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viernes, 8 de mayo de 2026

Natalicio de Hidalgo: 8 de mayo de 1753




Hermosillo, Sonora a 08 de mayo de 2026.  

Miguel Hidalgo y Costilla nació en la hacienda de Corralejo, en Pénjamo Guanajuato, el 8 de mayo de 1753.

Se formó en el Colegio de San Nicolás, en la entonces Valladolid, hoy Morelia, donde estudió filosofía y teología, institución de la que llegó a ser rector. Fue ordenado sacerdote y destacó por su pensamiento ilustrado y su interés en mejorar las condiciones sociales del pueblo. 

Hidalgo encabezó el inicio de la Independencia con el Grito de Dolores el 16 de septiembre de 1810, incitando a la rebelión contra el dominio español. Su liderazgo movilizó a amplios sectores populares.

Mientras intentaba reorganizar el movimiento insurgente en el norte de México, Hidalgo fue capturado el 21 de marzo de 1811 en Acatita de Baján, Coahuila, tras ser traicionado por Ignacio Elizondo.  Posteriormente fue trasladado a la ciudad de Chihuahua, donde se le siguió un proceso judicial tanto militar como eclesiástico. La sentencia de muerte fue dictada el 26 de julio de 1811, y el 29 de julio, fue degradado de su condición sacerdotal para poder ejecutar legalmente la pena. 

Hidalgo fue fusilado el 30 de julio de 1811 en el patio del antiguo Colegio de los Jesuitas, hoy Palacio de Gobierno de Chihuahua.

En 1870 fue publicado en México El libro rojo, 1520‑1867 por los escritores liberales Vicente Riva Palacio y Manuel Payno, con la colaboración de Juan A. Mateos y Rafael Martínez de la Torre. Su primera edición apareció bajo el sello de Díaz de León y White, en el contexto posterior a la Restauración de la República. La obra reúne relatos históricos sobre episodios violentos desde la Conquista hasta el fusilamiento de Maximiliano.

A continuación, se presenta el capítulo Hidalgo de la autoría de Vicente Riva Palacio. Este documento se retomó del tomo II de la edición de 1905 a cargo de Ángel Pola. Se han respetado la redacción de dicha edición, al igual que su ortografía.

 

HIDALGO


¿Quién era Hidalgo? ¿de dónde venía? ¿en dónde había nacido? ¿qué hizo hasta el año de 1810?

¿Qué nos importa? Quédese el’ estéril trabajo de averiguar todos esos pormenores al historiador ó al biógrafo que pretendan enlazar la vida de un heroe con ese vulgar tejido de las cosas comunes.

Hidalgo es una ráfaga de luz en nuestra historia, y la luz no tiene más origen que Dios.

El rayo, antes de estallar, es nada; pero de esa nada brotó también el mundo.

Hidalgo no tiene más que esta descripción: Hidalgo era Hidalgo.

Nació para el mundo y para la historia la noche del 15 de Septiembre de 1810.

Pero en esa noche nació también un pueblo.

El hombre y el pueblo fueron gemelos: no más que el hombre debía dar su sangre para conservar la vida del pueblo.

Y entonces el pueblo no preguntó ni anciano sacerdote: ¿Quién eres? ¿de dónde vienes? ¿cuál es tu raza?

—«Sígueme»—gritó Hidalgo.

—«Guía»—contestó el pueblo.

El porvenir era negro como las sombras de la noche en un abismo.

Encendióse la antorcha, y su rojiza luz reflejó sobre un mar de bayonetas, y sobre ese mar de bayonetas dotaban el pendón de España y el estandarte del Santo Oficio.

Del otro lado estaba la libertad.

El hombre anciano y el pueblo niño no vacilaron.

Para atravesar aquel océano de peligros, al pueblo le bastaba tener fe y constancia; tarde ó temprano su triunfo era seguro.

El hombre necesitaba ser un héroe, casi un dios, su sacrificio era inevitable.

Sólo podía iniciar el pensamiento. En aquella empresa, la esperanza sólo era una temeridad.

Acometerla era el sublime suicidio del patriota.

El hombre que tal hizo merece tener altares—los griegos le hubieran colocado entre las constelaciones.

Por eso entre nosotros Hidalgo simboliza la gloria y la virtud.

La virtud ciñó su frente con la corona de plata de la vejez.

La gloria le rodeó con su aureola de oro.

Entonces la eternidad le recibió en sus brazos. 

-- o --

Hay proyectos inmensos, que por más que el hombre los madure al fuego de la meditación, siempre brotan informes.

Porque una inteligencia, una voluntad, un sólo corazón, no pueden desarrollar ese pensamiento.

Porque el iniciador arroja nada más el germen que debe fecundarse y brotar y florecer en el cerebro y en el corazón de un pueblo entero.

Porque aquel germen debe convertirse en un árbol gigantesco que necesita para vivir de la savia que sólo una nación entera puede darle.

Estas son las revoluciones.

Germen que se desprende, con la palabra, de la inteligencia del escogido.

Arbol que cubre con sus ramas á cien generaciones, cuyas raíces están en el pasado, cuya fronda crece siempre con el porvenir.

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México había olvidado ya, que en un tiempo había sido nación independiente; los hijos oían á sus padres hablar del rey de España, como rey de los padres de sus padres.

El hábito de la obediencia era perfecto.

Dios había ungido ú los reyes; ellos representaban al Altísimo sobre la tierra; el derecho divino era la liase de diamante del trono; para llegar á las puertas del cielo era preciso llevar el título de lealtad en el vasallaje; los reyes no eran hombres, eran el eslabón entre Dios y los pueblos; atentar contra los reyes, era atentar contra Dios, por eso la majestad era sagrada.

La obediencia era, pues, una parte de la religión.

Pero la religión no se circunscribía entonces al consejo y á la amenaza; no eran las penas de la vida futura ni los goces del cielo el premio ó el castigo del pecador, no; entonces la Iglesia dejaba que Dios juzgase y castigase más allá de la tumba, pero ella tenía sobre la tierra sus tribunales.

El Santo Oficio velaba por la religión, y la obediencia al rey era parte de la religión.

Leyes, costumbres, religión, todo estaba en favor de los reyes.

¿Cómo romper de un sólo golpe aquella muralla de acero?

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La historia de la Independencia de México puede representarse con tres grandes figuras.

Hidalgo, el héroe del arrojo y del valor.

Morelos, el genio militar y político.

Guerrero, el modelo de la constancia y la abnegación.

Quizá ningún hombre haya acometido una empresa más grande con menos elementos que Hidalgo.

¡Ser el primero! ¡ser el primero y en una empresa de tanta magnitud y de tanto peligro!

Cuando un hombre se reconcentra en sí mismo, y cuando medita en todo lo que quiere decir «ser el primero,» entonces es cuando comprende la suma de valor y de abnegación que han necesitado poseer los grandes «iniciadores» de las grandes ideas.

Entonces, al sentir ese desconsolante calosfrío del pavor, que nace, no más, ante la idea del peligro, entonces puede calcularse cuál sería este peligro, entonces se mide la grandeza del espíritu de los héroes.

Colón al pretender la unión de un nuevo mundo á la corona de España, tenía la fe de la ciencia y el apoyo de dos monarcas. —Hidalgo al querer la libertad de México, no contaba más que con la fe del patriotismo.

Colón buscó la gloria, Hidalgo el patíbulo; el uno fió su ventura á las encrespadas ondas de un mar desconocido; el otro se entregó á merced del proceloso mar, de un pueblo para él también desconocido.

Hidalgo comprendió que la religión fulminaría los rayos del anatema contra su empresa; que el rey lanzaría sobre él sus batallones; que los ricos y los nobles se unirían en su contra; que los plebeyos, espantados, escandalizados, ignorantes, huirían de él; que el confesonario se tornaría en oficina de policía; que el clero y la inquisición no dormirían un solo instante; que la calumnia tronaría contra él en las tribunas, en los púlpitos y en las cátedras; todo lo comprendió, y sin embargo, en un rincón de Guanajuato, en el Pueblo de Dolores proclamó la independencia.

-- o --

Dolores es, en la geografía, una pequeña ciudad del Estado de Guanajuato.

Dolores, en la historia, es la cuna de un Pueblo.

El pedernal de donde brotó la chispa que debía encender la hoguera.

La roca herida por la vara del justo, de donde nació el torrente que ahogó á la tiranía.

Al pisar por la primera vez un mexicano aquella tierra de santos recuerdos para la patria, siente latir con más violencia su corazón.

Al llegar frente á la modesta casa que ocupaba el patriarca de la independencia; al penetrar en aquellas habitaciones; al encontrarse en la estancia, que en solitarios paseos midió tantas veces el respetable anciano, se siente casi la necesidad de arrodillarse.

Instintivamente los hombres se descubren allí con veneración, y alzan el rostro como buscando el cielo, y las miradas se fijan en aquel techo, en cuyas humildes vigas tuvo mil veces clavados sus ojos el virtuoso sacerdote, mientras la idea de la esclavitud de su patria calcinaba su cerebro.

¡Cuántos días de congoja, ¡cuántas noches de insomnio! ¡cuántas horas de tribulación!

Aquellos muros guardaron el secreto del héroe, ahogaron los suspiros del hombre, se estremecieron con el grito del caudillo.

Aquella pobre casa, tan pequeña, podía contener en su recinto todo el ejército de Hidalgo en la noche del 15 de Septiembre de 1810.

Y sin embargo, con sólo eso se iba á derribar un trono, á libertar un pueblo, á fundar una nación.

Hernán Cortés fué un gran capitán, porque con un puñado de valientes conquistó el imperio de Moctezuma.

Hidalgo, con un puñado también de valientes, proclamó la libertad de ese mismo imperio, por eso fué un héroe.

La superstición y la superioridad de las armas aseguraron el triunfo de Cortés.

El fanatismo y la superioridad de las armas anunciaron la derrota de Hidalgo.

Pero uno y otro triunfaron; Cortés plantó el pendón de Carlos V en el palacio de Moctezuma.

Hidalgo murió en la lucha, pero sus soldados arrancaron ese pendón, y México fue libre.

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Hidalgo pasó como un meteoro, y se hundió en la tumba, pero el fulgor que esparció en su rápida carrera, no se extinguió. —Unas cuantas fechas bastan para recordar esa historia cuyos pormenores viven en la memoria de todos.

Hidalgo proclamó la independencia el 15 de Septiembre, el 28 del mismo mes entró vencedor en Guanajuato. Triunfó en las Cruces el 29 de Octubre, y en Aculco el 7 de Noviembre.

El 30 de Julio de 1811 moría en Chihuahua en un patíbulo.

Para hablar de Hidalgo, para escribir su biografía, sería preciso escribir la historia de la independencia.

Débiles para tamaña carga, apenas podemos dedicarle un pequeño homenaje de admiración y gratitud, y creeríamos ofender su memoria, si para honrarle quisiéramos recordar, si fué buen rector de un colegio ó si introdujo el cultivo de la morera.

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Hidalgo es grande porque concibió un gran proyecto, porque acometió una empresa gigantesca, porque luchó contra el fanatismo religioso que apoyaba el supuesto derecho del rey de España, contra los hábitos coloniales arraigados con el transcurso de tres siglos, contra el poder de la metrópoli que podía poner millares de hombres sobre las armas.

Hidalgo es héroe porque comprendió que su empresa se realizaría, pero que él no vería nunca la tierra de promisión.

Hidalgo será siempre en nuestra historia una de las más hermosas figuras, y á medida que el tiempo nos vaya separando más y más de él, se irá destacando más luminosa sobre el cielo de nuestra patria, y para nosotros llegará un día en que su nombre sea una religión.

Vicente Riva Palacio. 

 








viernes, 15 de septiembre de 2023

Las fiestas patrias de septiembre y los valores cívicos nacionales


Don Miguel Hidalgo y Costilla. Siglo XIX. Óleo sobre tela

Hermosillo, Sonora a 15 de septiembre de 2023. 


Septiembre, el mes patrio

Los mexicanos consideramos el mes de septiembre es el mes patrio. Durante treinta días celebramos diferentes eventos de la historia nacional que sirven de referencia a nuestra identificación como mexicanos y la constitución de México como país libre y soberano.

Diferentes eventos históricos y cívicos son los que conmemoramos en el mes de septiembre. Así, por ejemplo, se puede recordar que el día 6 de septiembre se conmemora la publicación en 1860 del conjunto de Leyes de Reforma promovidas por los liberales mexicanos encabezados por Benito Juárez. De igual manera, nos resulta una fecha significativa el 13 de septiembre, cuando recordamos la gesta heroica de la defensa de Chapultepec por los cadetes del Colegio Militar en 1847. Cabe recordar que también conmemoramos que el 15 de septiembre de 1854 fue interpretado por primera vez nuestro Himno Nacional, de la autoría de los insignes Francisco González Bocanegra y Jaime Nunó.

Sin duda, los festejos patrios se vinculan al inicio y consumación de la lucha libertaria del México Independiente. Cada 15 y 16 de septiembre conmemoramos, primero, el Grito de Independencia del cura Miguel Hidalgo en Dolores en el estado de Guanajuato, y al día siguiente el aniversario del inicio de la lucha de independencia, la cual se prolongó por 11 años, hasta el 27 de septiembre de 1821, fecha en la que también evocamos la Consumación de la Independencia Nacional. Además, el 30 se septiembre de cada año recordamos el natalicio en 1765 del jefe independentista y uno de los padres fundadores de nuestra Nación, Don José María Morelos y Pavón.


Fechas significativas

A estas efemérides cívicas hoy en día hemos sumado fechas significativas en la vida actual del país, tales como el primer Congreso paritario en la historia del país, el cual tomó posesión el primero de septiembre de 2018; el día Internacional de la Mujer Indígena que se celebra el 5 de septiembre; de igual manera conmemoramos el 15 de septiembre el día Internacional de la Democracia, y el 21 de septiembre el día Internacional de la Paz.

Por otra parte, también en nuestra historia reciente nos han marcado momentos críticos como los sismos de 1985 y 2017, que coincidentemente se produjeron el 19 de septiembre dejando cuantiosos daños en pérdidas humanas y materiales en el centro del país. En el mismo sentido, recordamos con tristeza y malestar los sucesos violentos en los que desaparecieron los 43 estudiantes normalista de Ayotzinapa el 26 de septiembre de 2014.

Encuentro entre Hidalgo y Morelos en Indaparapeo. Óleo sobre tela por Rafael Gallegos Luna. 1953

Principios de libertad, soberanía y justicia

El movimiento de Independencia representa la gesta que forjó nuestra Nación. De ella derivan principios y valores que forman parte de la cultura cívica que compartimos los mexicanos.

Por ejemplo, como resultado de la arenga de Hidalgo en el llamado Grito de Independencia, se tiene la proclama de octubre de 1810 donde vierte sus reflexiones acerca de la libertad política-ideológica de su movimiento revolucionario, así como de la libertad mercantil-económica fundamental para el futuro del país ya independiente. Asimismo, el bando publicado en la ciudad de Valladolid el 19 de octubre de 1810, dispuso la abolición de la esclavitud, principio fundamental de libertad, igualdad y justicia.

De igual manera, para la definición del gobierno y su papel ante la sociedad, son las prescripciones que Hidalgo plantea en su Proclama a la Nación Americana del 21 de noviembre de 1810, donde propone que, para alcanzar la felicidad del reino, hay que retirar el mando y el poder a los europeos, y luchar contra todo gobierno arbitrario y tirano.

Don José María Morelos y Pavón. Anónimo. Óleo sobre tela. S. XIX

En esta línea de ideas en Los Sentimientos de la Nación propuestos en Chilpancingo el 14 de septiembre de 1813 por el Generalísimo Morelos, se define que “…la soberanía dimana inmediatamente el pueblo, el que sólo quiere depositarla en sus representantes, dividiendo los poderes de ella en: legislativo, ejecutivo y judiciario, eligiendo las provincias sus vocales y éstos a los demás que deben ser sujetos sabios y de probidad.”

Documento fundamental en el que también se consigna que “…la patria no será del todo libre y nuestra mientras no se reforme el gobierno, abatiendo el tiránico, substituyendo el liberal, y echando fuera de nuestro suelo al enemigo español, que tantos se han declarado contra esta Nación.”

Y en relación con la idea del Estado de derecho leemos: “…como la buena ley es superior a todo hombre, las que dicte nuestro Congreso deben ser tales, que obliguen a constancia y patriotismo, moderen la opulencia y la indigencia, y de tal suerte se aumente el jornal del pobre, que mejore sus costumbres, alejando la ignorancia, la rapiña y el hurto.”

Al igual que su maestro, Hidalgo, Morelos reitera la abolición de la esclavitud, sentenciando “Que la esclavitud se proscriba para siempre y lo mismo la distinción de castas, quedando todos iguales y sólo distinguirá a un americano de otro el vicio y la virtud.” Disposición que reafirmó el 5 de octubre de 1813 en su Abolición de la Esclavitud proclamada en Chilpancingo, la cual acompañó un mes después, el 8 de noviembre, con la firma del Acta solemne de la declaración de la Independencia de la América Septentrional.

Todos estos principios fueron el preámbulo y sustento del posterior Decreto Constitucional para la Libertad de la América Mexicana que fue sancionado en Apatzingán el 22 de octubre de 1814. Documento que inaugura la tradición constitucionalista en nuestro país y en el que se establecen, entre otros asuntos relevantes, los principios constitucionales de la religión, la soberanía, de los ciudadanos, de la ley, de la igualdad, seguridad, propiedad y libertad de los ciudadanos, y de las obligaciones de los ciudadanos. Así también, se define la forma de gobierno y las facultades de los componentes del Supremo Gobierno.

Las aspiraciones de los mexicanos por constituir un sistema sociopolítico y normativo que permita la convivencia colectiva, el bienestar y desarrollo de quienes vivimos en este país, se han venido configurando con el transcurrir de los años con la concurrencia de voluntades. Son el motivo del cambio social en el país, el cual se origina, precisamente, en septiembre de 1810.

Los Sentimientos de la Nación