de 2022, a las 16:00 horas, en el Auditorio Gilberto Gutiérrez Quiroz de la Universidad de Sonora.


Proemio

 En las últimas décadas las Ciencias Sociales han integrado a su bagaje conceptual el término Desarrollo.

Esto también ocurre en el campo de la Administración Pública. Si bien, en el pasado en nuestra disciplina se argumentaba que el propósito de la acción del gobierno tenía como destino la solidez de la institución estatal y la felicidad de los súbditos, o bien se consideró como tarea el logro de la riqueza de las naciones, o bien se planteó que la prosperidad y el progreso social eran el camino a seguir por los esfuerzos gubernamentales. Más adelante se planteó que la finalidad era la de llevar el bienestar a la comunidad.

No hace mucho que, debido al celo parcelario en el que se percibían las diferentes disciplinas, se consideraba que el tema del desarrollo como concepto y proceso era objeto propio y exclusivo de la Ciencia Económica.

Hoy las cosas han cambiado. De esto tratan estas líneas. Presentar algunos momentos ocurridos en la definición del concepto del Desarrollo.

 

El origen economicista

Las reflexiones acerca del Desarrollo se precipitaron a mediados del siglo XX, con la conclusión de la Segunda Guerra Mundial.

Si bien, como consecuencia de la Gran Depresión del 29 y la aplicación de las prescripciones Keynesianas, a partir de la década de los treinta los Estados asumieron un rol protagónico en la solución de la crisis y la reactivación de la economía.

Concluida la guerra mundial a mediados de los cuarenta, el reto era la reconstrucción posbélica. Surgieron entonces el Plan Marshall para Europa y el Plan MacArthur para Japón; más adelantes se instrumentaría la Alianza para el Progreso con el fin de apoyar el desarrollo de América Latina.

Es en estos tiempos cuando inician los primeros desarrollos teóricos de un nuevo campo de conocimiento conocido como Economía Política del Desarrollo o bien Teoría del Desarrollo. Dado el intervencionismo gubernamental que se vivía, estas ideas consideraron el papel relevante de las políticas económicas impulsadas por los gobiernos.

Las primeras ideas se concibieron desde una fuerte perspectiva economicista. La preocupación se concentró en detonar el “punto de despegue” para el desarrollo económico del país, o en su caso el punto desde que daría inicio la recuperación nacional.

Por otra parte, interesaba el modo en que fluirían las inversiones desde las instancias financieras mundiales hacia los países necesitados; si esto se aseguraba, se impulsaría su industrialización y modernización.

El resto, desde un punto de vista teórico, desencadenaría el derrame de los beneficios hacia otros sectores del país; por goteo, como hoy en día se justifica el privilegiar al empresariado francés, considerando que su fortaleza es necesaria para asegurar las condiciones económicas que hacen posible el empleo y el ingreso de los miembros de la sociedad.


Simon Kuztnes


La heterodoxia 

Sin embargo, pronto la realidad evidenció lo limitado de esta visión. La atención tenía que colocarse, además de la dimensión económica, en todos los ámbitos de la vida social. El desarrollo sólo se limitaba a la generación del crecimiento económico, pero el grueso de la población siguió inmerso en condiciones de vulnerabilidad y exclusión. Los derrames positivos del crecimiento económico no se concretaron.

Albert O. Hirschman, señaló que la teoría económica tradicional sustentaba la noción del desarrollo en bases sumamente cuestionables, ya que «La economía, en cuanto ciencia del comportamiento humano, se ha basado en un postulado extraordinariamente parsimonioso: el del individuo aislado y centrado en sus propios intereses, quien libre y racionalmente escoge entre diversas alternativas de acción luego de sopesar sus presuntos costos y beneficios.» (Hirschman, 1986: 135).

El análisis soportado por sofisticados y simplificados modelos matemáticos sólo permitió una aproximación reducida de la realidad social. Pueden resultar útiles en la comprensión de los fenómenos económicos, sin embargo, éstos que son reflejo de la dinámica social no pueden reducirse a fórmulas matemáticas delimitadas por supuestos convencionales de cómo debe operar la realidad.

En este sentido, Dudley Seers asumió la postura de que los problemas del desarrollo se encuentran asociados a otros factores diferentes a la escasez de divisas para la inversión o bien a la presión inflacionaria que incide negativamente en el sistema económico; reconoció que las capacidades estatales no han reducido la dependencia, pero de igual manera las relaciones en las que se imponen los grandes monopolios y los poderosos sindicatos a favor de sus ingresos influyen en el incremento de la inflación primaria con efectos ulteriores en toda la economía. El vínculo de dependencia entre Centro y Periferia, es decir, entre naciones dominantes y naciones de la periferia dependientes, generaba nuevas formas de dependencia como resultado del proceso de sustitución de importaciones propuesto como parte de la dinámica de industrialización.

El papel del Estado asumió un papel central en la actividad económica, incrementando su presencia en la vida social. Como lo argumenta Gerald M. Meier, una vez concluida la Segunda Guerra Mundial, se «formularon grandes modelos de estrategias de desarrollo que involucraban transformaciones estructurales y el correspondiente papel para la participación extensiva del gobierno en planeación o programación del desarrollo» (Meier, 2002: 2). Se reconoció que el intervencionismo estatal era un componente básico para impulsar el desarrollo.

Albert O. Hirschman 


Propuestas de la Dependencia y el Estructuralismo

Paul Baran (1997), intelectual de la Teoría de la Dependencia, argumentó en el mismo sentido de que en el proceso de desarrollo subyace el conflicto de clases en donde prevalece el interés de las clases dominantes de preservar el statu quo en el que se sustentan sus privilegios. Estas contradicciones se extienden a la relación que existe entre países del centro, desarrollados, y países subdesarrollados o dependientes.

            Por tal razón, se consideró que el proceso de sustitución de importaciones impulsado desde el exterior para promover una dinámica de industrialización, genera nuevas formas de dependencia

            En este tiempo también se promueve la propuesta estructuralista desde la Comisión Económica para América Latina y el Caribe. La crítica a los magros resultados de las estrategias de la ortodoxia económica argumentó a favor del reconocimiento de las condiciones particulares de cada país como fundamento de toda acción que se impulse para el desarrollo, considerando que éste es una construcción social, con rasgos estructurales y coyunturales propios de cada país y que, como tal, se requerirá una estrategia del desarrollo propia más elaborada que la propuesta por el reduccionismo económico.

La propuesta estructuralista se concibió como una estrategia centrada en el análisis histórico de las condiciones materiales de vida de cada país. Para Celso Furtado (1989), el desarrollo implica un cambio social deliberado, el cual persigue como fin último «… la igualación de las oportunidades sociales, políticas y económicas, tanto en el plano nacional como en relación con sociedades que poseen patrones más elevadas de bienestar material. Sin embargo, esto no significa que dicho proceso de cambio social tenga que seguir la misma trayectoria, ni deba conducir necesariamente a formas de organización social y política similares a las que prevalecen en los países actualmente industrializados o desarrollados de uno u otro tipo.» (Furtado, 1989: 39)

 

Celso Furtado

Neoliberalismo y desarrollo

Después de varias décadas de vigencia del Keynesianismo y el Estado interventor, a mediados de la década de los setenta se impulsa la necesidad de reformar al Estado y convertirlo de una institución majestuosa y omnipresente en un Estado mínimo, como uno de las medidas para dar solución a la crisis mundial conocida como una crisis de “estanflación”. Se asumieron entonces las prescripciones de la Escuela de Chicago, las recomendaciones provenientes de la retórica de Margaret Thatcher en Gran Bretaña y de la administración Reagan en Estados Unidos.

            El Proyecto Neoliberal se fundamentó en los principios del laissez faire y se tradujo en amplios y drásticos procesos de privatización de empresas y servicios gubernamentales, en la descentralización de organismos y procesos administrativos y operativos del Estado, la simplificación y desregulación de mecanismos para facilitar la inversión y hacer más competitivos a los capitales y mercados, y una progresiva integración a la economía internacional mediante la configuración de bloques económicos regionales y el aprovechamiento de los avances científicos y tecnológicos en un contexto de globalización cada vez más complejo y cambiante.

            Este proyecto se reforzó en 1989 con el programa del Consenso de Washington, promovido por el Banco Mundial y el gobierno de Estados Unidos. Sus prescripciones se extendieron a toda la región latinoamericana reclamando la disciplina presupuestaria, la reorientación del gasto público, el impulso de una reforma fiscal, el control del tipo de cambio, la liberalización comercial, el impulso de una política de apertura para la inversión extranjera directa, continuar con la política de privatizaciones y las medidas de austeridad gubernamental, impulsar una política desreguladora para fomentar la competencia, así como garantizar los derechos de propiedad.

             La acción de los gobiernos se orientó hacia la promoción de una nueva administración o gestión pública, con la que se impulsó la aplicación de estrategias de negocios privados, prestando atención en los aspectos culturales y comportamentales de los servidores públicos mediante pautas de la filosofía empresarial.

Según el premio Nobel Joseph Stiglitz, el Consenso de Washington se centró en asuntos económicos y no puso atención a temas tan relevantes como la pobreza. Por ello, considera la necesidad de sustituir «…ese enfoque restringido que se preocupa únicamente de combatir la inflación, por un criterio más amplio que apunte a fomentar el crecimiento y generar empleos…» (Stiglitz, 2003: 33)

            Los resultados limitados del generados por el neoliberalismo demandan la atención a dimensiones sociales no previstas en el modelo economicista: se requiere atender la equidad y la lucha contra la pobreza con programas educativos y de salud, combatir el uso de estupefacientes, consumir una dieta balanceada, llevar a cabo reformas sociales y en particular rurales para reorientar la economía de estos sectores, entre otras acciones.

 

Joseph Stiglitz

El desarrollo multidimensional con rostro humano

Paralelamente a la implementación del proyecto neoliberal se produjeron avances significativos en la concepción del desarrollo. Dudley Seers (1987) planteó el compromiso con un estudio realista del desarrollo que incluyese tanto factores demográficos y geográficos como económicos y culturales.

            Por su parte, Salvatore Schiavo-Campo y Hans W. Singer (1977) definieron que el desarrollo es un proceso que significa crecimiento más cambio, cambios que deben darse en las diferentes dimensiones de la actividad humana. A su vez, Michael P. Todaro (1987) afirmó que el desarrollo comprende el progreso económico, pero no es el único componente. Concibe el desarrollo como un proceso multidimensional que involucra la reorganización y reorientación de todos los sistemas económicos y sociales.

            Álvaro Cálix Rodríguez (2016), por su parte considera que las sociedades no son estáticas, por lo que es necesario gestionar su complejidad y propensión al cambio. Por ello es necesario atender tres grandes orientaciones de ese proceso de cambio: a) satisfacer las necesidades fundamentales de la población tales como alimentación, vivienda, vestido, saludo, educación, transporte, empleo y recreación; b) respetar los equilibrios biosistémicos que permiten la diversidad de formas de vida en el planeta; y, c) fomentar la convivencia horizontal entre diferentes tipos de sociedades humanas, al interior del país y con otras naciones, asumiendo que el proceso de desarrollo significa avanzar en colectividad mediante el esfuerzo conjunto de instancias gubernamentales con organismos privados y sociales.

            En 1987 se dio un salto exponencial en la concepción del desarrollo al aprobarse el documento "Nuestro futuro común" (el Informe Brundtland), en el cual se introdujo la idea del desarrollo sostenible, es decir, el que satisface las necesidades del presente sin comprometer las necesidades de las futuras generaciones. Su relevancia radica en que, a nivel mundial, se empezó a discutir y reconocer que el desarrollo tiene que considerar junto a los elementos económicos, la dimensión social, así como la sustentabilidad, ecológica. La incorporación de estas premisas permitió más tarde avanzar sobre el concepto de un desarrollo con rostro humano.

El fracaso del modelo neoliberal de desarrollo afectó a grandes segmentos de la población. Los problemas más graves derivados de su aplicación se presentan en términos de la exclusión y la desigualdad social. La pobreza se ha constituido en el problema más preocupante a nivel mundial. Esto ha llevado a replantear el concepto de desarrollo desde la misma Organización de las Naciones Unidas, precisándolo en términos de un desarrollo humano. Con esto se reconoce que el origen y destino de este proceso es el mismo ser humano. En el Informe sobre el Desarrollo Humano de 1990, se definió como:

«…un proceso que ofrece a las personas mayores oportunidades y que pone énfasis en la libertad del ser humano para tener salud, educación y disfrutar de condiciones de vida dignas. Pero también hace hincapié en que el desarrollo y el bienestar humano son mucho más que la suma de esas dimensiones y que se traducen en un abanico más amplio de capacidades, que incluyen la libertad política, los derechos humanos y, como dijo Adam Smith, la capacidad de interactuar con otros sin sentirse avergonzado de aparecer en público.» (PNUD, 2010: 2)

Los compromisos asumidos en el año 2000 por los gobiernos de los diferentes países del mundo al suscribir los Objetivos del Milenio, dieron un giro a los esfuerzos por impulsar el desarrollo humano, pues se asumió el firme propósito de atender los retos «…impuestos por la pobreza y los males sociales relacionados, [estableciendo] medidas concretas para evaluar el progreso logrado a través de un conjunto de interrelaciones compromisos, metas y objetivos.» (Bouillon, 2005: vii). En 2015 se ratificaron estos compromisos en el documento Transformar Nuestro Mundo: la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, sumando al propósito general de acabar con la pobreza, el trabajo en común para enfrentar la desigualdad, la injusticia, y el cambio climático.

 

Gro Harlem Brundtland


Bibliografía

Baran, Paul A. 1987. La economía política del crecimiento. Sección de Obras de Economía. 2ª. Edición, 2ª Reimp. México: Fondo de Cultura Económica.

Bouillon, Cesar P. (Coordinador). 2005. The Millennium Development Goals in Latin America and the Caribbean: Progress, Priorities and IDB Support for Their Implementation. Washington, D.C.: Inter-American Development Bank

Cálix Rodríguez, J. Álvaro. 2016. Los Enfoques de Desarrollo en América Latina – hacia una Transformación Social-Ecológica. Análisis. No. 01/2016. México: Fundación Friedrich Ebert en México.

Furtado, Celso. 1989. Dialéctica del desarrollo. Diagnóstico de la crisis de Brasil. Sección Economía Latinoamericana. México: Fondo de Cultura Económica.

Hirschman, Albert O. 1986. “En contra de la parsimonia: tres formas fáciles para complicar algunas categorías del discurso económico”. Colección Estudios CIEPLAN No 19. junio de 1986, Estudio No 115. Pp. 135-147. Santiago de Chile: Corporación de Estudios para Latinoamérica. CIEPLAN.

Meier, Gerald M. 2002. “La vieja generación de economistas del desarrollo y la nueva”. En Gerald M. Meier y Joseph E. Stiglitz (Editores). Fronteras de la economía del desarrollo. El futuro en perspectiva. Pp. 1-38. Bogotá: Banco Mundial y Alfaomega Colombiana S. A.

Organización de las Naciones Unidas. 1987. Informe de la Comisión Mundial sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo. "Nuestro futuro común". Documentos Oficiales de la Asamblea General, cuadragésimo segundo período de sesiones, Suplemento No. 25 (A/42/25). Nueva York: Organización de las Naciones Unidas.

Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). 2010. Informe sobre Desarrollo Humano 2010. La verdadera riqueza de las naciones: Caminos al desarrollo humano. Edición del Vigésimo Aniversario. Nueva York, USA: Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.

Schiavo-Campo, Salvatore y Hans W. Singer. 1977. Perspectivas de desarrollo económico. Sección Obras de Economía. México: Fondo de Cultura Económica.

Seers, Dudley. 1987. La teoría de la dependencia. Una revaluación crítica. Sección Economía Contemporánea. México: Fondo de Cultura Económica.

Seers, Dudley. 1969. The Meaning of Development. IDS Communication 44, Institute of Development Studies. Brighton, UK: University of Sussex.

Stiglitz, Joseph E. 2003. “El rumbo de las reformas. Hacia una nueva agenda para América Latina”. Revista de la CEPAL, Agosto, 2003. Pp. 7-40.  Santiago de Chile: Naciones Unidas.

Todaro, Michael P. 1987. Economía para un mundo en desarrollo. Introducción a los principios, problemas y políticas para el desarrollo. Sección Obras de Economía. Economía Contemporánea. México: Fondo de Cultura Económica.

 


martes, 28 de febrero de 2017

Desarrollo Social y Medio Ambiente


AOA. 2014
 
Hermosillo, Sonora a 28 de Febrero de 2017.

El modelo de Desarrollo

Existe una relación entre el proceso de crecimiento económico y el medio ambiente: en la búsqueda de su sustento y seguridad el hombre ha generado una transformación de la naturaleza con el fin de lograr los satisfactores de sus necesidades particulares como de carácter social, pero, a la vez, esta transformación se manifiesta en diversos niveles de alteraciones naturales a saber: el deterioro, la contaminación, y la destrucción de la capa estratosférica de ozono y el cambio climático global.
 
Pensando en la manera en que el hombre en sociedad define sus formas de producción y reproducción a través de distintos modelos de desarrollo social, podría destacarse que el objetivo del desarrollo es ampliar la gama de posibilidades para la población, considerándose al ingreso como una de esas opciones, junto con otras que perciben el desarrollo humano como desarrollo del pueblo, para el pueblo y por el pueblo, lo que significa invertir en salud, educación, posibilidades de trabajar productivamente, oportunidades de participación para todos, etc. Sin embargo, cabe resaltar que el actual modelo de desarrollo ha enfatizado la búsqueda de satisfactores en el corto plazo y ha mostrado una despreocupación por los magros resultados económicos y sociales, manifiestos en la desigualdad social y en diversos problemas económicos multiplicados por los efectos de la globalización.
 
AOA 2017
 
Con miras a propiciar un mejor nivel de vida de la población, se vuelve una exigencia de primer orden el revertir los problemas generados por el actual modelo económico: la explosión demográfica, la desintegración de comunidades, la exclusión de las mujeres y la feminización de la pobreza, los desequilibrios del desarrollo entre regiones, la deforestación, la erosión y la desertificación, la pérdida de potencial productivo del suelo y la migración campo-ciudad, la pobreza y la desigualdad. Para ello se plantea que el desarrollo debe considerar no sólo el crecimiento económico, sino observar medidas de protección al ambiente y un trato social más justo a toda la población, consideradas como programas de largo plazo, fincadas en nuevos valores sociales y con la participación activa de la ciudadanía. (SEMARNAP; 1996a: pp. 13-15)
 
 
Relación hombre-naturaleza: fenómeno social
 
La relación del hombre y la naturaleza constituye una interacción recíproca, dialéctica, una relación unitaria que sin alguna de las partes carece de sentido. En la misma, el hombre participa en forma concreta en la medida que se constituye en ente social: en un sistema social involucrado con un medio ambiente específico. De esta relación surge un tercer sistema que se superpone al medio natural: el medio ambiente construido. En el análisis de estas relaciones cobra importancia su apreciación en las dimensiones espacial y temporal. Además de poner atención a las regulaciones de ambos sistemas: la sociedad es regulada por su forma de organización, su sistema económico y su universo valórico, mientras que la realidad natural es regulada por la dinámica de los fenómenos naturales. Entre ambos sistemas existe un mediador, la tecnología, la cual provoca que la interrelación se vuelva más intrincada e interdependiente.
 
 
AOA 2017
 
Si se reflexiona en este sentido, conviene, entonces, detenerse a repensar la noción de desarrollo que ha ido construyendo la civilización, e incorporar en este término, relativamente nuevo, las consideraciones sobre el medio ambiente, el contexto espacial y las proyecciones hacia el futuro.
 
El mundo actual está fuertemente marcado por el desarrollo industrial propio de la civilización capitalista; la revolución industrial, fundada en la tecnología de conversores de energía inanimada, activó algunas de las sociedades capitalistas más avanzadas, para conformarlas en una nueva formación sociocultural, la imperialista industrial; de las tensiones de la revolución industrial surgieron dos formaciones socioculturales, el socialismo revolucionario y el socialismo evolutivo. (Ribeiro; 1976: p. 163) En la actualidad se vive la revolución termonuclear, tendiente a cristalizar en una nueva civilización de la humanidad, extendida por todo el mundo, movida por la misma tecnología básica, ordenada según las mismas líneas estructurales, y motivada por los mismos valores.
 
Esta revolución representa un cambio radical en las relaciones de la ciencia con la técnica y la producción que impacta económica, social, política y culturalmente al conjunto de las actividades humanas. El conocimiento en que se basa está constituido por las nuevas tecnologías, la informática, la biotecnología, las telecomunicaciones, las nuevas fuentes y tecnologías energéticas y los nuevos materiales. (Corona; 1991: p. 18)
 
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La dimensión ecológica
 
El ecosistema puede ser definido como un sistema total que incluye no sólo los complejos orgánicos, sino también al complejo total de factores que constituyen el medio ambiente, es la unidad básica de estudio de la ecología. Dentro de sus características más importantes se encuentran: el ser un sistema abierto; estar formados por elementos bióticos (plantas, animales, el hombre) y abióticos o fisicoquímicos; poseer componentes que interaccionan estableciendo mecanismos de retroalimentación; presentar interacciones que establecen redes tróficas e informacionales (cadena alimentaria y ciclo de materia); están estructurados jerárquicamente; cambian en el tiempo, no evolucionan. (Rojas Canales; s/f: pp. 3-4)
 
Los ecosistemas son la base natural de la producción, es el espacio físico donde el hombre asienta sus actividades, reproduce su comunidad y desarrolla sus potencialidades, por ello la vida del hombre y la del planeta depende del equilibrio de los ecosistemas terrestres, de los marinos y de las primeras capas de la atmósfera. Las transformaciones que el desarrollo social ha generado en la naturaleza, como se dijo, se han orientado a la generación de los satisfactores de las necesidades de la misma sociedad, y a la vez ha derivado en cambios de carácter irreversible y en problemas que se han venido conformando en preocupaciones de carácter internacional. 

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Preocupa el futuro incierto del planeta por los problemas ambientales que lo afectan: los cambios ambientales derivados de la contaminación; el efecto invernadero que provoca el aumento de la temperatura debido al exceso de contaminantes ambientales; la disipación de la capa de ozono por la contaminación y que provoca la filtración de las radiaciones solares ultravioleta; la deforestación exagerada cuyas consecuencias se observan en la pérdida de los hábitats de la biodiversidad, el incremento de la erosión de los suelos y el azolvamiento y desecación de cuerpos de agua, la disminución de recursos potenciales para las comunidades rurales y de productos industriales, así como los cambios en los climas; la desaparición de hábitats, su fragmentación, la sobreexplotación de los recursos y la contaminación que ponen en peligro de extinción a numerosas especies y ha eliminado a buen número de ellas, debido todo esto a la transformación, alteración o destrucción de los ecosistemas naturales; y, finalmente, los problemas derivados de la expansión de la población, los procesos de migración y de urbanización.
 
 
La dimensión social
 
Y sin embargo, todos estos problemas son de fuerte connotación social; son generados por el comportamiento irracional del hombre y sus consecuencias afectan su propia vida. Son problemas del planeta en términos de la economía, la demografía, el desarrollo y la ecología.
 
Entre los primeros se encuentra el desorden económico mundial derivado de las crisis y desordenes de los mercados, y en donde factores como la competencia y la tecnología han provocado transformaciones que afectan la distribución del ingreso, la conformación del mercado en monopolios, el crecimiento económico desordenado y la degradación del medio ambiente; otro problema se refiere al desorden demográfico mundial, derivado del progreso exponencial suscitado en materia de crecimiento poblacional; también se observa la crisis ecológica, provocada por las grandes catástrofes locales, las contaminaciones provocadas en los países industrializados, y los problemas globales derivados de la afectación de la capa de ozono; finalmente, se hace referencia a la crisis de desarrollo, que topa con el problema cultural/civilizacional y con el problema ecológico. (Morin y Kern; 1993: pp. 71-83)
 
Si se toma el estudio del desarrollo, la desigualdad y el medio ambiente bajo una perspectiva integral, lejos de ideologizar la visión ecológica y la participación democrática en el desarrollo, se precisa proponer políticas que realmente fomenten un crecimiento sano y sostenido, estimulando la inversión generadora de empleos, el uso de tecnologías adecuadas para el fomento de la competitividad y el cuidado del medio ambiente. De esta manera, tales políticas deben comprender el interjuego del mercado y el Estado: el primero como asignador de recursos, y el segundo como regulador fundamental de la vida social.
 
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Un planteamiento desde esta perspectiva implica reflexionar sobre lo que se denomina el “talante ético”, sobre el comportamiento moral del hombre. Las concepciones que el hombre se hace sobre el bien y el mal, no deben quedarse sólo en la individualidad, sino recibir un trato colectivo, sin la exclusión de ningún estrato social, clase o grupo. En tal sentido, la democracia como forma de vida requiere de consensos básicos forjados mediante la existencia de un mínimo de valores, normas y actitudes comunes, y a través de los vínculos individuales libremente elegidos, que suponen ayuda y protección entre los hombres.
 
En extenso, se puede señalar que la clave del futuro conlleva una responsabilidad planetaria, para con el ámbito común, el medio ambiente y el mundo futuro. Para ello hay que pensar y actuar en función del hombre, en aras de una sociedad humana y un ecosistema intacto. La ética, en este sentido, se asume como un asunto público, que trasciende fronteras y que convierte el talante ético en uno de tipo mundial.
 
 
La noción del desarrollo sustentable
 
Partiendo de un breve análisis sobre los magros resultados económicos y sociales del actual modelo de desarrollo y su impacto en el ambiente, se puede pensar la idea del desarrollo sustentable como un modelo alternativo.
 
Dentro del debate del desarrollo y subdesarrollo, durante la década de los setenta, se ponderaba el crecimiento demográfico como problema nodal de los países en desarrollo, lo cual se asociaba con los grandes problemas de estos países: el subdesarrollo y la pobreza. Luego se agregó el problema de la degradación del ambiente como parte de tal problemática. A partir de 1972 creció la convicción de que la crisis ambiental del mundo estaba basada en la desigualdad económica, generadora del gran desperdicio de recursos, con su consiguiente contaminación en los países desarrollados, mientras que en los países en desarrollo ha generado pobreza y sobreexplotación de los recursos naturales.
 
Alternativamente al concepto tradicional del desarrollo surge el de ecodesarrollo, ideado por Maurice Strong, en el que se incorpora la idea de que el desarrollo económico y el medio ambiente son dimensiones que deben contemplarse en un mismo análisis; agrega nuevas dimensiones: el crecimiento económico, la equidad, la calidad de vida, el manejo del medio ambiente. En 1987, a través del Informe Bruntland, se internacionalizó esta concepción bajo el término de Desarrollo Sustentable, sustentado bajo tres principios orientadores: priorización del ser humano, el crecimiento económico y la protección ambiental como imperativos sociales, consideración del desarrollo regional y de las propias prioridades ambientales, la visión del desarrollo como una cuestión de equidad. (SEMARNAP; 1996b: pp. 24-27)

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El concepto de Desarrollo Sustentable, en su formulación inicial, según la Comisión Mundial del Medio Ambiente y el Desarrollo, se plantea como “el desarrollo que satisface las necesidades de la generación presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades.” Bajo esta perspectiva se enfatizan los aspectos cualitativos inherentes al crecimiento económico, principalmente los relacionados con la equidad, el uso de los recursos y la generación de desechos y contaminantes. En tal sentido se considera un imperativo el cambio del patrón de consumo de los países desarrollados, bajo un esquema de ponderación de los costos y beneficios sociales y ambientales.
 
Sin menospreciar la importancia que tiene el factor poblacional, se patentiza que un aumento del consumo, esencial al progreso y al desarrollo es inherentemente incompatible con el desarrollo sustentable, en la medida que el ambiente global queda bajo amenaza al frenar o reducir el bienestar de la población proveniente de tal progreso. Pero esto no implica subordinarse al progreso consumista, sino reflexionar sobre él y los males que con él vienen, tratando de complementar mecanismos que hagan efectivo un bienestar tanto económico como ambiental. Ello implica asumir una conciencia ecológica.
 
 
Las políticas de gobierno y la acción social
 
La dimensión ambiental se convirtió en materia clave dentro de la planeación desde la década de los ochenta. (Provencio; 1995: p. 66) Por ello, el trabajo en dicha materia se está construyendo, quedando por precisar los mecanismos de evaluación cuantitativa y cualitativa referidos al deterioro ambiental y al avance en cuanto al aprovechamiento sustentable de los recursos naturales. Hay que advertir lo complicado que estas tareas resultan al momento de tratar de consolidar un arreglo institucional para la gestión de los recursos naturales; destaca, en este sentido, el avance logrado al incluir, desde mediados de los noventa, en los Planes de Desarrollo del país la intención de imprimir al desarrollo nacional el carácter de sustentable.
 
Se reconoce que las formulaciones sobre el desarrollo sustentable en los últimos años han sido motivo de abuso discursivo, generalización y manejo oportunista; con el fin de darle un efectivo sentido habría que dejar de concebirla como una política ambiental en sentido estricto, para cambiar a la concepción de un proceso que propicie reformas en la definición de las estrategias, en el marco regulatorio, en la adopción de instrumentos económicos que conciban la racionalidad económica al parejo de la racionalidad ambiental, en la generación de información que permita eliminar los sesgos antiambientalistas y, en la estructuración de un sistema eficaz de ordenamiento del uso productivo del territorio. Esto lleva a revisar los enfoques y prioridades de la política ambiental, repensar la centralidad de los procesos de desenvolvimiento humano, y reconocer las fronteras temporales y espaciales de las políticas.
 
Por lo anterior, se plantea la necesidad de que el Estado asuma su responsabilidad y represente el interés público: expresar efectivamente el interés público por la conservación frente a otros intereses legítimos, compensándolos de manera justa y eficiente. Una segunda prioridad para una política ambiental eficaz y eficiente es la consideración de instrumentos o mecanismos económicos, que modifiquen de raíz los factores causales del deterioro ambiental, internalizando los costos ambientales, superando las fallas de asignación de recursos del mercado, pero a la vez, promoviendo el crecimiento económico; entre estos mecanismos se propone un manejo adecuado de subsidios, impuestos y mercado de derechos de uso de recursos, además, de una descentralización efectiva de las decisiones, y un comportamiento eficiente de los agentes económicos, fomento a la innovación tecnológica, no comprometer a los recursos públicos, y promover la congruencia entre objetivos económicos, ambientales y sociales, entre otros.
 
AOA.2017
 
En relación con esto, es pertinente reconocer disposiciones de gobierno que en nuestro país han derivado en pasos importantes en materia de desarrollo y medio ambiente; así, en su momento, fue relevante la creación de la Secretaría del Medio Ambiente, Recursos Naturales y Pesca (SEMARNAP) en 1994, encargada de desarrollar las principales características del apartado de Política Ambiental en nuestro país. Desde fines del año 2000, la encargada de los asuntos relacionados a la protección, conservación y aprovechamiento de los recursos naturales del país y de diseñar e impulsar la política ambiental nacional para desarrollo sustentable es la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT).

Se plantea una nueva relación entre el gobierno y la sociedad en la que la inclusión es primordial para ofrecer oportunidades a toda la población para que, mediante una mejor preparación, se facilite su crecimiento como personas y adquieran la capacitación y el adiestramiento necesarios para aprovechar las oportunidades del desarrollo. La sustentabilidad se estima como una preocupación por la protección de la naturaleza, el aprovechamiento racional de la excepcional biodiversidad del país y promover un desarrollo limpio, preservador del medio ambiente y reconstructor de los sistemas ecológicos, buscando la armonía de los seres humanos consigo mismos y con la naturaleza.

Por otra parte, se considera que el mundo globalizado plantea a nuestro país la exigencia de contar con un sector productivo más competitivo y sólido para afrontar las exigencias que este entorno presenta. La nueva economía, las profundas transformaciones en el comercio y los flujos financieros internacionales han traído cambios fundamentales en la estructura de los mercados y en las formas de competencia que transforman el entorno económico en el mundo y en México, lo cual impone nuevos retos que deben enfrentarse para lograr un desarrollo exitoso. En este contexto de búsqueda de competitividad, se plantea reducir la brecha entre los que tienen acceso a las nuevas tecnologías de información y de producción, y los que se han ido quedando cada vez más lejos del acceso a estas herramientas para el desarrollo.
 
El concepto de desarrollo que se propone considera las características regionales del país; en un país de fuertes contrastes, se propone el desarrollo de políticas claras de desarrollo regional y el fortalecimiento del federalismo para responder a la demanda social por una distribución más equitativa de oportunidades entre regiones, mediante la distribución adecuada de atribuciones y recursos entre los órdenes de gobierno para mejorar la competitividad y cobertura de los servicios públicos.
 
De esta manera se considera que el desarrollo social y humano debe promoverse a partir de diversos Ejes de Política Pública, refiriéndose estos a:

§   Los niveles de bienestar de los mexicanos, tratando de evitar que existan grupos de la población mexicana cuyas condiciones de vida, oportunidades de superación personal y de participación social se encuentren por debajo de ciertos umbrales.

§   La equidad en los programas y la igualdad en las oportunidades, impulsando políticas y acciones que tomen en cuenta las distintas necesidades, posibilidades y capacidades de los ciudadanos.

§   Capacidad e iniciativa, que implica una actitud emprendedora e independiente de los ciudadanos y una educación de vanguardia, impulsar proyectos que mejoren la preparación, escolaridad y conocimientos de la población, el desarrollo de sus habilidades y destrezas, fomentar la innovación y el avance científico y tecnológico, apoyar la difusión cultural, y asegurar el manejo efectivo de la información.

§    La cohesión social, mediante acciones para aumentar la solidaridad de todos los mexicanos entre sí y con el llamado bien común; acrecentar el compromiso con la nación, vía políticas y proyectos incluyentes; disminuir la presencia del Estado en los aspectos y áreas en los que las organizaciones no gubernamentales pueden tener una contribución efectiva; propiciar la integración social; reivindicar el respeto a los derechos reconocidos y a los que emergen y que se manifiestan de manera diversa, buscando un desarrollo regional equilibrado y acorde con el federalismo.

§   Identidad entre bienestar y medio ambiente, buscando construir una cultura de evaluación de prácticas productivas y de resultados de programas sociales basada en el criterio de que el deterioro de la naturaleza es un efecto inaceptable; fomentar un mayor conocimiento sobre el deterioro del medio ambiente; y desarrollar una concepción de desarrollo en armonía con la naturaleza.

§   Confianza en la capacidad del gobierno y en las instituciones del país, con el objeto de diseñar estrategias de respuesta eficaz ante situaciones no previstas de orden natural y social, ampliar la capacidad de respuesta del Estado, crear condiciones institucionales que permitan anticipar riesgos y establecer esquemas de coordinación de las organizaciones sociales que refuercen su sentido de compromiso en la continuidad de los programas sociales.
  
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Conclusión
 
Estos aspectos reclaman nuevas formas de vinculación entre Estado y sociedad; como entes interrelacionados en forma permanente, deben ser concebidos y actuar como sistemas abiertos, que afectan y son afectados por otros sistemas. Esto mismo se aplica a la relación de ambos con la naturaleza, un macrosistema que es afectado por los interjuegos sociales y de política gubernamental, pero que a la vez es imprescindible para la vida de la humanidad.
 
La participación ciudadana en el diseño, ejecución y evaluación de las políticas ambientales promovidas por el Estado resulta un imperativo, en la medida que los problemas que enfrentan las sociedades modernas son de carácter público, es decir, de interés comunal, que incluso rebasan las fronteras nacionales, convirtiéndolos en problemas de “aldea global”. El desarrollo social y la preservación del medio ambiente requieren de ese compromiso común, de una ética pública con sustento ecológico y un fuerte componente de justicia social.
 
 
Bibliografía
 
Corona, Leonel (1991). Revolución científico-técnica, en México ante las nuevas tecnologías. México: Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Humanidades. UNAM.
Ejecutivo Federal. Planes Nacionales de Desarrollo.
Morin, Edgar y Anne Kern (1993). La Agonía planetaria. Argentina: Tierra Planeta. Nueva Visión.
Provencio, Enrique (1995). Desarrollo sustentable e instituciones públicas. Gaceta Ecológica, Nº 37, Instituto Nacional de Ecología.
Ribeiro, Darcy (1976). El Proceso Civilizatorio. México: Extemporáneos.
Rojas Canales, María del Carmen (s/f). Dimensiones y niveles analíticos: la dimensión ecológica (Materiales de Lectura del Curso Desarrollo Sustentable). México: PUMA/UNAM.
SEMARNAP (1996a).  El modelo de Desarrollo. México: Cuadernos/SEMARNAP.
SEMARNAP (1996b). Prever el futuro: el Desarrollo Sustentable, en El desarrollo sustentable. Una alternativa de política institucional. México: Cuadernos/SEMARNAP.