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viernes, 10 de mayo de 2019

Diálogos sobre el Desarrollo, el Estado y la participación social. Presentación del Libro




Hermosillo, Sonora a 10 de mayo de 2019.

La Universidad de Sonora por conducto de la División de Ciencias Sociales y el Departamento de Sociología y Administración Pública llevó a cabo la presentación del Libro Diálogos sobre el Desarrollo, el Estado y la participación social de la autoría del profesor Arturo Ordaz Alvarez, miembro de la Academia de Administración Pública y del Grupo Disciplinario en Administración Pública de dicha Universidad. El evento contó con la participación como comentaristas del Dr. Gilberto Vargas Mendía y del Dr. Sergio Garibay Escobar, actuando como moderadora de la mesa Jessica Alejandra Balcázar de la Peña, estudiante del Programa de la Licenciatura en Administración Pública; la presentación se realizó en el Auditorio Gilberto Gutiérrez Quiroz del Departamento de Sociología y Administración Pública, el miércoles 8 de mayo de 2019.

El profesor Vargas Mendía, Investigador del Departamento de Economía de la Universidad y Responsable del Centro de Información y Asesoría Económica, reconoció la importancia de la obra señalando que se encuentra en la esfera de aquellos trabajos vinculados con la llamada Economía moral, la cual precisa que la definición de los precios de las mercancías mediante el mecanismo del equilibrio de oferta y demanda no resuelve el problema del hambre, la cual se constituye en un problema moral que es necesario atender. Apuntó que la relación del crecimiento económico con el número de personas, que es la base para definir el ingreso per cápita, para bien o para mal, es uno de los criterios que ha seguido prevaleciendo en la concepción económica, sin embargo, las crisis también continúan ocurriendo; es por ello, agregó, que es una necesidad atender el problema económico, pero también el problema de la distribución del ingreso.

Dr. Gilberto Vargas Mendía


Recordó el investigador, quien también es miembro activo del Cuerpo Académico de Desarrollo Regional y Municipal y Presidente de la Academia de Economía Política, que en los trabajos de Vilfredo Pareto y Arturo Cecilio Pigou acerca de la Economía de Bienestar, se plantea que el crecimiento económico debe insertarse en la población, distribuyéndose de manera óptima entre los que generan el ingreso sin perjudicar a los demás. En este sentido, señaló debe buscarse el bienestar social, considerando la eficiencia económica, pero también la igualdad social. 

Señaló que, con la revolución keynesiana y la preocupación por la demanda efectiva, se dejó de lado el tema de los costos sociales. El Dr. Vargas Mendía precisó que las nuevas crisis que se presentaron a mediados de la década de los cincuenta, los problemas sociales de los sesenta y las crisis que estallaron en los setenta y ochenta configuran el contexto en que los autores analizados por el autor del libro discutieron sobre los puntos que se abordan en la obra. Si bien, posteriormente, se puso atención a los temas del desarrollo mediante el uso de la Matriz Insumo Producto, agregó, los desequilibrios persistieron en el mundo y en particular en los países de nuestro continente. 

En los últimos años, destacó el investigador, se avanzó en la construcción del Índice del Desarrollo Humano. Precisamente es alrededor de éste que se puede centrar la discusión de los dos autores que se presentan en el libro en comento. Desde esta perspectiva se pone atención a los recursos no utilizados, a los grandes segmentos de la población de desheredados y de desempleados. Al respecto, señaló el profesor Vargas Mendía, en este libro es destacable, en una primera parte, la discusión que el autor desarrolla acerca de las falacias creadas alrededor del tema, así como la definición de una serie de metas del desarrollo que es imprescindible lograr; en una segunda parte, agregó, se tiene lo referente a los mecanismos que se desencadenan con la participación social a escala local o de micro-escala, que, en resumen, es la estrategia que se propone en la obra como salida a los problemas del desarrollo en nuestro tiempo.

Concluyó el investigador con el reconocimiento al trabajo que presenta el profesor Ordaz Alvarez, el cual, además de la visión científica que se refleja en él en cuanto al análisis de los grandes problemas que nos aquejan en relación con los grandes desequilibrios sociales, también se presentan posibles soluciones para atender, en la medida de lo posible, dicha problemática, es decir: impulsar una sociedad en acción, el argumento central de la obra.

Dr. Sergio Garibay Escobar


Por su parte, el Dr. Garibay Escobar, profesor del programa de la Licenciatura en Administrador Público y servidor público, abrió sus comentarios con la pregunta: ¿es éste un buen libro? Dijo que esto es lo que todo estudioso de la Administración Pública, en este caso, debe preguntarse, en relación tanto de su contenido como de la forma en que el autor aborda la temática. Destacó que, de manera sencilla pero profunda, el autor revisa las aportaciones de Bernardo Kliksberg y Albert Hirschman respecto al desarrollo de nuestros pueblos, dos intelectuales sensibles a la felicidad como al dolor humanos.

En la obra, apuntó, se apertura el diálogo de estos dos autores mediante la discusión acerca del modelo neoliberal, sobre sus planteamientos y estrategias, así como de los malos resultados alcanzados en términos de bienestar social. Dicho diálogo, dijo, lleva a través de diferentes discusiones sobre la estrategia del desarrollo que se ha seguido y lleva a la idea de que su procuración requiere de la activa participación del Estado y la sociedad para hacer efectivo un desarrollo con rostro humano.

El profesor Garibay Escobar, quien es un reconocido miembro de la Academia de Administración Pública y del Grupo Disciplinario en Administración Pública de la Universidad de Sonora, destacó que en el libro se pone atención al problema de la pobreza y el subdesarrollo de los países de Latinoamérica, proponiéndose una alternativa a este contexto, en la cual se incorpora la justicia e igualdad. Citando la obra, en el sentido de que “la pobreza mata”, advirtió de los graves problemas que se asocian a ella, como la desnutrición, el analfabetismo, las enfermedades, las desigualdades de género, o bien las de acceso a los diferentes satisfactores sociales, etc., son situaciones a las que los gobiernos y sus sociedades deben prestar atención, atendiendo y comprometiéndose con soluciones que promuevan el bienestar general.

Para el especialista en Administración Pública, la obra trata, además, de la búsqueda de una mejor calidad de vida para toda la población. Si bien Kliksberg, al igual que Hirschman, denuncia que la pobreza es un escándalo moral, sus argumentos trascienden este señalamiento, pues, con base en una sólida crítica a las medidas implementadas por el Neoliberalismo, hace planteamientos para una estrategia de desarrollo distinta, en la que, preservando la condición de sociedades libres y democráticas, se puedan implementar acciones de una gerencia tanto pública como social, que coloque al ser humano como su foco de atención.

Para concluir, el Dr. Garibay Escobar planteó que, como lo señaló al principio de su intervención, la obra en cuestión debe ser valorada por estudiantes y profesores en cuanto a su utilidad para los estudios que llevan a cabo en la universidad. Desde su punto de vista, señaló, éste se trata de un buen trabajo de investigación, el cual ofrece un análisis serio y completo acerca de la obra de Hirschman y Kliksberg, facilitando la comprensión de las propuestas teóricas de estos dos intelectuales, los cuales deben ser leídos en los diferentes cursos del programa académico. Además, reconoció la labor del profesor Ordaz Alvarez, felicitándolo por este logro editorial.

Dr. Arturo Ordaz Alvarez


A manera de conclusión del evento, el profesor Ordaz Alvarez agradeció los comedidos comentarios hechos por los profesores Vargas Mendía y Garibay Escobar a este libro, el cual forma parte de la Colección Ensayos de Administración Pública. Comentó que la temática abordada forma parte de sus intereses académicos desde hace años; no es extraño, dijo, que en este trabajo coincidan diversas disciplinas para el estudio del desarrollo de nuestros países y del papel relevante que deben jugar las instancias de gobierno en estrecha colaboración con los diferentes sectores de la sociedad. 

Destacó que los objetivos del desarrollo son diversos, que se trata de un proceso multidimensional que debe ser abordado, como bien lo apunta Hirschman, traspasando fronteras disciplinarias. Reconoció la importancia que en sus estudios han tenido los trabajos de Albert Hirschman y Bernardo Kliksberg, dos intelectuales de primer nivel que han hecho importantes aportaciones a las Ciencias Sociales. 

Terminó su intervención agradeciendo a las autoridades de la División de Ciencias Sociales como del Departamento de Sociología y Administración Pública por el apoyo brindado para publicar esta obra. En este sentido, reconoció la magnífica labor realizada por Editorial Garabatos, que bajo la conducción de su director Emilio Robles hizo posible la edición e impresión del libro. Finalmente, a los profesores miembros de la Academia de Administración Pública y del Grupo Disciplinario en Administración Pública, responsables de este proyecto editorial, por su respaldo y compromiso.

Francisco Javier Santini Rodríguez, Arturo Ordaz Alvarez, Jessica Alejandra Balcázar de la Peña, 
Gilberto Vargas Mendía y Sergio Garibay Escobar

martes, 7 de noviembre de 2017

Hirschman: desarrollo, cooperativismo, participación social y diálogo


Hermosillo, Sonora a 7 de noviembre de 2017.

Proemio

El subdesarrollo y la pobreza son rasgos presentes en la vida cotidiana de los países de América Latina. Son fenómenos estructurales cuyas manifestaciones lacerantes se hacen presentes cotidianamente en los hogares y centros de trabajo de la población. 

La pobreza mata, a ella se asocian graves problemas de desnutrición, condiciones de vida insalubres, faltantes de servicios públicos, déficits en educación y salud, afectaciones al medio ambiente, que, en general, acusan la presencia de amplios sectores de la población que viven en condiciones de pobreza y pobreza extrema.

El estudioso alemán Alberto Hirschman (1915-2012), reconocido analista del desarrollo latinoamericano, consideraba las condiciones de los países latinoamericanos como apremiantes; de igual manera, asumió que las respuestas a esta situación no se limitan sólo al ámbito de la economía; para Hirschman, el análisis de esta realidad implica trascender fronteras disciplinarias y buscar una perspectiva integral de estos fenómenos.

Hirschman sostenía que en la búsqueda de una mejor calidad de vida de la población no solo debe examinarse «…el crecimiento económico sobre el bienestar individual, sino también su contribución al mantenimiento y reforzamiento de una sociedad democrática libre» (Hirschman, 1996: 96-97), incluso, el crecimiento económico tendrá que vincularse a los avances sociales y en el ámbito ecológico.
 
Ignacio "Nacho" López. Campesino leyendo un periódico. 1949

Desencuentros con el Neoliberalismo

Desde la década de los setenta se introdujeron las políticas neoliberales en la estrategia de desarrollo de los países del continente. Impulsadas por los gobiernos de Margaret Thatcher en Reino Unido y de Ronald Reagan en Estados Unidos, se convirtieron en las recetas más recurrentes con las que se prometió dar una orientación “realista” al desarrollo de la región; las políticas macroeconómicas recomendadas se centraron en la preminencia del mercado sobre el papel del Estado como responsable de dar dirección al desarrollo nacional, a ello se sumó la eliminación restricciones y regulaciones al comercio internacional de manera que la globalización y regionalización de los mercados se convirtieran en el nuevo escenario del avance del capitalismo.

Sin embargo, estas medidas han tenido magros resultados. De acuerdo con Stiglitz (2003), el Consenso de Washington se centró en asuntos económicos y no puso atención a temas tan relevantes como la pobreza, la cual se vio agravada durante este periodo con las medidas impulsadas por dicho Consenso.

Hirschman reconocía que la interacción entre los procesos económicos y aquellos de orden social es la tarea principal que se tiene que atender, puesto que a medida que la sociedad «…crea nueva riqueza, genera también problemas de creciente desigualdad y declinación regional o sectorial que a menudo son injustos o se resienten como tales…» (Hirschman, 1996: 257), y más cuando la atención solo se presta a las políticas macroeconómicas, en detrimento de los demás aspectos de la vida social.

A ello se suma el “desencuentro”, como lo define Hirschman, entre quienes promovieron las prescripciones del Consenso de Washington y los países latinoamericanos, el cual se reflejó en prédicas impuestas cuya práctica tuvo resultados contraproducentes. En este sentido, apuntó Hirschman: «…todos los grandes deudores latinoamericanos han debido experimentar la dolorosa contracción del periodo reciente, esto se debió precisamente a la operación irrestricta del libre mercado internacional de fondos prestables en los años anteriores a la crisis de la deuda de 1982.» (Hirschman, 1996: 217)

Ignacio "Nacho" López. Sin título. 1950
 

Cooperación y diálogo

El diálogo como forma de solución de problemas y de búsqueda de mejores condiciones de vida está latente en el discurso de Albert O. Hirschman. Reconoce que el ser humano tiene como fin encontrar la felicidad y el bienestar y que para ello recurre a acciones que van desde las de naturaleza más privada a aquellas en donde el sentido de lo público dicta las pautas de comportamiento.

Por su experiencia en diversos países del continente, Hirschman colocó en un lugar especial a la cooperación para el desarrollo como un factor fundamental para resolver muchos de los problemas que cotidianamente aquejan a su población. Advierte que uno de las consecuencias positivas de esta dinámica social organizada se manifiesta en lo que llama las secuencias invertidas del desarrollo; éstas se refieren a «…ciertos pasos adelante, que en general se consideran tan indispensables como los primeros pasos de alguna secuencia de desarrollo pueden, en cambio, ser considerados como segundos o terceros pasos. De requisitos y claves para cualquier progreso, estos pasos quedan reducidos a efectos, provocados por otros pasos que, según resulta, pueden poner las cosas en marcha.» (Hirschman, 1986: 13)

A manera de ejemplo, reconoce que, de manera palpable se puede tomar a la educación como un elemento de secuencia de desarrollo invertido (Hirschman, 1986: 20-23), ya que de manera incuestionable se concibe que la educación opera como propulsor del desarrollo, es una causa que produce muy variadas consecuencias positivas, como la generación de capacidades para el trabajo colaborativo; pero, también, en otro momento, cuando el trabajo colaborativo entra en acción, se puede advertir que la educación podría ser la consecuencia del desarrollo, precisamente del trabajo colectivo como el que se fomenta en las cooperativas estudiadas por Hirschman, donde se propicia la solidaridad, el espíritu de cuerpo y el sentido del bienestar colectivo.

De las experiencias del cooperativismo latinoamericano Hirschman reconoce diversas secuencias notables a favor de la participación y la colaboración para el desarrollo. Entre ellas se pueden apreciar la transferencia de habilidades, conocimientos y valores; el fomento del espíritu de empresa que ocurre entre los cooperativistas; diversas formas de solidaridad, incluso la amistad; la vinculación con otros proyectos y organismos comprometidos con el interés público; servir como ejemplo para la multiplicación de otras experiencias; la suma de esfuerzos para la generación de bienes colectivos que tienen consecuencias privadas en cuanto al bienestar de las personas y familias involucradas y consecuencias públicas expresadas en el desarrollo de la comunidad; entre otros muchos beneficios. Los efectos más más allá de la dimensión económica del desarrollo, se verifican en la vida social, política, ética, religiosa y en la relación que los involucrados tienen con su entorno.

En el lenguaje de Hirschman, se puede afirmar que del trabajo colaborativo pueden resultar efectos directos e indirectos hacia atrás y hacia adelante en la relación insumo-producto, pero también se producen efectos laterales en las personas y familias participantes, en el contexto empresarial, en el ámbito de la economía de la región y, en general, en su autoestima y en el reconocimiento social que llega a darse. En este caso las “economías de escala” se multiplican y operan positivamente sobre el desarrollo social.
 
Tina Modotti. Hombres leyendo El Machete. 1929
 
Conclusión

Las experiencias latinoamericanas que vivió sirvieron a Hirschman como argumentos convincentes para refutar lo que denominó el complejo al fracaso o fracasomanía. Dicho fenómeno, consideraba, se debe a la tendencia de los latinoamericanos por considerar que muchos de los programas sociales, por naturaleza, están destinados al fracaso, actitud que en buena medida es origen de la reproducción de otros fracasos reales. Como resultado del análisis que Hirschman hizo de los éxitos del cooperativismo surgió la propuesta del Principio de conservación y transformación de la energía social, fundamental como argumento contra el complejo de fracaso. Al respecto, apuntó:

«Si no se perciben las manifestaciones del principio, parecería que un movimiento social que no logra su objetivo predeterminado —como el movimiento de reforma agraria en Colombia— constituye un fracaso absoluto. Pero hay que modificar este juicio, al menos parcialmente, después de comprender que las energías sociales generadas en el curso de dicho movimiento no desaparecieron, aunque el movimiento en sí se desvaneciera. Estas energías se mantuvieron, como si estuvieran almacenadas por un tiempo, y quedaron disponibles para servir de aliciente a otros movimientos, quizá muy diferentes. Por lo tanto, en términos reales debe considerarse que el movimiento original fue el causante de los progresos o éxitos obtenidos por los movimientos posteriores: no se puede seguir considerándolo un fracaso total.» (Hirschman, 2007: 20)

Estas reflexiones brindan la posibilidad de comprender caminos alternativos a los del modelo de desarrollo seguido en las últimas décadas. La participación y colaboración en colectivo rinden frutos considerables y edificantes. Sus efectos son tangibles e intangibles.

Como lo apunta Cipriano Sánchez García, «La grandeza del hombre se revela en su capacidad de transmitirle a las generaciones futuras los beneficios de su actuar conjuntamente. Cada generación se sostiene sobre los cimientos espirituales de la participación solidaria.» (Sánchez García, 2016: 85) De esta manera se fomentan estrategias que sirven a la sociedad para producir los bienes y servicios para su reproducción material, al tiempo que estas acciones generan confianza, responsabilidad y solidaridad.
 

Referencias 

Hirschman, Albert O. 1986. El avance en colectividad. Experimentos populares en la América Latina. Sección de Obras de Economía. Cd. de México: Fondo de Cultura Económica.
Hirschman, Albert O. 2007. “El principio de transformación y conservación de la energía social”. Economía y Desarrollo. Agosto 2007, vol. 6, n° 1. Bogotá: Universidad Autónoma de Colombia. Pp. 13-21.
Hirschman, Albert O. 1996. Tendencias autosubversivas. Ensayos. Sección de Obras de Economía contemporánea. Cd. de México: Fondo de Cultura Económica.
Sánchez García, Cipriano. 2016. Construcción de comunidad en tiempos posmodernos. Dos polacos en diálogo: Zigmunt Bauman y Karol Wojtyla. Cd. de México: Siglo veintiuno editores.
Stiglitz, Joseph E. 2003. “El rumbo de las reformas. Hacia una nueva agenda para América Latina”. Revista de la CEPAL, agosto, 2003. Santiago de Chile: Naciones Unidas. Pp. 7-40.