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martes, 1 de noviembre de 2016

Lajos Szalay



 

Hermosillo, Sonora a 1 de Noviembre de 2016.

Lajos Szalay fue un dibujante e ilustrador nacido en Ormezo, en la actual Eslovaquia, en 1909 y murió en 1995 en Miskolc Hungría. Sus estudios los realizó en la Academia Nacional de Bellas Artes de Budapest entre 1927 y 1935.
 
También realizó estudios con Georges Rouault en 1947. Al año siguiente, por motivos de salud, fue a radicar a Argentina, donde se desempeñó como docente en la Universidad de Tucumán.
 
Lajos Szalay. El sacrificio de Abraham. Tinta sobre papel, 1939
 
Lajos Szalay. El fin de la guerra. Tinta sobre papel, 1954
 
Entre 1958 y 1961 enseñó arte en escuelas de Buenos Aires. En 1961 se radicó en Estados Unidos y en 1988 retornó a Hungría, donde falleció en 1995.
 
Su trabajo tiene reconocimiento mundial y ha sido admirado por Picasso y José Luis Cuevas, entre otros.
 
Lajos Szalay. La mente y el cuerpo. Tinta sobre papel, 1954
 
Lajos Szalay. Perfil. Tinta sobre papel, 1956
 
Lajos Szalay. Creación de los animales. Tinta sobre papel, 1966
 
 Lajos Szalay. La génesis de una página. Tinta sobre papel, 1966

Lajos Szalay. Pegazus. Tinta sobre papel, 1970
 
Lajos Szalay. Notre Dame. Tinta sobre papel, 1971

Lajos Szalay. El sacrificio de Abraham. Tinta sobre papel, 1971

Gesto en el Dibujo. Apuntes de definiciones


Lajos Szalay, Guerrero. Serie La tragedia húngara. Tinta sobre papel, 1956


Hermosillo, Sonora a 1 de Noviembre de 2016.

De acuerdo con diversos diccionarios, el gesto es el «Movimiento de la cara, las manos u otra parte del cuerpo, con el que se expresa una cosa, especialmente un estado de ánimo: cuando hablamos, acompañamos las palabras con gestos; hizo un gesto afirmativo con la cabeza.» También se le considera como la «Acción realizada por un impulso o sentimiento, especialmente cuando con ella se muestra educación, delicadeza o cariño: hizo un gesto de impaciencia; fue un gesto muy bonito por su parte enviarle una postal.» (Ambas definiciones en el Diccionario Manual de la Lengua Española Vox. © 2007 Larousse Editorial, S.L.)

Cuando se revisan los sinónimos del gesto, se pueden identificar la actitud, el ademán, el manoteo, la mueca, el visaje y el mohín; al respecto se dice que «En su sentido general de movimientos expresivos gesto, actitud y ademán son intercambiables entre sí. En su significado más concreto, gesto es movimiento expresivo de la cara, o de brazos y manos; ademán y manoteo se refieren principalmente a movimientos de manos y brazos; actitud es postura, que sugiere inmovilidad o cierta fijeza: actitud orante. Mueca y visaje se refieren precisamente a la cara, e indican gesto desagradable, feo o grotesco. Mohín es gesto gracioso o simpático para el que habla.» (En Diccionario Manual de Sinónimos y Antónimos de la Lengua Española Vox. © 2007 Larousse Editorial, S.L.)

Lajos Szalay, Pegazus, tinta sobre papel, 1962
 
Según su definición, el dibujo artístico es «…la representación gráfica bidimensional de objetos o ideas. Es el lenguaje de las imágenes y se utiliza para comunicar sentimientos, ideas, descripciones.» Se puede decir que es la expresión o «creación de representaciones gráficas bellas, empleando convenciones arbitrarias y técnicas de dibujo para lograrlo. El dibujo artístico se diferencia de la pintura en que los distintos elementos representados están limitados por líneas, mientras que en la pintura lo son mediante manchas de colores. El dibujo artístico es el lenguaje de las imágenes que se emplea para comunicar ideas, descripciones, sentimientos. Tiene un carácter universal que puede ser interpretado por cualquier persona en cualquier parte. En resumen, es el lenguaje de las formas que permite la expresión visual de las ideas. El dibujo artístico tiene dos aspectos, uno objetivo por el cual busca el análisis basado en la observación y representación de objetos; y un aspecto subjetivo, por el que busca manifestar ideas, sentimientos mediante la representación gráfica.» (En Cualidades del dibujo artístico.

En relación con sus cualidades, el dibujo artístico «…requiere del conocimiento y dominio de los recursos, procedimientos, instrumentos, materiales y técnicas gráficas, que permiten transformar en una forma visual un pensamiento. Este procedimiento significa una intelectualización de lo que se percibe visualmente, para sintetizar descriptivamente una representación objetiva. Para dibujar artísticamente se necesita profundizar el conocimiento y representación de formas complejas. Dominar los materiales y técnicas gráficos para dotar de intencionalidad a la interpretación de las formas. El producto del dibujo artístico debe basarse en conceptos teóricos resultantes de la intelectualización de la observación. Las técnicas deben estar al servicio de las ideas. El trabajo debe realizarse de forma racional y ordenada, conociendo las características del signo visual y la forma, para emplearlos en la representación analítica de los objetos. Es necesario conocer la estructura de los objetos, su forma y sus relaciones espaciales.» (Ibíd.)
 
Lajos Szalay, Aktok, tinta sobre papel, 1975
 
Aun cuando en su definición primera el gesto nos remite al movimiento de determinadas partes del cuerpo humano, de manera consciente o no, con la que expresamos nuestros pensamientos y/o sentimientos, existe otra manera de entender el gesto, esto es como «…una conceptualización que conecta con una determinada manera de ser y obrar, gesto entendido como actitud, acto o intervención. El gesto del artista -de un artista pintor- nace al extender la idea de gesto a la práctica artística en general y a la pictórica en particular. El gesto artístico de un pintor se despliega en el proceso de trabajo y preserva los dos niveles originales del gesto en el acto de la creación pictórica. El nivel externo en la faceta corporal, la incidencia física del gesto, del trazo mutando la materia, del proceso y la técnica empleada. El nivel interno en relación con el pensamiento consciente e inconsciente, con los postulados del pensamiento artístico y las emociones, con la inspiración que hace brotar el gesto y lo clausura. Ambos niveles del gesto artístico, interno y externo, confluyen en la acción que plasma la obra. Esta última tiene una existencia continuada en el tiempo contraria a la del gesto, impermanente como el artista y habitualmente huidizo en el espacio, dada la frecuente búsqueda de soledad para el acto creativo.» (En Aurora Corominas, El gesto del artista. Primeras aproximaciones a la representación cinematográfica de la práctica pictórica de Vincent Van Gogh.
 http://www.iua.upf.es/formats/formats3/cor_e.htm)


Lajos Szalay, La condena, de la serie Kafka, tinta sobre papel, 1980

Se plantea que los dibujos o pinturas gestuales se refieren «…generalmente a la expresión del movimiento, un movimiento ejecutado con cierta velocidad, con cierta emoción, al acto de dejar grabado el momento de un gesto. Para el que lo dibuja, hay una clara conciencia del cuerpo y de cómo, de alguna manera, es una danza la que se efectúa sobre el papel.» Esto «…es en realidad la realización de que cada gesto que ejecutamos en la vida deja un rastro, tiene un lector, un observador, un recipiente, que consciente o inconscientemente recibe el mensaje de dichos movimientos. Se crea así una conexión entre el que lo realiza y el que lo observa tiempo después. Se crea una relación entre los tiempos, y se estimula la imaginación. A ver, un trazo inmenso debe haber necesitado un gran impulso y no sólo la mano, sino gran parte del cuerpo. En otros innumerables casos, hay gestos que no quedan grabados en la materia, pero igualmente quedan grabados en la esencia sutil de nuestra conciencia. Por ejemplo, un gesto de amor requiere de nuestra presencia generosa y desinteresada, y a la vez, quizás paradójicamente, olvidarnos un poco de nosotros mismos.» (En Susana Amundaraín, Entre el arte y la vida. El gesto. http://www.viceversa-mag.com/entre-el-arte-y-la-vida-el-gesto/)

viernes, 8 de mayo de 2015

Ruiseñor el Ladrón de Nikolay Blokhin. Análisis de la composición del dibujo



Hermosillo Sonora. Mayo 8 de 2015.              

El Artista

Nikolay Blokhin nació en San Petersburgo, Rusia, en 1968. Es profesor de dibujo en la Academia de Arte de San Petersburgo (conocido como Instituto San Petersburgo Ilya Repin), donde labora desde 1995. En esa misma academia es donde realizó sus estudios de arte.
 
Es miembro de la Unión de Artistas Rusos (RAU), de la Federación Internacional de Artistas (IFA), de la Sociedad Americana de Artistas del Retrato (ASOPA) y de la Sociedad del Retrato de América (PSA).
 
Blokhin es considerado una de los más talentosos artistas de Rusia. Se le reconoce como el mejor retratista ruso de la actualidad. Su obra forma parte de colecciones de museos, galerías y de coleccionistas privados europeos. Su éxito fue inmediato en Estados Unidos cuando se le introdujo en 1991.
 
 
La Obra

Ruiseñor el Ladrón es un dibujo preparatorio para pintura. Fue elaborado con una mixtura de pastel-conté suave negro (sauce crayón) en 2009. Sus dimensiones son de 91.44 x 71.12 cm. La pintura definitiva se realizó en 2011, empleando óleo sobre lino. Se observa un fuerte de nivel de iconocidad, debido a la representación normativa y estructurada de la figura humana; mediante el uso de medios mínimos de expresión (silueta, tonos, líneas y gradaciones), se presenta un dibujo expresivo de manera realista, definido con precisión, pero con sutiles inacabados.
 
 
Análisis del dibujo
 
Trazando las líneas medias y diagonales, se puede determinar la estructura interior de esta obra y los elementos de la composición, es decir se construye un mapa estructural del dibujo de Blokhin.
 
El espacio plástico en el que se presenta la obra define un formato horizontal o frío. La figura o forma representada también tiene una orientación horizontal o fría. De acuerdo con los ejes trazados, se notan aspectos de simetría teniendo como punto central el tronco del hombre, repartiendo simétricamente las otras partes del cuerpo (con ligera orientación hacia la izquierda del dibujo, desde la vista del observador); aunque tal simetría pudiera suponer cierta rigidez en la composición, no resulta así por el dinamismo que opera en la figura mediante el arqueo y disposición de sus extremidades. 
 
Por la distribución de las partes del cuerpo, se observa un equilibrio axial (tanto en el eje vertical como en el horizontal –aunque ligeramente cargado hacia la izquierda-), radial (el tronco es el centro y los demás elementos se distribuyen equidistantes en los demás tercios, con ligera orientación hacia la izquierda) y oculto (presente en el equilibrio dinámico plástico de la manera en que se ha dispuesto la figura en el espacio). Se trata de un equilibrio dinámico en el que el artista enfatiza el peso visual del cuerpo del personaje, la disposición del tronco y extremidades, y la intención de desplazamiento sinuoso del personaje.
 
Siguiendo la Ley de los Tercios, se observa que el peso de la figura está equilibrado en los cuatro puntos de interés que se forman con el cruce de los ejes trazados; el tercio central concentra la masa corporal y por lo tanto el peso visual, de esta manera en dicho tercio se produce una relación de estabilidad-inestabilidad cuyo equilibro lo da la distribución simétrica de los elementos y la posición de soporte que ofrecen el brazo y la pierna derechos.
 
Los aspectos de la composición plástica que se observan en el dibujo son su idoneidad compositiva y su simplicidad, que lo hacen sumamente atractivo a la vista. Otro factor que se observa es su orden visual, el cual, concretamente definido en la figura del personaje, se manifiesta en la tridimensionalidad y profundidad que le otorga el manejo de las líneas y el juego de luces y sombras, en la organización perceptiva de un cuerpo humano que se desplaza con sigilo en cuclillas con un equilibrio bien estructurado, así como en el manejo de los acentos o constancias que el pintor emplea de manera magistral en los acentos de valor.
 
También, dentro de la simplicidad de la imagen, ésta ofrece posibilidades de significación, resultado de lo que el artista quiere expresar con la imagen contraída en desplazamiento y con el acto de silbar que el personaje realiza, tal vez, para alertar a sus compañeros de andanzas. El dinamismo plástico de la figura es inmediatamente observable, esta es una de las características de los personajes de Blokhin. Se observa, finalmente como una composición pensada, equilibrada, integral, y no como una adición de elementos; incluso al trasladar este proyecto a la pintura, los elementos agregados por el artista respetan esta cualidad, dándole a la obra final mayor sentido plástico y semántico.
 
El peso compositivo se ubica en el tercio central de la obra, se acentúa la figura humana, sin destacar ninguna de sus partes (la perspectiva lineal empleada no es muy marcada, lo cual no permite la representación por tamaño entre elementos cercanos y lejanos). El peso visual se observa en el acento por valor, específicamente en la figura humana, mientras que el entorno apenas ha sido delineado en cuanto al risco en el que la figura se ha posado.
 
Al observar la figura humana se pueden identificar líneas horizontales en su composición. Sin embargo, se puede ver un recorrido visual que se desprende desde la rodilla izquierda, que se coloca por encima del resto del cuerpo, siguiendo una diagonal descendente de derecha a izquierda (desde la vista del observador), hasta donde se ubica el antebrazo que soporta el peso del cuerpo. Se produce así un ritmo decreciente inverso producido por el desplazamiento de la figura. El espacio o entorno en el que se ubica la forma es neutro, sólo se ha delineado un risco en el que se posa el personaje; en la pintura derivada de este dibujo el artista enriqueció el entorno circundante.
 
 
Conclusión
 
Revisando el resto de la obra de Blokhin, se puede decir que su personalidad se expresa de manera directa en el dibujo Ruiseñor el Ladrón. Forma parte de la llamada serie rusa en la que el pintor ha incluido personajes y tradiciones de su pueblo.
 
Su estilo es fuertemente icónico. Siguiendo a los maestros clásicos, su dibujo es natural, directo, sencillo, sin complejidades, pero sumamente integral y estructurado. En este caso, Ruiseñor el Ladrón es un dibujo preparatorio para una posterior composición de pintura; es evidente el trato fidedigno que da a sus dibujos en su obra pictórica.
 
La composición analizada es muy libre, dinámica, con ritmo y matices en su acento por valor; esto no le resta el cuidado que ha puesto el autor en su equilibro, fuerza plástica y en la precisión y manejo de las líneas y tonos.
 
Al sentido plástico de la obra del artista ruso, hay que agregar el sentido semántico que logra, identificando el carácter y psicología del personaje y la expresión corporal que lo distingue en su profesión y como el “Ruiseñor”.
Fuentes:
 
Nikolay Blokhin. Portales del Artista:
 
Portal: Drawing Academy. Learn How to Draw whatever You See or Imagine
 
Life Drawings by Nikolai Blokhin
 
 
Mtra. Ana Marcela García Figueroa, Elementos de la Composición Plástica. Diapositivas del curso Dibujo VI. Licenciatura en Artes Plásticas. UNISON.