domingo, 15 de marzo de 2020

El proyecto conservador de 1853 para la República Mexicana



 Antonio López de Santa Anna

Hermosillo Sonora a 13 de marzo de 2020.

Antonio de Padua María Severino López de Santa Anna y Pérez de Lebrón (21 de febrero de 1795-21 de junio de 1876). Fue un político y militar mexicano.

Fue Presidente de México en once ocasiones. A lo largo de su larga carrera política se unió en distintas ocasiones a realistas, insurgentes, monárquicos, republicanos, liberales y conservadores.

López de Santa Anna fue también gobernador de Yucatán en 1824. Su figura es una de las más polémicas en la historia mexicana. En 1836 los texanos declararon su independencia de México. En la llamada "Guerra de los Pasteles" (1838-1839) combatiendo contra los franceses perdió una pierna.

Entre 1846 y 1848 ocurre la Intervención estadounidense en México.

Tras el fracaso en la lucha con Norteamérica se exilió en Colombia. En 1853, a petición de los conservadores mexicanos, regresó a la Presidencia del país con el compromiso de suprimir el sistema federal y reorganizar al país, defender la religión católica y reestructurar el diezmado ejército nacional.

En esta última estancia en palacio nacional lo llevó a exigir su reconocimiento como Alteza Serenísima. Con el respaldo del Partido Conservador, decretó las Bases para reorganizar la administración de la República, documento que a continuación se presenta, y el cual suscribe junto con Lucas Alamán, Secretario de Relaciones Exteriores y principal colaborador hasta su muerte en junio de 1853, Teodosio Lares, Ministro de Justicia, Negocios Eclesiásticos e Instrucción Pública, José María Tornel y Mendívil, Ministro de Guerra y Marina, así cmoo el Secretario de Hacienda y Crédito Público del país Antonio Haro y Tamariz.

Santa Anna murió pobre y olvidado en México en 1876.

Lucas Alamán

Teodosio Lares

 Antonio de Haro y Tamariz

 José María Tornel y Mendívil



Bases para la administración de la Republica,
hasta la promulgación de la Constitucion
 

Sección Primera
Gobierno Supremo

Sección Segunda
Consejo de Estado

Sección Tercera
Gobierno interior
 

ANTONIO LOPEZ DE SANTA-ANNA, BENEMERITO DE LA PATRIA, GENERAL DE DIVISION, PRESIDENTE DE LA REPUBLICA, A LOS HABITANTES DE ELLA, SABED: QUE EN USO DE LAS FACULTADES QUE LA NACION SE HA SERVIDO CONFERIRME, HE TENIDO A BIEN DECRETAR LAS SIGUIENTES
 

Bases para la administración de la Republica,
hasta la promulgación de la Constitucion.

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SECCION PRIMERA.
GOBIERNO SUPREMO.


Art. 1.° Para el despacho de los negocios habrá cinco secretarios de Estado con los nombres siguientes:
De relaciones exteriores.
De relaciones Interiores, justicia, negocios eclesiásticos é instruccion publica.
De fomento, colonización, industria y comercio.
De guerra y marina.
De hacienda.

Art. 2.° Se hará una distribucion conveniente de los negocios entre estas secretarías, para el mas pronto despacho de ellos.

Art. 3.° Los asuntos de que debe ocuparse el nuevo Ministerio de fomento, colonizacion, industria y comercio, son los siguientes:
Formacion de la estadística general; de la industrial, agrícola, minera y mercantil, siguiendo en cada año el movimiento que estos ramos tengan.
La colonización.
Las medidas conducentes al fomento de todos los ramos industriales y mercantiles en todas líneas.
La expedición de las patentes y privilegios.
Las exposiciones públicas de productos de la industria agrícola, minera y fabril.
Los caminos, canales y todas las vías de comunicación de la República.
El desagüe de México y todas las obras concernientes al mismo.
Todas las obras públicas de utilidad y ornato que se hagan con fondos públicos.

Art. 4.° En consecuencia de la creacion de este Ministerio, queda suprimida la Direccion de Industria y Colonización, y todas las direcciones particulares de los diversos ramos que las atribuciones de dicho Ministerio abrazan. Los empleados en estas oficinas serán considerados segun sus mérito.

Art. 5.° Con el fin de que haya la regularidad necesaria en el despacho de los negocios, todos aquellos que importen alguna medida general, que causen gravámen á la hacienda pública, ó que su gravedad lo requiera a juicio del Gobierno, se trataran en Junta de ministros, por informe escrito que presentaran los ministros del ramo; y adoptado por el Presidente el parecer de la Junta, quedará encargado de la ejecución de lo que se acuerde el ministerio respectivo bajo su responsabilidad.

Art. 6.° Al efecto, se tendrá un libro de acuerdos de la Junta de ministros, que llevará el oficial mayor del Ministerio de Relaciones, y otro particular en cada ministerio, en que se anotarán los asuntos acordados por el mismo ministerio. 

Art. 7.° Se revisarán las plantas y reglamentos actuales de las secretarías del despacho, de la contaduría mayor, de la Tesorería general y demás oficinas, para hacer en ellas las variaciones y mejoras que parezcan convenientes.

Art. 8.° Se formará un presupuesto exacto de los gastos de la Nación, que se examinará en junta de ministros, el cual servirá de regla para todos los que han de erogarse, sin que pueda hacerse ninguno que no esté comprendido en él, ó que se decrete con las mismas formalidades.

Art. 9.° Para que los intereses nacionales sean convenientemente atendidos en los negocios contenciosos que se versen sobre ellos, ya estén pendientes ó se susciten en adelante; promover cuanto convenga á la hacienda pública, y que se proceda en todos los ramos con los conocimientos necesarios en puntos de derecho; se nombrará un procurador general de la Nación, con sueldo de cuatro mil pesos, honores y condecoracion de ministro de la Corte Suprema de Justicia, en la cual y en todos los tribunales superiores, será recibido como parte por la Nación, y en los inferiores cuando lo disponga así el respectivo Ministerio; y ademas despachará todos los informes en derecho que se le pidan por el gobierno. Será amovible á voluntad de éste, y recibirá instrucciones para sus procedimientos de los respectivos Ministerios.

Art. 10.° Se dictarán las medidas conducentes para que á la mayor brevedad posible puedan formarse y publicarse los códigos civil, criminal, mercantil y de procedimientos, y todas las demas que sean convenientes para la mejora de la administracion de justicia.

Art. 11.° Se tomarán en consideracion todas las disposiciones y medidas que se hayan dictado por los individuos que ejercieron el Poder Ejecutivo desde la disolución del Congreso, para resolver lo que mas convenga al mejor servicio de la Nacion. 

SECCIÓN SEGUNDA.
CONSEJO DE ESTADO.

Art. 1.° Debiendo procederse al establecimiento del Consejo de Estado, se nombrarán las veintiuna personas que deben componerlo, que estén adornadas de las cualidades necesarias para el desempeño de tan alto cargo. 
Art. 2.° Este cuerpo se distribuirá en cinco secciones, correspondiente á cada una de las secretarías de Estado, las cuales evacuarán por sí todos los dictámenes que se les pidan en los ramos respectivos, como consejo particular de cada Ministerio, reuniéndose todas las secciones para formar el consejo pleno, cuando se tengan que discutir en él los puntos que á juicio del Gobierno lo requieran por su gravedad é importancia, ó por ser de aquellos en que el Gobierno tiene que proceder de acuerdo con el consejo.
Art. 3.° Ademas de los veintiun individuos que han de componer el Consejo, se nombrarán otros diez que reemplacen á los primeros en ausencias ó enfermedades, para que este cuerpo tenga siempre el número requerido. El Gobierno proveerá las vacantes que ocurrieren.
Art.o 4.° El presidente y vice-presidente del Consejo, así como los de las secciones, serán nombrados por el presidente de la República, é igualmente el secretario que será de fuera de aquel cuerpo. El Consejo tendrá sus sesiones en el salón destinado á las del Senado.

SECCIÓN TERCERA.
GOBIERNO INTERIOR.

Art. 1.° Para poder ejercer la amplia facultad que la Nación me ha concedido para la reorganización de todos los ramos de la Administración pública, entrarán en receso las legislaturas u otras autoridades que desempeñen funciones legislativas en los Estados y territorios.
Art. 2.° Se formará y publicará un reglamento para la manera en que los gobernadores deberán ejercer sus funciones hasta la publicación de la Constitución.

Art. 3.° Los distritos, ciudades y pueblos que se han separado de los Estados y departamentos a que pertenecen, y los que se hayan constituido bajo una nueva forma política, volverán a su antiguo ser y demarcación, hasta que el Gobierno, tomando en consideración las razones que alegaren para su segregación, provea lo que convenga al bienestar de la República. Se exceptúa de la anterior disposición al Partido de Aguascalientes. 

Art. 4.° Para la defensa de los distritos invadidos por las tribus bárbaras, seguridad de los caminos y de las poblaciones, y que los habitantes todos disfruten de una manera efectiva las garantías sociales, se tomarán las medidas necesarias para evitar los desórdenes y pará el castigo de los malhechores.

Art. 5.° Los cuatro secretarios del despacho firmarán este decreto, y comunicarán á quien corresponda las órdenes convenientes para la ejecucion de todo lo prevenido en estas Bases, segun los ramos que á cada uno pertenecen.

Por tanto, mando se imprima, publique, circule y se le dé el debido cumplimiento.

Dado en el Palacio nacional de México, á 22 de abril 1853.


Antonio López de Santa-Anna
 
 
Lucas Alamán                                                 Teodosio Lares
 
 
José María Tornel                                         Antonio Haro y Tamariz

sábado, 1 de febrero de 2020

Don Tadeo Ortiz de Ayala. Precursor de la Administración Pública mexicana

John Arrowsmith. Mapa de México. 1832.

Hermosillo Sonora a 1 de febrero de 2020.

Se refiere al Capítulo II. De la necesidad de la economía administrativa. De la obra de Tadeo Ortiz. 1832. México considerado como nación independiente y libre, ó sean algunas indicaciones sobre los deberes más esenciales de los mexicanos. Burdeos: Imprenta de Carlos Lawalle Sobrino. Pp. 86-97

Simón Tadeo Ortiz de Ayala nació en la Villa de Mascota Nueva Galicia, hoy Jalisco, el 18 de octubre de 1788. Su muerte por consecuencia del cólera sucedió el 18 de octubre de 1833, al momento en que cumplía 45 años, a bordo del barco Spark que lo conducía de Veracruz a Estados Unidos con el objetivo de fomentar la colonización de Texas, en su calidad de Director de Colonización de ese estado.

La educación elemental la realizó en Guadalajara, para luego trasladarse a la capital del país con el propósito de estudiar latín y filosofía. En octubre de 1809 viajó a España con el fin de estudiar las costumbres europeas. Además, en ese contexto, pudo alimentar su formación liberal. En ese país permaneció dos años, para luego viajar a Estados Unidos con el propósito de conseguir ayuda a favor de la insurrección de independencia de México.

En 1813, Ortiz se embarcó con rumbo a Nueva Granada (hoy Colombia y Panamá), tratando de encontrar el apoyo de los países latinoamericanos para la gesta de independencia. Este viaje duraría hasta 1819. Como parte de sus cartas de presentación, Ortiz planteó que su presencia en aquellos países tenía el propósito de conseguir armas para dar cumplimiento a la encomienda del cura José María Morelos y Pavón. Esta travesía lo llevó a visitar, Caracas, Lima, Quito, Guayaquil, Santiago y Buenos Aires. Partiría después a Inglaterra con el propósito de promover la creación de una compañía mercantil capaz de generar fondos para respaldar el movimiento de independencia. Luego viajaría a España. A principios de 1821 regresó a México. 

En 1822 publicó su obra Resumen de la estadística del Imperio Mexicano, el cual dedicó al emperador Agustín I, con el objetivo de diseñar una estrategia para el desarrollo económico y administrativo del gobierno y el país. 

Escudo de Armas de Agustin de Iturbide. Primer Imperio. 

Tadeo Ortiz fue un hombre de emprendimientos. Teniendo como experiencia la cesión de España a Estados Unidos de La Florida en 1821, se dio a la promoción de la colonización de Texas con el fin de afianzar este territorio al país. De igual manera, se esmeró en promover acciones en el sur del país para la colonización de Coatzacoalcos y Tehuantepec. 

Por encomienda del gobierno de Vicente Guerrero, a principios de 1830 llegó a Francia como cónsul de México en ese país, con el propósito de impulsar la colonización y desarrollo del istmo de Tehuantepec. Desde ese lugar, y estando en el poder Anastasio Bustamante, propuso a Lucas Alamán, Ministro del Interior atender la corrupción de funcionarios y el descuido de la administración de Coahuila respecto a Texas, así como el fomento de la colonización de esa región.

En 1832, Ortiz de Ayala publica su obra México considerado como nación independiente y libre en la imprenta de Carlos Lawalle Sobrino en Burdeos.

De regreso a México, en 1833 Valentín Gómez Farías lo nombró Director de Colonización de Texas. 

La obra de Ortiz de Ayala, según el Dr. Omar Guerrero (Tadeo Ortiz, un cultivador mexicano de la ciencia de la policía), se inscribe dentro de la ciencia de la Policía de principios del siglo XIX. Hay que recordar que, con las reformas borbónicas introducidas a Nueva España a mediados del siglo XVIII, se modernizó el quehacer gubernamental y el papel de los servidores públicos en España y en sus territorios en el nuevo continente. Con ello, se introdujeron los principios de la ciencia de la Policía. 

Escudo de Oro del Primer Imperio Mexicano. 1821-1823

El mismo Ortiz de Ayala hace patente la influencia ejercida en su obra de autores como el intelectual alemán Alejandro Von Humboldt, del pensador español Gaspar Melchor de Jovellanos y del jesuita, criollo, Francisco Xavier Clavijero. Todos ellos promotores de la ilustración, el impulso de la agricultura y de la economía. 

El economista mexicano Marcelo Bitar Letayf (Fisiocracia y Federalismo en el México independiente) ubicó la obra de Ortiz de Ayala en el seno de la fisiocracia. Considera que los argumentos vertidos en sus dos obras dan cuenta de la importancia que reviste la agricultura y el papel de los agricultores en el desarrollo del país. Hay que recordar que los fisiócratas aducían que el ser humano debía estar en armonía con la naturaleza, reconociendo que solo la actividad agrícola es la que hace posible el crecimiento de la economía de los países.

A continuación, se presenta el Capítulo II De la necesidad de la economía administrativa, de la obra de México considerado como nación independiente y libre, ó sean algunas indicaciones sobre los deberes más esenciales de los mexicanos.

Bandera de México. Primer Gobierno Mexicano. 1823.



De la necesidad de la economía administrativa


Luego que los hombres pasan del simple estado natural, ó del pupilage, á la emancipación y régimen social regular, reconocen como una de sus primeras necesidades el establecimiento de cierta autoridad pública administrativa que , superior á todo otro poder, dirija la sociedad, asegure el libre ejercicio de los derechos y fueros de sus miembros, y llene por su parte los deberes inherentes á tan delicado encargo; resultando de este primer paso, base de toda asociación, la satisfacción recíproca de todos los hombres reunidos. La legitimidad de esta autoridad, fundada en el interes común que precede á su establecimiento, se apoya en la voluntad de los subordinados , y por una consecuencia necesaria , en el pacto auténtico que resulta de la sanción de la constitución fundamental, que exige magistrados y empleados para su custodia, y la observancia y ejecución de las leyes emanadas de ella; y sean las que fueren las denominaciones de los ciudadanos investidos con el carácter público y sublima de ejecutores de las leyes , y administradores de la justicia , como garantes de todos los bienes sociales , demandan consideraciones , miramientos y una retribución honorífica, proporcionada á sus servicios y la eficacia y celo con que se supone deben desempeñar sus destinos, ó hablando con mas propiedad , sus deberes , puesto que los depositarios encargados del poder, si cumplen con rectitud sus grandes encargos , sin otros goces que la obligación de llenarlos, primero contraen deberes positivos que derechos , al paso que los derechos de los otros ciudadanos, son condiciones preecsistentes, aunque correlativas á ciertas obligaciones comunes, porque los obtienen directamente de la naturaleza , y las autoridades los reciben de la sociedad que los eleva y sostiene ante todas cosas para que cumplan las obligaciones impuestas por los asociados. Los gefes de las naciones no reciben pues el ejercicio de sus funciones para ostentaciones pomposas y fútiles , sino para desempeñar y cumplir graves y augustas obligaciones á beneficio del pueblo, cuya reunión y consentimiento, si les confiere el poder, la autoridad y una legítima recompensa á sus importantes y útiles servicios , también les exige severos cargos, grandes retribuciones y mucha actividad de acción en el obrar, porque los magistrados no solamente son responsables por lo que hacen mal, sino por el bien que dejan de hacer. « Cuando Telémaco descendió al reyno de Pluton (dice Fenelon en su inmortal obra) á buscar á Ulíses, habiendo entrado al lugar del averno, donde se castigaban los malos reyes, vio que muchos de estos eran severamente atormentados, no tanto por los males que habian inferido, sino precisamente por los bienes que habian dejado de hacer. Los crímenes que cometen los hombres (continua el mismo autor) que provienen de la negligencia é inobservancia de las leyes , se imputan á los reyes que no deben reynar sino con el fin de que las leyes gobiernen por su ministerio. » Esta es una lección de moral aplicable a todos los magistrados de la tierra.

Los legisladores de México no desconociéron estos principios en armonía con las máximas sanas de la moral y la política, y al demarcar sus deberes á los magistrados de la república, les dispensáron consideraciones y el honorario correspondiente á su rango , y a los servicios inherentes al tamaño de su importancia , sin ninguna demasía. Algunos estrangeros , mal informados ó prevenidos contra la nación, han supuesto en sus abultadas relaciones , abusos en esta parte, afirmando que los Mexicanos mas ávidos y aspirantes que patriotas , se distribuyen el tesoro público con escesivas dotaciones y una clientela inconsiderada de empleados inútiles y perniciosos á la administración, llegando hasta el estremo de hacer la apología del sistema colonial, y como á preferir el régimen monstruoso y absoluto de la dependencia ignominiosa, por uno que otro desacierto que en el ensayo de la libertad habran notado , sin advertir que todos los pueblos, en su infancia, cometen errores aun sin intención; y en cuanto al punto de los sueldos crecidos de que inculpan á los Mexicanos, están muy equivocados; cotejen sino la lista civil del gobierno colonial, y encontraran que el sueldo de los virreyes montaba á sesenta mil pesos, y muchas veces á ochenta mil ademas de sus grangerias vergonzosas; los presidentes comandantes generales, á ocho mil; los de los oidores é intendentes , á seis mil; al paso que la dotacion del presidente de la república, con superior dignidad y rango , como primer gefe de una nación, respecto á la de un proconsul, no escede de treinta y seis mil; el de sus secretarios , de seis mil; y los gobernadores y comisarios generales de los Estados, no reciben mas de cuatro mil; y si la conbinacion del sistema republicano federal ha exigido en su administración , mayor número de empleados , esto no es una invención de los Mexicanos ; todas las naciones emancipadas y constituidas, por su propio decoro, dignidad y conveniencias públicas, tienen precisión de aumentar el número de sus magistrados y empleados subalternos, y por consiguiente, de acrecentar sus gastos; pero en general esta necesidad no es un mal sino un beneficio , cuando los destinos se calculan y nivelan con las ventajas y utilidades que resultan a la causa pública y pueden reportar los pueblos. Es cierto que en los tiempos de ignominia y triste memoria , la lista civil y militar se cubría con diez y medio millones de pesos, y en la actualidad quizá asciende á mas de diez y seis millones; mas esto es consiguiente al estado de guerra y al aumento del ejército , que en tiempo de la dominación no pasaba de diez mil hombres , y ahora monta á cuarenta y cinco mil; pero del deficiente que resultaba entonces del producto neto de las rentas de México, ascendiente á veinte millones de pesos, pasaban á las cajas de Madrid , seis millones, y tres y medio en clase de situados á otros puntos ultramarinos, miéntras que con la independencia , aun cuando se absuerban en los sueldos de los empleados, domiciliados, los gastos de las atenciones de la guerra y algún fomento á los ramos de industria y educación , siempre quedan en circulación, y al fin aumentan y vivifican los capitales y la riqueza pública del país. No hay pues motivos fundados para inculparnos sobre este punto; y si existen en la administración de la Union, algunos empleados subalternos, superfluos, son de aquellos mezquinos que el favoritismo de algunos secretarios y gefes de oficinas han introducido en general inútiles y perniciosos , porque ademas de que la mayoría de esos jóvenes soldados de á trescientos ó quinientos pesos, ignoran hasta los rudimentos de ortografía y gramática, no se puede contar con ellos para cosa de provecho , y distraen con sus disparates y atolondramientos, la atención de los oficiales de las secciones, reduciendo estos ó aboliéndolos, lejos de sobrar empleados, faltan otros indispensables á los ramos del fomento. Con estas economías, y la providencia de no gratificar con dietas á los diputados y senadores, sino durante el tiempo de las sesiones , el arreglo y diminución del ejército habra recursos sobrados, tal vez sin necesidad de nuevas contribuciones para formar direcciones del fomento de la industria, de la instrucción , policía y estímulo de las ciencias, las artes y oficios , de la abertura de caminos y canales, de la colonización y afirmación en grande, de las fronteras y puntos litorales abiertos al comercio, del plantio de árboles y conservación de los bosques, y en suma, de todos aquellos objetos descuidados por el antiguo régimen , y absolutamente necesarios á la prosperidad y aun al honor de la nación.

Moneda de ocho reales. 1829.

Respecto al sistema de percepción y economía administrativa, ó aplicación de los magistrados al cumplimiento de sus deberes, despues de la independencia, si no se ha mejorado mucho no puede ser peor que el seguido por el gobierno colonial, que en sentir del célebre sabio barón de Humbolt, montaba el costo del cobro de los impuestos, al esceso de 25 p. %, es decir, mas que el duplo de lo que cuesta en Francia, y sobre los agentes españoles (continua el mismo autor) «la prodigiosa cantitad de empleados , la ociosidad mas grande en los que ocupan los destinos superiores, una estrema complicación en la administración de la hacienda , hacen el cobro de las contribuciones tan lento y difícil, como vejatorio al pueblo mexicano.»

No se puede negar , y es preciso cegarse para suponer que los Mexicanos no han ganado nada con la independencia, cuando ademas de haber sacudido un yugo vergonzoso y cubiertose de honor y gloria, rescataron y cuentan con una pátria cara, se gobiernan por sí mismos, y todos sus administradores á porfía han aliviado las pesedas é ignominiosas cargas, aboliendo algunos tributos y muchas contribuciones y estancos anti-políticos y anti-económicos, que como los que agobiaban á la minería y embarezaban la amalgamación de los metales preciosos , inventados por la rapacidad del fisco de los Españoles , han desaparecido; y á pesar de que los atrasos consiguientes á toda revolución, y la salida súbita de mas de cien millones de pesos , que ha arrancado la ignorancia de algunos y la mala fé y tenacidad de otros , del seno de la pátria , y circulan entre nuestros enemigos ó en paises estrangeros, no han permitido mayores adelantos, lo cierto es que México ha mejorado mucho, no obstante sus disensiones, y si sus magistrados se aplican á las mejoras sociales, y sostienen el orden público con la observancia estricta de la justicia y las leyes, los Mexicanos no retrogradaran como hubiera acontecido con la dependencia de España.

A los que calumnian á la nación, pintándola en una desmoralización completa, y á los Mexicanos inclinados esclusivamcnte al vil interes de enriquecerse á espensas del tesoro público, desnudos del amor patrio, de conocimientos y espíritu nacional, se les debe poner de frente á pecho descubierto, las virtudes y el desprendimiento de la mayoría de los personages mas influentes en el teatro de nuestra revolución, en cuyo curso (y esto se repite con una satisfacción pura y quizá única en la historia de los nuevos Estados) ciertamente ninguno ha atesorado. La mediocridad en que viven, atenidos á su corto sueldo, los generales Teran , Bravo , Bustamante , Barragan , Rayones, Michelena , Pedraza , Santana , Muzquiz, Anaya, Parres, Victoria y otros (esceptuando al general Moran, que pudiente por su casa, ha servido constantemente gratis destinos importantes) que son los que mas se han distinguido y figurado , todos por sus servicios á la independencia, y los mas por su amor al orden y á la libertad, es un testimonio público contra semejantes imposturas , pues lejos de haberse enriquecido, como lo hiciéron muchos generales y gefes españoles con rapacidad, por el contrario , los mas de ellos han descuidado su corta fortuna , heredada de sus mayores , por atender á los cargos públicos que les ha conferido la patria ; y digase lo que se quiera por los que no saben apreciar el honor nacional, por los difamadores del general Michelena, la verdad es que el dinero no se puede ocultar; que se cuente uno que otro peculato mezquino, que no falten ineptos dilapidadores, díscolos y ambiciosos , factores y provocadores de asonadas y saqueos, es cosa que se comprende fácilmente por el filósofo observador que no ignora que todas las revoluciones tienen sus periodos febriles, sus páginas, sus fasces y por último sus crisis.

Los declamadores cáusticos de los defectos y calamidades de México, olvidáron que allí han regido y dominado las desmoralizadas autoridades y mezquinas leyes de una nación que, en concepto del ilustre defensor de los derechos de América, el señor de Prat, por sus peregrinas doctrinas y pésima administración y atrasos , mas bien pertenece á Africa que á la culta Europa; y al ponderar nuestras disensiones, sin duda no recuerdan las horribles escenas que refieren las historias de las grandes revoluciones de Inglatera , la del 91 en Francía, pintada con horrores y sangre por el elocuente Desoduarts , la antigua de Polonia, las de España en nuestros días , y las de todas las naciones que nos avanzan muchos siglos en antigüedad , esperiencia y civilización , y con todo han escedido á México en todo género de atentados y desaciertos.

Por último, si en la administración local de algunos Estados, existen demasias con respecto á sus empleados en los tribunales de justicia , y en el gobierno , reduciéndose , como es de esperarse en los Estados pequeños, el número de los jueces superiores , á cinco, y en los grandes , á siete ; luego que se modifiquen los códigos y se abrevien los procedimientos y tramites embrollados de la legislación española, se supriman los vice-gobernadores á sueldo , y se dicte la medida arriba indicada, sobre no dar dietas á los diputados en las vacaciones, la administración de estos sera mas económica , y los ahorros que resulten se aplicaran á objetos de educación y fomento, y al exacto pago de los contingentes que el pundonor y delicadeza de los Estados exige, convencidos de que la federación no puede subsistir sin que las partes que la componen y representan , contribuyan por su parte al sostenimiento de su punto céntrico que tiene que cubrir los réditos y amortizar la deuda pública : ellos no deben olvidar esta máxima del profundo Maquiavelo, que las grandes sociedades no pueden permanecer privadas de una cabeza ó punto de unidad de acción fuerte sin esponerse. Un gran rio (dice un político moderno) que crece y se fortifica con la reunión de las aguas que le tributan los rios adjacentes, formados de una infinidad de riachuelos , es la imagen de una confederación bien conbinada. Un rio grande, dividido en muchos pequeños ríos , escapándose de su manantial ó  cabecera matriz, se debilita sin cesar, y al cabo se corta ó se seca : esta es la verdadera imágen de una sociedad egoísta, ó de la confederación sin equilibrio y de existencia quimérica.

Para dar una idea de la teoría fiscal del gobierno español en México , consignamos aquí el inventario de sus estancos y contribuciones desaparecidas en la mayor parte con la adquisición de la independencia. Contaba su administración complicada y dispendiosa, con los estancos de azogue , de alumbre , de nieve , de naypes , de juegos de gallos, de cobres, de cordobanes (estos dos se habían abolido ántes de la emancipación) con los asientos ó estancos monopolizados de bulas de cruzada , de pulques , vino mescal , de oficios vendibles y renunciables , bancos de procuradores, oficios públicos y escribanos y curiales denominados de provincia; ademas de los estancos formales de tabaco , salinas y pólvora , todavía existentes , pero que los Mexicanos no tardaran en abolir. La afrentosa contribución del tributo, es verdad que desapareció en tiempo de la constitución española ; pero ella hubiera sido restablecida sin la independencia. La alcabala, existente por desgracia aun, llego, en la última época de la dominación , hasta el 16 p. °/0, y en la actualidad no escede del 5 p. %. Muchas de las onerosas contribuciones afectas á la amalgamación y procedimientos de los metales preciosos , han sido abolidas y ya no existen los directores de aduanas y loterías, los tribunales de cruzada, de asientos de tributos, y de la inquisición, compuestos todos de un administrador superintendente , un fiscal , un escribano , un ministro ejecutor , un tesorero, varios oficiales subalternos y muchos escribientes, unos y otros en general Europeos.

Los diversos departamentos ó distritos que forman los Estados, dirigidos ántes de la independencia por una clientela de favoritos ignorantes y ávidos , con el título de subdelegados , que reunían monstruosamente las autoridades gubernativas de policía, justicia y hacienda , sin dotaciones, y con el 5 p. %, de los tributos que cobraban vejatoria y arbitrariamente , constituyéndose en el hecho tiranuelos y monopolistas absolutos de la suerte y el sudor de los pueblos; en la actualidad se administran por gefes y jueces letrados, independientes entre sí, pagados de los fondos públicos, con absoluta prohibición de comerciar. Y todas estas mejoras ¿ se gozarían por ventura en México sin la independencia y las instituciones federales ?


La obra de Tadeo Ortiz de Ayala 

martes, 7 de enero de 2020

Neoliberalismo y desarrollo

 
Hermosillo Sonora a 7 de enero de 2020.
 
Extracto del trabajo Administración pública y desarrollo integral, publicado como capítulo del libro: Gobierno y gestión pública para el desarrollo regional, coordinado por Miguel Ángel Barrera y Eleazar Santiago Galván. Chetumal: Plumas Negras Editorial. 2019. ISBN 13-9781711254654. pp. 49-70.
 

Haciendo un recuento de las aportaciones sobre la Economía del Desarrollo, de acuerdo con Zapata Callejas y Chávez Pinzón (2018), se pueden identificar dos primeras generaciones de economistas cuyos trabajos se inspiran de manera determinante en las ideas ortodoxas de la teoría económica, y que van, la primera, desde el origen de los trabajos sobre el desarrollo en la década de 1950 hasta mediados de los setenta, y la segunda desde mediados de la década de 1970 hasta nuestros días. Los estudios desde una perspectiva heterodoxa empezaron a conocerse en este segundo período, incrementando su presencia a finales de siglo. Resumiendo, los autores proponen que en:

«… algunos postulados de la primera generación de economistas del de­sarrollo, estos buscaron realizar modelos es­tratégicos de desarrollo económico con el fin de mejorar las dinámicas estructurales de los países menos desarrollados; asimismo, fomen­taron metodologías como la de la planeación o la programación del desarrollo en tales esce­narios. Por lo mismo, en esta generación no se proponía necesariamente un Estado mínimo, sino que éste, al igual que otros elementos como la industrialización y el comercio internacional, tenían cierta relevan­cia para mejorar las dinámicas del mercado, el ingreso de los ciudadanos y, en general, buscar la mejora de las condiciones de vida de las per­sonas tercermundistas.» (Zapata Callejas y Chávez Pinzón, 2018: 168)
 
La idea del Estado mínimo vino a argumentarse durante la crisis mundial que estalló a mediados de la década de los setenta, momento en que se evidencia el desgaste del modelo de desarrollo Keynesiano y del Estado del Bienestar sustentado en una fuerte y amplia intervención estatal en la economía. El escenario económico se presenta entonces caracterizado por la combinación de inflación con desempleo, además del estancamiento de las economías y la agudización de las tensiones económicas internacionales debidas al alza incontrolable del precio de los energéticos y el mal manejo de la deuda externa de los Estados nacionales. Para atender esta compleja situación y dar salida a la crisis, se asumieron las prescripciones de la Escuela de Chicago, haciendo eco a las medidas implementadas a principios de los ochenta por el gobierno de Margaret Thatcher en Gran Bretaña y en Estados Unidos con la administración Reagan. Así:

«Con el resurgimiento de los principios del laissez faire se cuestionó fuertemente el tamaño y las funciones del Estado, recuperando para el Mercado su rol principal en la asignación de recursos. Este Proyecto Neoliberal se tradujo en amplios y drásticos procesos de privatización de empresas y servicios gubernamentales, en la descentralización de organismos y procesos administrativos y operativos del Estado, la simplificación y desregulación de mecanismos para facilitar la inversión y hacer más competitivos a los capitales y mercados, y una progresiva integración a la economía internacional mediante la configuración de bloques económicos regionales y el aprovechamiento de los avances científicos y tecnológicos en un contexto de globalización cada vez más complejo y cambiante.» (Ordaz Alvarez, 2016: 1185)
 
 
 Monumento a la Bandera. Chetumal, Quintana Roo. AOA 
 
En el plano de la Economía del Desarrollo, los postulados neoliberales se opusieron a muchas de las ideas del estructuralismo ortodoxo. En su diagnóstico consideraron que «…el lento progreso de los países en desarrollo ha sido generado principalmente por la excesiva intervención económica de sus propios gobiernos. [Asumieron que] Los costos de esta intervención han sido típicamente mucho mayores que sus beneficios en términos de la producción y la distribución.» (Colclough, 1994: 19) De allí que el centro de su atención fue recuperar soluciones liberales para la operación del mercado, en los términos propuestos originalmente por Smith, y, por otro lado, limitar la participación del Estado en la economía. Se defendió el supuesto de que la eficiente acción de las fuerzas del mercado en el corto plazo tendría consecuencias para el crecimiento económico en el mediano y largo plazo.
 
Durante la década de los ochenta se instrumentaron y aplicaron las prescripciones de la propuesta reformista, la cual planteó como estrategias principales la implementación de procesos de privatización en el sector paraestatal de la administración pública, la descentralización administrativa, la desregulación para mejorar las instituciones normativas y propiciar la competitividad en el contexto internacional, así también, se fomentó el saneamiento de las finanzas públicas, buscando que la labor gubernamental se diera en términos de un realismo económico centrado en la competencia mercantil, el ajuste macroeconómico y la reducción de la deuda pública.
 
 
Palacio de Gobierno del Estado de Quintana Roo. AOA
 
A fines de esa década, en 1989, promovido por el Banco Mundial y el gobierno de Estados Unidos se institucionaliza el Consenso de Washington, con el propósito de impulsar el programa de reformas neoliberales y orientar a los gobiernos de la región en materia de desarrollo económico. Este programa macroeconómico se estructuró en diez puntos centrales (Casilda, 2005: 5-7):

·         Disciplina presupuestaria, para resolver los problemas de déficit presupuestario y deuda externa, así como un requisito para recibir préstamos por el Fondo Monetario y el Banco Mundial.
·         Reorientar el gasto público, mediante la eliminación de subsidios y canalizándolo a las áreas sociales de sanidad, educación e infraestructura.
·         Impulsar una reforma fiscal, centrada en la instauración de una base impositiva íntegra y amplia, teniendo como referente principal la recaudación del impuesto a la renta.
·         Someter el tipo de interés a las condiciones del mercado, buscando que fuesen moderadamente positivos para evitar la evasión de capital, promover el ahorro interno y fomentar la inversión.
·         Se propuso que el tipo de cambio fuese determinado por el mercado, constituyéndose como un tipo de cambio real y competitivo.
·         Con relación al sector exterior, se planteó la Liberalización comercial, buscando fortalecer el mercado internacional globalizado.
·         Promover una política de apertura para la inversión extranjera directa, buscando liberalizar los flujos financieros y la movilidad de tecnología y experiencias entre países.
·         Consecuente con las medidas de austeridad y reforma de los años previos, se propuso impulsar una política de privatizaciones, teniendo como argumento respaldar el saneamiento de las finanzas públicas.
·         Promover una política desreguladora con el propósito de fomentar la competencia en la región; y
·         Establecer y garantizar los derechos de propiedad, fundamentales en la lógica del sistema capitalista.

En el ámbito de la administración pública diversos teóricos consideraron pertinente revisar los fundamentos y operación de la acción del gobierno. Resultado de ello, desde la década de los noventa, y en adelante, se dio impulso a un segundo momento de reformas neoliberales, ahora bajo la idea de una nueva administración o gestión pública, con la que se impulsó la aplicación de estrategias de negocios privados, prestando atención en los aspectos culturales y comportamentales de los servidores públicos mediante pautas de la filosofía empresarial. Con el mejoramiento gerencial del gobierno se consideró mejorar los resultados de su gestión frente a la sociedad.
 
Sin embargo, en la práctica, estas medidas arrojaron resultados muy pobres. Según Stiglitz, el Consenso de Washington se centró en asuntos económicos y no puso atención a temas tan relevantes como la pobreza. Para este autor, resulta «…necesario sustituir ese enfoque restringido que se preocupa únicamente de combatir la inflación, por un criterio más amplio que apunte a fomentar el crecimiento y generar empleos…» (Stiglitz, 2003: 33) y agrega la necesidad de atender la equidad y la lucha contra la pobreza con programas educativos y de salud, combatir el uso de estupefacientes, consumir una dieta balanceada, llevar a cabo reformas sociales y en particular rurales para reorientar la economía de estos sectores, entre otras acciones.
 
 
Raíces. AOA
 

Referencias
 
Casilda, Ramón. 2005. América Latina: Del Consenso de Washington a la Agenda del Desarrollo de Barcelona. Documento de Trabajo (DT) 10/2005. Madrid: Real Instituto Elcano de Estudios Internacionales y Estratégicos.

Colclough, Christopher 1994. “Estructuralismo y Neoliberalismo: Una Introducción”. En Christopher Colclough y James Manor (Compiladores). ¿Estados o mercados? El neoliberalismo y el debate sobre las políticas del desarrollo. Sección Economía Contemporánea. Pp. 11-44. México: Fondo de Cultura Económica.

Ordaz Alvarez, Arturo. 2016. “El estudio de la Administración Pública en el umbral del siglo XXI”. En Rubén Ibarra Reyes, Eramis Bueno Sánchez, Rubén Ibarra Escobedo y José Luis Hernández Suárez (Coordinadores). Trascender el neoliberalismo y salvar a la humanidad. Pp. 1181-1193. México: Signo Imagen y Universidad Autónoma de Zacatecas Francisco García Salinas.

Stiglitz, Joseph E. 2003. “El rumbo de las reformas. Hacia una nueva agenda para América Latina”. Revista de la CEPAL, Agosto, 2003. Pp. 7-40.  Santiago de Chile: Naciones Unidas.

Zapata Callejas, John Sebastián y Manuel Camilo Chávez Pinzón. 2018. “Las corrientes ortodoxa y heterodoxa del desarrollo: algunas nociones conceptuales”. En Revista Ópera, No. 22, Enero-Junio 2018. Pp. 163-183. Bogotá: Universidad Externado de Colombia.