Hermosillo,
Sonora a 7 de enero de 2023.
Artículo publicado
el 2 de agosto de 2022 en la Revista
Trascender, Contabilidad y Gestión. Vol. 7 No. 20. Mayo - agosto del 2022, de
la Universidad de Sonora, ISSN: 2448-6388. Pp. 209-223. Nota: Las citas textuales respetan la sintaxis y ortografía de las obras
originales.
Introducción
El propósito de
este trabajo es hacer un análisis de tres tratadistas mexicanos cuya obra
constituye un referente necesario para comprender el desarrollo de esta
disciplina en nuestro país: Tadeo Ortiz, Luis de la Rosa y José María del
Castillo.
Se reconoce que
el estudio de la Administración Pública como disciplina, en la época moderna,
surgió a principios del siglo XIX con la publicación en 1808 de la obra del
francés Charles-Jean Baptiste Bonnin De la importancia y necesidad de un código
administrativo, documento base de sus Principios de administración pública.
Bonnin definió que la Ciencia de la Administración es aquella disciplina cuyo
propósito central es el estudio de las materias relativas a la administración,
de la administración pública, es decir del gobierno en acción frente a la
sociedad; en su trabajo de sistematización del estudio de la administración,
propuso clasificar el análisis dividiéndolo en administración pública y
administraciones especiales (ramas de la primera).
A lo largo del
siglo XIX el estudio de la disciplina fue impulsado por otros tratadistas en el
continente europeo, incluso, trascendieron a diferentes países de América.
México no fue la excepción.
En este trabajo
se aborda la obra de Don Tadeo Ortiz de Ayala, precursor del pensamiento
administrativista mexicano, quien trabajó desde la perspectiva de la llamada
Ciencia de la Policía; su libro México considerado como nación independiente y
libre, ó sean algunas indicaciones sobre los deberes más esenciales de los mexicanos data del año 1832.
También, se
reflexiona sobre la obra de Don Luis de la Rosa Oteiza, a quien se considera el
Padre de la Administración Pública en nuestro país. a quien se considera el
Padre de la Administración Pública en nuestro país. Se particulariza sobre su
trabajo Ensayo sobre la administración pública de México y medios para
mejorarla, de 1853, considerado el trabajo fundacional de la Ciencia de la
Administración en México. El tercer autor cuya obra se analiza es el oaxaqueño
Don José María del Castillo Velasco, político e intelectual liberal, de quien
se tiene en consideración la obra Ensayo sobre el Derecho Administrativo
Mexicano, publicada en 1874.
En este trabajo
se asume la importancia que tienen los clásicos para la comprensión de su
respectiva disciplina. Se considera que sus ideas, fuentes de primer orden, nos
sirven necesariamente en la definición y delimitación del campo disciplinario.
Pero también resultan útiles al reflexionar sobre los problemas de actualidad
que requieren repensar aquellas ideas ya decantadas por el tiempo en términos
de sabiduría.
El estudio de los clásicos de la Administración
Pública en el país
Los estudios
sobre la teoría de la Administración Pública en nuestro país han sido
impulsados, fundamentalmente, desde la Facultad de Ciencias Políticas y
Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México, y el Instituto Nacional
de Administración Pública, A. C.
Para los
propósitos de este trabajo, se identificó que esta labor investigativa ocurre
desde fines de la década de los setenta con la publicación de la tesis doctoral
de Omar Guerrero La Administración Pública del Estado Capitalista. En esta
obra, su autor reconoce la importancia de acudir al estudio de los clásicos de
la ciencia política europea, como fundamento del estudio de la Administración
Pública.
A mediados de
los ochenta, Omar Guerrero publica dos obras fundamentales para el estudio en
perspectiva del pensamiento administrativista, en 1985 el libro Introducción a
la Administración Pública, al siguiente año Teoría de la Administración
Pública.
En el primer
trabajo, el autor presenta el estudio sobre el origen y desarrollo de la
Administración Pública, sus antecedentes en el mundo occidental, las
condiciones históricas para el surgimiento de la Ciencia de la Administración
con los trabajos de Carlos Juan Bautista Bonnin, incluyendo un prolijo análisis
de su desarrollo en la península ibérica y en México durante los siglos XIX y
XX.
En la Teoría de
la Administración Pública, el análisis se centra en el estudio de las ciencias
camerales del absolutismo, el surgimiento de la Ciencia de la Administración
Pública en Francia, así como el estudio administrativo en países como Alemania,
España, Gran Bretaña, en Hispanoamérica, en Italia, en los Estados Unidos, en
la Unión Soviética y en otros países socialistas.
Para fines de
este trabajo, el libro Introducción a la Administración Pública resulta
significativo pues en la parte que se aborda la Administración Pública en
México se presenta la obra, entre otros, de José María del Castillo Velasco y
de Don Luis de la Rosa; a este último se le da un trato especial,
reconociéndolo como el fundador de la Ciencia de la Administración en el país.
En el caso del
Instituto Nacional de Administración Pública, A. C., por sesenta y cinco años
esta institución se ha comprometido con la producción académica de obras en la
materia y, particularmente con la divulgación del conocimiento administrativo
mediante la publicación de la Revista de Administración Pública (RAP).
Vigente desde
1956, la RAP fue dirigida por Omar Guerrero desde el cuarto trimestre de 1979
al segundo trimestre de 1983. Sello distintivo de esa etapa de la revista fue
la inclusión de obras de tratadistas de la administración pública de diversos
países, del pasado como de la actualidad. Aportación central de la labor
investigativa del Dr. Guerrero fue la publicación en estos números de la
revista de fragmentos de obras fundacionales de la disciplina, así como la obra
de reconocidos pensadores de la Administración Pública.
De esta manera,
es posible encontrar en el número 50 de abril de 1982, la publicación de
connotados pensadores mexicanos, como José María Luis Mora, Lucas Alamán,
Teodosio Lares, Ildefonso Estrada y el mismo Luis de la Rosa. El artículo que
abrió este número se debió a la pluma del Dr. José Chanes Nieto, Uno de los
Teóricos del México Independiente: Simón Tadeo Ortiz de Ayala, un brillante
estudio acerca de la vida y obra de este político e intelectual mexicano de la
primera mitad del siglo XIX.
Sobre Tadeo
Ortiz, en 1985 el Dr. Omar Guerrero publicaría el trabajo Tadeo Ortiz, un
cultivador mexicano de la ciencia de la policía, un relevante ensayo en el que,
a partir del contenido de la obra de Ortiz de Ayala, define que ésta se
circunscribe en el campo de la denominada Ciencia de la Policía, como así se
conocía a la Administración Pública del Estado Absolutista.
Johann Heinrich
Gottlob Von Justi es el tratadista más prestigiado de la Ciencia de la Policía.
Su obra de 1756 Elementos Generales de Policía fue traducida del alemán al
español en 1784; probablemente fue conocida en el nuevo continente como parte
de la introducción de las reformas borbónicas para modernizar la administración
colonial en Nueva España.
Omar Guerrero
deduce del contenido de la obra México considerado como nación independiente y
libre, ó sean algunas indicaciones sobre los deberes más esenciales de los
mexicanos, que Ortiz de Ayala, comprometido con el desarrollo de la
agricultura, y del fomento económico y social, resultaba un conspicuo pensador
de la policía.
Desde la
perspectiva de la historia del pensamiento económico, Marcelo Bitar Letay
(1977) hace un análisis similar de la obra de Ortiz de Ayala, ubicándolo como
un pensador de la fisiocracia, precisamente la ciencia económica vigente
durante los gobiernos absolutistas europeos. Como reacción al mercantilismo de
la época, el pensamiento fisiocrático proponía el libre cambio, sustentado en
el análisis de una estrategia macroeconómica capaz de impulsar el progreso
económico y social en consonancia con el aprovechamiento de la naturaleza
mediante la agricultura.
La convocatoria
realizada por Bonnin en 1808 a impulsar la naciente Ciencia de la
Administración, lo hizo convencido de que la actividad del servicio público
sería al cobijo y respeto irrestricto del marco institucional legal. Ello se
vio reflejado en la formulación en Europa de diversos tratados sobre estas
preocupaciones, el desarrollo de los principios y mecanismos de acción de la
Ciencia de la Administración, así como la interpretación jurídica de la
estructura y atribuciones de las instancias de gobierno mediante el impulso del
Derecho Administrativo. (Ver Gráfico 1)

En América
Latina, en principio, pesó más la primera inquietud disciplinaria, de manera
tal que toca a Don Florentino González, liberal colombiano, ser quien publique
el primer tratado en lengua castellana sobre Ciencia de la Administración:
Elementos de Ciencia Administrativa. Comprende el bosquejo de un sistema de
Administración Pública para un Estado Republicano, el cual data de 1840. En la
primera parte de la siguiente década, también inspirado en los principios
liberales y republicanos, en México, Don Luis de la Rosa Oteiza dará a conocer
Administración Pública del Estado de Zacatecas (1851) y Ensayo de la
Administración Pública en México y Medios para Mejorarla (1853).
Si bien, a
medida que se asienta la vida pública en México, el interés por formalizar
normativamente la vida del gobierno en su relación con los ciudadanos da pie a
trabajos que, en este documento, son ilustrados por la obra de José María del
Castillo Velasco, Apuntamientos para el estudio del derecho constitucional
mexicano (1871) y Ensayo sobre el Derecho Administrativo Mexicano (1874).
Inspirado en la obra del español Manuel Colmeiro, la interpretación del derecho
administrativo que hace Del Castillo, parte de la concepción de la Ciencia de
la Administración de la acción gubernamental.
Los autores
objeto de estudio de este trabajo cuentan con sendos estudios preparados por
especialistas de diferentes disciplinas. Así, se cuenta con el trabajo del
historiador José E. Covarrubias, Tadeo Ortiz de Ayala (1997), publicado por el
Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Nacional Autónoma de
México. Por su parte, el mismo Dr. Chanes Nieto, es quien en el año 2000
publicó La administración pública en México. Nuestros clásicos. La obra de Luis
de la Rosa, obra fundamental sobre la vida y obra del ilustre zacatecano. En el
caso de José María del Castillo Velasco, se cuenta el excelente trabajo José
María del Castillo Velasco: El "Don de Gobierno" (1994) de la
historiadora Alicia Hernández Chávez, estudio introductorio a la edición del
Ensayo sobre el Derecho Administrativo Mexicano publicado por el Instituto de
Investigaciones Jurídicas de la Universidad Nacional Autónoma de México.
La obra de Ortiz,
De la Rosa y Del Castillo se circunscribe a una larga tradición sobre la
Administración Pública en nuestro país. Otros autores, incluso de orientación
conservadora, distinta a la liberal en la que encajan estos intelectuales,
requieren ser recuperados para la reflexión de sus ideas y esquemas teóricos.
Como se observa, sus obras datan de tiempo atrás a la publicación de la obra de
Woodrow Wilson (1887), político e intelectual quien para muchos es el padre de
la administración en Estados Unidos y fundador del estudio de la Administración
Pública en ese país.
Cabe señalar
que el análisis histórico y teórico de los tres clásicos de la teoría de la
Administración Pública mexicana del siglo XIX permitió el acercamiento a los
textos originales de los autores en bibliotecas públicas y privadas del país.
El análisis documental, por lo tanto, se soporta en las fuentes primarias y
secundarias consignadas en este trabajo, las cuales dan cuenta de la
importancia y trascendencia del pensamiento de estos tres tratadistas. Un
interés del trabajo fue, precisamente, identificar las fuentes primarias y
analizarlas en el contexto en el que éstas se elaboraron, reflexionando sobre
su relevancia disciplinaria e histórica.
Obra y trayectoria de tres clásicos mexicanos de la
Administración Pública
El estudio de
la Administración Pública a lo largo del siglo XIX presenta una línea del
tiempo (ver Gráfico 2) que, a su vez, establece un continuo teórico. Tiene su
origen en Europa y trasciende al continente americano, particularmente a los
países de América Latina. En 1887, Woodrow Wilson publicó su trabajo The Study
of Administration, considerada la obra fundadora de la Administración Pública
en los Estados Unidos de Norteamérica.
En México, se
reconoce que con la independencia del país surgen documentos que formalizan la
nueva condición republicana del gobierno. Simultáneamente, se realizaron
estudios que dieron cuerpo a una serie de ideas sobre la mejor manera de buscar
la unidad nacional y establecer la convivencia nacional bajo la dirección de un
gobierno orientado al bienestar de la población y sujeto a la regulación y
mandato de la ley.
Tadeo Ortiz de Ayala
Simón Tadeo
Ortiz de Ayala nació en la Villa de Mascota Nueva Galicia, hoy Jalisco, el 18
de octubre de 1788. Su muerte por consecuencia del cólera sucedió el 18 de
octubre de 1833, al momento en que cumplía 45 años, a bordo del barco Spark que
lo conducía de Veracruz a Estados Unidos con el objetivo de fomentar la
colonización de Texas, en su calidad de Director de Colonización de ese estado.
La educación
elemental la realizó en Guadalajara, para luego trasladarse a la capital del
país con el propósito de estudiar latín y filosofía. En octubre de 1809 viajó a
España con el fin de estudiar las costumbres europeas. Además, en ese contexto,
pudo alimentar su formación liberal. En ese país permaneció dos años, para
luego viajar a Estados Unidos con el propósito de conseguir ayuda a favor de la
insurrección de independencia de México.
En 1813, Ortiz
se embarcó con rumbo a Nueva Granada (hoy Colombia y Panamá), tratando de
encontrar el apoyo de los países latinoamericanos para la gesta de
independencia. Este viaje duraría hasta 1819. Como parte de sus cartas de
presentación, Ortiz planteó que su presencia en aquellos países tenía el
propósito de conseguir armas para dar cumplimiento a la encomienda del cura
José María Morelos y Pavón. Esta travesía lo llevó a visitar, Caracas, Lima,
Quito, Guayaquil, Santiago y Buenos Aires. Partiría después a Inglaterra con el
propósito de promover la creación de una compañía mercantil capaz de generar
fondos para respaldar el movimiento de independencia. Luego viajaría a España.
A principios de 1821 regresó a México.
En 1822 publicó
su obra Resumen de la estadística del Imperio Mexicano, el cual dedicó al
emperador Agustín I, con el objetivo de diseñar una estrategia para el
desarrollo económico y administrativo del gobierno y el país.
Tadeo Ortiz fue
un hombre de emprendimientos. Teniendo como experiencia la cesión de España a
Estados Unidos de La Florida en 1821, se dio a la promoción de la colonización
de Texas con el fin de afianzar este territorio al país. De igual manera, se
esmeró en promover acciones en el sur del país para la colonización de
Coatzacoalcos y Tehuantepec.
Por encomienda
del gobierno de Vicente Guerrero, a principios de 1830 llegó a Francia como
cónsul de México en ese país, con el propósito de impulsar la colonización y
desarrollo del istmo de Tehuantepec. Desde ese lugar, y estando en el poder
Anastasio Bustamante, propuso a Lucas Alamán, Ministro del Interior, atender la
corrupción de funcionarios y el descuido de la administración de Coahuila respecto
a Texas, así como el fomento de la colonización de esa región.
En 1832, Ortiz
de Ayala publica su obra México considerado como nación independiente y libre
en la imprenta de Carlos Lawalle Sobrino en Burdeos.
De regreso a
México, en 1833 Valentín Gómez Farías lo nombró Director de Colonización de
Texas.
La obra de
Ortiz de Ayala, según el Dr. Omar Guerrero (1985b), se inscribe dentro de la
Ciencia de la Policía de principios del siglo XIX. Hay que recordar que, con
las reformas borbónicas introducidas a Nueva España a mediados del siglo XVIII,
se modernizó el quehacer gubernamental y el papel de los servidores públicos en
España y en sus territorios en el nuevo continente. Con ello, se introdujeron
los principios de la Ciencia de la Policía.
El mismo Ortiz
de Ayala hace patente la influencia ejercida en su obra de autores como el
intelectual alemán Alejandro Von Humboldt, del pensador español Gaspar Melchor
de Jovellanos y del jesuita criollo, Francisco Xavier Clavijero. Todos ellos
promotores de la Ilustración, el impulso de la agricultura y de la economía.
El economista
mexicano Marcelo Bitar Letayf (Fisiocracia y Federalismo en el México
independiente) ubicó la obra de Ortiz de Ayala en el seno de la fisiocracia.
Considera que los argumentos vertidos en sus dos obras dan cuenta de la
importancia que reviste la agricultura y el papel de los agricultores en el
desarrollo del país. Hay que recordar que los fisiócratas aducían que el ser
humano debía estar en armonía con la naturaleza, reconociendo que solo la
actividad agrícola es la que hace posible el crecimiento de la economía de los
países.
Ortiz de Ayala
fue un defensor de la independencia del país y promotor de su
institucionalización con miras a mejorar las condiciones de vida de los
mexicanos. Al respecto escribió:
«No se puede negar , y es preciso
cegarse para suponer que los Mexicanos no han ganado nada con la independencia,
cuando ademas de haber sacudido un yugo vergonzoso y cubiertose de honor y
gloria, rescataron y cuentan con una pátria cara, se gobiernan por sí mismos, y
todos sus administradores á porfía han aliviado las pesedas é ignominiosas
cargas, aboliendo algunos tributos y muchas contribuciones y estancos
anti-políticos y anti-económicos, que como los que agobiaban á la minería y
embarezaban la amalgamación de los metales preciosos , inventados por la
rapacidad del fisco de los Españoles , han desaparecido; y á pesar de que los
atrasos consiguientes á toda revolución, y la salida súbita de mas de cien
millones de pesos , que ha arrancado la ignorancia de algunos y la mala fé y
tenacidad de otros , del seno de la pátria , y circulan entre nuestros enemigos
ó en paises estrangeros, no han permitido mayores adelantos, lo cierto es que
México ha mejorado mucho, no obstante sus disensiones, y si sus magistrados se
aplican á las mejoras sociales, y sostienen el orden público con la observancia
estricta de la justicia y las leyes, los Mexicanos no retrogradaran como
hubiera acontecido con la dependencia de España.» (Ortiz de Ayala, 1832, Pp.
92-93)

Alegoría de Miguel Hidalgo. F. Flores. Óleo sobre tela. 1882. Museo de Historia Mexicana
Luis de la Rosa Oteiza
Omar Guerrero
Orozco, reconoce la ilustre calidad de Don Luis de la Rosa Oteiza y sus
aportaciones a la Ciencia de la Administración, motivo por lo que lo distingue
como el fundador de esta disciplina en México.
Don Luis de la
Rosa nació en Pinos Zacatecas el 23 de mayo de 1805.
Desde muy joven
incursionó en el periodismo y en la política de su estado y el país. De
pensamiento liberal, en 1822 ya publicaba en La Estrella Polar. En 1829 asumió
una Diputación local en el estado de Zacatecas. En 1833 asumió la
representación ante el Congreso General del país como Diputado. En 1841 empezó
su participación en El Siglo Diez y Nueve, al lado de importantes plumas como
Mariano Otero, José María Iglesias, Guillermo Prieto, Manuel Payno y Manuel
Gómez Pedraza.
En marzo de
1845, el entonces Presidente José Joaquín de Herrera lo nombró Secretario de
Hacienda, durando en el cargo cinco meses. En el tiempo de la intervención
norteamericana, continuó en el cargo de Diputado. Durante el gobierno interino
del Pedro María Anaya ocupó el ministerio de Justicia y Negocios Eclesiásticos
por cuatro días. En 1847, en su calidad de Diputado, asume la presidencia del
Congreso Constituyente de 1847.
Ese mismo año,
durante el interinato de Manuel de la Peña y Peña asume, por dos meses, el
cargo de Ministro Universal: Ministro de Relaciones Interiores y Exteriores,
autorizado para despachar los negocios más urgentes de las otras secretarías de
Estado. En noviembre de ese mismo año será designado por Pedro María Anaya,
Secretario de Justicia y Negocios Eclesiásticos, Instrucción Pública e
Industria y Secretario de Hacienda, concluyendo su gestión en enero de 1848.
El 9 de enero
el presidente provisional Manuel de la Peña y Peña lo nombra Secretario de
Relaciones Interiores y Exteriores, y continua como Ministro de Hacienda.
Tocará a Don Luis de la Rosa firmar el 12 de febrero de 1848 el Tratado de
Guadalupe Hidalgo, tratado de paz con EUA.
En mayo de 1848
Don Luis de la Rosa fue elegido Senador. Cuatro meses después, en septiembre,
el Presidente envió al Congreso General, para su aprobación, el nombramiento de
Don Luis de la Rosa como Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario en
EUA. Duró en ese encargo hasta el 10 de enero de 1852.
Fue candidato a
la Presidencia de la República en el proceso electoral de agosto de 1850,
contendiendo con el Gral. Mariano Arista, Manuel Gómez Pedraza, el Gral. Juan
Nepomuceno Almonte y Nicolás Bravo.
Encontrándose
en Estados Unidos, en noviembre de 1850 fue electo gobernador de Zacatecas.
Ofreció ir a su estado al año siguiente. En junio de 1851 pidió retirarse a
partir del mes de octubre de la legación de México en EUA.
El 7 de abril
de 1852 decide aceptar el gobierno de Zacatecas y renuncia al cargo de Senador.
Como parte del proceso de nombramiento como gobernador de Zacatecas en 1852,
Don Luis de la Rosa escribió al gobernador de ese estado con el fin de
comunicar su interés por regresar al país y asumir el cargo para el cual había
sido nombrado. En este documento señala los principales obstáculos y
dificultades que se presentan a la administración de aquel estado, si bien,
advierte que en su análisis puede haber puntos en los que puedan disentir en
relación al sistema administrativo que convenga al bienestar de Zacatecas.
En 1853 se
publica obra la fundamental de Luis de la Rosa: Ensayo sobre la administración
pública de México y medios para mejorarla.
Con el retorno
de López de Santa Anna al poder, se ve obligado a exiliarse en Ixmiquilpan. Con
el triunfo de la Revolución de Ayutla en agosto de 1855 cae el gobierno de
Santa Anna, asumiendo el cargo de presidente interino Martín Carrera, quien
designará a De la Rosa como Gobernador de Puebla a partir del 17 de agosto.
Cuatro días después, también será designado Gobernador de Zacatecas. A petición
popular continúa en Puebla hasta el 12 de septiembre. El 24 de septiembre es
nombrado Director del Colegio de Minería.
Siendo
presidente Ignacio Comonfort nombra a Luis de la Rosa como Secretario de Relaciones
Exteriores, el 13 de diciembre de 1855, concluyendo su encargo el 29 de agosto
de 1856. En ese tiempo es elegido Diputado por Puebla y por Zacatecas al
Congreso Extraordinario Constituyente, siendo designado Miembro de la Gran
Comisión.
Luis de la Rosa
fue nombrado Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación por
Comonfort, el 14 de agosto de 1856, con el beneplácito del Ministro de
Gobernación Benito Juárez.
El 2 de
septiembre de 1856 muere siendo Director del Colegio de Minería, Presidente
nombrado de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y Diputado al Congreso
Constituyente de 1856-1857.
En su Ensayo
sobre la administración pública de México y medios para mejorarla, Luis de la
Rosa (1853) definió las tareas del gobierno y de la administración pública en
los siguientes términos:
«Un gobierno tiene por principal objeto
defender y conservar la nacionalidad é independencia del país, mantener
inviolables sus instituciones políticas y proteger al pueblo en el goce de sus
derechos, si la constitución es popular, ó sostener las prerogativas ó
inmunidades de las clases privilegiadas, si el gobierno es una aristocracia. La
administración pública tiene por único objeto satisfacer las necesidades más
imperiosas y exigentes de toda sociedad; la seguridad personal y de las
propiedades, y el decoro y honor de las familias; la salubridad é higiene
pública, la abundancia de recursos necesarios para la subsistencia, la
moralidad y buenas costumbres, la instrucción pública; el socorro de las
miserias y calamidades á que están sujetas las clases más menesterosas de la
sociedad; y si es posible, el goce de todos los beneficios, de todas las
comodidades y ventajas que proporciona al hombre la civilización; tales son los
grandiosos é importantísimos objetos de la administración, y para llenarlos
cumplidamente se necesita un vasto conocimiento de los recursos y necesidades
de un país, de su clima y producciones naturales, de la naturaleza y
configuración de sus terrenos, de su mayor ó menor población, de los usos,
costumbres y carácter de las diferentes clases de la sociedad, y del estado de
rudeza ó de cultura y civilización en que se encuentran. Una acertada
administración, para cumplir los benéficos objetos con que ha sido establecida,
necesita desarrollar todos los gérmenes de prosperidad de un país, poner á la
sociedad en un estado de animación, de vida y de progreso, hacer multitud de
obras y crear multitud de instituciones, sin las que las sociedades viven
durante siglos en un estado de rusticidad, sometidas hasta cierto punto á las
necesidades y privaciones de la vida salvaje.» (Pp. 337)

Alegoría de la Patria. Jesús Corral. Óleo sobre tela. 1844. Museo Nacional de las Intervenciones
José María del Castillo Velasco
José María del
Castillo Velasco nació en Ocotlán Oaxaca en 1820 y murió en la Ciudad de México
en 1883. Intelectual del derecho, participó activamente en la vida política del
país, ocupando diversos cargos de representación popular y en la administración
pública.
Realizó
estudios de derecho en el Colegio de San Ildefonso, donde graduó en el año de
1844. Comprometido vehementemente con las ideas liberales, después de la
revolución de Ayutla encabezada por Juan Álvarez, del Castillo Velasco
participó en el Congreso Constituyente de 1856, representando como diputado al
Distrito Federal.
Durante la
intervención francesa, participó activamente como colaborador del periódico
liberal Monitor Republicano, en donde coincidió con otros tantos
librepensadores de la época, y del que más adelante llegaría a ser su Director.
Al mismo tiempo, sirvió al Ejército de la República como coronel. Durante el
Sitio de Querétaro estuvo bajo el mando del General Mariano Escobedo.
Del Castillo
Velasco formó parte del gabinete del Presidente Juárez como ministro de
Gobernación, de 1871 a 1872. Con la integración del Tribunal Superior de
Justicia durante el periodo presidencial de Porfirio Díaz (1877-1880), del
Castillo Velasco fue designado Presidente de esa institución. De 1879 hasta su
muerte en 1883 ocupó el cargo de Director de la Escuela Nacional de
Jurisprudencia.
La obra
intelectual de José María del Castillo suma dos trabajos relevantes como parte
de su labor académica. El mismo autor (Del Castillo, 1871) escribió en el
prefacio de su Ensayo: «El deseo de cumplir con mis deberes como profesor en la
Escuela especial de Jurisprudencia, que me animó á escribir y publicar mis
Apuntamientos sobre el estudio del derecho constitucional, me ha inspirado
ánimo para escribir el presente Ensayo sobre el derecho administrativo
mexicano, no obstante que conozco y confieso mi insuficiencia para escribirlo con
acierto.» (Pp. 3).
El primer
tratado se publicó en 1871 por la Imprenta del Gobierno en Palacio, dirigida
por José María Sandoval, contando con una segunda edición revisada y aumentada
en 1879, impresa en la Imprenta de Castillo Velasco e hijos.
El Ensayo se
publicó en 1874 el primer volumen y en 1875 el segundo volumen. El primero fue
impreso en el Taller de Imprenta de la Escuela de Artes y Oficios para Mujeres,
y el segundo en la Imprenta de Castillo Velasco e hijos. Cabe apuntar que la
Escuela de Artes y Oficios para Mujeres fue fundada por el mismo del Castillo
Velasco en 1871, durante su gestión como Ministro de Gobernación, institución
cuyo propósito era mejorar la condición de la mujer preparándola para el
trabajo y su desarrollo cultural y educativo, la cual operó hasta 1879.
El Ensayo sobre
el derecho administrativo mexicano, tiene como referente la obra del tratadista
español Manuel Colmeiro, especialista en derecho administrativo, pero vinculado
a la tradición francesa de la Ciencia de la Administración impulsada por
Charles-Jean Baptiste Bonnin.
La doctora
Alicia Hernández Chávez (1994), en su estudio introductorio a la obra de José
María del Castillo, concluye que ésta se inserta en la tradición republicana
del buen gobierno, cuyo sustento intelectual se basa en dos referentes: la
convicción acerca del «conocimiento de las causas comunes de todas las naciones
y por la otra en las particulares de cada una de ellas.» (P. XI). Lo que deriva
en la interpretación comparativa del marco normativo del país con el de Estados
Unidos, pero distinguiendo las particularidades de cada uno de ellos.
Sustentado en las ideas de libertad, justicia y del Estado de derecho, el autor
estructurará lo que es el derecho administrativo mexicano, tomando como
referencia las enseñanzas de Colmeiro, pero a la luz de la realidad concreta
del país y su gobierno.
El estudio de
la Ciencia de la Administración lo asume Del Castillo dentro de la perspectiva
propuesta por Bonnin y asumida por Colmeiro. Se trata de una ciencia social que
se nutre de las relaciones entre gobernantes y gobernados, y cuya
característica central es la acción, el movimiento constante de las instancias
administrativas al servicio de la sociedad, todo ello bajo el cobijo
institucional de la ley. Así lo define:
«Aseguran los pueblos su propia
libertad por medio de las constituciones ó códigos políticos y apoyándose en
esta robusta base, buscan los mismos pueblos en el acierto de las instituciones
administrativas su desarrollo físico y moral y el mejoramiento incesante á que
aspira el hombre en fuerza de su organizacion. Lo que se ha llamado don de
gobierno y es propiamente la ciencia administrativa, consiste en el
conocimiento de las causas comunes á todas las naciones y de las particulares
de cada una de ellas que pueden producir el desarrollo y adelantamiento de los
pueblos ó su decadencia y postración, así como de los medios propios para
obtener aquellos bienes y evitar esos males.
La ciencia administrativa provee al
bien del hombre desde ántes de su nacimiento y lo sigue durante la vida y lo
acompaña hasta el sepulcro. Cuida del mejoramiento de las razas y del progreso
de las generaciones, difunde la enseñanza en todos los ámbitos de la sociedad,
forma y mejora las costumbres, protege la industria, el comercio y las artes,
favorece el desarrollo del talento y del trabajo, combate la miseria, y
haciendo sentir por todas partes su benéfica influencia, logra el bien de las
sociedades y el bien de los individuos.
Concurren á formar la ciencia
administrativa los principios de todas las ciencias, todos los conocimientos
humanos aplicados en bien de la humanidad para el desarrollo social y para el
bienestar moral, intelectual y material del hombre.
Creado este para vivir en sociedad,
porque á ella lo llevan forzosamente así las fuerzas de su entendimiento como
su organización física, la sociedad ha sido y es necesaria, y necesario también
el ejercicio del poder público, considerado como la reunión, como la
concentración de las fuerzas individuales para conseguir en favor de los
individuos y de la sociedad la realización de la ley inmutable de la creación,
que es el desarrollo completo, el perfeccionamiento incesante de los séres. «El
objeto del poder es el bien, su medio el órden, su instrumento la ley; su
esencia la justicia.»
Dividida la sociedad humana en naciones
independientes, cada una de estas tiene una vida propia é intereses y
conveniencias que le son particulares, y por consecuencia el derecho de exigir
de las otras naciones que de ninguna manera intervengan en esa vida, ni se
ingieran en esos intereses y conveniencias; pero todas las naciones tienen la
indeclinable obligación de respetar los derechos de la humanidad, es decir, los
derechos del hombre en general.» (Del Castillo Velasco, 1874, Pp. 5-6)
Alegoría de la República. Anónimo. Óleo sobre tela. Siglo XIX. Museo de Historia Mexicana
Reflexiones finales
El servicio
público reclama empleados de gobierno con conocimientos, habilidades y valores
que propicien una conducta basada en el compromiso, el respeto al Estado de
derecho, la honestidad y la eficiencia al servicio de toda la sociedad.
Los clásicos de
la disciplina son fuente de sabiduría, experiencia y esquemas de pensamiento
capaces de inspirar la acción gubernamental. Son referentes necesarios para
quienes estudian esta disciplina y para quienes, como practicantes, plantean
programas y proyectos de servicio público.
En este documento
se han presentado los trabajos de Tadeo Ortiz de Ayala, Luis de la Rosa Oteiza
y José María del Castillo Velasco, políticos e intelectuales mexicanos cuya
obra es representativa de la Ciencia de la Administración en nuestro país
durante el siglo XIX. Inspirados en principios liberales, republicanos, su
compromiso es, en ambos, el desarrollo del país, el compromiso del servicio
público para consolidar el progreso y bienestar de la población, así como una
vida justa y de responsabilidad para toda la sociedad.
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