sábado, 1 de febrero de 2020

Don Tadeo Ortiz de Ayala. Precursor de la Administración Pública mexicana

John Arrowsmith. Mapa de México. 1832.

Hermosillo Sonora a 1 de febrero de 2020.

Se refiere al Capítulo II. De la necesidad de la economía administrativa. De la obra de Tadeo Ortiz. 1832. México considerado como nación independiente y libre, ó sean algunas indicaciones sobre los deberes más esenciales de los mexicanos. Burdeos: Imprenta de Carlos Lawalle Sobrino. Pp. 86-97

Simón Tadeo Ortiz de Ayala nació en la Villa de Mascota Nueva Galicia, hoy Jalisco, el 18 de octubre de 1788. Su muerte por consecuencia del cólera sucedió el 18 de octubre de 1833, al momento en que cumplía 45 años, a bordo del barco Spark que lo conducía de Veracruz a Estados Unidos con el objetivo de fomentar la colonización de Texas, en su calidad de Director de Colonización de ese estado.

La educación elemental la realizó en Guadalajara, para luego trasladarse a la capital del país con el propósito de estudiar latín y filosofía. En octubre de 1809 viajó a España con el fin de estudiar las costumbres europeas. Además, en ese contexto, pudo alimentar su formación liberal. En ese país permaneció dos años, para luego viajar a Estados Unidos con el propósito de conseguir ayuda a favor de la insurrección de independencia de México.

En 1813, Ortiz se embarcó con rumbo a Nueva Granada (hoy Colombia y Panamá), tratando de encontrar el apoyo de los países latinoamericanos para la gesta de independencia. Este viaje duraría hasta 1819. Como parte de sus cartas de presentación, Ortiz planteó que su presencia en aquellos países tenía el propósito de conseguir armas para dar cumplimiento a la encomienda del cura José María Morelos y Pavón. Esta travesía lo llevó a visitar, Caracas, Lima, Quito, Guayaquil, Santiago y Buenos Aires. Partiría después a Inglaterra con el propósito de promover la creación de una compañía mercantil capaz de generar fondos para respaldar el movimiento de independencia. Luego viajaría a España. A principios de 1821 regresó a México. 

En 1822 publicó su obra Resumen de la estadística del Imperio Mexicano, el cual dedicó al emperador Agustín I, con el objetivo de diseñar una estrategia para el desarrollo económico y administrativo del gobierno y el país. 

Escudo de Armas de Agustin de Iturbide. Primer Imperio. 

Tadeo Ortiz fue un hombre de emprendimientos. Teniendo como experiencia la cesión de España a Estados Unidos de La Florida en 1821, se dio a la promoción de la colonización de Texas con el fin de afianzar este territorio al país. De igual manera, se esmeró en promover acciones en el sur del país para la colonización de Coatzacoalcos y Tehuantepec. 

Por encomienda del gobierno de Vicente Guerrero, a principios de 1830 llegó a Francia como cónsul de México en ese país, con el propósito de impulsar la colonización y desarrollo del istmo de Tehuantepec. Desde ese lugar, y estando en el poder Anastasio Bustamante, propuso a Lucas Alamán, Ministro del Interior atender la corrupción de funcionarios y el descuido de la administración de Coahuila respecto a Texas, así como el fomento de la colonización de esa región.

En 1832, Ortiz de Ayala publica su obra México considerado como nación independiente y libre en la imprenta de Carlos Lawalle Sobrino en Burdeos.

De regreso a México, en 1833 Valentín Gómez Farías lo nombró Director de Colonización de Texas. 

La obra de Ortiz de Ayala, según el Dr. Omar Guerrero (Tadeo Ortiz, un cultivador mexicano de la ciencia de la policía), se inscribe dentro de la ciencia de la Policía de principios del siglo XIX. Hay que recordar que, con las reformas borbónicas introducidas a Nueva España a mediados del siglo XVIII, se modernizó el quehacer gubernamental y el papel de los servidores públicos en España y en sus territorios en el nuevo continente. Con ello, se introdujeron los principios de la ciencia de la Policía. 

Escudo de Oro del Primer Imperio Mexicano. 1821-1823

El mismo Ortiz de Ayala hace patente la influencia ejercida en su obra de autores como el intelectual alemán Alejandro Von Humboldt, del pensador español Gaspar Melchor de Jovellanos y del jesuita, criollo, Francisco Xavier Clavijero. Todos ellos promotores de la ilustración, el impulso de la agricultura y de la economía. 

El economista mexicano Marcelo Bitar Letayf (Fisiocracia y Federalismo en el México independiente) ubicó la obra de Ortiz de Ayala en el seno de la fisiocracia. Considera que los argumentos vertidos en sus dos obras dan cuenta de la importancia que reviste la agricultura y el papel de los agricultores en el desarrollo del país. Hay que recordar que los fisiócratas aducían que el ser humano debía estar en armonía con la naturaleza, reconociendo que solo la actividad agrícola es la que hace posible el crecimiento de la economía de los países.

A continuación, se presenta el Capítulo II De la necesidad de la economía administrativa, de la obra de México considerado como nación independiente y libre, ó sean algunas indicaciones sobre los deberes más esenciales de los mexicanos.

Bandera de México. Primer Gobierno Mexicano. 1823.



De la necesidad de la economía administrativa


Luego que los hombres pasan del simple estado natural, ó del pupilage, á la emancipación y régimen social regular, reconocen como una de sus primeras necesidades el establecimiento de cierta autoridad pública administrativa que , superior á todo otro poder, dirija la sociedad, asegure el libre ejercicio de los derechos y fueros de sus miembros, y llene por su parte los deberes inherentes á tan delicado encargo; resultando de este primer paso, base de toda asociación, la satisfacción recíproca de todos los hombres reunidos. La legitimidad de esta autoridad, fundada en el interes común que precede á su establecimiento, se apoya en la voluntad de los subordinados , y por una consecuencia necesaria , en el pacto auténtico que resulta de la sanción de la constitución fundamental, que exige magistrados y empleados para su custodia, y la observancia y ejecución de las leyes emanadas de ella; y sean las que fueren las denominaciones de los ciudadanos investidos con el carácter público y sublima de ejecutores de las leyes , y administradores de la justicia , como garantes de todos los bienes sociales , demandan consideraciones , miramientos y una retribución honorífica, proporcionada á sus servicios y la eficacia y celo con que se supone deben desempeñar sus destinos, ó hablando con mas propiedad , sus deberes , puesto que los depositarios encargados del poder, si cumplen con rectitud sus grandes encargos , sin otros goces que la obligación de llenarlos, primero contraen deberes positivos que derechos , al paso que los derechos de los otros ciudadanos, son condiciones preecsistentes, aunque correlativas á ciertas obligaciones comunes, porque los obtienen directamente de la naturaleza , y las autoridades los reciben de la sociedad que los eleva y sostiene ante todas cosas para que cumplan las obligaciones impuestas por los asociados. Los gefes de las naciones no reciben pues el ejercicio de sus funciones para ostentaciones pomposas y fútiles , sino para desempeñar y cumplir graves y augustas obligaciones á beneficio del pueblo, cuya reunión y consentimiento, si les confiere el poder, la autoridad y una legítima recompensa á sus importantes y útiles servicios , también les exige severos cargos, grandes retribuciones y mucha actividad de acción en el obrar, porque los magistrados no solamente son responsables por lo que hacen mal, sino por el bien que dejan de hacer. « Cuando Telémaco descendió al reyno de Pluton (dice Fenelon en su inmortal obra) á buscar á Ulíses, habiendo entrado al lugar del averno, donde se castigaban los malos reyes, vio que muchos de estos eran severamente atormentados, no tanto por los males que habian inferido, sino precisamente por los bienes que habian dejado de hacer. Los crímenes que cometen los hombres (continua el mismo autor) que provienen de la negligencia é inobservancia de las leyes , se imputan á los reyes que no deben reynar sino con el fin de que las leyes gobiernen por su ministerio. » Esta es una lección de moral aplicable a todos los magistrados de la tierra.

Los legisladores de México no desconociéron estos principios en armonía con las máximas sanas de la moral y la política, y al demarcar sus deberes á los magistrados de la república, les dispensáron consideraciones y el honorario correspondiente á su rango , y a los servicios inherentes al tamaño de su importancia , sin ninguna demasía. Algunos estrangeros , mal informados ó prevenidos contra la nación, han supuesto en sus abultadas relaciones , abusos en esta parte, afirmando que los Mexicanos mas ávidos y aspirantes que patriotas , se distribuyen el tesoro público con escesivas dotaciones y una clientela inconsiderada de empleados inútiles y perniciosos á la administración, llegando hasta el estremo de hacer la apología del sistema colonial, y como á preferir el régimen monstruoso y absoluto de la dependencia ignominiosa, por uno que otro desacierto que en el ensayo de la libertad habran notado , sin advertir que todos los pueblos, en su infancia, cometen errores aun sin intención; y en cuanto al punto de los sueldos crecidos de que inculpan á los Mexicanos, están muy equivocados; cotejen sino la lista civil del gobierno colonial, y encontraran que el sueldo de los virreyes montaba á sesenta mil pesos, y muchas veces á ochenta mil ademas de sus grangerias vergonzosas; los presidentes comandantes generales, á ocho mil; los de los oidores é intendentes , á seis mil; al paso que la dotacion del presidente de la república, con superior dignidad y rango , como primer gefe de una nación, respecto á la de un proconsul, no escede de treinta y seis mil; el de sus secretarios , de seis mil; y los gobernadores y comisarios generales de los Estados, no reciben mas de cuatro mil; y si la conbinacion del sistema republicano federal ha exigido en su administración , mayor número de empleados , esto no es una invención de los Mexicanos ; todas las naciones emancipadas y constituidas, por su propio decoro, dignidad y conveniencias públicas, tienen precisión de aumentar el número de sus magistrados y empleados subalternos, y por consiguiente, de acrecentar sus gastos; pero en general esta necesidad no es un mal sino un beneficio , cuando los destinos se calculan y nivelan con las ventajas y utilidades que resultan a la causa pública y pueden reportar los pueblos. Es cierto que en los tiempos de ignominia y triste memoria , la lista civil y militar se cubría con diez y medio millones de pesos, y en la actualidad quizá asciende á mas de diez y seis millones; mas esto es consiguiente al estado de guerra y al aumento del ejército , que en tiempo de la dominación no pasaba de diez mil hombres , y ahora monta á cuarenta y cinco mil; pero del deficiente que resultaba entonces del producto neto de las rentas de México, ascendiente á veinte millones de pesos, pasaban á las cajas de Madrid , seis millones, y tres y medio en clase de situados á otros puntos ultramarinos, miéntras que con la independencia , aun cuando se absuerban en los sueldos de los empleados, domiciliados, los gastos de las atenciones de la guerra y algún fomento á los ramos de industria y educación , siempre quedan en circulación, y al fin aumentan y vivifican los capitales y la riqueza pública del país. No hay pues motivos fundados para inculparnos sobre este punto; y si existen en la administración de la Union, algunos empleados subalternos, superfluos, son de aquellos mezquinos que el favoritismo de algunos secretarios y gefes de oficinas han introducido en general inútiles y perniciosos , porque ademas de que la mayoría de esos jóvenes soldados de á trescientos ó quinientos pesos, ignoran hasta los rudimentos de ortografía y gramática, no se puede contar con ellos para cosa de provecho , y distraen con sus disparates y atolondramientos, la atención de los oficiales de las secciones, reduciendo estos ó aboliéndolos, lejos de sobrar empleados, faltan otros indispensables á los ramos del fomento. Con estas economías, y la providencia de no gratificar con dietas á los diputados y senadores, sino durante el tiempo de las sesiones , el arreglo y diminución del ejército habra recursos sobrados, tal vez sin necesidad de nuevas contribuciones para formar direcciones del fomento de la industria, de la instrucción , policía y estímulo de las ciencias, las artes y oficios , de la abertura de caminos y canales, de la colonización y afirmación en grande, de las fronteras y puntos litorales abiertos al comercio, del plantio de árboles y conservación de los bosques, y en suma, de todos aquellos objetos descuidados por el antiguo régimen , y absolutamente necesarios á la prosperidad y aun al honor de la nación.

Moneda de ocho reales. 1829.

Respecto al sistema de percepción y economía administrativa, ó aplicación de los magistrados al cumplimiento de sus deberes, despues de la independencia, si no se ha mejorado mucho no puede ser peor que el seguido por el gobierno colonial, que en sentir del célebre sabio barón de Humbolt, montaba el costo del cobro de los impuestos, al esceso de 25 p. %, es decir, mas que el duplo de lo que cuesta en Francia, y sobre los agentes españoles (continua el mismo autor) «la prodigiosa cantitad de empleados , la ociosidad mas grande en los que ocupan los destinos superiores, una estrema complicación en la administración de la hacienda , hacen el cobro de las contribuciones tan lento y difícil, como vejatorio al pueblo mexicano.»

No se puede negar , y es preciso cegarse para suponer que los Mexicanos no han ganado nada con la independencia, cuando ademas de haber sacudido un yugo vergonzoso y cubiertose de honor y gloria, rescataron y cuentan con una pátria cara, se gobiernan por sí mismos, y todos sus administradores á porfía han aliviado las pesedas é ignominiosas cargas, aboliendo algunos tributos y muchas contribuciones y estancos anti-políticos y anti-económicos, que como los que agobiaban á la minería y embarezaban la amalgamación de los metales preciosos , inventados por la rapacidad del fisco de los Españoles , han desaparecido; y á pesar de que los atrasos consiguientes á toda revolución, y la salida súbita de mas de cien millones de pesos , que ha arrancado la ignorancia de algunos y la mala fé y tenacidad de otros , del seno de la pátria , y circulan entre nuestros enemigos ó en paises estrangeros, no han permitido mayores adelantos, lo cierto es que México ha mejorado mucho, no obstante sus disensiones, y si sus magistrados se aplican á las mejoras sociales, y sostienen el orden público con la observancia estricta de la justicia y las leyes, los Mexicanos no retrogradaran como hubiera acontecido con la dependencia de España.

A los que calumnian á la nación, pintándola en una desmoralización completa, y á los Mexicanos inclinados esclusivamcnte al vil interes de enriquecerse á espensas del tesoro público, desnudos del amor patrio, de conocimientos y espíritu nacional, se les debe poner de frente á pecho descubierto, las virtudes y el desprendimiento de la mayoría de los personages mas influentes en el teatro de nuestra revolución, en cuyo curso (y esto se repite con una satisfacción pura y quizá única en la historia de los nuevos Estados) ciertamente ninguno ha atesorado. La mediocridad en que viven, atenidos á su corto sueldo, los generales Teran , Bravo , Bustamante , Barragan , Rayones, Michelena , Pedraza , Santana , Muzquiz, Anaya, Parres, Victoria y otros (esceptuando al general Moran, que pudiente por su casa, ha servido constantemente gratis destinos importantes) que son los que mas se han distinguido y figurado , todos por sus servicios á la independencia, y los mas por su amor al orden y á la libertad, es un testimonio público contra semejantes imposturas , pues lejos de haberse enriquecido, como lo hiciéron muchos generales y gefes españoles con rapacidad, por el contrario , los mas de ellos han descuidado su corta fortuna , heredada de sus mayores , por atender á los cargos públicos que les ha conferido la patria ; y digase lo que se quiera por los que no saben apreciar el honor nacional, por los difamadores del general Michelena, la verdad es que el dinero no se puede ocultar; que se cuente uno que otro peculato mezquino, que no falten ineptos dilapidadores, díscolos y ambiciosos , factores y provocadores de asonadas y saqueos, es cosa que se comprende fácilmente por el filósofo observador que no ignora que todas las revoluciones tienen sus periodos febriles, sus páginas, sus fasces y por último sus crisis.

Los declamadores cáusticos de los defectos y calamidades de México, olvidáron que allí han regido y dominado las desmoralizadas autoridades y mezquinas leyes de una nación que, en concepto del ilustre defensor de los derechos de América, el señor de Prat, por sus peregrinas doctrinas y pésima administración y atrasos , mas bien pertenece á Africa que á la culta Europa; y al ponderar nuestras disensiones, sin duda no recuerdan las horribles escenas que refieren las historias de las grandes revoluciones de Inglatera , la del 91 en Francía, pintada con horrores y sangre por el elocuente Desoduarts , la antigua de Polonia, las de España en nuestros días , y las de todas las naciones que nos avanzan muchos siglos en antigüedad , esperiencia y civilización , y con todo han escedido á México en todo género de atentados y desaciertos.

Por último, si en la administración local de algunos Estados, existen demasias con respecto á sus empleados en los tribunales de justicia , y en el gobierno , reduciéndose , como es de esperarse en los Estados pequeños, el número de los jueces superiores , á cinco, y en los grandes , á siete ; luego que se modifiquen los códigos y se abrevien los procedimientos y tramites embrollados de la legislación española, se supriman los vice-gobernadores á sueldo , y se dicte la medida arriba indicada, sobre no dar dietas á los diputados en las vacaciones, la administración de estos sera mas económica , y los ahorros que resulten se aplicaran á objetos de educación y fomento, y al exacto pago de los contingentes que el pundonor y delicadeza de los Estados exige, convencidos de que la federación no puede subsistir sin que las partes que la componen y representan , contribuyan por su parte al sostenimiento de su punto céntrico que tiene que cubrir los réditos y amortizar la deuda pública : ellos no deben olvidar esta máxima del profundo Maquiavelo, que las grandes sociedades no pueden permanecer privadas de una cabeza ó punto de unidad de acción fuerte sin esponerse. Un gran rio (dice un político moderno) que crece y se fortifica con la reunión de las aguas que le tributan los rios adjacentes, formados de una infinidad de riachuelos , es la imagen de una confederación bien conbinada. Un rio grande, dividido en muchos pequeños ríos , escapándose de su manantial ó  cabecera matriz, se debilita sin cesar, y al cabo se corta ó se seca : esta es la verdadera imágen de una sociedad egoísta, ó de la confederación sin equilibrio y de existencia quimérica.

Para dar una idea de la teoría fiscal del gobierno español en México , consignamos aquí el inventario de sus estancos y contribuciones desaparecidas en la mayor parte con la adquisición de la independencia. Contaba su administración complicada y dispendiosa, con los estancos de azogue , de alumbre , de nieve , de naypes , de juegos de gallos, de cobres, de cordobanes (estos dos se habían abolido ántes de la emancipación) con los asientos ó estancos monopolizados de bulas de cruzada , de pulques , vino mescal , de oficios vendibles y renunciables , bancos de procuradores, oficios públicos y escribanos y curiales denominados de provincia; ademas de los estancos formales de tabaco , salinas y pólvora , todavía existentes , pero que los Mexicanos no tardaran en abolir. La afrentosa contribución del tributo, es verdad que desapareció en tiempo de la constitución española ; pero ella hubiera sido restablecida sin la independencia. La alcabala, existente por desgracia aun, llego, en la última época de la dominación , hasta el 16 p. °/0, y en la actualidad no escede del 5 p. %. Muchas de las onerosas contribuciones afectas á la amalgamación y procedimientos de los metales preciosos , han sido abolidas y ya no existen los directores de aduanas y loterías, los tribunales de cruzada, de asientos de tributos, y de la inquisición, compuestos todos de un administrador superintendente , un fiscal , un escribano , un ministro ejecutor , un tesorero, varios oficiales subalternos y muchos escribientes, unos y otros en general Europeos.

Los diversos departamentos ó distritos que forman los Estados, dirigidos ántes de la independencia por una clientela de favoritos ignorantes y ávidos , con el título de subdelegados , que reunían monstruosamente las autoridades gubernativas de policía, justicia y hacienda , sin dotaciones, y con el 5 p. %, de los tributos que cobraban vejatoria y arbitrariamente , constituyéndose en el hecho tiranuelos y monopolistas absolutos de la suerte y el sudor de los pueblos; en la actualidad se administran por gefes y jueces letrados, independientes entre sí, pagados de los fondos públicos, con absoluta prohibición de comerciar. Y todas estas mejoras ¿ se gozarían por ventura en México sin la independencia y las instituciones federales ?


La obra de Tadeo Ortiz de Ayala 

martes, 7 de enero de 2020

Neoliberalismo y desarrollo

 
Hermosillo Sonora a 7 de enero de 2020.
 
Extracto del trabajo Administración pública y desarrollo integral, publicado como capítulo del libro: Gobierno y gestión pública para el desarrollo regional, coordinado por Miguel Ángel Barrera y Eleazar Santiago Galván. Chetumal: Plumas Negras Editorial. 2019. ISBN 13-9781711254654. pp. 49-70.
 

Haciendo un recuento de las aportaciones sobre la Economía del Desarrollo, de acuerdo con Zapata Callejas y Chávez Pinzón (2018), se pueden identificar dos primeras generaciones de economistas cuyos trabajos se inspiran de manera determinante en las ideas ortodoxas de la teoría económica, y que van, la primera, desde el origen de los trabajos sobre el desarrollo en la década de 1950 hasta mediados de los setenta, y la segunda desde mediados de la década de 1970 hasta nuestros días. Los estudios desde una perspectiva heterodoxa empezaron a conocerse en este segundo período, incrementando su presencia a finales de siglo. Resumiendo, los autores proponen que en:

«… algunos postulados de la primera generación de economistas del de­sarrollo, estos buscaron realizar modelos es­tratégicos de desarrollo económico con el fin de mejorar las dinámicas estructurales de los países menos desarrollados; asimismo, fomen­taron metodologías como la de la planeación o la programación del desarrollo en tales esce­narios. Por lo mismo, en esta generación no se proponía necesariamente un Estado mínimo, sino que éste, al igual que otros elementos como la industrialización y el comercio internacional, tenían cierta relevan­cia para mejorar las dinámicas del mercado, el ingreso de los ciudadanos y, en general, buscar la mejora de las condiciones de vida de las per­sonas tercermundistas.» (Zapata Callejas y Chávez Pinzón, 2018: 168)
 
La idea del Estado mínimo vino a argumentarse durante la crisis mundial que estalló a mediados de la década de los setenta, momento en que se evidencia el desgaste del modelo de desarrollo Keynesiano y del Estado del Bienestar sustentado en una fuerte y amplia intervención estatal en la economía. El escenario económico se presenta entonces caracterizado por la combinación de inflación con desempleo, además del estancamiento de las economías y la agudización de las tensiones económicas internacionales debidas al alza incontrolable del precio de los energéticos y el mal manejo de la deuda externa de los Estados nacionales. Para atender esta compleja situación y dar salida a la crisis, se asumieron las prescripciones de la Escuela de Chicago, haciendo eco a las medidas implementadas a principios de los ochenta por el gobierno de Margaret Thatcher en Gran Bretaña y en Estados Unidos con la administración Reagan. Así:

«Con el resurgimiento de los principios del laissez faire se cuestionó fuertemente el tamaño y las funciones del Estado, recuperando para el Mercado su rol principal en la asignación de recursos. Este Proyecto Neoliberal se tradujo en amplios y drásticos procesos de privatización de empresas y servicios gubernamentales, en la descentralización de organismos y procesos administrativos y operativos del Estado, la simplificación y desregulación de mecanismos para facilitar la inversión y hacer más competitivos a los capitales y mercados, y una progresiva integración a la economía internacional mediante la configuración de bloques económicos regionales y el aprovechamiento de los avances científicos y tecnológicos en un contexto de globalización cada vez más complejo y cambiante.» (Ordaz Alvarez, 2016: 1185)
 
 
 Monumento a la Bandera. Chetumal, Quintana Roo. AOA 
 
En el plano de la Economía del Desarrollo, los postulados neoliberales se opusieron a muchas de las ideas del estructuralismo ortodoxo. En su diagnóstico consideraron que «…el lento progreso de los países en desarrollo ha sido generado principalmente por la excesiva intervención económica de sus propios gobiernos. [Asumieron que] Los costos de esta intervención han sido típicamente mucho mayores que sus beneficios en términos de la producción y la distribución.» (Colclough, 1994: 19) De allí que el centro de su atención fue recuperar soluciones liberales para la operación del mercado, en los términos propuestos originalmente por Smith, y, por otro lado, limitar la participación del Estado en la economía. Se defendió el supuesto de que la eficiente acción de las fuerzas del mercado en el corto plazo tendría consecuencias para el crecimiento económico en el mediano y largo plazo.
 
Durante la década de los ochenta se instrumentaron y aplicaron las prescripciones de la propuesta reformista, la cual planteó como estrategias principales la implementación de procesos de privatización en el sector paraestatal de la administración pública, la descentralización administrativa, la desregulación para mejorar las instituciones normativas y propiciar la competitividad en el contexto internacional, así también, se fomentó el saneamiento de las finanzas públicas, buscando que la labor gubernamental se diera en términos de un realismo económico centrado en la competencia mercantil, el ajuste macroeconómico y la reducción de la deuda pública.
 
 
Palacio de Gobierno del Estado de Quintana Roo. AOA
 
A fines de esa década, en 1989, promovido por el Banco Mundial y el gobierno de Estados Unidos se institucionaliza el Consenso de Washington, con el propósito de impulsar el programa de reformas neoliberales y orientar a los gobiernos de la región en materia de desarrollo económico. Este programa macroeconómico se estructuró en diez puntos centrales (Casilda, 2005: 5-7):

·         Disciplina presupuestaria, para resolver los problemas de déficit presupuestario y deuda externa, así como un requisito para recibir préstamos por el Fondo Monetario y el Banco Mundial.
·         Reorientar el gasto público, mediante la eliminación de subsidios y canalizándolo a las áreas sociales de sanidad, educación e infraestructura.
·         Impulsar una reforma fiscal, centrada en la instauración de una base impositiva íntegra y amplia, teniendo como referente principal la recaudación del impuesto a la renta.
·         Someter el tipo de interés a las condiciones del mercado, buscando que fuesen moderadamente positivos para evitar la evasión de capital, promover el ahorro interno y fomentar la inversión.
·         Se propuso que el tipo de cambio fuese determinado por el mercado, constituyéndose como un tipo de cambio real y competitivo.
·         Con relación al sector exterior, se planteó la Liberalización comercial, buscando fortalecer el mercado internacional globalizado.
·         Promover una política de apertura para la inversión extranjera directa, buscando liberalizar los flujos financieros y la movilidad de tecnología y experiencias entre países.
·         Consecuente con las medidas de austeridad y reforma de los años previos, se propuso impulsar una política de privatizaciones, teniendo como argumento respaldar el saneamiento de las finanzas públicas.
·         Promover una política desreguladora con el propósito de fomentar la competencia en la región; y
·         Establecer y garantizar los derechos de propiedad, fundamentales en la lógica del sistema capitalista.

En el ámbito de la administración pública diversos teóricos consideraron pertinente revisar los fundamentos y operación de la acción del gobierno. Resultado de ello, desde la década de los noventa, y en adelante, se dio impulso a un segundo momento de reformas neoliberales, ahora bajo la idea de una nueva administración o gestión pública, con la que se impulsó la aplicación de estrategias de negocios privados, prestando atención en los aspectos culturales y comportamentales de los servidores públicos mediante pautas de la filosofía empresarial. Con el mejoramiento gerencial del gobierno se consideró mejorar los resultados de su gestión frente a la sociedad.
 
Sin embargo, en la práctica, estas medidas arrojaron resultados muy pobres. Según Stiglitz, el Consenso de Washington se centró en asuntos económicos y no puso atención a temas tan relevantes como la pobreza. Para este autor, resulta «…necesario sustituir ese enfoque restringido que se preocupa únicamente de combatir la inflación, por un criterio más amplio que apunte a fomentar el crecimiento y generar empleos…» (Stiglitz, 2003: 33) y agrega la necesidad de atender la equidad y la lucha contra la pobreza con programas educativos y de salud, combatir el uso de estupefacientes, consumir una dieta balanceada, llevar a cabo reformas sociales y en particular rurales para reorientar la economía de estos sectores, entre otras acciones.
 
 
Raíces. AOA
 

Referencias
 
Casilda, Ramón. 2005. América Latina: Del Consenso de Washington a la Agenda del Desarrollo de Barcelona. Documento de Trabajo (DT) 10/2005. Madrid: Real Instituto Elcano de Estudios Internacionales y Estratégicos.

Colclough, Christopher 1994. “Estructuralismo y Neoliberalismo: Una Introducción”. En Christopher Colclough y James Manor (Compiladores). ¿Estados o mercados? El neoliberalismo y el debate sobre las políticas del desarrollo. Sección Economía Contemporánea. Pp. 11-44. México: Fondo de Cultura Económica.

Ordaz Alvarez, Arturo. 2016. “El estudio de la Administración Pública en el umbral del siglo XXI”. En Rubén Ibarra Reyes, Eramis Bueno Sánchez, Rubén Ibarra Escobedo y José Luis Hernández Suárez (Coordinadores). Trascender el neoliberalismo y salvar a la humanidad. Pp. 1181-1193. México: Signo Imagen y Universidad Autónoma de Zacatecas Francisco García Salinas.

Stiglitz, Joseph E. 2003. “El rumbo de las reformas. Hacia una nueva agenda para América Latina”. Revista de la CEPAL, Agosto, 2003. Pp. 7-40.  Santiago de Chile: Naciones Unidas.

Zapata Callejas, John Sebastián y Manuel Camilo Chávez Pinzón. 2018. “Las corrientes ortodoxa y heterodoxa del desarrollo: algunas nociones conceptuales”. En Revista Ópera, No. 22, Enero-Junio 2018. Pp. 163-183. Bogotá: Universidad Externado de Colombia.

viernes, 15 de noviembre de 2019

De los Consejos a Visires y Sultanes. Vigencia del pensamiento clásico



Hermosillo, Sonora a 15 de noviembre de 2019.

Texto presentado en la Octava Edición de la Cátedra de Administración Pública Dr. Omar Guerrero Orozco


Presentación

A manera de preámbulo refiero los antecedentes de la Guía para restablecer la salud política del estado, estudio redactado en 1643 por Hayi Jalifa (Hâgî Chalfa, Dustûru’l–’Amel).

Ante la interrogante expresada por el Sultán Muhammed IV a su Visir y otros funcionarios principales, en relación a la situación del Sultanato, en cuanto a que, planteaba: “bajo el gobierno de mi padre, que en paz descanse, así como también antes, los ingresos alcanzaban para cubrir los egresos, o los sobrepasaba. Si mis gastos no son tan gran­des como los de mi padre y los ingresos son exactamente los mismos, ¿cuál es entonces la causa de que ahora los ingresos estatales no alcancen para cubrir los egresos y a qué se debe que vosotros no puedan conseguir el dinero para la flota y otros asuntos importantes?”

Tras ligeros paliativos ejecutados por la administración turca, los cuales no surtieron los efectos deseados, se pidió a Hayi Jalifa, Ayudante de la Cámara Financiera, elaborar el diagnóstico requerido, al que denominó Dustûru’l–’Amel “Guía para Restablecer la Salud Política del Esta­do”.

Sultán Muhammed IV


Tratamiento de la situación anormal de la complexión del Estado y el saneamiento del mal de la penuria financiera 

Con este título Hayi Jalifa concluye su diagnóstico de la problemática que vivía el Imperio Otomano en el Siglo XVII. En su informe afirmaba que el éxito de su propuesta de mejora podía ser algo relativamente fácil de lograr, sin embargo, consideraba, estas recomendaciones “son irrealizables por el momento; ya que los hombres preocupados por el bienestar del Estado y que se atienen al derecho, son ahora muy raros; la mayoría de los hombres, al contrario, solamente aspiran a placeres sensuales. Por lo cual la solución de esta tarea se basa en un hombre de la espada.”

Los males detectados en su estudio, son “el déficit del tesoro, el número crecien­temente elevado del ejército, el exceso de los gastos y la penu­ria del pueblo.”

Al respecto, Hayi Jalifa proponía, sin que ello significara recaudar mayores ingresos a cargo del pueblo, que el Padisha, el Sultán, se diera a negociar, de la manera que sea, el dinero equivalente a los ingresos estatales de un año, nombrando a un servidor estatal confiable y responsable para su administración.

En relación con el segundo malestar detectado, el número excesivo del ejército, recomendaba proceder de manera inteligente, aplicando medidas de ahorro en lo que hace a “los regalos para la tropa por diligencia en el servicio y regalos que se adjudican al tesoro”; con ello, preveía el antiguo cameralista, terminarían “pronto con su número demasiado elevado y ocasionarán en poco tiempo una reducción del importe de la paga.”

Por su parte, buscando eliminar el exceso de gastos del Sultanato, propuso como remedio, primero, reducir los despilfa­rros de los altos funcionarios, uno detrás del otro, y, segundo, seleccionar y emplear en los diferentes departamentos y particularmente en la cámara de contabilidad, a la que reconoce como “el pilar de la admi­nistración financiera” a “personas inteligentes, religiosas y desinteresadas”.

Finalmente, para enfrentar el problema de la indigencia del pueblo, el alivio según Hayi Jalifa, consistiría en “reducir un poco algunos impuestos, uno detrás del otro, aligerando las cargas al pueblo. No se debe vender nin­gún puesto por dinero, más bien, se debe dejar en sus cargos a personas probadas y honestas lo más que se pueda e impo­ner los castigos merecidos a los opresores del pueblo. A través de estas medidas, el pueblo recupera sus fuerzas dentro de algunos años, y el Imperio, cuidado por Dios, se volverá otra vez al bienestar debido.”

Sultán Solimán el grande


El pensamiento administrativo en la Turquía Otomana

La obra editada por el Dr. Omar Guerrero Orozco, El pensamiento administrativo en la Turquía Otomana, incluye cuatro tratados sobre la administración del Imperio Otomano. El primero fue escrito por Lutfi Pasha en 1542, Consejos para los visires (Asaf Name); después, se presenta la obra de Koya Beg Tratado sobre la decadencia del Estado Otomano desde el reinado del Sultán Solimán el grande, publicada en el año 1630; el tercer documento procede de 1640 y es de un autor anónimo, El libro de los consejos (Nasihat name); el último testimonio, con el cual se abrió este comentario, es la obra de Hayi Jalifa Guía para restablecer la salud política del estado (Dustûru’l–’amel) el cual data del año 1643.

Se trata de cuatro documentos administrativos elaborados por funcionarios de primer nivel del gobierno turco Otomano que datan de mediados del siglo 16 a mediados del siglo 17. Para precisar, y en palabras del profesor Omar Guerrero, se trata de un estudio de política y tres tratados de gobierno.

Es preciso recordar que el Imperio Otomano tiene sus orígenes en los mercaderes musulmanes del Califato Abasí que, con el fin de enfrentar las luchas intestinas contra otros grupos seguidores del ISLAM y contra cristianos y bizantinos durante el siglo IX, fueron constituyendo un aparato militar y administrativo que sentaría las bases del primer Estado Otomano a fines del siglo XIII con el ascenso de Osman I, cabeza de la dinastía osmanlí u otomana. Durante seis siglos, el Imperio se constituyó en el punto de confluencias del mundo occidental y oriental, teniendo como capital a Constantinopla desde 1453 a 1922. Tras la disolución del Imperio, el 29 de octubre de 1923 se fundó la República de Turquía.

Volviendo a los planteamientos del Dr. Guerrero, nos dice que “Una de las peculiaridades más significativas del Imperio oto­mano fue la inclinación de sus hombres prominentes, entre ellos los funcionarios públicos, por el estudio de la política y el análisis del gobierno.” En relación a los géneros literarios más comunes, distingue los tratados de política en los que se definen los principios políticos y propuestas para los gobernantes, y los diagnósticos de gobierno en los cuales se analizan los problemas administrativos del Imperio y se argumentan propuestas para dar solución a los mismos. 

De esta caracterización se tiene como un relevante estudio de política la obra Consejos para los Visires (Asafnama) de Lutfi Pasha, prepara­do después de 1542, a un año de haber dejado el cargo de Gran Visir. Los otros tres documentos compilados en esta obra se refieren a Tratados de Gobierno: la obra de Koya Beg, el Tratado sobre la Decadencia del Estado Otoma­no desde el Reinado del Sultán Solimán El Grande, (Risala); la obra anónima titulada El Libro de Consejos (Nasihat Name); y el trabajo de Hayi Jalifa Guía para Restablecer la Salud Política del Estado (Dustür al Amel).

Gran Visir del Imperio Lutfi Pasha


Reflexiones

Se trata de obras donde la preocupación central es la gobernanza y gobernabilidad del Imperio. El planteamiento es definir estrategias que aligeren el deterioro del Estado Otomano. 

Los intereses que preocupan a los Sultanes, a los Califas, es cómo llevar felicidad y prosperidad a sus súbditos y cómo recuperar, si es posible, la fortaleza estatal.

Los problemas están identificados:

-          El déficit financiero del Estado
-          Los excesos en el gasto suntuario de la corte y el ejército
-          La situación de penuria de la población
-          El manejo deficiente y deshonesto de la administración otomana



Con el propósito de retardar el colapso del Imperio, dado que su proceso vital de deterioro es irreversible, se concibe como prioritario un programa de medidas tendientes a: reformar la organización y funcionamiento de la administración; mejorar su desempeño ante los gobernados; llevar a cabo una gestión eficiente del presupuesto; profesionalizar al elemento más importante de todo gobierno, a los funcionarios; implementar un programa de austeridad y manejo honesto de los recursos de que dispone el gobierno; así como concretar acciones de interés y bienestar social.

Los textos abordados por el Dr. Guerrero Orozco son consejos para una mejor tarea de gobierno por parte de Sultanes y Visires. Se trata de obras clásicas de nuestra disciplina. 

Como tal, requieren ser abordados y recuperar sus enseñanzas. Estas están latentes, como lo están los problemas que tratan. Su vigencia tiene un valor tanto teórico como para la vida práctica de todo gobierno.